Nº 16


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Lunes, 19 de marzo de 1711

Quid verum atque decens curo et rogo, et omnis in hoc sum.
- Hor.

HE recibido una Carta que me pide una Sátira sobre los Manguitos que ahora están de Moda; otra me informa sobre un Par de Ligas plateadas, abrochadas por una Hebilla debajo de la Rodilla, que se ven últimamente en el Café del Arcoiris, en la Calle Fleet; una tercera me envía una cargada Queja contra los Guantes con flecos. Para ser breve, casi no hay Ornamento para alguno de los Sexos contra el cual alguno de mis Corresponsales no haya lanzado una rencorosa Invectiva, o que no haya recomendado a mi Observación. Debo, por lo tanto, y de una vez por todas, informar a mis Lectores que mi Intención no es arruinar la Dignidad de este Diario mío con Reflexiones sobre Tacos Altos o Tocados, sino adentrarme en las Pasiones de la Humanidad, y corregir los Sentimientos depravados que dan Origen a todas las pequeñas Extravagancias que aparecen en el exterior de sus Vestidos y Comportamientos. Los Ornamentos afectados y fantásticos son sólo señales de Vicio, no crímenes en sí mismos. Apaga la Vanidad en tu Mente, y naturalmente harás retroceder la Superfluidad de tus Adornos y Accesorios. Los brotes en Flor caerán por sí mismos, cuando la Raíz que los nutre haya sido destruida.
-----Aplicaré, por lo tanto, y como he dicho, mis Remedios a las primeras Semillas y Principios del Vestido afectado, sin descender al Vestido en sí; aunque al mismo tiempo debo admitir que me siento inclinado a crear un Cargo bajo mi responsabilidad, titulado El Censor de Menudencias, y asignarle un Día a la Semana para la Ejecución de su Ministerio. Un Operador de esta Naturaleza podría actuar bajo mi cargo en la misma relación que un Cirujano bajo un Médico; el primero se ocuparía de sanar aquellas Manchas y Tumores que aparecen en el Cuerpo, mientras que el segundo se encargaría de aligerar la Sangre y rectificar su Constitución. Honestamente, los Jóvenes de ambos Sexos son tan maravillosamente aptos para lanzarse al Uso de largas Espadas o vestidos de larga Cola, Peinados tupidos o espesas Pelucas, y otras variadas Molestias del Vestir, que les hace gran falta una Poda frecuente para no verse oprimidos por sus Ornamentos e invadidos por la Excesividad de sus Hábitos. Dudo mucho entre conceder la Preferencia a un Cuáquero que está afeitado al Ras y totalmente desprovisto, o a un Pretendiente cargado de una Redundancia de Excrescencias. Por ende, debo pedir a mis Corresponsales que me hagan saber si aprueban mi Proyecto, y si opinan que erigir esta pequeña Censura no agregará un Emolumento a la Carga pública; pues yo no haría precipitadamente nada de esta Naturaleza sin Consejo.
-----Hay otro Grupo de Corresponsales a quienes me tengo que dirigir en segundo Lugar; me refiero a aquellos que cubren sus Cartas con Escándalos privados, y oscuros Relatos de Personas y Familias particulares. El Mundo está tan lleno de Maldad, que me envían Parodias escritas por Gente con faltas de ortografía, y Sátiras compuestas por otros que apenas saben escribir. En el último Correo, en particular, he recibido un ilegible Paquete de Escándalos; y tengo un Fajo entero de Cartas, con Letra de Mujer, repletas de Tachaduras y Calumnias, a tal punto que, cuando veo los Nombres Caelia, Phillis, Pastora u otros similares a Pie de Página de un Garabato, concluyo prontamente que me trae un Relato de una Virgen que ha dado el Mal Paso, una Esposa infiel, o una Viuda alegre. Debo, por lo tanto, informar a mis Corresponsales que no es mi Intención convertirme en Editor de Intrigas y Cornudeces, o sacar a la Luz del Día pequeñas e infames Historias que acechan en sus Escondites. Si ataco a los Malintencionados, sólo estoy agrediendo a un Cuerpo; y no dejaré que las malas Costumbres que recibo de otros me provoquen tanto como para dar un Ejemplo con algún Criminal en particular. En suma, tengo tanto de Drawcansir en mí, que dejaré a un lado al Adversario solitario para hacer frente a Ejércitos enteros. No son Lais o Sileno, sino las Prostitutas y los Borrachos, a quienes me propongo exponer; y consideraré cada Crimen en tanto aparezca en la Especie, y no como ocurra en la Circunstancia del Individuo. Creo que fue Calígula quien deseaba que la Ciudad entera de Roma tuviera un solo Cuello, para decapitarla de un solo Golpe. Haré con la Humanidad lo que ese Emperador habría hecho, en la Crueldad de su Temperamento, y apuntaré cada Estocada al Cuerpo Colectivo de los Delincuentes. Al mismo Tiempo, en razón de mi Sensatez, sé que nada hace proliferar tanto a un Diario como la Calumnia privada y la Difamación; pero puesto que mis Especulaciones no precisan de ellas, no se expondrán a esta Tentación.
-----En siguiente Lugar, me dedicaré a mis Corresponsales de Fiestas, quienes constantemente me incitan a registrar los Actos de cada uno. Con cuánta Frecuencia me preguntan ambos Bandos si no me sería posible asistir, en calidad de Espectador imparcial, a las Picardías que comete el Grupo que se opone a aquel que escribe la Carta. Hace un par de Días, se me reprendió con una antigua Ley Griega que prohíbe a todo Hombre comportarse como un Observador neutral o un Transeúnte en las Secciones de su Región. Sin embargo, como bien me consta que mi Diario perdería su Efecto por completo si incurriera en las Atrocidades de una Fiesta, tendré especial Cuidado en mantenerme alejado de cualquier Comentario en esa Dirección. Si puedo aliviar de alguna manera las Inflamaciones privadas, o despejar los Fermentos públicos, me encargaré de ello con mis mayores Esfuerzos; pero nunca dejaré que mi Corazón me reproche haber hecho algo para enardecer Disputas y Hostilidades que aniquilan la Religión, desfiguran el Gobierno, y hacen miserables a las Naciones.
-----Lo que he dicho en las tres Secciones previas reducirá, me temo, el Número de mis Corresponsales: en razón de ello, pongo al tanto a mi Lector de que si ha deslizado alguna Sugerencia que no es capaz de continuar, o si ha encontrado alguna Historia sorprendente que no sabe cómo relatar, o si ha descubierto algún Vicio epidémico que se ha escapado a mi Observación, u oído sobre cualquier Virtud inusual que desearía publicar; en suma, si tiene Material que puede proveer una inocente Diversión, le prometo mi mejor Asistencia para elaborarlas en forma de Entretenimiento público.
-----Mi Lector descubrirá que este Escrito mío pretendía responder a una Multitud de Corresponsales; pero espero que me perdone si he escogido a uno de ellos en particular, que me ha hecho un Pedido tan humilde, que no he podido abstenerme de acceder a él:

al ESPECTADOR.
15 de Marzo de 1710-11.

Señor,

-----Me encuentro en este momento ante la Desdicha de no tener más que hacer que no estorbar a los demás; y por ello le ruego que le plazca ubicarme en algún pequeño Puesto a su cargo. He notado que Ud. ha nombrado un Impresor y Editor para que reciban Cartas y Avisos de la Ciudad de Londres, y me consideraría honrado si Ud. tuviera la Merced de encargarme las Cartas y Avisos de la Ciudad de Westminster y el Ducado de Lancaster. Aunque no puedo prometerle que cumpla dicho Empleo con la suficiente Habilidad, procuraré compensar con Ahínco y Fidelidad lo que carezco en Facultades y Genio. Sigo siendo,

Señor,
Su más obediente Servidor,
Charles Lillie.'
C.


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