Nº 19


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Jueves, 22 de Marzo, 1711

Dii benefecerunt, inopis me quodque pusilli
Finxerunt animi, rarò et perpauca loquentis.
–Hor.

Observando a una Persona que veía a otra totalmente Desconocida con una Mirada que, según me pareció, expresaba una Emoción del Corazón muy diferente a la que podía producir un Objeto tan amable como el Caballero que miraba, empecé a considerar, no sin algún secreto Pesar, la Condición del Hombre Envidioso. Algunos han imaginado que la Envidia tiene una cierta Fuerza Mágica, y que los Ojos de los Envidiosos, por su Fascinación, han destruido la Alegría de Seres Felices. Sir Francis Bacon dice, Algunos han sido tan curiosos como para remarcar cada vez que el Ataque de un Ojo Envidioso es el más efectivamente pernicioso, y han observado que ha sido cuando la Persona Envidiada estuvo en cualquier Circunstancia de Gloria y Triunfo. En tales momentos la Mente de un Hombre Próspero se va, como si dijéramos, al exterior, y queda más expuesto a la Maldad. Pero no me extenderé en Especulaciones tan abstractas como éstas, ni repetiré las muchas excelentes Cosas que uno puede recolectar de Autores sobre esta miserable Afección; pero, manteniéndonos en el camino de la Vida común, considere al Hombre Envidioso en relación a estas tres Fuentes, Sus Penas, Sus Alivios y Su Felicidad.
-----El Hombre Envidioso Padece en todas las Ocasiones que deben darle placer. El Goce de su Vida está invertido, y los Objetos que administran la más alta Satisfacción a aquellos que están exentos de esta Pasión, les dan los más rápidos Tormentos a las personas que están sujetas a ella. Todas las Perfecciones de sus Prójimos les son odiosas: Juventud, Belleza, Valor y Sabiduría son Provocaciones a su Displacer. ¡Qué Estado más Despreciable y Apóstata es éste! ¡Ofenderse por la Excelencia y odiar al Hombre porque lo Aprobamos! La Condición del Hombre Envidioso es la más enfáticamente miserable; él no es solamente incapaz de alegrarse por el Mérito o el Éxito de otro, sino que vive en un Mundo donde toda la Humanidad está en una Conspiración contra su tranquilidad, estudiando sus propias Alegrías y Ventajas. Will. Prosper es un honesto Chismoso: él se toma como asunto propio el entrar en Conversación con Hombres Envidiosos. Él señala a éstos un Sujeto joven y buen mozo, y les susurra que está secretamente casado con una Gran Fortuna: cuando ellos dudan, él agrega Circunstancias para probarlo; y nunca falla en agravar sus Angustias, asegurándoles que, según su conocimiento, aquél tiene un Tío que le dejará algunos miles. Will. tiene muchas Artes de este tipo para torturar a esta clase de Temperamentos y se deleita en ello. Cuando encuentra que cambian de color y dicen en un desmayo, Ellos desean que una noticia tal sea verdad, él tiene la Malicia de hablar bien de cada Hombre de su Conocimiento.
-----Los Alivios del Hombre Envidioso son aquellas pequeñas Manchas e Imperfecciones que ellos mismos descubren en un Personaje Ilustre. Es asunto de gran Consolación para una Persona Envidiosa cuando un Hombre de Conocido Honor hace algo indigno de sí mismo: o cuando alguna Acción que fue bien ejecutada, a partir de una mejor Información aparece tan alterada en sus Circunstancias, que su Fama se divide entre muchos, en lugar de ser atribuida a uno solo. Ésta es una secreta satisfacción para estos Malignos; puesto que la Persona a quien antes no podían sino admirar, imaginan está más cerca de su propia Condición tan pronto como su Mérito es compartido entre otros. Recuerdo que algunos Años atrás salió un Excelente Poema sin el Nombre del Autor. Unos pocos Vivos que eran incapaces de haberlo Escrito, comenzaron a criticar duramente al supuesto Escritor. Cuando esto no les hubo servido, ellos se tomaron el gran Esfuerzo de reprimir la Opinión que decía que era suyo. Aquello falló otra vez. El siguiente Refugio fue decir que había sido reconocido por un solo Hombre, y muchas Páginas enteramente escritas por otro. Un Sujeto honesto que entre una Multitud de ellos debatía este Tema, gritó, Caballeros, si están seguros de que ninguno de Ustedes puso una mano en esto, no están sino donde estaban, quienquiera que lo haya escrito. Pero el más usual Socorro para el Envidioso, en casos de Méritos sin nombre, es conservar la Propiedad, si es posible, desligada, y esto significa impedir que su Reputación caiga sobre cualquier Persona. Se ve a un Hombre Envidioso aclarar su Semblante si en el Relato de la Gran Felicidad de cualquier Hombre en un Punto uno le menciona su Inquietud en algún otro. Cuando escucha que uno tal es muy rico, empalidece, pero se recupera cuando agrega que tiene muchos Hijos. En una Palabra, el único Camino seguro para tener el Favor de un Hombre Envidioso, es no merecerlo.
-----Pero si consideramos al Hombre Envidioso Encantado, es como leer el Asiento de un Gigante en un Romance; la Magnificencia de su Casa consiste en los muchos miembros de los Hombres a quienes ha matado. Si cualquiera que se promete a sí mismo Éxito en cualquier Extraño Compromiso fracasa en su Intento, o aquél que aspiraba lo que hubiera sido Útil y Loable se encuentra con Desprecio y Burla, el Hombre Envidioso, bajo el color de odiosa Jactancia, puede sonreírle con íntima Perversidad de Corazón al desafortunado Efecto que puede tener sobre una honesta Ambición para el futuro.
-----Habiendo considerado enteramente la Naturaleza de esta Pasión, me he propuesto Estudiar cómo eludir la Envidia que puede resultar de estas Especulaciones; y si no estoy equivocado, creo que tengo un Genio para escaparle. Al oír en un Café uno de mis Ensayos comentados, inmediatamente percibí la Envidia que brotaría de ese Aplauso; y, por ende, hice una Descripción de mi Cara al día siguiente; habiéndome resuelto a, dado que crece mi Reputación en Ingenio, resignar mis Pretensiones de Belleza. Esto, espero, le dará alguna Tranquilidad a aquellos infelices Caballeros, quienes me hicieron el Honor de atormentarse a sí mismos a Razón de mi Ensayo. Como su Caso es muy deplorable, y merece Compasión, seré algunas veces Estúpido, por lástima a ellos, y les administraré de vez en cuando Consolaciones a través de próximos Descubrimientos de mi Persona. Mientras tanto, si alguien dice que El Espectador tiene Ingenio, será algún Alivio para ellos pensar que aquél no lo muestra en Sociedad. Y si alguno alaba su Moral ellos podrán consolarse a sí mismos considerando que su Cara no ninguna de las más largas.

R.


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