Nº 5


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Martes, 6 de Marzo de 1711
Spectatum admissi risum teneatis? –Hor.
À una Ópera puede permitírsele ser extravagantemente pródiga en sus Decoraciones, ya que su solo designio es gratificar à los Sentidos, y mantener una Atención indolente en el Público. El Sentido común, sin embargo, requiere que no haya nada en los Tablados y Máchinas que pueda parecer Pueril, ò Absurdo. ¿Quál no habría sido la risa de los Ingenios del siglo del Rey Carlos de ver al Nicolini expuesto à una Tempestad en Hábitos de Armiño, y navegando en Barco abierto sobre un mar de Cartón? ¿À qué Campos de Burla no se les habría conducido, de habérseles entretenido con pinturas de Dragones que escupieran Fuego Griego, coches encantados acarreados por Yeguas de Flandes, y Cascadas reales sobre Paisajes artificiales? Un mínimo de Habilidad crítica nos informa que Sombras y Realidades no deben entretexerse en la misma Pieza; y que las Escenas, que están designadas como Representaciones de la Naturaleza, se llenen de Semblantes, no de las Cosas mismas. Si uno quisiera representar una vasta Campiña llena de Rebaños y Piaras, ridículo sería pintar sólo la Campiña sobre las Escenas, y Atestar varias Partes de las Tablas con Ovejas y Bueyes. Esto es juntar Inconsistencias, hacer la Decoración en parte Real y en parte Imaginaria. Yo recomendaría tanto lo dicho à los Directores quanto à los Admiradores de nuestra Ópera Moderna.
-----Caminando por las Calles, hace cerca de una Quincena, vi à un Individuo común con una Jaula de Pájaros al hombro; al preguntarme yo à qué Uso los destinaría, lo halló en Sazón una Amistad que tenía la misma Curiosidad. À la pregunta de qué llevaba en hombros, él dijo que había comprado Gorriones para la Ópera. ¿Gorriones para la Ópera –preguntó la amistad, en se chupando los labios–, los harán asados? No, no, le responde el otro, entrarán hacia el final del primer Acto, y volarán alrededor de la Escenographía.
-----Este extraño diálogo despertó tanto mi Curiosidad que de inmediato compré la Ópera, y assí percibí que los Gorriones actuarían la Parte de Aves Cantantes en una Arboleda deleitosa, aunque, tras de una Inquisición más próxima, hallé que los Gorriones juegan en el Público el mismo Truco que Sir Martin Mar-All practicó con su Señora; pues, aunque vuelan à la vista, la Música procede de una Consorte de Chirimías y Trinos detrás de la Escena. En tanto hice este Descubrimiento, me enteré por el Discurso de los Actores, que se habían alzado grandes Dibujos para la Mejora de la Ópera; propuesto derribar una parte del Muro, y asombrar al Público con una Partida de cien Caballos, y que incluso habíase Proyectado llevar el Río Nuevo hasta el Predio, para su empleo en Echazones y Jueguecillos de Agua. Este Proyecto, escuché después, se pospuso hasta el Verano, cuando se cree que el Frescor proveniente de Fuentes y Cascadas será más aceptable para la Gente de Calidad. Entretanto, para un Entretenimiento agradable en el Invierno, la Ópera de Rinaldo se ha llenado de Rayos y Centellas, Iluminaciones y Fuegos de Artificio, que el Público puede observar sin enfriarse, y sin mucho Peligro de quemarse; pues hay varias Máchinas henchidas de Agua, y aprestadas para funcionar al sonido de una Alarma, en caso de que un tal Accidente suceda. Espero, sin embargo, ya que guardo una gran Amistad con el Proprietario de este Theatro, que sea Juicioso y asegure la Sala antes de que se represente esta Ópera.
-----Es natural que sean mui sorprendentes las Escenas, ideadas por dos Poetas de diversa Nación, y alzadas por dos Magos de diferente Sexo. Armida (se nos dice en el Argumento) fue una Hechicera Amazona, y el pobre Signor Cassani (como se nos enseña en el Dramatis Personae) un Mago Christiano. He de confessar que me desconcierta el cómo una Amazona pueda estar versada en las Artes de la Magia Negra y cómo un buen Christiano, pues que tal es la Parte del Mago, se enfrente con el Diablo.
-----Para considerar à los Poetas después de los Hechiceros, os daré una Probada del Italiano, de las primeras Líneas del Prefacio. Eccoti, benigno Lettore, un Parto di poche Sere, che se ben nato di Notte, non è però aborto di Tenebre, mà si farà conoscere Figlio d’Apollo con qualche Raggio di Parnasso: “He aquí, gentil Lector, el Nacimiento de unas Veladas, el qual, Progenie como es de la Noche, no es sin embargo Aborto de las Tinieblas, sino que se dará à conocer por Hijo de Apollo, con un cierto Rayo de Parnaso.” Procede entonces à llamar à Herr Hendel el Orpheo de Nuestra Era, e informarnos, con idéntica Sublimidad de Estilo, que compuso esta Ópera en el Lapso de una Quincena. Tales son los Ingenios, à cuyos Gustos nosotros, ambiciosamente, nos conformamos. La Verdad es que los más finos Escritores entre los Modernos Italianos se expressan con Palabras tan floridas, y con tan tediosas Circunlocuciones, que en nuestro País sólo utilizan los Pedantes; y al mismo tiempo colman sus Escritos de Imaginaciones y Artificios tan pobres, que avergonzarían à nuestra Juventud, que no ha pasado Dos Años de Universidad. Alguno puede pensar que es la diferencia de Genio lo que produce esta diferencia en las Obras de las dos Naciones; mas para mostrar que Nada hay de esto, si examinamos los Escritos de los antiguos Italianos, como Virgilio ò Cicerón, hallaremos que los Autores Ingleses, en su modo de pensar y expressarse, se asemejan à esos Escritores mucho más que los modernos Italianos. En quanto al Poeta de quien los Sueños de esta Ópera están tomados, debo acordar enteramente con Monsieur Boileau, en que un solo Verso de Virgilio vale todo el Clinquant ù Oropel de un Tasso.
-----Mas para volver à los Gorriones; se han soltado tantos al Vuelo en esta Ópera, que se teme la Sala nunca se deshaga de ellos; y que en otras Piezas, hagan su Entrada en mui equívocas e improprias Escenas, de tal forma que sean vistas volando en la Alcoba de una Dama o posándose en el Trono de un Rey; además de las Inconveniencias que en ocasiones puedan sufrir las Cabezas en el Público. Sé de buena fuente que una vez se planeó llevar à la Ópera la Historia de Whittington y su Gato, y que para ello se había juntado una Gran Cantidad de Ratones; pero el Señor Rich, proprietario de aquella Sala, mui prudentemente consideró que sería imposible que el Gato matara à todos, y que consecutivamente, los Príncipes de su Theatro se infestarían de Ratones tanto como el Príncipe de la Isla lo estuvo antes del arribo del Gato, razón por la qual no permitió que se actuara en su Sala. Por cierto no se le puede culpar, pues, como bien dixo entonces, no he escuchado que ninguno de los Intérpretes de nuestra Ópera pretenda emular al famoso Flautista, que hizo que todos los Ratones de una gran Ciudad de Alemania siguieran su Música, y assí libró el Lugar de esos molestos Animalillos.
-----Antes de cerrar este Papel, debo informar à mi Lector, que está en Pie un Convenio con London y Wise (que serán designados Jardineros del Theatro) para apercebir à la Ópera de Rinaldo y Armida de un Naranjal, y que la próxima vez que se Ponga, Alionines harán el papel de las Aves Cantantes. Los Encargados están resueltos à no escatimar ni Afanes ni Dinero para la Gratificación del Público.


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