Nº 40


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Lunes, 16 de Abril de 1711

Ac ne forte putes, me, quae facere ipse recusem,
Cum recte tractant alii, laudare maligne;
Ille per extentum funem mihi posse videtur
Ire Poeta, meum qui pectus inaniter angit,
Irritat, mulcet, falsis terroribus implet,
Ut magus; et mode me Thebis, modo ponit Athenis
.- Hor.

Los Escritores de Tragedias Ingleses están imbuidos de la Noción de que, cuando representan a una Persona inocente o virtuosa en Dificultades, no deben abandonarla hasta que la hayan librado de sus Problemas, o la hayan llevado a triunfar sobre sus Enemigos. A este Error los ha conducido la ridícula Doctrina de la Crítica moderna, según la cual están obligados a una igual Distribución de las Recompensas y los Castigos, así como a una Ejecución imparcial de la Justicia Poética. Quiénes fueron los primeros en establecer esta Regla, no lo sé; pero estoy seguro de que no tiene Fundamento en la Naturaleza, la Razón o la Práctica de la Antigüedad. Vemos que el Bien y el Mal acaecen igualmente sobre todos los Hombres de este lado de la Tumba; y dado que el principal Propósito de la Tragedia es el de provocar Conmiseración y Terror en las Mentes de la Audiencia, arruinaremos este Fin si siempre hacemos que la Virtud y la Inocencia resulten felices y victoriosas. Cualesquiera sean los Obstáculos o Desengaños que un buen Hombre sufra en el Cuerpo de la Tragedia, pobre será la Impresión que tenga sobre nuestras mentes, si sabemos que en el último Acto alcanzará la Meta de sus Deseos y Anhelos. Cuando lo vemos inmerso en la Profundidad de sus Aflicciones, podemos consolarnos, pues tenemos la Certeza de que hallará una Salida: y de que su Pena, por grande que sea en ese momento, pronto acabará en Felicidad. Por esta Razón los escritores de Tragedias de la Antigüedad trataron a los Hombres de sus Obras como se los trata en el Mundo, haciendo feliz a la Virtud algunas veces, y otras veces miserable, según lo fuera en la Fábula que hubieran elegido, o según afectara a su Audiencia de la manera más apropiada. Aristóteles considera las Tragedias escritas de estas dos Maneras y observa: Que aquellas con finales tristes siempre agradaron más al Pueblo que las de finales felices, y se llevaron los Premios en los Certámenes públicos del Escenario. El Terror y la Conmiseración dejan una Angustia agradable en la Mente; y fijan a la Audiencia en una Compostura de Pensamiento de tal seriedad que resulta más duradera y deliciosa que cualquier serie de pequeños Arranques de Dicha y Satisfacción. De la misma Manera, vemos entre nuestras Tragedias Inglesas que triunfan más cuando los Favoritos de la Audiencia se hunden bajo Calamidades, que cuando se sobreponen a ellas. Las mejores Obras de este Tipo son El Huérfano, Venecia Preservada, Alejandro el Grande, Theodosio, El Amor o Todo, Edipo, Oroonoko, Othello, &c. El Rey Lear es una admirable Tragedia del mismo Tipo, tal como Shakespear la escribió; pero como ha sido reformada de acuerdo con la quimérica Noción de la Justicia Poética, en mi humilde Opinión ha perdido la Mitad de su Belleza. Al mismo Tiempo debo admitir que hay nobles Tragedias trazadas sobre el otro Plan, y tienen finales felices; de hecho, la mayoría de las buenas Tragedias escritas desde el comienzo de la Crítica antes mencionada ha seguido este Curso: a saber, La Novia de Luto, Tamerlán, Ulises, Fedra e Hipólito, y casi todas las del Sr. Dryden. También debo admitir que muchas de las de Shakespear, y varias de las célebres Tragedias de la Antigüedad¸ han sido moldeadas con esta Forma. No objetaré, por consiguiente, esta Manera de escribir Tragedias, sino la Crítica según la cual éste es el único Método; pues por este Medio abarrotarían mucho la Tragedia Inglesa, y quizá darían un Giro equivocado al Genio de nuestros Escritores.
----La Tragi-Comedia, que es el Producto del Teatro Inglés, representa una de las más monstruosas Invenciones que jamás hayan pasado por los Pensamientos de un Poeta. Daría lo mismo que un Autor pensara en entretejer las Aventuras de Eneas y Hudibras en un mismo Poema, que escribir una variopinta Pieza de Júbilo y Dolor. Pero el Absurdo de estas Representaciones es tan risible, que no insistiré en él.
----Las mismas Objeciones contra la Tragi-Comedia se pueden aplicar, en cierta Medida, a todas las Tragedias que cuentan con un doble Argumento; que son asimismo más frecuentes en los Escenarios Ingleses que en los demás: Pues aunque la Pena de la Audiencia en dichas Representaciones no se torne en otra Pasión, como en las Tragi-Comedias, se desvía hacia otros Temas, que debilitan su Incumbencia respecto de la Acción Principal, y rompen la Marea de Dolor al encauzarla por diferentes Canales. Esta Inconveniencia, sin embargo, puede en gran Medida curarse, si no quitarse completamente, mediante la hábil Elección de un Sub-Argumento, que puede tener una Relación tal con el Propósito principal que contribuya a su Obtención, y concluya por la misma Catástrofe.
----Hay también otro Detalle que se puede considerar entre las Imperfecciones, o mejor dicho falsas Bellezas, de nuestra Tragedia Inglesa: me refiero a esa manera particular de articular Discursos, también conocida como Despotricar. Las Partes cálidas y apasionadas de la Tragedia son siempre las que más prenden en la Audiencia; por tal Razón, con frecuencia vemos a los Actores pronunciar, con toda la Violencia de la Acción, variadas Partes de la Tragedia que el Autor escribió con gran Temperamento y dispuso que se actuaran de tal manera. He visto a Powell ganarse fuertes Aplausos varias veces con este Artificio. Los Poetas mejor familiarizados con este Secreto han creado la Ocasión para tales Emociones en el Actor mediante la adición de Vehemencia en las Palabras allí donde faltaba Pasión, o de Pomposidad allí donde había verdadera Pasión. Ello ha colmado de Ostentación las Bocas de nuestros Héroes; y les ha conferido Sentimientos tales como los causados por la Hinchazón, más que por la Grandeza mental. Exclamaciones anormales, Maldiciones, Votos, Blasfemias, Desafíos a la Humanidad y la Afrenta a los Dioses frecuentemente se infligen sobre la Audiencia como si fueran altos Pensamientos, y encuentran Aplausos infinitos.
----Añadiré aquí un Comentario, del cual, me temo, podrían hacer mal uso los Escritores Trágicos. Puesto que nuestros Héroes son generalmente Amantes, cuando se hinchan y vociferan sobre el Escenario se ganan el Favor de buena Parte de la Audiencia. Las Damas quedan maravillosamente encantadas de ver a un Hombre que insulta a Reyes u ofende a los Dioses en una Escena, y se arroja a los Pies de su Amada en otra. Basta que se comporte con Insolencia frente a los Hombres, y con Abjección hacia la Bella, y será Número puesto que resultará un Favorito de los Palcos. Dryden y Lee, en varias de sus Tragedias, han puesto en práctica este Secreto con muy buen Éxito.
----Pero para mostrar cuánto más agrada una Tirada donde se despotrica que el más justo y natural Pensamiento que no se pronuncia con Vehemencia, quisiera que el Lector viera la Tragedia de Edipo, y que observara cuán discretamente se despacha al Héroe al Final del tercer Acto, después de haber pronunciado las siguientes líneas, en las cuales el Pensamiento es muy natural, y apto para despertar nuestra Compasión;

--------To you, good Gods, I make my lost Appeal;
--------Or clear my Virtues, or my Crimes reveal.
--------If in the Maze of Fate I blindly run,
--------And backward trod those Paths I sought to shun;
--------Impute my Errors to your own Decree:
--------My Hands are guilty, but my Heart is free.

Observemos ahora con qué Aplausos estrepitosos abandona el Escenario, después de las Impiedades y Execraciones al Final del cuarto Acto; y Usted se asombrará al ver a una Audiencia tan insultada y satisfecha al mismo tiempo;

--------O that as oft I have at Athens seen,

[Donde, a propósito, no hubo Escenarios hasta muchos Años después de Edipo.]

--------The Stage arise, and the big Clouds descend;
--------So now, in very Deed, I might behold
--------This pond'rous Globe; and all yon marble Roof,
--------Meet like the Hands of Jove, and crush Mankind.
--------For all the Elements, &c.

AVISO

Habiendo hablado del Sr. Powell como de alguien que se ha granjeado el Aplauso debido al mal Gusto de la Audiencia, debo hacerle Justicia al admitir que es extremadamente apto para la Tragedia y, cuando resulta agradable, merece la Admiración de los mejores Jueces; como lo hará, sin duda, en la Conquista de México, que se representará para su propio Provecho Mañana a la Noche.
C.


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