Nº 41


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Martes 17 de Abril de 1711

Tu non inventa reperta es. –Ovidio

La Compasión que siento por el Caballero que escribe esta carta no me haría convertirme en una Calamidad para el Sexo bello si no fuera que yo mismo a veces lo encuentro más Bello de lo debido. Las Imposturas que siguen no han de tolerarse; esta Desgracia, creo, debe hacerse pública para que otros Hombres examinen rígidamente aquello que Admiran.

Señor,

Considero que Usted es un Hombre de amplio Conocimiento; por eso me le aproximo en esta Ocasión tan particular. He decidido deshacerme de mi Esposa y espero, cuando considere mi Caso, que opine que mis Deseos de divorciarme son justos. Soy un Hombre común; mi Cultura va apenas más allá que la que obtengo de Obras de Teatro. Recuerdo que en The Silent Woman el culto doctor Cutber o el doctor Otter (se me olvida cuál de los dos) da como una de las Causas de Separación el Error Personae: cuando un Hombre se casa con una Mujer y descubre que ésta no era la Mujer que él intentaba desposar. Si esa Ley existe, creo que ese es exactamente mi Caso. Pues sabrá Usted, Espectador, que hay Mujeres que no dejan que sus Maridos vean su Rostro real hasta que se han casado.
-----No lo mantengo en suspenso: me refiero a la parte de su Cuerpo que pintan. Algunas son tan exquisitamente hábiles que si se les da unos Ojos tolerables, ellas harán Senos, Labios, Mejillas y Cejas de propia Mano. En cuanto a mi Mujer, nunca hubo alguien tan enamorado como yo de esa Frente, de ese Cuello y de esos Brazos, ni del brillante color de su cabello. Pero para mi enorme Sorpresa, resultan ser Efectos de su Arte; y esta Práctica ha dejado su Piel tan sin lustre que cuando se levanta de Mañana no parece ni la Madre de la Mujer que yo acompañé a la Cama la Noche anterior. Voy a tomarme la Libertad de alejarme de ella en cuanto pueda a menos que su Padre haga su Dote conveniente a su Apariencia real, no la asumida.

Atentamente,
etc

Ignoro qué hará la Ley o qué harán los Padres de esta Mujer por tan lastimado Caballero pero lo acepto: la Justicia está de su lado. Yo mismo he observado este Mal desde hace mucho Tiempo, y distingo a las Mujeres que usan sus propias Figuras de las que las usan prestadas con dos Nombres: Inglesas y Pintas. La Apariencia de las Inglesas es vivaz; las Pintas, que nunca son tan guapas, tienen el Rostro muerto. Los Músculos de una Cara de Verdad se hinchan a veces por una suave Pasión o por una Sorpresa, o una agradable Confusión los ruboriza, según cómo afecten su Imaginación las Ideas o los Objetos que tienen enfrente. Una Pinta en cambio mira todo con el mismo Aire no importa si está triste o alegre: es insensible en todo Momento. Una Pinta, aunque se afana en invitar a que la aborde el Amante, se ve forzada a mantenerlo a cierta Distancia; un suspiro del Amante, si está demasiado cerca, descompone un Rasgo; un Beso robado puede cambiarle la boca… Cuesta Trabajo no decir algo desagradable cuando hablamos de estas falsas Hermosas. Les recomendaría que recuerden la Sensación de entrar a un Cuarto recién pintado, y que den por seguro que acercarse a una Mujer que practica así la Pintura es mucho más ofensivo.
-----Will Honeycomb nos contó un día la Aventura que tuvo con una Pinta. La Señora tenía Ingenio y Belleza a Voluntad. Conseguía Amantes por el puro gusto de Burlarse de sus Tormentos. Daba Alas a un Desprevenido, y sin mayor Escrúpulo ni Provocación lo cortaba. Su Vanidad y su Malicia eran suficiente para apartar a mi Amigo de los Encantos de su Conversación, pero su Belleza lo encendía cada día más, sin importarle su Falsedad ni su Inconstancia. Cuando esta Mujer se dio cuenta de que Will era su Esclavo irrevocable, empezó a usarlo como tal, y después de muchos Pasos hacia la última Crueldad lo despidió definitivamente. El pobre Amante luchaba en vano por revocar su Condena, primero con Cartas serviles; al final, en el último Recodo, con una buena Cantidad de Dinero para su Sirvienta. Esta corrupta Asistente colocó a mi Amigo tras de las Cortinas del Vestidor de su Patrona. Muy convenientemente se quedó el ahí, de pie, sin ser visto. La Pinta comienza a trabajar en la Cara que había decidido usar ese Día; asegura Honeycomb que su buena media hora había trabajado ya antes de que él reconociera a la misma Mujer. En cuanto vio que aparecía ese Rostro que tanto lo lastimaba, consideró oportuno salir de su Escondite, a la voz de aquellos versos de Cowley:

Th’adorning Thee, with so much Art,
Is but a barbarous Skill;
’Tis like the Pois’ning of a Dart,
Too apt before to kill.


La Pinta se quedó pasmada, en la máxima Confusión: en el Lado ya terminado de la Cara la Mueca más bonita; en el otro una Palidez cenicienta. Honeycomb cogió todos esos afeites, y se fue de ahí con el Pañuelo lleno de Pinceles, Cepillitos, Ungüentos, Maquillajes y Cremas. La Señora se fue de la Ciudad y el Amante quedó curado.
-----Está claro que no hay Lealtad que valga con un Tramposo, y que un Juramento que se ha hecho a una Pinta no tiene Validez. Por eso exhorto a todas las Inglesas a que señalen a las falsas –yo sólo conozco a una, Lindamira, a la que debemos exentar pues su Piel es tan delicada que debemos permitirle cubrirla de Pintura como Castigo por elegir ser la peor Obra de Artificio que una Obra Maestra de la Naturaleza. A mí, que no espero nada de las Mujeres, y las considero sólo como parte de la Especie, no me inquieta ofender a una Belleza ni la mitad de lo que me inquietaría a una Mujer Inteligente. Haré aparecer varias Caras que llevan muchos Años ante el Público y nunca han sido vistas. Cuando logre abolir esta Costumbre, será muy entretenido ver a estas Señoras, irreconocibles, llegar al Teatro con su Cara verdadera.
-----Mientras eso pasa, para mejorar sus Encantos, que estudien Sátiras. El buen Humor de la Mente aviva sus Rasgos, la Diversión les pone Alegría en los Ojos. Son Graciosas sin verse afectadas; Despreocupadas pero no Descuidadas. Si no hay Artificio en la Mente tampoco se lo busca a su Persona.
-----Una Mujer así ¿cuánto se parece a la Descripción de la amante del doctor Donne, y qué tan poco se le parece una Pintada?

Her pure and eloquent Blood
Spoke uin her Cheeks, and so distinctly wroughtm
That one would almost say her Body thought.


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Joven de unos diecinueve Años, de buena Familia, Pintora de excelente Mano para el color Carne, busca Casa. Puede vérsele en el Estudio de Don Grotesco, pintor Holandés radicado en Barbican.
Nota. La Muchacha también sabe de Telas; pone Caperuzas y mezcla Listones para hacer Juego con los colores de la Cara con muy buenos Resultados.


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