Nº 51


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Sábado 28 de Abril de 1711

Torquet ab Obscenis jam nunc Sermonibus Aurem. –Hor.

-----Sr. ESPECTADOR,

-----Mi Fortuna, Clase y Persona son tales que me vuelven tan Conspicua como cualquier Muchacha de la Ciudad. Está en mi Poder el disfrutar de todas sus Vanidades; pero, gracias a una Educación muy esmerada, he contraído una fuerte Aversión por las Actitudes y Modales descarados que se cultivan en todos los Lugares Públicos y Reuniones. Atribuyo esta Costumbre, sobre todo, al Estilo y Maneras de nuestras Obras de Teatro: ayer por la Noche estuve en el Funeral, donde el Confidente Enamorado de la Obra, hablándole a su Amada, gritó: –¡Oh, esa Harriot! ¡Estrechar con mis Brazos la Cintura de esa Belleza que primero se resiste y luego cede! Una Escena como esta no debió, bajo ningún punto de vista, ser representada ante una Audiencia Casta y Normal. Espero su Opinión sobre la Frase, y recomiendo a su Consideración, como ESPECTADOR, la conducta de la Escena Teatral del presente en relación con la Castidad y la Modestia.

----------------------------Soy, SEÑOR,
------------------------------------------Su Lectora Fiel
--------------------------------------------------de buenos Deseos.


-----Tan justa es la Queja de esta Jovencita, que la Grosería de la Ofensa llega a disgustar a Personas que desconocen esa Delicadeza y Modestia, de la cual ella es Dueña. Pero hay mucho que decir en Defensa de un Autor: Si la Audiencia considerase por un momento la Dificultad de sostener un Diálogo ágil durante cinco Actos seguidos, le concedería al Escritor, cuando carece de Ingenio y no puede complacer de ninguna otra manera, que eche mano a un poco de Obscenidad. Un Poeta diría que nadie escribió jamás algo Obsceno por otra Razón que no fuera la Falta de Inventiva. Cuando el Autor ya no puede sacar de sí mismo nada de aquello que es superior al Grueso de la Audiencia, su Recurso natural es apelar a aquello que tiene en común con él; y una Descripción que gratifica un Apetito sensual resultará complaciente, cuando el Autor ya no posea nada más de sí para Deleite de una Imaginación refinada. Es a esa gran Pobreza a la que debemos imputarle aquella y todas las otras Frases de las Obras que sean del mismo Tenor, y que comúnmente son llamadas Expresiones Pícaras (Luscious Expressions).
-----Este Manera de compensar las Deficiencias del Ingenio, ha sido usada, en mayor o menor medida, por Autores de éxito; aunque sé sólo de uno que expresamente ha escrito una Obra sobre la Base del Deseo de Multiplicar nuestra Especie, y es el Refinado Sir George Etherege, si es que entiendo bien lo que hace la Dama de la Obra titulada Ella lo haría si pudiera. Otros Poetas, aquí y allá, han insinuado que ése era su Deseo, mediante todos los Ocultamientos y Afectaciones de que una Dama es capaz; pero ningún Autor, excepto éste, lo ha hecho de un modo tan Explícito, poniendo dicho Propósito frente a la Imaginación de la Audiencia de Principio a Fin de la Comedia. Y la Obra ha prosperado en consecuencia; ya sea porque quienes van a verlas lo harían si pudieran o que los Inocentes concurran para enterarse qué es lo que Ella haría si pudiera, la Obra siempre ha sido bien recibida.
-----UUna Frase pesada y vacía se eleva, cuando se le suma una lasciva Gesticulación Corporal; y cuando es tan baja que ni siquiera así puede elevarse, un Sentido insípido cobra cierta vida si se vuelve doble. Los Escritores que carecen de Genio nunca se privan de mantener este Secreto en reserva, para hacer Reír o suscitar un Aplauso. Yo, que nada sé de Mujeres salvo por lo que veo en las Obras, puedo proponer varias Conjeturas sobre la Estructura general del bello Sexo, con sólo ubicarme inocentemente en el Parterre y dejándome atropellar por las Enaguas de las Bailarinas; las Ventajas de cuyas lindas Personas son de gran ayuda para una Obra tediosa. Cuando un Poeta flaquea y escribe lascivamente, una linda Muchacha puede moverse lascivamente, y obtener el mismo buen Resultado para el Autor. Los Poetas tediosos utilizan, en este Caso, a su Audiencia, como los Bufones divierten a sus Protectores; cuando ya no pueden hacerlo con Ingenio o Humor, les endulzan el Oído con algo agradable a su Temperamento, aunque esté por debajo de su Inteligencia. Apicio no puede contener el regocijo que le produce oír la descripción de una deliciosa Comida; ni Clodio, si le describes una Belleza exuberante: aunque al mismo Tiempo, si no despiertas esas Inclinaciones en ellos, ningún Hombre será mejor Juez que ellos de qué cosas son Rectas y Delicadas en una Conversación. Pero como ya he observado antes, es más fácil hablarle al Hombre, que al Hombre Juicioso.
-----Es de destacar que los Escritores con una Formación inferior, están dotados de un Ingenio superior para lo Picaresco. Las Poetisas de nuestra Época han logrado Maravillas en este sentido; y nos sentimos en deuda con la Dama que escribió Ibrahim, por haber introducido una Escena preparatoria antes de la Acción misma, en la cual el Emperador arroja su Bata como Señal para que su Amante lo siga a la parte retirada del Seraglio. Debemos confesar que su Majestad Turca tenía un Buen Semblante cuando se marchó, pero nos pareció que los que nos quedamos a la Espera hicimos un Papel triste. Esta ingeniosa Dama, en este ejemplo de Obscenidad, refinó a una Autora del mismo Sexo que, en su El Aventurero, hace que un Hacendado Rural se desnude hasta quedarse sólo en sus Calzoncillos Holandeses. Pero si Obtuso desilusiona, queda sobreentendido que el Emperador sigue hasta las últimas Consecuencias. La Broma de Desnudarse casi por completo ha sido desde entonces practicada muy exitosamente donde de hecho debe haberse iniciado: en la Feria Bartholomew.
-----No debe omitirse, que en una de las Composiciones femeninas mencionadas arriba, el Aventurero es enviado muy frecuentemente con el mismo Cometido, según lo recuerdo, más de una vez por Acto. Esto no es del todo antinatural; porque, según dicen, los Autores Hombres se representan a sí mismos en sus Personajes principales, y a las Escritoras Mujeres se les puede conceder, entonces, la misma Libertad. Así, del mismo modo que el Ingenio Masculino le da a su Héroe una buena Fortuna, las Mujeres dan a su Heroína, hacia el final de la Obra, un Galán espléndido. Pero, en verdad, casi no hay una Obra que podamos ver, donde el Héroe o un fino Caballero de la misma no se retire pavoneándose de ese modo y nos deje pensando qué clase de Indirecta nos ha dirigido o haciendo lo que se nos antoje. Dicho claramente, un Hombre que frecuenta el Teatro tendría una Idea muy respetable de sí mismo si recordara cuán a menudo ha sido usado como Alcahuete de Tiranos violadores o Libertinos seductores. Cuando los Actores hacen su Salida en estas favorables Circunstancias, las Damas están seguras de recibir una Mirada escrutadora desde el Parterre para ver de qué modo reaccionan a lo que pasa; y unos pocos Tontos lujuriosos se encuentran prestos a emplear sus Talentos para Mirar con Impunidad y Sangre Fría. Incidentes como estos hacen que algunas Mujeres se abstengan por completo de acudir al Teatro; mientras que otras jamás se pierden el Día del Estreno, al menos que la Obra sea tan obscena que les impida concurrir con alguna Compostura al Día siguiente.
-----Si los Hombres de Ingenio que se consideran aptos para escribir Obras teatrales, en lugar de producir Deleite esta manera tan piadosa, dedicaran su Inteligencia a elevarse por encima de los buenos Impulsos naturales que vemos en su Audiencia, y no se intoxicaran con el Vicio y la Lujuria, no sólo procurarían Placer sino también Utilidad. Si un Hombre desea Escribir de una Manera novedosa, ¿no podría ése que ahora es representado como un fino Caballero, aunque traiciona el Honor y el Lecho de su Vecino y Amigo, y se acuesta con la mitad de las Mujeres de Obra y que es recompensado al final quedándose con la que tiene el mejor Personaje de la Obra; lo que digo es si éste Sujeto, en el Sentido de darle a la Comedia otra Perspectiva, no podría entretener a la Audiencia del mismo modo si en medio de la Catástrofe se descubriera Traidor, y se lo tratara en consecuencia con Desprecio? Raramente vemos a una Persona consagrarse a más de un Querido Vicio por vez, de modo que queda espacio suficiente para atraer el Corazón de los Hombres hacia el Bien y lo Conveniente, si los Poetas lo intentan con la Honestidad que conviene a sus Personajes.
-----No hay ningún Hombre que ame a su Botella o a su Querida de un modo tan exclusivo como para no ser capaz de disfrutar de un Personaje agradable, que no sea en absoluto Esclavo de esos Amores. Un Hombre que es Moderado, Generoso, Valiente, Casto, Confiable y Honesto, puede, al mismo tiempo, tener Ingenio, Humor, Hilaridad, Buena educación y Galantería. Mientras pone en práctica estas últimas Cualidades, podrán inventarse veinte Oportunidades para mostrar que es un Maestro de las otras nobles Virtudes. Estos Personajes impresionarían y amonestarían el Corazón de un Hombre Juicioso, si se ha entregado a sus Placeres. Vería que estuvo equivocado todo este tiempo, y se convencería de que una Constitución sana y un Espíritu inocente son los verdaderos ingredientes para disfrutar la Vida. Todos los Hombres de verdadero Gusto verían en quien dirigiese sus Intenciones de este modo, a un Hombre de Ingenio, a un Amigo y Benefactor de su País; pero yo no sabría qué Nombre le darían al que emplea su Capacidad con Fines opuestos.
R.


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