N°44


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Viernes, 20 de Abril de 1711


Tu, quid ego et populus mecum desideret, audi. -- Hor.*

Entre los muchos Artificios que ponen en Práctica los Poetas para llenar de Terror las Mentes de la Audiencia, el primer Lugar es para el Trueno y el Relámpago, que son frecuentemente utilizados en el Descenso de un Dios, o la Aparición de un Fantasma, el Desvanecimiento de un Demonio,o la Muerte de un Tirano. Sé de una Campana que ha sido introducida en varias Tragedias con buenos Resultados, y he visto a la Asamblea entera alarmarse al sonar ésta. Pero no hay nada que deleite o aterrorice tanto a nuestro Teatro Inglés como un Fantasma, especialmente si aparece vestido con una Camisa ensangrentada. Las obras son frecuentemente salvadas por estos Espectros, aunque no hagan más que deslizarse por el Escenario o salir de alguna Grieta, para luego hundirse nuevamente sin haber dicho una Palabra. Es posible que haya un Momento apropiado para estos Terrores; cuando vienen como Ayuda y Asistencia para el Poeta, no sólo deben ser excusados sino también aplaudidos. Así, el sonido del Reloj en Venice Preserved hace temblar los Corazones de la Audiencia entera y produce en la Mente un Terror más intenso del que las Palabras son capaces de provocar. La Aparición del Fantasma en Hamlet es una Obra maestra en su clase, envuelta en todas las Circunstancias que pueden acarrear tanto Atención como Horror. La Mente del Lector es maravillosamente preparada por los discursos que preceden a la Aparición: Su Torpe Comportamiento al entrar golpea fuertemente la Imaginación; pero cada vez que hace su entrada es aún más aterrorizante. ¿Quién es capaz de leer el Discurso con que el joven Hamlet lo aborda sin temblar?
Hor. Look, my Lord, it comes!
Ham. Angels and Ministers of Grace defend us!
Be thou a Spirit of Health, or Goblin damn´d;
Bring with thee Airs form Heav´n, or Blasts from Hell
Be thy Events wicked or charitable,
Thou com´st in such a questionable Shape
That I will speak to thee: I'll call thee
Hamlet,
King, father, royal Dane: Oh! Oh! Answer me,
Let me not burst in Ignorance; but tell
Why thy canoniz´d Bones, hearsed in Death,
Have burst their Cearments; Why the Sepulchre,
Wherein we saw thee quietly inurn'd,
Hath op´d his ponderous and marble Jaws,
To cast thee up again? What may this mean
hat thou dead Coarse, again in complete Steel
Revisit'st thus the Glimpses of the Moon,
Making Night hideous
?

Por lo tanto no encuentro Falta alguna en los Artificios arriba mencionados cuando son introducidos con Habilidad, y acompañados por apropiados Sentimientos y Expresiones en el Texto.
Para provocar la Piedad, nuestro Dispositivo principal es el Pañuelo: ciertamente, en la mayoría de las Tragedias no sabríamos que una Persona está angustiada por nada de lo que dice, sino fuera porque de vez en cuando aplica el Pañuelo sobre sus Ojos. Lejos de mí pues la intención de suprimir este Instrumento de la Pena del Escenario; sé que ninguna Tragedia podría subsistir sin él: Me conformo simplemente con que no sea mal utilizado. En una Palabra, haría que la Lengua del Actor armonice con sus Ojos.
Una Madre desconsolada, con un Hijo de su Mano, ha frecuentemente suscitado Compasión en la Audiencia, y ha por lo tanto ganado lugar en varias Tragedias. Un escritor Moderno, que observó lo bien que esto había funcionado en otras Obras, estando resuelto a doblar el Desconsuelo y conmover a su Audiencia el doble de lo que otros antes que él lo habían logrado, incorporó al Escenario una Princesa con un pequeño Niño de una Mano y una Niña de la otra. Esto también obtuvo buenos Resultados. Un tercer Poeta, decidido a superar a sus Predecesores, introdujo hace algunos Años tres Niños con gran Éxito: Hasta donde estoy informado, un joven Caballero, que esta completamente determinado a romper aun los más obstinados Corazones, tiene una Tragedia en la que la primera Persona que aparece sobre el Escenario es una afligida Viuda enlutada con media Docena de niños sin Padre atendiéndola, parecidos a aquellos que acompañan a la Caridad. Así, muchos Incidentes que son hermosos en un buen Escritor, resultan ridículos al caer en las Manos de uno malo.
Pero de todos los Métodos para suscitar Piedad o Terror no hay ninguno tan absurdo y bárbaro, y que tanto nos expone al Desprecio y Ridículo de nuestros Vecinos, como el morboso descuartizamiento de unos hombres por otros que tan frecuente puede verse sobre el Escenario Inglés. El deleitarse al ver Hombres apuñalados, envenenados, torturados o punzados es ciertamente Indicio de un cruel Temperamento: y como esto es habitualmente realizado ante la Audiencia Británica, muchos Críticos Franceses, que consideran que estos Espectáculos nos resultan gratos, aprovechan la Ocasión para representarnos como Personas a quienes les agrada la Sangre. Es ciertamente muy extraño ver nuestro Escenario cubierto de Cadáveres en la última Escena de una Tragedia; y observar en el Vestidor de un Teatro tantas Dagas, Puñales, Potros de Tortura, Recipientes para Veneno, y muchos otros Instrumentos de Muerte. Asesinatos y Ejecuciones son siempre efectuados detrás de escena en el Teatro Francés, que es en general lo que conviene a los Modales de un Pueblo cordial y civilizado: Pero el no haber Excepciones a esta Regla en el Escenario Francés genera Absurdidades casi tan ridículas como aquellas que caen bajo nuestra presente Censura. Recuerdo que en la famosa Obra de Corneille, escrita sobre el Asunto de los Horatii y Curiatii; el joven y feroz Héroe que había vencido a los Curiatii uno por uno (y en lugar de ser felicitado por su Hermana en razón de su Victoria es reprendido por ella por haber apuñalado a su Amante), en el Calor de la Pasión y el Resentimiento la mata. Si algo pudiera mitigar tan brutal Acción, sería el realizarla inmediatamente, antes de que los Sentimientos de la Naturaleza, Razón o Humanidad pudieran tener Lugar en él. Sin embargo, para evitar el público derramamiento de Sangre, tan pronto como su Pasión llega al punto cúlmine, sigue a su Hermana a lo largo de todo el Escenario, y se abstiene de matarla antes de haberse retirado de la Escena. Debo confesar que, de haberla asesinado ante la Audiencia, la Indecencia habría sido mayor; pero de la otra manera resulta muy poco natural, y parece que la estuviera asesinando a Sangre fría. Ofrezco mi Opinión sobre este Caso: el Hecho no debería haber sido representado, sino relatado, de presentarse la Ocasión.
Puede no ser inaceptable para el Lector el ver cómo Sófocles ha conducido una Tragedia bajo similares Circunstancias. Orestes estaba en la misma Condición que Hamlet en Shakerpear, habiendo su Madre asesinado a su Padre y tomado posesión de su Reino en Conspiración con su Amante. Aquel joven Príncipe, estando por lo tanto determinado a vengar la Muerte de su Padre sobre aquellos que ocuparon el Trono, se introduce mediante una bella Estratagema en la Alcoba de su Madre con Intención de matarla. Pero como semejante Espectáculo hubiera sido demasiado espantoso para la Audiencia, esta horrible Resolución es ejecutada detrás de Escena: Se escucha a la Madre suplicando Piedad a su Hijo; y a éste contestando que ella no la mostró con su Padre; luego de lo cual ella grita que está herida, y por lo que sigue nos enteramos de que está muerta. No recuerdo que en ninguna de nuestras Obras haya Parlamentos pronunciados detrás de Escena: Y creo que mi Lector estará de acuerdo conmigo en que hay algo infinitamente más impresionante en este terrible Diálogo entre la Madre y su Hijo detrás de Escena, de lo que podría haber en nada llevado a cabo ante la Audiencia. Orestes encuentra inmediatamente después al Usurpador en la Entrada del Palacio y, debido a un muy oportuno Pensamiento del Poeta, evita matarlo delante de la Audiencia diciéndole que debe vivir un Tiempo con Amargura en su Alma antes de que se deshaga de él, y ordenándole se retire a aquella Parte del Palacio donde hubo asesinado a su Padre, cuya Muerte él vengará en el mismo Lugar en que fue cometida. De esta manera el Poeta observa el Decoro, que Horacio luego establecerá como Regla, de evitar cometer Parricidios o Asesinatos atroces ante la Audiencia.

Nec coram populo natos Medea trucidet.

Let not
Medea draw her murth´ring Knife,
And spill her Children´s Blood upon the Stage
.


Se hace evidente que los Franceses se han excedido en sus refinamientos sobre la Regla de Horacio, quien nunca se propuso eliminar todo Tipo de Muertes del Escenario, sino sólo aquellas que eran demasiado horrorosas y que provocarían mejor Efecto en la Audiencia realizadas detrás de Escena. Es por ello que recomiendo a mis Compatriotas la Práctica de los Poetas antiguos, que eran muy proclives a ahorrarse las Ejecuciones públicas –y más bien preferían realizarlas tras bambalinas- si esto podía hacerse con buenos Resultados para la Audiencia. Al mismo tiempo debo obsevar que aunque las Personas devotas son rara vez asesinadas ante la Audiencia, lo cual tiene algo de ridículo; sin embargo sus Cuerpos aparecen frecuentemente después de muertos, cosa que siempre tiene algo de melancólico o aterrorizante; de manera que parece que el asesinato en Escena no ha sido abolido sólo por Decoro, sino también por Improbabilidad.
Nec pueros coram populo Medea trucidet;
Aut humana palam coquat esta nefarius Atreus;
Aut in auem
Progne vertatur, Cadmus in anguem,
Quodcunque ostendis mihi sic, incredulus odi
. – Hor.

Medea must not draw her murth´ring Knife,
Nor
Atreus there his horrid Feast prepare.
Cadmus and Progne´s Metamorphosis,
(She to a Swallow turn´d, he to a Snake)
And whatsoever contradicts my Sense,
I hate to see, and never can belive
. – Ld. ROSCOMMON.

He recorrido las variadas Invenciones Dramáticas que utilizan los Poetas Ignorantes para llenar el Espacio de la Tragedia, y por el Habilidoso para mejorarla; algunas de las cuales desearía fueran completamente eliminadas, y el resto usadas con Prudencia. Sería una Tarea interminable el considerar a la Comedia bajo la misma Luz, y nombrar los innumerables Giros y pequeñas Trampas puestas en Práctica para provocar la Risa. Bullock en un Abrigo corto, y Norris en uno largo, frecuentemente fracasan en lograr este efecto. En la mayoría de las Comedias, el ala más ancha o más angosta del sombrero marca la diferencia entre Personajes. Muchas veces la Comicidad de la Escena yace en una Bandolera, y otras en un par de Patillas. Un Amante corriendo por el Escenario, con su cabeza asomando de un Barril, ha sido considerado una muy buena Broma en los tiempos del Rey Charles II; inventada por uno de los primeros Talentos de la Época. Pero debido a que el Ridículo no es tan delicado como la Compasión y los Objetos que nos hacen reír son infinitamente más numerosos que aquellos que nos hacen llorar, hay mayor Latitud para los Artificios cómicos que para los trágicos; razón por la cual debemos concederles mayor Indulgencia.

C.


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