N° 56


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Viernes, 4 de Mayo de 1711

Felices errore suo. – Lucan.

Los Americanos creen que todas las Criaturas tienen Alma, no sólo los Hombres y las Mujeres sino los Animales, Vegetales e incluso las más inanimadas de las cosas, Troncos y Piedras. Consideran lo mismo de todas las Obras de Arte, así como Cuchillos, Botes, Espejos: que al perecer cualquiera de estas cosas, sus Almas pasan a otro Mundo, habitado por los Fantasmas de Hombres y Mujeres. Es por esta Razón que siempre colocan junto al Cuerpo del Amigo muerto Arco y Flechas, para que pueda hacer uso de las Almas de éstas en el otro Mundo, como lo hizo de sus Cuerpos de madera en éste. Aunque pueda parecer esta una opinión absurda, nuestros Filósofos Europeos han sostenido varias Nociones igual de improbables. Algunos de los seguidores de Platón, en particular, cuando hablan del Mundo de las Ideas, nos entretienen con Substancias y Seres no menos extravagantes y quiméricos. Muchos Aristotélicos han hablado igual de ininteligiblemente de su Sustancia Primera. Sólo mencionaré a Alberto Magno, quien en su Disertación acerca de la Magnetita, observando que el Fuego destruye sus Propiedades magnéticas, nos cuenta que una llamó especialemente su Atención pues brillaba entre el montón de piedras de Carbón llameantes pues pudo percibir cierto Vapor azul que emanaba de ella y que creía era la Sustancia Primera o, como se lo llama en Occidente, el Alma de la Magnetita.
-----Hay una tradición entre los Americanos según la cual uno de sus Compatriotas descendió mediante una Visión al gran Depósito de Almas, o, como lo llamamos aquí, al otro Mundo; y que a su Vuelta dio a sus Amigos un detallado Reporte de todo lo que vió en aquellas Regiones de la Muerte. Un Amigo mío, al que ya he mencionado, convenció a uno de los Intérpretes de los Reyes Indios para que los interrogara, si esto fuera posible, acerca de su Tradición respecto de este Asunto: La cual, tanto como pudo comprender de las Preguntas que les hizo, es en Substancia la siguiente:
-----El Vidente, cuyo nombre era Marraton, luego de haber viajado largo Trecho bajo una Montaña hueca, llegó a los Confines de este Mundo de los Espíritus; pero no pudo entrar a causa de un frondoso Bosque de Arbustos, Zarzas y filosas Espinas, tan estrechamente entrelazadas que se hacía imposible encontrar un Pasaje para atravesarlo. Mientras buscaba algún Sendero o Camino que pudiera haber quedado señalado por el uso, vió un gran León agachado a un Lado del bosque, en la misma Postura que toma para acechar una Presa. El Indio inmediatamente emprendió la retirada, mientras el León se incorporaba de golpe y avanzaba hacia él. Estando completamente desprovisto de cualquier otra Arma, se agachó para levantar una gran Piedra con su Mano; pero para gran Sorpresa suya, no pudo agarrar nada y se encontró con que la supuesta Piedra era sólo una Aparición. Si sufrió una Decepción por esto, estuvo en cambio muy complacido al percatarse de que el León, que había alcanzado su Hombro izquierdo, no tenía Poder para herirlo, y era sólo el Fantasma de aquella feroz Criatura que parecía ser. Ni bien se deshizo de este impotente Enemigo, marchó hacia el Bosque, y luego de haberlo inspeccionado por un Tiempo, intentó avanzar a través de una Parte que era un poco más delgada que el resto; cuando nuevamente para su gran Sorpresa, se encontró con que los Arbustos no oponían Resistencia, sino que caminaba a través de Brezos y Zarzas com la misma facilidad con que se atraviesa el Aire; y, en resumen, que todo el Bosque no era más que un Bosque de Sombras. Inmediatamente llegó a la Conclusión de que este enorme Matorral de Espinas y Plantas estaba diseñado como una suerte de Valla o Cerca para los Fantasmas que encerraba; y que probablemente su delicada Sustancia sería desgarrada por estas sutiles Puntas y Púas que eran demasiado débiles como para dejar alguna Impresión sobre Carne y Hueso. Con esto en Mente resolvió viajar a través del intrincado Bosque; cuando comenzó a sentir gradualmente un Viento perfumado que soplaba sobre él, y que se volvía más intenso y dulce a medida que marchaba. No había avanzado mucho más cuando pudo observar el final de las Espinas y las Zarzas, que cedían lugar a cientos de Árboles verdes cubiertos de Pimpollos de los más exquisitos Aromas y Colores, que conformaban una Selva de Perfume, y eran una suerte de Revestimiento interno de las Escenas feroces que había previamente atravesado. Cuando estaba saliendo de esta agradable parte del Bosque y entraba a los Llanos que ésta encerraba, vió varios Hombres que pasaban cabalgando cerca de él, y poco después pudo oír el Ladrido de una jauría de Perros. No pasó mucho tiempo antes de que pudiera ver la Aparición de un un Corcel blanco montado por un Joven que avanzaba a toda Carrera persiguiendo las Almas de un centenar de Perros que a su vez estaban cazando el Fantasma de una Liebre que corría delante de ellos a indescriptible Velocidad. Al acercarse el Joven montado en el Corcel blanco, lo observó muy atentamente y advirtió que se trataba del joven Príncipe Nicharagua, que había muerto casi Medio Año antes, y, debido a sus magníficas Virtudes, era honrado aún entonces en todo Oriente.
-----Ni bien había salido del Bosque se entretuvo con un Paisaje tal, de Llanos tan floridos, tan verdes Praderas, frescos Arroyos, Colinas soleadas y sombreados Valles; que no podría luego ser representado con sus propias Expresiones ni tampoco, según dijo, con Concepciones de otros. Esta feliz Región estaba poblada por un sinnúmero de Espíritus que se aplicaban a Ejercicios y Diversiones siguiendo sus Antojos. Algunos de ellos jugaban con Figuras de Anillos; otros arrojaban la Sombra de una Lanza; otros se divertían con la Aparición de un Caballo; y Multitudes de ellos se entretenían en ingeniosas Artesanías con las Almas de los Utencillos fenecidos; pues es este el Nombre que en la Lengua India se les da a las Herramientas cuando se queman o rompen. Mientras viajaba por esta Escena maravillosa, en muchas ocasiones sintió la tentación de arrancar alguna de las Flores que asomaban a su alrededor con tanta Variedad y Profusión, pues nunca había visto algunas de ellas en su País: Pero rápidamente advirtió que aunque eran Objeto de su Visión, no eran vulnerables a su Tacto. Finalmente llegó junto a un gran Río, y siendo él bueno en el Oficio, se paró cerca de la Orilla por algún tiempo para contemplar a un Pescador que había capturado una gran cantidad de Formas de Pez, que todavía agitaban la cola a su lado.
-----Debí haberle dicho a mi Lector que este Indio había estado casado con una de las grandes Bellezas de su País, de quien tuvo varios Hijos. Esta pareja era tan famosa por su Amor y Constancia, que los Indios hasta el Día de hoy cuando se unen Hombre y Mujer, les desean una vida como la de Marraton y Yaratilda. No había pasado Marraton mucho tiempo parado cerca del Pescador, cuando vio la Sombra de su amada Yaratilda, que ya había fijado sus Ojos en él hacía algunos momentos antes de que él la descubriera. Sus Brazos se estiraron hacia él, Ríos de Llanto corrían de sus Ojos; sus Miradas, sus Manos, su Voz lo llamaban hacia ella; y al mismo tiempo parecían indicarle que el Río era imposible de atravesar. ¿Quién podría describir la Pasión, mezcla de Alegría, Tristeza, Amor, Deseo, Sorpresa, que despertó en el Indio la Visión de su amada Yaratilda? No podía expresarlo sino mediante Lágrimas, que recorrían sus Mejillas como un Río mientras la miraba. No pasó mucho tiempo en esta Postura antes de lanzarse dentro del Arroyo que había delante suyo: hallando que no era más que el Fantasma de un Río, caminó por el Lecho del mismo hasta que se encontró del otro Lado. Al acercarse él, Yaratilda voló hacia sus Brazos, mientras Marraton deseaba liberarse del Cuerpo que le impedía perderse en sus Abrazos. Luego de muchas Preguntas y Palabras cariñosas de ambos, ella lo condujo a un Recinto que había decorado con sus propias Manos con todos los Adornos que pudo encontrar en aquellas florecientes Regiones. Mientras Marraton permanecía asombrado ante la indescriptible Belleza de su Habitación, Yaratilda le dijo que estaba preparando esta Galería para su Recepción, sabiendo que su Piedad con su Dios y su honesto Comportamiento respecto de los Hombres lo conduciría ciertamente a este Vneturoso Lugar cuando la Vida llegara a su Fin. Luego trajo a dos de sus Hijos ante él, que habían muerto algunos Años antes, aconsejándolo para que críe sabiamente a aquellos otros que aún estaban con él para que pudieran algún día encontrarse todos juntos en este dichoso Lugar.
-----La Tradición cuenta aún mas: que luego de esto pudo ver aquellas sombrías Habitaciones que corresponden a los Hombres malvados después de la Muerte; y menciona varios Mares de Oro Fundido en los cuales se sumerge a las Almas de los bárbaros Europeos que matan por la Espada a tantos cientos de Indios en nombre de aquel precioso Metal: Pero habiendo ya recorrido los puntos principales de esta Tradición, y excedido el Cometido de este Escrito, no daré más Información acerca de esto.
C.


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  • Diego M. dell'Era
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