N° 62


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Viernes, 11 de Mayo de 1711


Scribidendi rectè sapere est et principium et fons.- Hor.

El Sr. Locke tiene una admirable Reflexión acerca de la Diferencia entre el Ingenio y el Juicio, donde se propone mostrar la Razón por la cual ambos Talentos no siempre convergen en la misma Persona. Sus Palabras son las siguientes: Y de esto se ha inferido, tal vez con bastante Razón, que los Hombres de mucho Ingenio y Memoria viva no son siempre los que poseen un Juicio más claro, ni una Razón más profunda. Porque el Ingenio, de manera fundamental, estriba en reunir varias Ideas, juntando con Rapidez y Variedad aquellas en las que se pueda ver alguna Semejanza o Congruencia, de manera que se produzcan Cuadros felices y Visiones agradables a la Imaginación; por el contrario, el Juicio es totalmente opuesto, dado que actúa separando cuidadosamente aquellas Ideas entre las que se pueda encontrar la menor Diferencia, para, de este modo, evitar que la Semejanza ocasiones algún Engaño, ya que se puede confundir una cosa por otra debido a su Afinidad. Esta Manera de proceder es bien contraria a la Metáfora y la Alusión, sobre las cuales, en su mayor parte, se basa ese tipo de Entretenimiento y de Agudezas ingeniosas que causan tanto Efecto en la Imaginación, y por ello resultan tan aceptables a todo el mundo.
-----Esto es, creo, el mejor y más Filosófico Relato que jamás haya encontrado acerca del Ingenio, el cual generalmente, aunque no siempre, consiste en un Parecido y una Congruencia de Ideas, similares a las que el Autor menciona. Me limitaré a agregar, a manera de Explicación, Que no todo Parecido entre Ideas produce lo que llamamos Ingenio, a menos que provoque el Deleite y la Sorpresa en el Lector: Estas dos Propiedades resultan esenciales al Ingenio, en particular la última. Para que dicho Parecido entre Ideas constituya, en efecto, una forma de Ingenio, es necesario que las Ideas no sean muy cercanas en la Naturaleza de las cosas; pues allí donde la Similitud sea muy evidente, no provocará Sorpresa. Comparar el Canto de un Hombre con el de otro, o representar la Blancura de un Objeto mediante la Leche o la Nieve, o bien la Variedad de sus Colores mediante el Arcoiris, no merece llamarse Ingenio, a menos que se pueda descubrir entre estas dos Ideas, además de esta obvia Semejanza, alguna otra Congruencia capaz de despertar la Sorpresa en el Lector. Así, cuando un Poeta nos dice que el Pecho de su Amada es blanco como la Nieve, no hay Ingenio en la Comparación; pero si agrega, con un Suspiro, que también se parece en su Gelidez, es entonces cuando accede al Ingenio. La Memoria de todo Lector puede proveer innumerables Instancias de la misma Naturaleza. Por esta Razón, entre los Poetas Heroicos, que procuran poblar la Mente de grandes Ideas antes que desviarla hacia lo que es nuevo y sorprendente, las Similitudes rara vez presentan algo que se pueda llamar Ingenio. El Informe del Sr. Locke acerca del Ingenio y esta breve Explicación abarcan la mayoría de las Formas del Ingenio, a saber: Metáforas, Símiles, Alegorías, Enigmas, Lemas, Parábolas, Fábulas, Sueños, Visiones, Escritos Dramáticos, Burlesque, y cualquier otro Método de la Alusión: Pues, bajo una cuidadosa Examinación, se verá que hay muchas otras Piezas de Ingenio conformes a esta Descripción (por más alejadas que puedan parecer al principio).
-----Si el verdadero Ingenio consiste en general en dicha Semejanza y Congruencia de Ideas, el falso Ingenio mayormente es una Semejanza y Congruencia de Letras aisladas, como en los Anagramas, Cronogramas, Lipogramas y Acrósticos: o bien una Semejanza de Sílabas, como en los Ecos y las Coplas vulgares: Y a veces de Palabras, como en los Juegos de Palabras, Argucias y Sofismas, o bien de Enunciados o Poemas completos, moldeados con la Forma de Huevos, Hachas o Altares: Es más, algunos llevan la Noción del Ingenio tan lejos que se la adjudican incluso a la Mímica, y consideran ingenioso a un Hombre que puede imitar el Tono, la Pose o la Expresión de otro.
-----Así como el verdadero Ingenio consiste en la Semejanza de Ideas, y el falso Ingenio, de las Palabras, hay otro tipo de Ingenio que consiste en parte en la Semejanza de Ideas, y en parte de las Palabras; a dicha Especie, por mero afán de Distinción, lo llamaré Ingenio mixto. Esta clase de Ingenio es la que abunda en Cowley, más que en ningún otro Autor que jamás haya existido. Asimismo, el Sr. Waller lo presenta en buena medida. Dryden, en cambio, lo usa con mucha moderación. El Genio de Milton estaba por encima de tales Cuestiones. Spencer está en la misma Clase que Milton. Los Italianos, aun en su Poesía Épica, lo evidencian en demasía. Monsieur Boileau, que se formó leyendo a los Poetas Antiguos, lo rechazaba con Desprecio dondequiera que lo hallara. Si buscamos Ingenio mixto entre los Escritores Griegos, lo descubriremos sólo entre los Epigramáticos. Ciertamente hay algunas Marcas de ese tipo de Ingenio en el pequeño Poema adjudicado a Museo, que a través de ese y otros Rasgos delata su Composición moderna. Si analizamos a los Escritores Latinos, no hallaremos ningún Rastro de este Ingenio mixto en Virgilio, Lucrecio o Catulo; muy poco en Horacio, pero mucho en Ovidio, y casi nada en Marcial.
-----De las innumerables Ramas del Ingenio mixto, elegiré una de las Instancias que se presenta en todos los Escritores de esta Clase. Se ha dicho de la Pasión del Amor que se parece al Fuego; Razón por la cual las Palabras Fuego y Llama se usan para representar al Amor. Los Poetas ingeniosos, por lo tanto, aprovechan el dudoso Significado de la Palabra Fuego para componer una Infinidad de Ocurrencias. Al observar la fría Mirada de los Ojos de su Amada, y al mismo Tiempo su Poder para despertar el Amor en él, Cowley los considera Espejos Ardientes hechos de Hielo; y al descubrir que es capaz de vivir en las más extremas Inclemencias del Amor, concluye que la Zona Tórrida es habitable. Aunque su Amada ya ha leído la Carta escrita en Jugo de Limón sosteniéndola frente al Fuego, desea que ella la lea una segunda vez junto a las Llamas del Amor. Si ella solloza, él desea que se trate del Calor corporal que destila Gotas de su Interior. Cuando ella está ausente, él tiene más de Cuarenta Grados, es decir, Quince más cerca del Polo que cuando está con ella. Su ambicioso Amor es un Fuego que naturalmente se eleva; su Amor feliz es como un Haz de Rayos del Cielo, y su Amor infeliz, Llamas del Infierno. Cuando no lo deja dormir, es una Llama que no emite Humo; cuando es contrario a la Autoridad y al Consejo, es un Fuego que más se enfurece cuanto más lo alimenta el Viento. Ante la muerte de un Árbol donde había tallado sus Amores, observa que los Trazos de su Llama lo han quemado y marchitado. Cuando se decide a renegar de la Pasión, nos dice que alguien que se ha quemado como él, por siempre evitará el Fuego. Su Corazón es un Etna, que en lugar del Taller de Vulcano, encierra la Forja de Cupido. Su intento de ahogar su Amor en Vino es como echar Aceite sobre el Fuego. Le insinúa a su Amada que el Fuego del Amor, como el del Sol (que da origen a tantas Criaturas) no solo debe calentar, sino también engendrar. El Amor en otro Lugar cocina el Placer en su Fogata. A veces el Corazón del Poeta está helado en todos los Pechos, y otras veces está chamuscado en todos los Ojos. A veces se ahoga en Lágrimas, y se quema de Amor, como la Nave que se incendia en Altamar.
-----El Lector habrá observado que en cada una de esas Instancias, el Poeta mezcla las Características del Fuego con las del Amor; y en la misma Oración habla de él tanto como una Pasión como de una verdadera Flama, para Sorpresa del Lector, con esas aparentes Semejanzas o Contradicciones a las que se reduce todo el Ingenio de este Estilo de Escritura. El Ingenio mixto, por lo tanto, es una Composición de Juegos de Palabra y verdadero Ingenio, y es más o menos perfecto según la Semejanza resida en las Ideas o en las Palabras: Sus Cimientos reposan en parte en la Falsedad, y en parte en la Verdad: La Razón reclama para sí una Mitad; y la Extravagancia, la otra. Por lo tanto, el único Ámbito propio de este tipo de Ingenio es el Epigrama, o esos pequeños Poemas ocasionales que en sí mismos no son más que un Entretejido de Epigramas. No puedo concluir este Examen del Ingenio mixto sin reconocer que el admirable Poeta de quien he tomado todos estos Ejemplos tenía un Ingenio tan verdadero como el que más; y de hecho poseía también todos los Talentos de un Genio extraordinario.
-----Quizá se espere de mí, ya que estoy en Tema, que mencione la Definición de Ingenio provista por el Sr. Dryden; la cual, con toda la Deferencia que se le debe al Juicio de un Hombre tan notable, no es en rigor una Definición del Ingenio propiamente dicho, sino de la buena Escritura en general. El Ingenio, tal como lo define, es "una Propiedad de las Palabras y los Pensamientos que se adaptan a su Tema". Si ésta es una certera Definición del Ingenio, entonces debo pensar que Euclides tuvo el mayor Ingenio que nadie jamás haya volcado sobre Papel: Ciertamente nunca hubo mayor Adecuación de las Palabras y los Pensamientos para con un Tema que aquel que nuestro Autor utilizó en sus Elementos. Me limito a apelar al Lector, para preguntarle si esta Definición concuerda con alguna de las Nociones del Ingenio que haya considerado: Si es verdadera, estoy seguro de que el Sr. Dryden no solo era mejor Poeta, sino también más Ingenioso que el Sr. Cowley; y Virgilio, un Hombre mucho más astuto que Ovidio o Marcial.
-----Bouhours, a quien considero el más perspicaz de todos los Críticos Franceses, se ha esforzado en demostrar que es imposible que un Pensamiento sea hermoso si no es justo o no tiene un Fundamento en la Naturaleza de las cosas: Que la Base de todo Ingenio es la Verdad; y que no hallaremos ningún Valor en un Pensamiento cuyo Trabajo Preliminar no sea la Sensatez. Boileau ha procurado inculcar las mismas Nociones en varias Partes de sus Escritos, tanto en Prosa como en Verso. Ésta es la Manera natural de Escribir: Esa hermosa Simplicidad que tanto admiramos en las Composiciones de los Antiguos, y de las que nadie se desvía, a excepción de aquellos que carecen de la Fuerza del Genio para hacer que un Pensamiento brille en virtud de sus Bellezas Naturales. Los Poetas que carecen de la Fuerza del Genio para conceder a la Naturaleza esa Majestuosa Simplicidad que tanto admiramos en las Obras de los Antiguos, se ven forzados a perseguir Ornamentos ajenos, y a no dejar que se les escape ninguna Especie de Argucia. Pienso que estos Poetas son como Godos en el ámbito de la Poesía, que, como hicieran aquellos con la Arquitectura, incapaces de recrear la bella Simplicidad de los antiguos Griegos y Romanos, han pretendido reemplazarla con toda clase de Extravagancias y Caprichos irregulares. El Sr. Dryden comenta atinadamente la Carta de Dido a Eneas escrita por Ovidio, con las siguientes Palabras: "Ovidio la retoma", dice, hablando de la Ficción de Dido y Eneas escrita por Virgilio, "a pesar de que es de su misma Época, y hace de la Antigua Heronía de Virgilio una nueva Dido; decide que ella escriba una Carta, justo antes de su Muerte, para el ingrato Fugitivo; y por desgracia para él, pierde en la Comparación, cuando intenta cruzar Espadas con un Hombre cuya Fuerza excede la suya en el tratamiento del Tema. Creo que puedo juzgar sobre el Asunto, habiendo traducido a ambos. El famoso Autor del Arte de Amar no tiene nada propio; pide prestado todo del Maestro, que lo supera en su Profesión y, para peor, no mejora nada de lo que encuentra. Su Naturaleza lo abandona, y cuando se ve forzado a usar su propio Estilo, echa mano de las Ocurrencias. Ello sucede también con sus débiles Admiradores, quienes lo tienen en mayor estima que al mismísimo Virgilio".
-----Si no me apoyara una Autoridad tan notable como la del Sr. Dryden, no me atrevería a observar que el Gusto de la mayoría de nuestros Poetas Ingleses, así como el de los Lectores, es extremadamente Gótico. Dryden cita a Monsieur Segrais y su triple Distinción de los Lectores de Poesía: En el primero de cuyos lugares incluye a la gran Muchedumbre de los Lectores, a quienes llama así no por sus Cualidades, sino por la Bastedad de sus Gustos. Son sus Palabras: "Segrais ha diferenciado a los Lectores de Poesía de acuerdo con su Capacidad de Juicio, en tres Clases. Podría haber hecho lo mismo con los Escritores, si así lo hubiera querido. En el Peldaño inferior ubica a aquellos a quienes llama Les Petits Esprits, esos que constituyen la Audiencia del Paraíso en nuestros Teatros; a quienes sólo les complacen las Cáscaras y los Hollejos del Ingenio, y que prefieren las Agudezas, los Concetti y los Epigramas antes que la Solidez del Buen Sentido y la Elegante Expresión: Se trata de una Turba de Lectores. Si Virgilio y Marcial se postularan al Parlamento, ya sabemos quién ganaría. Pero aunque su Aparición es la que más resalta en el Campo, y son los que más gritan, lo mejor es que no son más que unos Hugonotes Franceses, o bien unos Boers Holandeses, traídos en Rebaños que nunca logran Naturalizarse; que no tienen Tierras de dos Libras al Año en el Parnaso, y que por lo tanto carecen del privilegio del Voto. Sus Autores, que detentan el mismo Nivel, son los adecuados para representarlos en el Escenario de Mountebank, o para ser los Maestros de Ceremonia en el Ruedo donde combaten los Osos: Y sin embargo, son estos los que tienen más Admiradores. Pero como sucede a menudo, para su Mortificación, a medida que la Reserva de Sensatez de sus Lectores se acrecienta (como puede llegar a suceder si leen mejores Libros, o conversan con Hombres Juiciosos), pronto los olvidan".
-----No quiero abandonar el Tema sin mencionar que así como el Sr. Locke, en el Pasaje antes comentado, ha descubierto la Fuente más fructífera de Ingenio, hay otra, de una Naturaleza bien contraria, que también se subdivide en varias Ramas. Pues con frecuencia no solo la Semejanza, sino también la Oposición de Ideas da origen al Ingenio; y lo podría ilustrar con varios Puntos, Giros y Antítesis, sobre los que posiblemente me extienda en alguna futura Especulación.

C.


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