Nº 102


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Miércoles, 27 de Junio de 1711
... Lusus animo debent aliquando dari,
Ad cogitandum melior ut redeat sibi
.- Fed.
No sé si llamar a la siguiente Carta Sátira sobre las Coquetas o Representación de sus diversos Logros fantasiosos o con qué otro Título; pero se la presentaré al Público tal como es. Da suficiente cuenta de sus propias Intenciones, por lo que la ofrezco entera, sin Prefacio ni Posdata.
-----Sr. Espectador,
-----Las Mujeres portan Abanicos como los Hombres Espadas y a veces hacen mayores Estragos con ellos: con el Objeto de que las Damas tengan completo Dominio de las Armas que llevan, he fundado una Acadamia para entrenar a las Jóvenes en el Ejercicio del Abanico de acuerdo a las Posturas y Movimientos más a la moda en la Corte. Las Damas que portan Abanicos bajo mi Supervisión se reúnen dos veces al Día en mi gran Vestíbulo, donde se las instruye sobre el Uso del Armamento y se las hace ejercitar mediante las siguientes Órdenes,
-----Preparar Abanicos
-----Desplegar Abanicos
-----Disparar Abanicos
-----Descansar Abanicos
-----Recuperar Abanicos
-----Sacudir Abanicos
-----Con la correcta Observación de estas pocas y simples Voces de Mando, una Mujer de Genio tolerable que se dedique diligentemente a su Ejercitación por el mero Lapso de medio Año, podrá manejar su Abanico con todas las Gracias que admite esa pequeña Máquina de Moda.
-----Pero con la Finalidad de que mis Lectores y Lectoras puedan formarse una Idea correcta de este Ejercicio, solicito su Permiso para explicarlo en cada una de sus Partes. Cuando mi Regimiento femenino se dispone en Formación, todas Armas en Mano, y doy la Voz de Preparar Abanicos, cada una agita el suyo ante mí con una Sonrisa, luego da a la Mujer que tiene a su Diestra un Golpecito sobre el Hombro, luego toca sus Labios con el Borde del Abanico, luego deja caer sus Brazos con un Movimiento suave y queda, finalmente, en Posición de recibir la siguiente Orden. Todo esto se hace con el Abanico cerrado y se aprende en la primera Semana.
-----La siguiente Acción es Desplegar el Abanico, la cual comprende varios pequeños Aleteos y Vibraciones, como Aperturas graduales y deliberadas, incluyendo muchas Roturas del propio Abanico, y rara vez se aprende en un Mes de Práctica. Esta Parte del Ejercicio complace ante todo a los Espectadores, pues deja ver de pronto un número infinito de Cupidos, Guirnaldas, Altares, Pájaros, Bestias, Arcoiris y otras Figuras agradables del mismo Tipo, que se quedan a la Vista mientras cada una de las Integrantes del Regimiento sostiene una Imagen en su Mano.
-----Cuando doy la Voz de Disparar los Abanicos, emiten un Estruendo general que puede escucharse a una considerable Distancia con Viento a favor. Esta es una de las Partes más difíciles del Ejercicio; pero tengo varias Damas que al ingresar no podían hacer ni siquiera un Ruidito que se escuchara al otro Extremo del Salón y que ahora pueden disparar un Abanico de tal Modo que suene como un Pistoletazo. También he procurado mostrar (con el Fin de evitar que las Jóvenes dejen sus Abanicos en Sitios equivocados o en Ocasiones inapropiadas) en qué Circunstancia corresponde hacer sonar el Abanico: he inventado, asimismo, un Abanico con el cual una Niña de Dieciseis, sólo con ayuda de un Vientito encerrado en una de las Varillas más largas, puede producir un Sonido tan fuerte como una Mujer de Cincuenta con un Abanico común.
-----Cuando los Abanicos han sido disparados de ese Modo, la Voz de Mando que sigue es Descansar Abanicos. Esto enseña a una Dama cómo separarse de su Abanico si debe dejarlo a un lado para tomar un Mazo de Naipes, acomodar un Bucle de su Pelo, sustituir un Prendedor caído o dedicarse a cualquier otro Asunto de Importancia. Esta Parte del Ejercicio, por consistir solamente en arrojar con Estilo un Abanico sobre una larga Mesa (colocada allí con ese Objeto) puede aprenderse tanto en dos Días como en doce Meses.
-----Desarmado de esa Forma mi Regimiento femenino, generalmente les permito caminar un Rato por el Salón; hasta que de pronto (como Damas que miran sus Relojes luego de una larga Visita) todas corren a buscar sus Armas, las toman con Prisa y se colocan en las Posiciones correspondientes, a la voz de recuperar Abanicos. Esta Parte del Ejercicio no es difícil, siempre que la Mujer ponga en ella toda su Atención.
-----Sacudir el Abanico es la última Pieza y, en efecto, la Pieza Maestra de todo el Ejercicio; pero si una Dama no malgasta su Tiempo, puede dominarlo en tres Meses. Generalmente reservo los Días calurosos y el ardiente Tiempo del Verano para enseñar esta Parte del Ejercicio; pues tan pronto pronuncio la Orden de Sacudir Abanicos, el Lugar se colma con todos los Céfiros y suaves Brisas que refrescan en esa Época del Año pero que podrían resultar peligrosos en cualquier otra para Damas de una Constitución delicada.
-----Hay una Infinita Variedad de Movimientos a los que se puede recurrir al Agitar el Abanico: esta el Movimiento enojado, el Movimiento modesto, el Movimiento tímido, el Movimiento confuso, el Movimiento alegre y el Movimiento amoroso. Para no ser tediosa: no hay Emoción en el Espíritu que no produzca una Agitación adecuada en el Abanico; a tal punto que con sólo ver el Abanico de una Mujer entrenada, puedo saber perfectamente si ríe, hace muecas o se sonroja. He visto un Abanico tan enojado que habría sido riesgoso para el Amante que lo provocó quedar al alcance de su Viento; y en otras Ocasiones, tan languideciente que me alegró por el Bien de la Muchacha que el Amante estuviera lo bastante alejado de él. No preciso agregar que un Abanico es mojigato o coqueto, según la Naturaleza de quien lo porta. Para concluir la Carta, debo hacerle saber que he compilado para Uso de los Estudiosos un Tratadito con mis propias Observaciones, que se titula Las Pasiones del Abanico, el cual le enviaré si piensa que será de Utilidad al Público. Haré una Presentación general el próximo Jueves; en la cual será usted muy bienvenido, si me honrara con su Presencia.
Yo & cía.
P.S. También enseño a los jóvenes Caballeros el Arte de Abanicar con Galantería.
N.B. Tengo varios Abanicos pequeños y sencillos creados al afecto, para evitar Gastos.”


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TRADUCTORES
  • Diego M. dell'Era
  • Agustina Fracchia
  • Jerónimo Ledesma
  • Miguel Rosetti
  • Alonso Ruvalcaba
  • Ramiro Vilar

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  • Diana Benzecry
  • Guadalupe Silva

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