N° 85


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Viernes 8 de Junio de 1711


Heu quam difficile est crimen non prodere vultu! –Ovid.

-----Hay varias Artes que los Hombres dominan en alguna medida sin haber tenido que soportar las Penas del aprendizaje. Todo aquel que habla o razona es un Gramático y un Lógico, aún siendo completamente ignorante de las Reglas de la Gramática y la Lógica tal como se presentan en los Libros y Sistemas. De la misma manera, todo Hombre domina en algún Grado aquel Arte que se distingue generalmente con el Nombre de Fisonomía; y se forma naturalmente el Carácter o Fortuna de un Extraño a partir de los lineamientos de su Rostro. Ni bien somos presentados a alguien a quien no hemos visto antes, la Idea de un Hombre orgulloso, reservado, afable o de buen carácter nos golpea de inmediato; y en ocasión de nuestra primera reunión con un Grupo de Extraños, nuestra Benevolencia o Aversión, Sorpresa o Desprecio, se dirige naturalmente hacia ciertas Personas en particular incluso antes de haberlas escuchado decir Palabra alguna y sin saber siquiera quiénes son.
-----Cada Pasión se refleja de manera particular en el Semblante, y es apta de ser descubierta en un Rasgo o en otro. He visto a un Ojo maldecir durante media Hora entera, y a una Ceja llamar Canalla a un Hombre. Nada es más usual que, para los Amantes, quejarse, ofenderse, languidecer, desesperar y morir en un Espectáculo mudo. Por mi parte, soy tan hábil para formar una Noción del Humor de los Hombres, que algunas veces me he ocupado en bosquejar los Caracteres aquellos que se cruzan en mi camino desde Charing-Cross hasta el Royal-Exchange. Cuando veo un Hombre con un Rostro agrio y arrugado, no puedo evitar lamentarme por su Mujer; y cuando encuentro un Semblante de notoria ingeniosidad, pensar en la Felicidad de sus Amigos, su Familia y Conocidos.
-----No puedo recordar ahora al Autor que dijo a un Extraño que guardaba silencio en su Companía, Habla para que pueda verte. Pero, con Humildad, considero que podemos ser mejor conocidos por nuestro Aspecto antes que por nuestras Palabras; y que el Discurso de un Hombre puede ser disfrazado con mayor facilidad que su Semblante. De todas formas, en este Caso creo que el Aspecto general del Rostro entero es más expresivo que los Lineamientos del mismo: La Verdad es que este Aspecto no es en general más que la Disposición de la Mente manifestándose a la vista.
-----Aquellos que han establecido la Fisonomía como Arte, y han fijado las Reglas para juzgar el Temperamento de los Hombres de acuerdo con sus Rostros, han privilegiado las Facciones antes que el Aspecto general. Marcial tiene un bonito Epigrama sobre este Asunto:
Crine ruber, niger ore, breuis pede, lumine laesus:

Rem magnam praestas, Zoile, si bonus es.--Epig. 54, 1. 12.

Thy Beard and Head are of a diff'rent Dye;
Short of one Foot, distorted in an Eye :
With all these Tokens of a Knave compleat,
Should'st thou be honest, thou'rt a dev'lish Cheat
.


-----He visto a un muy ingenioso Autor que, respecto a este Asunto, funda sus Especulaciones en la Suposición de que si un Hombre tiene en el Molde de su Rostro algún ligero Parecido con un Buey, una Oveja, un León, un Cerdo o cualquier otra Criatura, tendrá la misma Semejanza en el Marco de su Mente, y estará sujeto a aquellas Pasiones que predominan en la Criatura que se asoma en su Rostro. De acuerdo con esto, nos provee con Planos de varios Rostros que tienen diferente Molde, y mediante un ligero forzamiento del Parecido, descubre las figuras de varias Clases de Animal en los Rasgos humanos. Recuerdo que en la Vida del famoso Príncipe de Conde el Escritor observa que el Rostro del Príncipe se parecía al de un Águila, y que el Príncipe se complacía mucho al escucharlo. En este Caso podemos estar seguros de que tenía en su Mente alguna Noción general implícita de este Arte de la Fisonomía que acabo de mencionar; y que cuando sus Cortesanos le dijeron que su Rostro estaba hecho como el de un Águila, entendió lo mismo que si le hubieran dicho que había algo en su Apariencia que indicaba que él era fuerte, vigoroso, perspicaz y de Ascendencia real. Si el Movimiento de los Espíritus Animales, de acuerdo con sus diferentes Pasiones, tiene o no algún Efecto en el Molde del Rostro cuando sus Lineamientos son dóciles y tiernos; o si el mismo tipo de Alma requiere el mismo tipo de Habitación, lo dejo a Consideración de los Curiosos. Mientras tanto, creo que nada puede traer ser más glorioso para un Hombre que el demostrar el error de su Rostro, y ser honesto, justo y de buen carácter a pesar de todas las Marcas y Signos que la Naturaleza parece haberle impuesto para orientarlo en Dirección contraria. Esto sucede muy frecuentemente entre aquellos que en lugar de sentirse irritados por su propia Apariencia, o envidiar la de los otros, se dedican enteramente al cultivo de sus Mentes y a conseguir aquella Belleza que es más duradera y ornamental. He visto muchos admirables Ejemplares de Deformidad; y he observado cierta Alegría en tan lamentable Sistema de Rasgos como jamás se haya visto agrupado, que parecía más agradable que todos los Encantos florecientes de una Belleza insolente. Se le debe un mayor elogio a la Virtud cuando ésta se aloja en un Cuerpo que parece haber sido preparado para recibir al Vicio; en muchos de estos casos el Alma y el Cuerpo no parecen ser Compañeros.
-----Sócrates era un extraordinario Ejemplo de esta Naturaleza. Había casualmente un gran Fisonomista en este Tiempo en Atenas, que había realizado extraños Descubrimientos acerca del Temperamento de los Hombres y sus Inclinaciones a partir de su Apariencia externa. Los Discípulos de Sócrates, para poner a prueba a este Artista, lo llevaron con su Maestro, a quien nunca antes había visto y al que no conocía. Después de un breve Exámen de su Rostro, el Fisonomista lo declaró el más lascivo, libidinoso y borracho Viejo que jamás hubiera visto en toda su Vida. Luego de lo cual los Discípulos estallaron en risas pensando que había descubierto la Falsedad y Vanidad de su Arte. Pero Sócrates les dijo que los principios de su Arte bien podían ser verdaderos a pesar de su presente Equivocación; pues él mismo se inclinaba por naturaleza a aquellos Vicios que el Fisonomista había descubierto en su Semblante, pero había logrado conquistar las fuertes Disposiciones con las que había nacido mediante los Dictados de la Filosofía.
-----Un antiguo Autor ciertamente nos dice que Sócrates semejaba en su Rostro a Sileno; lo cual puede ser efectivamente observado a partir de las Estatuas y Bustos de ambos que aún existen; así también como en antiguos Sellos y Piedras preciosas, que pueden encontrarse con suficiente frecuencia en los Armarios de los Curiosos. Pero como quiera que estas Observaciones puedan algunas veces sostenerse; un Hombre sabio debería ser particularmente cauto cuando da crédito a la Apariencia exterior de otro Hombre. Cometemos una irreparable Injusticia al dejarnos llevar por los prejuicios que resultan de la Apariencia y los Rasgos de aquellos que no conocemos. ¿Cuántas veces miramos con Odio a una Persona de Valía, o consideramos a un Hombre orgulloso y de mal carácter, los mismos que luego de conocer su verdadero Carácter no creemos poder estimar lo suficiente? El Dr. Moore, en su admirable Sistema de Ética, reconoce esta particular Inclinación a prejuzgar a un Hombre a partir de su Apariencia entre los menores Vicios de la Moralidad, y, según recuerdo, le da el Nombre de Prosopolepsia.


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