N° 133


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Jueves, Agosto 2, 1711
Quis Desiderio sit pudoraut modus
Tam Chari capitis?-
Hor.
La Contemplación de la Muerte produce una especie de Placer que, alternadamente, se tiñe de Terror o de Dolor. La Curiosidad del Alma está despabilada, más de lo común, cuando fija su atención en los comportamientos de aquellos que en ese Punto límite se han conducido con Ecuánime, Impasible, Brioso, Noble o Heroico Temple. Sentimos que estas respectivas Conductas nos impresionan pues creemos secretamente que el Rol que desempeña el Moribundo es digno de Imitación o nos permite imaginar aquello de lo que seríamos capaces. Hombres de Mentes exaltadas marchan ante nosotros como Príncipes, y son para el común de nuestra Raza Objetos de Admiración, antes que Ejemplos. Sin embargo, ninguna Idea toma nuestra Imaginación con tanta Fuerza como las que surgen de las Reflexiones por la Partida de los de Hombres insignes. Inocentes que, a pesar de haber sido Benefactores de la Humanidad, han sufrido como Criminales, parecen ser Personas de la más alta Distinción entre los Muertos, la más numerosa de las Sociedades humanas. Cuando la Inquina de su Tiempo llevó a Sócrates a la Ejecución, cuán grandioso y asombroso es observarlo, amparado sólo por el Testimonio de su propia Conciencia y las Cavilaciones acerca del Más Allá, recibir el Veneno con Aire festivo y de buen humor, como si estuviera embarcándose en un Viaje de Placer, para el que solicita los Auspicios de algún Dios.
-----Cuando las buenas Acciones de Foción le valieron el justo reconocimiento de su Patria y era conducido a la Muerte junto con varios de sus Amigos, quejumbrosos ellos por sus Destinos, caminando él hacia el Cadalso, con cuánto Garbo conservó su Ilustre Compostura hasta el último Instante. Pasa frente a la multitud, alguien lo escupe y él con su estilada Autoridad pregunta si alguien estaba en Condiciones de enseñarle a ese Muchacho cómo comportarse. Cuando una Criatura Pobre de Espíritu, que murió a su lado por Culpa de sus Crímenes, se lamentaba cobardemente de su Suerte, él lo reprendió con esta Pregunta: ¿no es Consuelo alguno para un Hombre como tú morir junto a Foción? En el instante previo a su muerte, le preguntan qué Órdenes tiene para su Hijo; "Olvidar esta Injuria de los Atenienses", responde. Nicocles, uno de sus Amigos, bajo la misma Sentencia, pide tomar el Veneno antes que él: Foción dice que no habiéndose negado nunca a ninguno de sus Requerimientos, tampoco se negaría a éste, el más difícil que hubiera formulado alguna vez .
-----Estos Preceptos eran preclaros y admirables, y las Reflexiones de estos Espíritus Sublimes han hecho de la Muerte aquello que realmente pretendía que fuera el Autor de la Naturaleza, Alivio de una Existencia atravesada de Padecimientos y Dificultades.
-----Epaminodas, el General Tebano, habiendo recibido durante una Batalla una Estocada mortal de una Espada, que se quedó clavada en su cuerpo, se tendió en esa postura hasta que tuvo la Certeza de que sus Tropas habían obtenido la Victoria, y luego permitíó que se la sacaran, Momento en el cual se expresó del siguiente Modo: éste no es el fin de mi Vida, Queridos Soldados; es ahora que Epaminondas nace, al morir con tanta Gloria.
-----Sería Labor interminable recolectar los Relatos con los cuales los Tiempos han colmado el Universo de Espíritus lo más Nobles y Heroicos, que se han despedido del Mundo como si el Fin de la Vida no fuera otras cosa que una Contingencia más, tan ordinaria, como el resto.
-----En este Lugar común del Pensamiento caí luego de una turbador Esfuerzo por deshacerme de una Aflicción real y demasiado vívida, acudiendo a Lecturas hechas desde la Melancolía; de todas maneras, no es simple remover las Angustias que tocan al Corazón aplicando Remedios que únicamente sirven para entretener la Imaginación. Y dado que este Ensayo debiera ocuparse de cualquiera de los asuntos que conciernen a la Vida del Hombre, no puedo evitar abocarme, tratándose de este tema, a lo último de lo que mis Ojos han sido testigos, un Regodeo en el Dolor.
-----Esta Tarde fui a visitar un Amigo con la Intención de entretenerlo contándole un Historia que había escuchado acerca de él intentando arruinar un Matrimonio sin nuestro Consentimiento, el de sus amigos íntimos y sus conocidos. Ingresé en su Departamento con la misma Intimidad con la que lo he hecho por muchos años, y me dirigí directamente a su Dormitorio, donde hallé a mi Amigo agonizante. ¿Qué podía hacer? La inofensiva Alegría de mis Reflexiones me pareció la más flagrante Maldad: En vano llamé su nombre; estaba fuera de sí, desfallecido, y muy lejos de poder ponerse al corriente de mi Sufrimiento, o de cualquier Dolor que él mismo pudiera sentir. Permítanme, entonces, transcribir el Soliloquio que recité mientras me mantuve parado junto a su Madre enmudecida, que cargaba el Peso de la Congoja por un Hijo que era su Orgullo y su Felicidad, y que nunca hasta esa Hora le había dado lugar a un solo Segundo de Dolor.

“¡Cuán sorpresiva es esta Transformación! De la Posesión de una vigorosa Vitalidad, a ser reducido en unas pocas horas a este fatal Estado! Esos Labios que lucen tan pálidos y lívidos, en estos últimos días embelesaron a todos aquellos que escuchaban sus Declaraciones: Era su Oficio, la Razón de su Ser, además de obedecer a quien será pronto su Destino, deleitar e instruir, y por ello deleita e instruye también en su Hora final. La Cortesía ha sido el Motor de sus Acciones, y dueño de toda la Capacidad requerida para componer una Figura en el Mundo, las Artes de su brillante Existencia no fueron otras que la Moderación, la Amenidad, la Afabilidad, la Sobriedad y la Castidad. Por ello, mientras yace en una Agonía irrevocable, ningún Sabio que lo conozca tan profundamente como yo puede dejar de resignar todo lo que el Mundo tiene para ofrecer por presenciar de cerca el desenlace de Vida tan ilustre. Por qué mi Corazón obedece tan poco a mi Razón al punto tal que lo llora, a aquel Excelente Hombre.----El cielo lo recibirá, o lo restituirá.-----Querida Madre, leales Amigos, desamparados Siervos, deténganse alrededor del él sin Distinción alguna. Cuánto nos hubiera dicho, si pudiera, a cada uno de nosotros.
-----"No obstante, ahora este buen Corazón se extingue y él está inmóvil –con este último aliento expira un Alma que nunca agració una Pasión inaceptable en el Lugar al que se ha marchado: ¿Dónde están ahora sus Ideas de Justicia, Verdad, Honor? Qué uso tendrán los Volúmenes que ha registrado, los Argumentos que ha inventado, los Ejemplos que ha seguido. No, mi Amigo, sus bienintencionados Alegatos, sus bienintencionadas Consejos y Socorros, sus bienintencionados Servicios a la Patria, ya están, desde su perspectiva, realizados (al igual que su Preocupación por ellos) en Presencia de Aquel que reúne pasado, presente y provenir en una única Imagen. Mientras que otros, talentosos también, eran atormentados por la Ambición, por la Vanagloria, por la Envidia, por la Avidez, cuán acertadamente dedicó él sus Energías a su propio Progreso en Cuestiones desvinculades del Arbitrio de la Fortuna, en la Probidad, en la Integridad, en la Práctica y el Estudio de la Justicia; !cuán sigiloso es su Pasaje, cuán íntima su Travesía, cuán glorioso su Final! He conocido a muchos más Afamados, a algunos mas Instruidos, siquiera a uno tan Inocente.”
R.


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