N° 136


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Lunes, 6 de Agosto de 1711


-- Parthis mendacior.- Hor.

En Atención al pedido de este extraño Muchacho, publicaré la siguiente Carta.

Sr. ESPECTADOR,

-----"Sin mayor Prefacio o Disculpa, le hago saber que soy, y siempre he sido desde mi Juventud y hasta ahora, uno de los más grandes Mentirosos que esta Isla haya visto nacer. He leído a todos los que moralizan sobre este Tema, pero nunca he detectado algún Efecto de sus Discursos sobre mi persona; por el contrario, añaden a mi Infortunio nuevos Pensamientos e Ideas, me confieren más Prontitud en mi Lenguaje, y me hacen capaz de mezclar Verdades aparentes con Improbabilidades. No hallará Hombre más honesto o Amigo más sincero que tenga una Pasión tan fuerte hacia este tipo de Falsedades; pero mi Imaginación me arrastra, y ante cualquier suceso, inmediatamente se aparece ante mí tal Escena de Aventuras, que no puedo evitar pronunciarlas, aunque, para mi Confusión, tampoco puedo evitar saber que soy pasible de ser descubierto por el primer Hombre con quien me cruce.
-----"Con Ocasión de la Mención de la Batalla de Pultowa, no pude abstenerme de dar Cuenta de un Pariente mío, un joven Mercader criado en Mosco, que cobraba mucho por llevar los Libros de Entradas y Cuentas, cuando había una Escena muy activa en el País donde residía, y seguía al Zar como Voluntario: Este cálido Joven, sintiéndose transportado en el mismo Instante en que se habló del Tema, era el Hombre que había ayudado al General Sueco a descender de su caballo; también había sido la Ocasión de que los Moscovitas abrieran Fuego de esa manera tan propia de un Soldado, y había conducido a la Tropa que estaba a cubierto del Enemigo al comienzo del Día; además, tenía la Fortuna de ser el Hombre que había llevado al Conde Piper. Con todo este Fuego, yo sabía que mi Primo era la Criatura más Educada del Mundo. Nunca hacía un Despliegue impertinente de su Valor, y por entonces contaba con Genio suficiente como para enfrentar este Mundo bajo cualquier aspecto. Tengo Cartas de él (aquí hurgo en mis Bolsillos) que describen con exactitud el Carácter del Zar, a quien conocí perfectamente bien; y no puedo dejar de concluir que me alojé junto a su Majestad Imperial dos o tres veces por Semana durante el tiempo en que se hospedó en Deptford. Para colmo de males, todo aquel que me habla me da la Oportunidad para despacharme con una o dos Mentiras, que no tienen ni Ingenio, ni Humor, ni Perspectivas de ningún Interés; Mentiras en cuya Naturaleza no hay Motivo alguno que se me pueda ocurrir. El otro Día, cuando alguien alababa a cierto Teólogo Erudito y Eminente, ¿qué Motivo tenía yo para decir: -"Me parece que sería más Venerable si no fuera tan rubio"? Recuerdo que la Compañía sonrió. He visto dos veces al Caballero, y es Negro azabache. Tengo Sospechas, cada Día de mi Vida, de que Nadie me cree, y aun así nunca me retracto. Le estaba diciendo algo a un Amigo el otro Día en el Café de Will, y él no ofrecía ningún tipo de Respuesta; pero me dijo que un Conocido de Cicerón el Orador le había confiado dos o tres veces, sin recibir Respuesta, Que por su Honor ese mismo Mes cumplía cuarenta Años de Edad; Cicerón respondió: -"Seguramente Usted me tomará por el Hombre más incrédulo del Mundo si no creo lo que me ha dicho todos los Días durante los últimos diez Años". La Picardía del asunto es que dispongo de la asombrosa Inclinación a hacerles creer que he estado presente en cada Ocasión de la que me hablan; esto me ha traído varios Inconvenientes, pero ciertamente han sido menos que los esperados, porque no soy un Hombre malicioso, y en mis Palabras no se hallará jamás una Injuria hacia los Demás. Nunca difamo directamente, aunque hago algo igualmente malo en sus Consecuencias, pues con frecuencia he afirmado que tal o cual elocuente Expresión había sido formulada por cierto Hombre, que en realidad no era sino un Hijo de Vecino. Cuando alguien ha dicho en mi Cercanía que tal o cual no era más sabio de lo normal, inmediatamente he respondido: "Vamos, por favor, no puedo permitir eso; él ha dicho una Cosa muy buena a mi Lord tal o cual, en tal Ocasión", o cosas por el estilo. A estos honestos Necios se los ha sometido al Escrutinio de cada una de las Expresiones que pronunciaran, en virtud de mi Recomendación, y consecuentemente han sido pasibles del Ridículo. Una vez procuré curarme de esta impertinente Cualidad mía, y resolví enmudecer mi Lengua durante siete Días seguidos; así lo hice, pero entonces aparecieron tantos Guiños y Distorsiones innecesarias en mi Rostro ante cualquier cosa que me decían, que descubrí que sólo podía ocultar la Expresión, mas todavía mentía en mi Corazón a todo Hombre con quien me encontraba. Debe Usted saber una Cosa (la cual, creo, es una Lástima, dirá Usted, considerando el Uso que he hecho de ella): Nunca he viajado en mi Vida; pero no sé si podría haber hablado de un País Extranjero con más Familiaridad de la que hago gala actualmente, en Compañía de quienes me son Extraños. He maldecido las Hosterías de Alemania; he recomendado los Burdeles de Venecia y la Libertad de la Conversación de Francia; y aunque nunca he salido de esta querida Ciudad, ni me he alejado más de cincuenta Millas de ella, me han perseguido durante tres Noches seguidas unos Matones profesionales, debido a una Intriga con la Querida de un Cardenal de Roma.
-----"Sería interminable darle los Particulares de este tipo, pero puedo asegurarle, Sr. ESPECTADOR, que hay Veinte o Treinta de nosotros en esta Ciudad, y con Ciudad me refiero a las Ciudades de Londres y Westminster; como decía, constituimos en la Ciudad un Número suficiente como para conformar una Sociedad entre nuestra Gente; y dado que ya nadie nos cree, le ruego que imprima esta Carta, para que podamos concertar Reuniones, y acogernos a una Regulación bajo la cual no pueda haber Confianza entre los miembros, ni podamos creernos los unos a los otros. Si le parece apropiado, podríamos hacernos llamar Los Historiadores, pues Mentiroso se ha vuelto una Palabra muy dura. Y para que un Miembro de nuestra Sociedad no sea mal recibido por el Resto del Mundo, quisiera que Usted se explayara un poco sobre este tipo de Hombres; no deje que a los Historiadores nos asocien, como sucede en la Imaginación de la Gente ordinaria, con los Mentirosos, Agitadores, Impostores e Incendiarios. En aras de su Instrucción, sepa que un Historiador, en la Conversación, no es sino una Persona con una Imaginación tan fértil que no puede contentarse con Ocurrencias ordinarias. Conozco un Hombre de inusuales Cualidades, que ha cruzado hace tiempo la barrera de los cuarenta y tres, y ha tenido esa misma Edad, honrando la broma de Cicerón, desde hace varios Años, cuya Veta tiende a lo Romántico. Si Usted le da la menor Oportunidad, le dirá algo en extremo infrecuente que haya ocurrido en tal Año, y en tal Compañía, en la que estaba presente tal o cual, quien luego fuera nombrado tal cosa. De todas estas Circunstancias, con el mejor Lenguaje del Mundo, reunirá, en base a los Incidentes más improbables, un Relato que revela a una Persona de la más penetrante Agudeza, la Mente más honesta, y aun así, de tal Humildad al hablar de sí mismo, que Usted lo admiraría. Estimado Señor, ¿por qué habría de ser esto una Mentira? Nada hay más instructivo. Cuenta con el Aspecto total más grave, ¡y es tan grande y venerable! Otro de estos Historiadores es un Joven a quien admitiríamos entre nosotros, a pesar de que le faltan Condiciones, porque la Gente envía a los Niños (antes de que puedan aprender nada) a la Escuela, para que no sufran Daño alguno. Dicho Joven dice cosas que no significan nada, y no logra agradar ni desagradar, sino meramente malgastar su Tiempo sin ningún Propósito, y ningún Encanto; pero es de Buen Carácter, y lo hace porque le complace discurrir para entretener a los demás.
-----"Yo podría nombrarle un Soldado que ha hecho grandes cosas sin derramar Sangre; es prodigiosamente aburrido y lento de Entendederas, pero lo poco que dice siempre es Falso, de modo que debemos reclutarlo.
-----"Concédame el Permiso para contarle acerca de uno más, un Amante; se trata de la Criatura de este Mundo que más afligida se encuentra por el temor de que se sepa lo que sucede entre él y una Gran Belleza. Con todo, se tranquiliza: Al Diablo con Jade, la Mujer. Si el Dinero puede mantener callada a la Mujerzuela, con seguridad lo haré, aunque tenga que hipotecar cada Acre; Antonio y Cleopatra, al Caso; All for Love and the World well lost...
-----"Luego, Señor, ahí está mi pequeño Mercader, honesto Índigo del Distrito Comercial, ahí mi Hombre de Pérdidas y Ganancias, ahí donde la Tara y la Rebaja, y las Mentiras más grandes del Mundo; él tiene una Inteligencia tan prodigiosa, que sabe todo lo que los Franceses están haciendo, o bien lo que se proponen hacer, o deberían proponerse, y lo sabe todo por esos Medios. Pero, ¡ay! ¿hacia dónde me estoy yendo? Mientras me quejo, mientros protesto ante Usted, incluso ahora todo esto es una Mentira, y no hay en todo el Mundo tales Persona de Estima, Amantes, Soldados o Mercaderes como los que he retratado. Sin embargo, me controlaré por una Vez en mi Vida, y a pesar de mi Naturaleza diré una Verdad: a saber, que soy

Su Humilde Servidor, &c".

T.


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