N° 154


E-mail this post



Remember me (?)



All personal information that you provide here will be governed by the Privacy Policy of Blogger.com. More...



Lunes, 27 de Agosto de 1711


Nemo repente fuit turpissimus.- Juv.

Sr. ESPECTADOR,

-----Usted menciona con frecuencia los Asuntos que conciernen al Mundo Femenino, y en dichas Ocasiones se asegura de mostrarse muy severo para con los Hombres: Pero durante todo este tiempo, me temo, Usted ha tenido poco Trato con las Mujeres; de otro modo, sabría que la mayoría de ellas no están tan enojadas con nuestros Vicios como Usted imagina. Tiendo a creer (si me lo permite) que Usted todavía es, como yo lo fui alguna vez, un Muchacho sospechosamente recatado; y por lo tanto, para su Información, le ofrezco una breve Presentación de mi Persona, y de las Razones por las que me vi forzado a frecuentar Mujeres, beber, apostar y llevar a cabo todos esas cosas que un Hombre de Ingenio y de Placeres necesita en su Carácter para llevarse bien con las Señoritas.
-----Le cuento entonces que me criaron como un Caballero, y recibí la última Entrega de mi Educación de parte de un Hombre de gran Probidad, Ingenio, y árida Erudición, en una de Nuestras Universidades. No negaré que esto provocó que mi comportamiento y adoptaran el Aspecto de la Reflexión, antes que de la Acción; y un Hombre de Carácter bien contrario, que nunca había reflexionado en su Vida, se burló de mí un Día, diciéndome que creía que yo aun era Virgen. Había una joven y virtuosa Dama presente, y no me desagradó alentar esa Insinuación; pero tuvo un Efecto muy contrario al que yo esperaba. Desde ese momento, tanto la Señorita como el resto de mis Conocidos siempre me trataron con Frialdad. En poco tiempo, sucedió que ya no podía entrar a una Sala sin oír un Murmullo: Aquí viene la Doncella, susurraban; una Muchacha graciosa solía decir en algunas Ocasiones: Oye, ¿acaso sabes algo que nosotras no sepamos? A cada Expresión por el estilo generalmente le seguía una potente Risotada: En una palabra, sin que mediara mayor Falta en este Mundo que su Error al pensar que yo era tan inocente como ellas, me volví Insignificante en su compañía, y me recibían siempre con Ánimo dispuesto a las Bromas. Esto provocó una Impresión tan grande en mí, que decidí volverme tan agradable como el mejor de aquellos Hombres que se reían de mí; pero observé que al principio no tenía Sentido ser tan descarado con quienes ya me conocían: Pues hasta ese momento, mi Temperamento Recatado había sido tan notorio dondequiera que me encontrara, que resolví mostrar mi nueva Cara sólo en nuevos Rincones del Mundo. Mi primer Paso lo tomé juiciosamente; pues fui hasta Astrop e hice mi aparición ante una Multitud de Académicos, de Golpe, como el Muchacho más desfachatado que hubieran visto en su Vida. Envalentonado con este Éxito, hice el Amor y fui feliz. Luego de esta Conquista, pensé que sería poco caballeresco quedarme más tiempo con mi Amante, y crucé el Condado hasta llegar a Bury: Podría ofrecerle un detallado Relato de mi estadía en ese Lugar también. Y con estos dos Parajes concluyó mi primer Verano de Galantería. Usted se preguntará qué pasó durante el Invierno siguiente; pues bien, recaí en el Pudor tras encontrarme con algunos Personajes de Alcurnia en Londres, aunque no tanto como para que las Damas que antes se habían reído de mí dejaran de decir, ¡Por Dios! ¡Cómo ha mejorado este Caballero! Algunas Andanzas por los Teatros hacia finales del Invierno siguiente me llevaron a concebir nuevas Esperanzas de Aventura; y en lugar de retornar el siguiente Verano a Astrop o a Bury, pensé que estaba listo para ir a Epsom, y así seguí a una joven Mujer, cuyos Parientes se pusieron celosos al ver el Lugar privilegiado que su Favor me otorgaba, hasta Scarborough. Reforcé mi Proceder, y fue la Aspiración de mi Tercer Año llegar a Tunbridge; durante el Otoño de ese mismo Año hice una Aparición en Bath. Ahora entendía el Modo adecuado de Dirigirse a las Damas, y pude hacer muchas Amistades entre ellas, las cuales aproveché al Máximo. Durante todo este Tiempo, y algunos Años más, observé que ambos Sexos consideraban al Hombre pudoroso y sobrio como un Sujeto simple y basto, desprovisto de toda Vida o Espíritu. Pues era común que un Hombre que había estado bebiendo en buena Compañía, o que había pasado la Noche con una Mujerzuela, hablara de ello al Día siguiente con Damas por las cuales sentía el más alto Respeto. Ellas lo desaprobaban, quizá, con un golpecito de Abanico, o un ¡Ay, por Favor! pero a pesar de ello la Dama enojada conservaba las marcas de una aparente Aprobación en su Rostro: Él se dejaba llamar Muchacho Malvado y Dañino, o Miserable Desdichado; se encogía de Hombros, maldecía, recibía otro golpecito, juraba nuevamente que no sabía por qué hacían eso, y todo terminaba bien. Usted habrá visto con frecuencia que los Hombres se prestan a esta Charada en presencia de las Mujeres, y aparentan ser más aventureros de lo que realmente son, para hacerse pasar por Hombres de Espíritu. En base a mi larga Experiencia, puedo decirle que los Principios más laxos y el Comportamiento más disipado se ganan las palmas entre todas las Apariencias ante las Mujeres de Fortuna. La manera en que se alienta a la Gente que reviste esa Estampa me llevaron a abandonar todo rastro que diera la Impresión de una Educación sobria. En los lugares antes mencionados, así como en la Ciudad, siempre me rodeé de la Compañía de aquellos que se daban la gran Vida; y a su debido Tiempo me convertí en un Ganador entre los Hombres, y en un apuesto Muchacho entre las Damas. Debo confesar que pasé algunas Horas melancólicas al relatar las Estrecheces de mi Fortuna, pero mi Conciencia al mismo tiempo me dio el Alivio de haber ascendido por casarme con una Mujer de Fortuna.
-----Después de vivir así por un tiempo, y como con tales logros había llegado al vigésimo séptimo Año de Edad, pero más o menos el cuadragésimo de mi Constitución, mi Salud y mis Propiedades se desgastaron muy rápidamente; entonces ocurrió que caí en Compañía de una muy bonita Señorita que dirigía su propio Destino. Traté a dicha Señorita como nosotros los Hombres Galantes solemos hacer, con los Azares y las Desgracias del Caso: Espiando bajo las Ventanas, Escapando de Maridos celosos, y Corriendo muchos otros Peligros. La Jovencita estaba maravillosamente encantada con alguien como yo, que conocía muy bien este Mundo, y hablaba con gran delicadeza; como Desdémona, todo lo que este Amante decía, le afectaba; era extraño, era asombrosamente extraño. En una Palabra, la Impresión que yo había causado en ella fue tal que, con poco Esfuerzo más, logré que la Jovencita se casara conmigo. Hay tanto Encanto en su Inocencia y Belleza, que ahora detesto el vicioso Curso que había tomado mi Vida durante tantos Años, en la misma medida que lo detestaba antes de transitarlo.
-----Lo que pretendo al escribir todo esto, Señor ESPECTADOR, es que antes de que Usted prosiga con sus Panegíricos sobre el Bello Sexo, les dicte unas cuantas Conferencias que versen sobre sus tontas Aprobaciones. Estoy cansado del Vicio, y le aseguro que no es algo propio de mí que ahora esté tan cubierto que no pueda arrastrar a esta crédula y querida Criatura al Desprecio y la Pobreza a causa de su Generosidad hacia mí. Al mismo tiempo, instruya a los Jóvenes bien educados de nuestro Sexo, que no se ocupan lo suficiente de mejorar algunas pequeñas cosas: Mantener un buen Semblante al entrar a una Sala, y mostrar la Audacia adecuada al expresarse con Gracia y Alegría, harían a un Caballero Virtuoso y Sensato capaz de desenmascarar a las huecas e insolentes Pícaras que brillan entre las Mujeres.
-----Sr. ESPECTADOR, no me cabe duda de que Usted es una Persona muy sagaz, pero cita tanto a Cicerón últimamente, que temo que vaya a condenar estos Asuntos por Insignificantes: Pero créame, Señor, que revisten la mayor Importancia para la Vida Humana; y si Usted puede hacer algo para abrirles bien esos Ojos bellos, le estarán Agradecidos todos los Contemporáneos que sean Padres, Esposos, o Hermanos de alguna Mujer.

Su más cariñoso y humilde Servidor,
Simon Honeycomb.

T.


ÍNDICE GENERAL
Sobre el blog

-------------

TRADUCTORES
  • Diego M. dell'Era
  • Agustina Fracchia
  • Jerónimo Ledesma
  • Miguel Rosetti
  • Alonso Ruvalcaba
  • Ramiro Vilar

-------------

ILUSTRADORES
  • Diana Benzecry
  • Guadalupe Silva

-------------

EL ESPECTADOR: ARCHIVO

-------------

LINKS

-------------

-------------