Nº 169


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Jueves, 13 de Septiembre de 1711.
Sic vita erat: facile omnes perferre ac pati:
Cum quibus erat cunque una, his sese dedere,
Eorum obsequi studiis: advorsus nemini
Nunquam prǽponens se aliis: Ita facillime
Sine invidia invenias laudem
. ----- Ter. And.
En Virtud de su misma Humanidad, el Hombre está sujeto a incontables Dolores y Pesares, y aún, como si la Naturaleza no hubiera ya sembrado Males suficientes en la Vida, continuamente agregamos Angustia a la Angustia, agravando la Calamidad compartida con nuestro cruel Maltrato. La Carga de Aflicciones que naturalmente pertenece a cada Hombre es engrosada por la Envidia, la Malicia, la Traición o la Injusticia de su Vecino. Al mismo tiempo que la Tormenta se bate sobre la Especie entera, nosotros vamos a su vez lanzándonos repulsivos unos sobre otros.
-----Si el Hombre abandonara este Curso de Acción en el que está inmerso, la Mitad de la Miseria humana podría ser extinguida mediante mutuos Gestos de Compasión, Benevolencia, y Humanidad. No hay nada, por lo tanto, que debiéramos fomentar tanto en nosotros mismos y en el resto de los hombres como esta Disposición del Alma que en nuestro Lenguaje toma el título de Nobleza, asunto que escojo como Tema para la Especulación del Día de la Fecha.
-----La Nobleza es más agradable en la Conversación que el Ingenio, e impregna al Semblante con ciertos Aires más galantes que la Belleza misma. Muestra a la Virtud bajo la Luz más justa, se abstiene, en alguna medida, de la Deformidad del Vicio, y hace que incluso la Estupidez y la Impertinencia sean soportables.
-----No existe Sociedad o Conversación que se sostenga en el Mundo sin Nobleza, o, en su defecto, sin algo que aparente sus Formas, y tome su Lugar. Por esta Razón la Especie se ha visto forzada a inventar una suerte de Humanidad artificial, que es lo que expresamos bajo el Rótulo de Buena Educación. Si examinamos con Profundidad la Idea de aquello que llamamos así, nos encontraremos con que no es otra Cosa que una Imitación y una Mímica de la Nobleza, o en otros términos, la Afabilidad, la Complacencia y la Ligereza de Espíritu reducidas a un Arte.
-----Estos Signos exteriores y Apariencias de Humanidad hacen querido y popular a un Hombre cuando están fundadas sobre una Nobleza verdadera; pero sin ella son como la Hipocresía para la Religión, o como una Forma vacía de Santidad, que, cuando es develada, hace del Hombre una Cosa más detestable que cualquier Impiedad declarada.
-----La Nobleza generalmente nace con nosotros: Salud, Prosperidad y mundana Cortesía son sus muy cuidadosos y afectuosos Protectores dondequiera que la encuentren; sin embargo, allí donde no crece por ella misma, nada es incapaz de originarla. Es una de las Bendiciones, propia de una Personalidad vital, Bendición que la Educación puede refinar pero no producir.
Xenophon, en la Vida de su Príncipe imaginario, a quien concibe como Espejo de Príncipes reales, celebra siempre la Filantropía o la Nobleza de su Héroe, que, nos dice, fue traído a este Mundo al mismo tiempo que él, y procura muchos de sus sobresalientes Caracteres en su Niñez, como así también, en todas las Etapas de su Vida. Específicamente, en su Lecho de Muerte, donde nos lo presenta Feliz, pues mientras que su Alma retornaba hacia él que lo había creado, su Cuerpo se incorporaría a la ilustre Madre de todas las cosas, y por estos medios se volvería beneficioso para la Humanidad. Es por esto que deja a sus Hijos el firme Mandato de no recubrirlo en Oro ni Plata, sino de recostarlo sobre la Tierra apenas la Vida lo abandonara.
-----Un Caso de tal Plétora de Humanidad, tal Exuberancia en el Amor al Hombre, no podría haber ingresado a la Imaginación de un Escritor que no tuviera su Alma colmada de grandes Ideas, y una Benevolencia total para con la Especie.
-----En aquel celebrado Pasaje de Salustio, donde César y Catón son iluminados por tan bella, aunque opuesta, Luz; el Carácter de César está mayormente constituido de Nobleza, así se muestra en todas sus Formas tanto hacia sus Amigos como hacia sus Enemigos, sus Siervos o Dependientes, hacia los Culpables o hacia los Infelices. Mientras que el Carácter de Catón es más bien ruin, y no amable. De hecho, la Justicia parece más afin a la Naturaleza de Dios, y la Clemencia a la del Hombre. Un Ser que no tiene nada que perdonarse, quizás recompense a cada Hombre de acuerdo con sus Obras; por el contrario, aquellos cuyas más grandes Acciones deban ser vistas con Pizcas de Indulgencia, no pueden ser demasiado gentiles, moderados y misericordiosos. Por esta razón, entre todos los monstruosos Personajes de la Naturaleza Humana, no hay uno tan odioso, ni, por otra parte, tan exquisitamente ridículo, como aquel Hombre insignificante de rígido y severo Temperamento
-----Esta Cuota de Nobleza, sin embargo, que consiste en perdonar y examinar las Faltas, debiera ser ejercitada únicamente al servicio de la Justicia, tanto la que nos incumbe a nosotros mismos, como la que atiende al ordinario Intercambio y Suceder de la Vida.
-----Se ha convertido en una Máxima, que los Hombre Agraciados, no son siempre Hombre del mayor Ingenio. Esta Observación, en mi opinión, no tiene Sustento alguno en la Naturaleza. Los más grandes Genios con los que he conversado son hombres eminentes por su Humanidad. Considero pues que aquel Sentir ha sido Efecto de dos Cuestiones. Primero, que la Intemperancia entre Observadores comunes pasa por Ingenio. Un despreciable Dicho gratifica tan pequeñas Pasiones en aquellos que lo escuchan que generalmente se encuentra con buenas Acogidas. La Carcajada lo escolta, y el Hombre que lo pronuncia es considerado un penetrante Sátiro. Esta puede ser una de las Razones por la que un gran Número de placenteros Acompañantes parecen tan sorpresivamente torpes, cuando se han esforzado por dar la Impresión de Tipo chispeante; el Público es mucho más certero que los que asisten a Clubes o Reuniones Privadas a la Hora de distinguir entre lo que es el Ingenio de lo que es la Intemperancia.
-----Otra Razón por la que el Hombre Noble puede poner en cuestión ocasionalmente su Ingenio es, quizás, porque es capaz de conmoverse hasta la Compasión por aquellos Infortunios y Lasitudes que otros ridiculizarían para obtener un reputado Ingenio. El Hombre sin Nobleza alguna, se proporciona un Campo más extenso para explayarse; exhibe aquellos Fallos en la Naturaleza Humana que el otro cubriría con un Velo, se ríe ante los Vicios que el otro mejor excusa o esconde, pone en Discurso Reflexiones que el otro reprime, concierta indiferentemente tanto con Amigos como con Enemigos, expone a la Persona con quien se encuentre comprometido de algún modo, y, en suma, no perdura en nada que pueda fundar su Carácter en el Ingenio. No es un Prodigio entonces que triunfe en ello con mayor Facilidad que el Hombre de Humanidad, de la misma manera que una Persona que hace uso de Atajos probablemente se haga millonario con mayor Velocidad que un Comerciante Justo.
L.


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