N° 189


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Sábado, 6 de Octubre de 1711

-----Patriae pietatis imago.- Virg. En. X, 824.

Una imagen de ternura paternal.

-----Habiendo sido escrita la siguiente Carta a mi librero, acerca de un Tema que he tratado hace algún tiempo, la haré pública en este Ensayo, junto con la Carta que estaba incluida en ella.

-----Sr. Buckley,

-----Tras haber disertado el Sr. ESPECTADOR últimamente sobre la Crueldad de los Padres hacia sus Hijos, fui inducido (por los Ruegos de varios de los Admiradores del Sr. ESPECTADOR) a adjuntar esta Carta, que le aseguro es el Original escrito por un Padre a su propio Hijo, a pesar de que la Provocación de este último había sido pequeña o casi nula. Sería maravillosamente cortés para el Mundo, si el Sr. ESPECTADOR diera su Opinión de la misma, en alguna de sus Especulaciones, y en particular para

-----(el Sr. Buckley)
---------------Su Humilde Servidor.


Señorito,

-----Eres un Bribón flojo y audaz, a un tiempo Tonto e Insensato, y me importa un Bledo si te parece bien o no; no borra mis Impresiones de tu Insolencia que andes por ahí diciendo Injurias de mí, y al Día siguiente solicites mi Favor: Esas son Inconsistencias que sólo revelan la Depravación de tu Juicio. Para ser breve, no tengo ganas de verte la Cara; y, Señorito, si terminas en un Hospicio, no sería ninguna Desgracia para mí que allí te dieran sustento; y si te mueres de Hambre en las Calles, jamás daré nada secretamente en Favor tuyo. Si llego a recibir algún otro Disparate garrapateado por tu mano, te voy a romper la Cabeza ni bien te vea. Eres una Bestia empacada; ¿ésta es tu Gratitud hacia mí por haberte dado Dinero? Y ahora, Pícaro, voy a hacerle un favor a tu Juicio, y a ayudarte con el más importante de los Sentidos: el de tu Deber (lamento decirlo) hacia tu Padre, etc.

P.D. Será Prudente de tu parte mantenerte lejos de mi Vista; porque por haberme reprochado, que “La Fuerza puede más que la Razón”, en la parte Exterior de tu Carta, voy a darte un buen Golpe en la Cabeza.

-----¿Hubo alguna vez una Imagen de Ternura Paternal semejante? Era usual entre algunos de los Griegos hacer beber en Exceso a sus Esclavos, y luego mostrárselos a sus Hijos, quienes de ese modo concebían una temprana Aversión hacia el Vicio que hacía a los Hombres parecer tan monstruosos e irracionales. He expuesto este Cuadro de un Padre antinatural con la misma Intención, que su Deformidad pueda disuadir a otros a partir de su Semejanza. Si el Lector tiene ganas de ver a un Padre de la misma Estampa representado en el más exquisito Número Humorístico, puede encontrarlo en una de las más finas Comedias jamás vista en la Escena Inglesa: me refiero a la Parte de Sir Sampson en Amor por Amor.
-----De todos modos, ahora no debo tomar partido ciegamente del Lado del Hijo a quien fue dirigida la tierna Carta que he citado. Su Padre lo llama Bribón flojo y audaz en la primera Línea, y me temo que tras un Examen no probaría más que la presencia de una Juventud brusca. Si andar por ahí injuriando a su Padre, sin hallar otro Lugar sino el Exterior de la Carta para decirle que Pudo salir Bien, no pone en evidencia sus Razones para ser depravado, y que es tanto un Tonto como un Insensato, como lo llama el colérico y anciano Caballero, podemos al menos conceder que el Padre hará muy bien en empeñarse para mejorar su Juicio, y brindarle un mayor Sentido del Deber. Pero si esto se logrará rompiéndole la Cabeza, o dándole un Golpazo en la Sesera, debe, creo yo, ser sometido a una cuidadosa consideración. En suma, yo espero que el Padre no se haya encontrado con la Horma de su Zapato, y que él no pueda ser del mismo modo equiparado con un Hijo, como la Madre en Virgilio.

Crudelis tu quoque mater:
Crudelis mater magis an puer Improbus ille?
Improbus ille puer, crudelis tu quoque mater.

...cruel, madre, tú también.
¿Fue más cruel la madre o aquél malvado niño?
Aquel niño malvado; cruel, madre, tú también.


Bucólica VIII, vv. 48-50


-----O como el Cuervo y su Huevo, en el Proverbio Griego,

Κακοῦ κόρακος κακὸν ὤoν.
De mal cuervo mal huevo.


-----Debo aquí dejar Registro de una Carta que he recibido de un Corresponsal desconocido, que toca el Tema de mi Ensayo, sobre el que se funda igualmente la Carta precedente. El Redactor de la misma parece muy preocupado por que el Ensayo parezca dar Aliento a la Desobediencia de los Hijos hacia sus Padres; pero si el Redactor se toma el Trabajo de leerla otra vez atentamente, me atrevo a decir que sus Preocupaciones desaparecerán. El Perdón y la Reconciliación es todo los que las Hijas Penitentes solicitan, y todo por lo que yo bregaré en su Nombre; y en este Caso puedo usar el Dicho de un eminente Talento, quien, al ser presionado para que perdonase a una Hija suya que se había casado sin su Consentimiento, dijo que no podía rechazar ninguno de los Argumentos esgrimidos, pero que debían recordar que hay una Diferencia entre Conceder y Perdonar.
-----Debo confesar que, en todas las Controversias entre Padres y sus Hijos, estoy naturalmente predispuesto en favor de los primeros. Las Obligaciones hacia ese Lado nunca pueden ser abolidas, y creo que una de las más importantes Reflexiones sobre la Naturaleza Humana es que el Instinto Paternal debe ser un Motivo más fuerte para Amar que la Gratitud Filial; que el recibir Favores debe ser menos un Móvil de la Buena Voluntad, la Ternura y la Conmiseración que el conferirlos; y que preocuparse por una Persona debe hacer que el Hijo o el Mantenido amen más al Padre o al Benefactor, que el Padre o el Benefactor al Hijo o al Mantenido; sin embargo así ocurre que por cada Padre cruel encontramos mil Hijos ingratos. De hecho esto está maravillosamente planeado (como he observado anteriormente) en pos de la Subsistencia de todas las Especies vivientes; pero al mismo tiempo que muestra la Sabiduría del Creador, manifiesta las Imperfecciones y Degeneración de la Criatura.
-----La Obediencia del Hijo hacia sus Padres es la Base de toda Autoridad, y es la Medida de esa Obediencia que debemos a aquellos a quienes la Providencia ha puesto sobre nosotros.
-----Es el Padre Le Conte, si no me equivoco, quien nos dice cómo se castiga la Falta de Obediencia en este Particular entre los Chinos, de manera que si se sabe que un Hijo ha matado, o ha llegado a golpear a su Padre, no sólo el Criminal sino toda su Familia es desterrada, o incluso pueden ser condenados a Muerte por los Habitantes del Lugar, o el Lugar mismo puede ser arrasado hasta sus Bases, y sus Cimientos sembrados con Sal; porque, dicen ellos, debe haber habido una total Depravación de las Costumbres en el Clan o Sociedad de Personas capaces de haber criado entre ellas a tan horrible Pecador. A esto agregaré un Pasaje del primer Libro de Heródoto. En su Relato sobre las Costumbres y la Religión de los Persas, este Historiador nos dice que según la Opinión de este Pueblo nunca un Hombre asesinó a su Padre, y que ni siquiera es posible que semejante Crimen sea posible en la Naturaleza; pero que si algo así sucediera, ellos creen que ese Hijo debía ser Ilegítimo, Supositicio, o engendrado en Adulterio. Su Opinión en este Particular muestra suficientemente qué Noción deben haber tenido de la Desobediencia en general.

L.


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