N° 201


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Sábado, 20 de octubre de 1711


"Religentem esse oportet, Religiosum nefas".- Incerti Autoris apud Aul. Gel.

-----Es de máxima Importancia moderar las Pasiones de un Niño mediante la Devoción, la cual raramente muere en la Mente que ha recibido una temprana Tintura de ella. Aunque pueda parecer extinguida por un tiempo por las Preocupaciones del Mundo, los Ardores de la Juventud, o las Tentaciones de Vicio, generalmente se desata y se hace manifiesta otra vez tan rápido como la Discreción, la Consideración, la Edad o las Desgracias han conducido al Hombre hasta sí mismo. El Fuego puede estar cubierto u oscurecido, pero no puede ser enteramente extinguido y sofocado.
-----Un Estado de Templanza, Sobriedad y Justicia, sin Devoción, es una fría, sin vida e insípida Condición de Virtud; y deberá ser llamada antes bien Filosofía que Religión. La Devoción abre la Mente a las grandes Concepciones, y la llena con Ideas más sublimes que cualquier otra de las que han de encontrarse en la más exaltada de las Ciencias; y al mismo tiempo calienta y agita al Alma más que los Placeres sensuales.
-----Algunos Escritores han observado que el Hombre se distingue más del Mundo Animal por la Devoción que por la Razón, ya que varias Criaturas Brutas manifiestan en sus Acciones una especie de leve Atisbo de Razón, aunque no hay Circunstancia de su Comportamiento en que muestren Algo que dé la menor señal de Afinidad con la Devoción. La Propensión del Espíritu al Culto Religioso es algo indudable; la Tendencia natural del Alma a volar hacia algún Ser Superior en busca de Socorro ante los Peligros y el Dolor, la Gratitud hacia un invisible Director que surge en nosotros cuando recibimos un golpe extraordinario e inesperado de buena Fortuna; los Actos de Amor y Admiración con los que son tan maravillosamente transportados los Corazones de los Hombres al meditar sobre las Perfecciones Divinas, y la Concurrencia universal de todas las Naciones bajo el Cielo en el gran Artículo de Adoración, muestran claramente que la Devoción o el Culto Religioso deben ser el Efecto de la Tradición surgida de cierto primer Fundador de la Humanidad, o que responden a la Luz Natural de la Razón, o que proceden de un Instinto implantado en el Alma misma. Por mi parte, veo a todas éstas como Causas concurrentes, pero si se le confiriese a alguna de ellas el carácter de Principio del Culto Divino, manifiestamente apuntaría a un Ser Supremo como su primer Autor.
-----Yo podría aprovechar alguna otra Oportunidad de considerar aquellas Formas y Métodos particulares de Devoción que nos son enseñadas por el Cristianismo, pero he de hacer notar aquí a qué Errores pueden conducirnos incluso este Principio Divino, cuando no es moderado por esa recta Razón que nos ha sido dada como Guía de todos nuestros Actos.
-----Los dos grandes Errores hacia los que puede conducirnos una Devoción desviada, son el Entusiasmo y la Superstición.
-----No hay un Espectáculo más melancólico que un Hombre que tiene su Cabeza trastornada por el Entusiasmo Religioso. Una Persona que está loca, ya sea por el Orgullo o la Malicia, es una Vista que mortifica grandemente a la Naturaleza Humana; pero cuando surge la Enfermedad a partir de algún indiscreto Fervor de Devoción, o una demasiado intensa Aplicación del Espíritu a Deberes equivocados, esto merece nuestra Compasión de una Manera más particular aún. De todos modos podemos aprender de allí esta Lección, que la Devoción misma (la cual una podría pensar que no podría ser demasiado ardiente) puede desordenar la Mente, al menos que su Ardor sea templado por la Precaución y la Prudencia, y que debemos ser particularmente cuidadoso de conservar nuestra Razón lo más fría posible, y de defendernos en todas las Etapas de la Vida contra la Influencia de la Pasión, la Imaginación y la propia Constitución.
-----La Devoción, cuando no reposa bajo la Restricción de la Razón, puede tender a degenerar en Entusiasmo. Cuando la Mente se encuentra demasiado inflamada con sus Devociones, experimenta una gran Inclinación a pensar que éstas no pertenecen a su propio Fuego, sino que son encendidas por algo Divino dentro suyo. Si ella permite que este Pensamiento llegue demasiado lejos, y consiente la expansión de la Pasión, termina lanzándose a imaginarios Raptos y Éxtasis; y una vez que se ha imaginado bajo la Influencia de un Impulso Divino, no hay que asombrarse si desprecia las Ordenanzas Humanas, y se rehúsa a obedecer cualquier Forma de Religión establecida, considerándose dirigida por una Guía muy superior.
-----Como el Entusiasmo es una suerte de Exceso de Devoción, la Superstición es no sólo un Exceso en la Devoción sino en la Religión en general, de acuerdo con el antiguo Dicho Pagano, citado por Aulo Gelio, Religentem esse oportet, Religiosum nefas: Un Hombre debe ser Religioso, no Supersticioso: Porque como nos dice el Autor, Nigidio observaba respecto de este Pasaje, que las Palabras Latinas que terminan en osus generalmente implican Caracteres viciosos, y la posesión en Exceso de alguna Cualidad.
-----Un Entusiasta de la Religión es como un Bufón obstinado; un Hombre Supersticioso, como un Cortesano insípido. El Entusiasmo tiene algo de Locura; la Superstición, de Necedad. La mayoría de las Sectas que han quedado fuera de la Iglesia de Inglaterra tienen fuertes Tintes de Entusiasmo; del mismo modo podríamos decir que la religión Católica Romana es un enorme Cuerpo excesivamente desarrollado de Supersticiones infantiles e infundadas.
-----La Iglesia Católica Romana parece en verdad irrecuperablemente perdida en este Particular. Si se introdujeran en el Mundo una Vestimenta o un Comportamiento absurdos, esto saltaría a la vista pronto y serían descartados: Por el contrario, un Hábito o Ceremonia, aunque no sea tan ridículo, que ha hecho de la Iglesia su Santuario, se queda allí para siempre. Acaso fue un Obispo Godo el que consideró apropiado repetir esa Forma usando un tipo determinado de Zapatos o Zapatillas; otro imaginó que sería muy decente si esa Parte de la Devoción pública fuese practicada con una Mitra sobre su Cabeza y con Báculo en su Mano: a esto un Hermano Vándalo, tan sabio como los otros, agrega una antigua Vestimenta, que según él aludiría muy adecuadamente a tal o cual Misterio, hasta que por Grados el Oficio todo ha degenerado en una especie de Espectáculo.
-----Sus Sucesores ven la Vanidad e Inconveniencia de estas Ceremonias; pero en lugar de reformarlas, quizás agreguen otras, que ellos creen más significantes, y que toman Posesión de la misma manera, y ya nunca serán dejadas de lado una vez que han sido admitidas. Yo he visto al Papa oficiar en San Pedro, donde, por dos Horas enteras, estuvo ocupado en ponerse y sacarse sus diferentes Atavíos, de acuerdo a las diferentes Partes que tenía que representar con ellos.
-----Nada es tan glorioso a los Ojos de la Humanidad, y ornamental para la Naturaleza Humana, sin contar las infinitas Ventajas que de ella surgen, que la fuerte, firme y masculina Piedad; pero el Entusiasmo y la Superstición son las Debilidades de la Razón humana que nos exponen al Desprecio y la Mofa de los Infieles, y nos hunden aún por debajo de las Bestias que perecen.
-----La Idolatría puede ser vista como otro Error que surge de la Devoción equivocada; pero como las Reflexiones sobre ese Tema no serían útiles para el Lector Inglés, no me extenderé sobre el mismo.

L.


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