Nº 205


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Jueves, 25 de Octubre, 1711

Decipimur specie recti ---- Hor.

Cuando me encuentro con un Personaje depravado que no es de Conocimiento público, a fin de prevenir sus Desmadres, lo retrato minuciosamente y hago de él un Espantapájaros, para no solo plasmar un Ejemplo de la Persona al que pertenece, sino también para dar Aviso a todos los Súbditos de su Majestad, que evitarán así Sufrimientos. Cambiando la Metáfora, he advertido muchos de los Bajíos y de las Arenas Movedizas que minan la Vida y estoy permanentemente abocado a descubrir aquellos que están todavía ocultos con el fin de salvar a los Ignorantes y los Incautos de toparse con ellos. Es con esta Intención que publico la siguiente Carta, que echa luz sobre Secretos de esta Naturaleza.

Sr, ESPECTADOR.
Ninguna de sus Especulaciones leo con mayor Deleite que aquellas pensadas para el Perfeccionamiento de nuestro Sexo. En los Papeles Siete y Doce, usted ha puesto todo su Empeño en corregir nuestros insensatos Temores y Supersticiones; nuestra Afición al Equipaje, en el Quince; nuestro Amor por los Títeres, en el Treinta y uno; nuestras Nociones de la Belleza, en el Treinta y tres; nuestra Inclinación por la Novela, en el Treinta y Siete; nuestra Pasión por las Estupideces francesas, en el Cuarenta y uno; nuestra Madurez y nuestro Partidismo, en el Cuarenta y siete; nuestro Abuso por el Baile, en el Sesenta y seis y Sesenta y siete; nuestra Liviandad, en el Ciento cuarenta y ocho; Nuestro amor por las Capas, en el Ciento cincuenta y cuatro y Ciento cincuenta y siete; nuestra Tiranía sobre el Henpeckt, en el Ciento setenta y siete. Usted ha descrito a la Pinta en el Cuarenta y uno; al Ídolo en el Setenta y Tres; a la Rebatidora en Ochenta y nueve; a la Salamandra, en el Ciento noventa y ocho. Ha despedazado literalmente nuestra Indumentaria y nos ha presentado las Extravagancias de las que somos culpables en estos terrenos. Además de numerosos pequeños Defectos tratados en muchos de sus Papeles o Cartas, dispersas a lo largo y a lo ancho de sus Obras, ha caído sobre nuestro Parches, en el Quince y el Ochenta y uno; sobre nuestras Cómodas, en el Noventa y ocho; sobre nuestros Abanicos, en el Ciento dos; sobre nuestros Hábitos hípicos, en el Ciento cuatro; sobre nuestras Faldas, en el Ciento Veintisiete. Al mismo tiempo, debemos admitir que los Servicios brindados a nuestro Sexo son innumerables y que aquellas Faltas que usted marca no son falsas, pero tampoco, como bien sabe, universales. Sin embargo, Señor, es evidente que sus Discursos están calculados solo para la Parte de la Femineidad atenta a la Moda y para Provecho de aquellas más bien indiscretas que viciosas. De modo, Señor, existe una Clase de Prostituta en la Parte más baja de nuestro Sexo que son un Escándalo para nosotras y bien merecido tienen caer bajo su Censura. Sé que quizás tener en Consideración a estas Libertinas degrade demasiado sus Escritos, pero, como haría Justicia con numerosas Mujeres de Virtud y Honor que sufren por ellas tan solo si se limitara a remarcar alguna de sus Características, espero no tenga por inapropiado darle cuenta, al Público, de esta Naturaleza. Debe saber, Señor, que fui empujada a escribir esta Carta por el Comportamiento de una Mujer infame, que habiendo transcurrido su Juventud en la más vergonzante Prostitución, es ahora una de esas que se ganan la Vida seduciendo a otros más jóvenes que ella y estableciendo un Comercio criminal entre Sexos. Entre sus Artilugios para conseguir Dinero, suele convencer a un Jovenzuelo vanidoso de que una Mujer de su Calidad, o tan Célebre, sostenga con él una Pasión secreta y no quiera otra Cosa que una Oportunidad de revelarlo: ahora, ha llegado tan lejos como para escribir Cartas bajo el Nombre de una Mujer de Reputación con el fin de tomar prestado Dinero de uno de estos Idiotas de Roderigo, dinero con el que luego se queda para su propio Provecho. Mientras tanto, el Prestamista ha dado por sentado que tiene prometida a una Señorita de la que apenas conoce el Nombre y, ante la Ingratitud de ésta tras un encuentro, se preguntará si ella ha tomado conocimiento del Favor, a pesar de ser él un Hombre demasiado Honrado como para haber siquiera pensado en ello.
Cuando esta Mujerzuela abandonada halla a un Hombre lo suficientemente vanidoso como para dar Crédito a Relaciones de esta naturaleza, no tarda en tenerlo muy en Cuenta, repitiendo Elogios nunca antes pronunciados y entregando Mensajes nunca enviados. Dado que la Casa de esta Criatura desvergonzada es frecuentada por gran cantidad de Forasteros, he escuchado de otro Artilugio, útil también para obtener Dinero. El Forastero llega en busca de alguna Belleza británica, de quien solo conoce su Fama: le promete, mejor si es secreto, un Encuentro. El Extranjero, sobrecogido ante su Fortuna, le realiza un Obsequio y en poco tiempo le es atribuido un Título imaginario; pues debe saber usted que esta astuta Dadivosa tiene sus Estandartes, para Ocasiones como ésta, en las más refinadas Ladies del Reino. Por ello, he sido informado, es usual toparse con un Conde alemán en el Extranjero que hará Alarde de los Favores que ha recibido de Mujeres del más alto Rango y del más inmarcesible Carácter. Bien, Señor, ¿qué Resguardo hay para la Reputación de una Mujer, cuando una Señora puede ser prostituida por Otra y ser renombrada como una Mujer impura; como el Héroe del Noveno Libro del Virgilio de Dryden, considerado un Cobarde, porque el Fantasma aparecido, que se le asemeja, huye de Turno? Quizás dependa usted de este Relato para darle Realidad a los Hechos, y también de la Práctica de más de una de estos Pándaros femeninos. Si imprime esta Carta, puede que ponga a su Disposición mayor Información de esta depravada Raza de Mujeres.
Su humilde Servidora,
BELVIDERA.

Añadiré otras dos Cartas de diferentes Asuntos para completar este Papel.

Sr. Espectador,
Soy un Clérigo del Campo y espero me prestará usted su Ayuda para ridiculizar algunas pequeñas Indecencias que no pueden ser apropiadamente expuestas desde el Púlpito.
Una Viuda, que este Verano se ha desviado de Londres hacia mi Parroquia para, como dice ella misma, gozar de los Beneficios del Aire, se pasea cada Sábado en la Iglesia con abundantes Extravagancias de la Moda que dejan boquiabierta a la Congregación.
Pero lo que resulta más ofensivo es su histriónico Modo de Cantar los Salmos. Introduce cincuenta Tonos italianos en el centésimo Salmo; y mientras iniciamos el All People en el viejo solemne Tono de nuestros Antepasados, ella en un Registro del todo distinto hace divisiones en la Vocales y las adorna con las Gracias de un Nicolini; si se encuentra con una Eke o una Aye, frecuentes en el Metro de Hopkins y Sternhold, ciertamente las escucharemos vibrar medio Minuto después de nosotros, como si se tratara de una Ópera.
De ninguna manera soy enemigo de la Música de Iglesia; pero temo que este Abuso ridiculice a mi Parroquia, que todavía ve en los Salmos un Entretenimiento y no una Expresión de su Devoción: Además, me preocupa que la Infección se difunda, ya que el Terrateniente Squeekum, quien por su Voz, (si se me permite la Expresión) parece estar hecho para Cantor Italiano, estaba el Sábado pasado practicando los mismos Tonos.
Conozco los Principios de la Señora en cuestión y sé que suplicará una Tolerancia que le permita mostrar su Disconformidad al respecto (pues ello le gusta); pero le ruego le comunique que Cantar los Salmos en un Tono diferente al resto de la Congregación produce una Suerte de Cisma que la Ceremonia no tolera.
Soy, Señor,
Su muy Humilde Servidor,

R.S.

Sr. Espectador,
En su Ensayo sobre la Templanza, usted prescribió una Regla para la Bebida, citada de Sir William Temple, en las siguientes palabras: La primera Copa para mí, la segunda para mis Amigos, la tercera para el buen Humor, y la cuarta para mis Enemigos. Ahora, Señor, debe usted saber que leí este Espectador en un Club del que soy Miembro; cuando nuestro Presidente nos contó que había un Error en el Impreso, que la palabra Copa debiera ser Botella; y por ello me ha dado la Orden de informarle su Error y pedirle que publique la siguiente Errata: En el Ensayo del Sábado, 13 de Octubre, Col. 3. Línea 11, por Copa léase Botella.
Suyo, El Buen Muchacho Robin.
L.


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