N° 214


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Lunes, 5 de Noviembre de 1711


Perierunt tempora longi Servitii.- Juv. Sat. iii. 124.
A long dependence in an hour is lost. --Dryden

-----Hace un tiempo expuse ante el Mundo la triste Situación de aquella Sección de la Humanidad que se dedica al Comercio y que sufre la Falta de Puntualidad en los Tratos con sus Superiores; pero hay un Conjunto de Hombres que merece mucho más ser el Objeto de nuestra Compasión: se trata de los Dependientes, a quienes los Grandes Hombres se complacen en tomar bajo su Protección en calidad de Sirvientes dignos de compartir su Amistad y su Favor. Sin duda, tanto por el Homenaje que se acepta de ellos como por la Esperanza que se les ofrece, se convierten en una Especie de Acreedores; y puesto que tales Deudas son Deudas de Honor, deben, según la célebre Máxima, ser honradas en primer término.
-----Cuando hablo de Dependientes, no quiero dar a entender que me refiero a aquellos que no tienen ningún Valor propio, o que, sin que los llamen, se arriman a la Compañía de quienes los superan. Asimismo, cuando digo Patrones no me refiero a aquellos que no disponen de la Capacidad o la Obligación de asistir a sus Amigos; no, hablo en cambio de los Amos que tienen tanto el Poder como la Obligación, y de los que esperamos que honren sus Méritos y nuestras Expectativas.
-----La División entre Patrones y Clientes comprende, creo, a un Tercio de la Nación; entre ellos, la Falta de Mérito y de Valor real en el Cliente abarca aproximadamente a Noventa y Nueve de Cien; lo propio sucede con la Falta de Capacidad entre los Patrones. Sin embargo, debo decir esto: Quien quiera emplear el Tiempo y la Fortuna de otros para su propio Servicio, y no contemple recompensarles su Mérito, es tan injusto en su Trato como quien toma Bienes de un Comerciante sin Intención o Capacidad de Pago. De los pocos en la Clase que estimo apropiado considerar en estos menesteres, no hay dos de diez que logren dicho Cometido, pues conozco a un Hombre sensato que puso a su Hijo al servicio de un Herrero, aunque tenía una Oferta para que fuera bien recibido como Lacayo de un Hombre de Valía. Ni la Guerra produce tantos Inválidos como estos grandes Servicios; algunos Sirvientes pierden el Habla debido a su Malestar; otros, la Memoria; otros, el Sentido de sus Vidas; y rara vez veo a un Hombre profundamente insatisfecho, sin llegar a la conclusión de que ha debido estar al Servicio de algún Gran Hombre. He conocido a algunos que tuvieron durante los últimos veinte Años un buen Empleo, y nunca consiguieron sentir la Felicidad de que algo les entusiasmara.
-----Nada es tan común como que un Hombre que ha alcanzado cierto Nivel inmediatamente cambie la manera en que trata a todos sus Amigos; desde ese Momento se dirigirá a ellos como si fuera el Destino en persona. No les consultará, ni siquiera cuando se trate de Temas que les conciernen, pues es un Patrón que pertenece a una Especie superior a la de ellos, y de la cual no se puede esperar la libre Comunicación con los demás. Tal puede ser, quizá, la Condición en que los mantenga mientras detente su Cargo, y cuando su Mandato llegue a su Fin, volverán a ser tan íntimos con él como lo habían sido, y él se ofenderá gravemente si mantienen la Distancia que él mismo había ordenado cuando disfrutaba de su Esplendor. Uno pensaría que caer en dicho Comportamiento es lo propio de un Hombre que carece de toda Cortesía imaginable; pero quienes saben cómo funciona el Mundo lo han comprobado más de una vez. Con frecuencia, con un secreto Pesar, he oído al mismo Hombre que profesaba su Aversión por toda clase de Comportamiento pasivo, perder los Minutos, las Horas, los Días y los Años al Servicio inútil de uno que no tenía la menor Intención de convertirlo en su Amigo. Hay que tener muy en cuenta que los que gozan de la Grandeza tienen un Privilegio especial sobre el resto del Mundo: son lentos para dejarse impresionar por la Amabilidad, y rápidos para ofenderse. La Elevación por encima del resto de la Humanidad hace que los Hombres (excepto los dotados de Grandes Mentes) pierdan la Cabeza, de tal modo que no puedan ver lo que acaban de hacer apenas un momento antes; y así desprecian a sus viejos Amigos, y se esfuerzan por extender sus Intereses a otros Impostores. Por estos medios sucede a menudo que, cuando nos enteramos de cómo hemos perdido el Empleo, hallaremos que quien nos reemplaza nunca había soñado con obtenerlo; pero ciertamente él no estará asombrado, y quizá haya peticionado para recibirlo. En tales Ocasiones, uno puede ponerse de mal Humor; y cuando esto pasa, toda la Humanidad caerá con el Patrón, y uno se convertirá en un Malhumorado intratable que no puede evitar enojarse por este Desengaño: Mas no importa si uno se ofende o no ante el Agravio, pues lo tratarán de la misma Manera, al igual que las Madres que azotan a sus Niños hasta que les arrancan un Llanto, y luego los azotan porque lloran.
-----Hay sólo dos Maneras de llevar a cabo algo con Gente importante, y consisten en hacerse uno considerable o agradable: La primera no se consigue sino hallando una Manera de vivir sin dicha Gente, o bien escondiendo la aspiración a acercárseles; la segunda sólo se alcanza granjeándose su Gusto y sus Placeres: Tal es, de todos los Empleos del Mundo, el más servil, excepto si sucede de acuerdo con la propia Inclinación natural. Pues resultar agradable a otro, especialmente si ese otro está por encima, significa ya no poseer los Atributos y los Logros que hacen a un Hombre agradable por sí mismo, sino aquellos que lo hacen agradable con respecto a otro. Una Imitación de sus Fallas, o la Capitulación a la Conformidad, cuando no el Servilismo a sus Vicios, se convertirá en la Medida de su Conducta.
-----Si sobreviene esa Situación, el Estado antinatural en que vive un Hombre llega a su fin cuando a su Patrón le plazca; y entonces se le objetará su Culpa y su Condescendencia, aunque el Hombre que lo rechace por sus Vicios no sólo haya sido su Socio sino también su Tentador. Así, el Cliente (al igual que una Muchachita que ha perdido la Inocencia que la hacía encantadora) no sólo ha perdido el Tiempo, sino también la Virtud que podría haberlo hecho capaz de ofenderse ante el Daño que le han hecho.
-----Sería interminable enumerar los Trucos que uno tiene para alejar a aquellos que tienen menos Poder para servirlo; el Arte de disculparse por este inexplicable Accidente en el propio Comportamiento, que hace que alguien (que, quizá, nunca ha oído de uno) se oponga a nuestro Avance; y si uno cuenta con alguna Cualidad por encima de la norma, lo halagarán con un Suspiro, a los efectos de que no es Sorpresa que sirvan con tal delicadeza a un Hombre con ese Talento, y cosas por el estilo.
-----Luego de este largo Tratado, todavía me falta agregar la más divertida Insolencia de todas, y que he visto una o dos veces: A saber, Que cuando un desdichado Granuja ha desperdiciado un Tercio de su Vida en el Servicio sin obtener ganancia, está terriblemente mal visto que se retire, y que decida emplear el tiempo restante para sí mismo.
-----Cuando consideramos estas Cuestiones, y reflexionamos sobre la honesta Naturaleza de tantos (de las cuales todos aquellos que se dedican a Observar lo que pasa habrán tomado nota), que se han descarriado en todo tipo de Aplicaciones, la Escena resultante es en extremo melancólica; por lo tanto, me reservaré otra Oportunidad para discurrir acerca de los buenos Patrones, y para distinguir a aquellos que han cumplido su Deber hacia quienes estaban a su Servicio, y que no podían arreglárselas sin su Favor. Los Patrones valiosos son como los Ángeles Guardianes de Platón, que siempre están procurando el Bien de sus Protegidos; mas los Patrones negligentes son como los Dioses de Epicuro, a quienes les gusta recostarse sobre las Nubes y, en lugar de echar Bendiciones, arrojan Tormentas y Tempestades sobre las Cabezas de aquellos que les ofrecen Incienso.


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