N° 226


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Lunes, 19 de Noviembre de 1711


Mutum est pictura poema.- Hor. Ars Poet. 361.
A picture is a poem without words.

-----Con gran frecuencia me he lamentado aquí de este Tema, y en varias Especulaciones he sugerido cuánto me apena que el Arte de la Pintura no se use con más provecho para Mejorar nuestros Modales. Cuando consideramos que la Pintura representa la Acción de una Persona de la mejor Manera imaginable, y que no solo expresa la Pasión o la Preocupación que se han asentado sobre aquel a quien retrata, sino que bajo esas Facciones también transmite la Altura de la Imaginación del Pintor: ¡Cuántas poderosas Imágenes de Virtud y Humanidad podemos estimar que se puedan inculcar en la Mente gracias a los Esfuerzos del Lápiz! Se trata de Poesía que se puede entender con menos Capacidad y menos Tiempo que aquella que se enseña mediante la Escritura; pero su Uso generalmente se pervierte, y la admirable Destreza se prostituye en los más sórdidos e indignos Fines. ¿A quién le beneficia observar las más bellas Venus, las Bacanales mejor compuestas, las Imágenes de Cupidos durmientes, Ninfas desfallecientes o cualquier otra Representación de Dioses, Diosas, Semi-Dioses, Sátiros, Polifemos, Esfinges o Faunos? Mas si el Pintor de estos Vicios y Virtudes, que a veces simulan estar representados bajo guisa de tales Juegos, nos los presentara mediante Personajes de la Vida real, y con las Figuras de los Hombres y las Mujeres cuyas Acciones los han hecho loables o infames, entonces no habría Pieza Histórica alguna que pudiéramos ver sin aprender una instructiva Lección. Esta Verdad no requiere ninguna otra Prueba que el Testimonio de toda Criatura razonable que haya visto las Pinturas en la Galería de Su Majestad, en Hampton-Court: Se trata de Representaciones de nada menos que las Acciones de nuestro Bendito Salvador y sus Apóstoles. Aquí sentado, mientras vienen a mi Mente las cálidas Imágenes que el admirable Rafael ha elevado, me es imposible, aún con las más tenues Marcas en mi Memoria de algo que no he visto en dos Años, no conmoverme ante el Horror y la Reverencia que aparecen en el Conjunto todo cuando el Mercenario cae muerto; ante el Asombro del Hombre que nació ciego cuando le es dada la Vista por primera vez; o ante la desgarbada Indignación del Hechicero cuando se queda ciego. El Cojo, cuando por primera vez siente Fuerza en sus Pies, se yergue temeroso de su flamante Vigor. Los Apóstoles celestiales aparecen actuando estos grandes Hechos, con un profundo Sentido de las Flaquezas que vienen a curar, pero sin comprender el Valor de sí mismos, que suministran Alivio a aquellas Debilidades. Se saben meros Instrumentos; y la generosa Angustia en que aparecen pintados donde se les ofrecen Honores divinos es una Representación del más exquisito Grado de la Belleza de la Santidad. Cuando San Pablo está predicando a los Atenienses, ¡con qué maravilloso Arte están representados casi todos los diferentes Temperamentos de la Humanidad en esa Audiencia elegante! Se ve a uno que cree a pie juntillas todo lo que aquel dice, a otro envuelto en un profundo Suspenso, a otro que dice que algo de Razón hay en lo que oye, a otro enojado porque el Apóstol destruye esa Opinión favorita que no está dispuesto a abandonar, a otro totalmente convencido, que extiende sus Manos, extasiado; mientras el grueso de la Asistencia espera la Opinión de los Personajes que lideran a la Congregación. No me atrevo siquiera a mencionar la Escena donde está trazada la Silueta de nuestro Bendito Señor después de su Resurrección. La Autoridad Presente, el previo Sufrimiento, la Humildad y la Majestuosidad, el Mando Despótico y el Amor Divino, todos estos Rasgos hallan asiento a la vez en su celestial Semblante. Las Figuras de los Once Apóstoles se arroban en una misma Pasión: La Admiración, que sin embargo se revela de distinta forma en cada uno de los Personajes. Pedro recibe de Rodillas las Órdenes de su Maestro, y su Admiración se mezcla con una Atención particular: Los dos siguientes están entregados a un Éxtasis más abierto, aunque todavía se sienten intimidados de manera sobrecogedora por la Divina Presencia: El Discípulo Amado, que supongo es, de las dos primeros Personajes, el que está a la derecha, tiene en su Rostro un Asombro ahogado por el Amor; y la última Figura, cuya Espalda está vuelta hacia el Espectador y cuyo Perfil está frente a Su Presencia, uno diría que es Santo Tomás, desconcertado como está por ser consciente de su previa Inseguridad; y es posible que Rafael haya pensado que esa perpleja Falta de Confianza fuera una Labor demasiado ardua de dibujar, excepto mediante este Reconocimiento de la Dificultad para describirla.
-----La Obra entera es un Ejercicio de la más excelsa Piedad del Pintor; y todos los Toques de una Mente religiosa se expresan de una Manera más potente que la que podría llevarse a cabo mediante la más emotiva Elocuencia. Estas Piezas invaluables están con toda justicia en Manos de los más grandes y piadosos Soberanos del Mundo; y no pueden ser Objeto de frecuentación para cualquiera, en el momento que se le antoje: Pero como un Grabador es a un Pintor como un Impresor a un Autor, es digno de la Nombradía de Su Majestad que haya alentado a ese Noble Artista, Monsieur Dorigny, a publicar estas Obras de Rafael. Tenemos, gracias a este Caballero, una Pieza de la Transfiguración que, según creo, se considera una Obra sin par en el Mundo.
-----En mi Opinión, sería ridículo en Gente de nuestra Condición que, después de las grandes Recompensas que se han otorgado a Extrajeros sin Rango ni Mérito, pasáramos por alto la Ocasión de tener, a cambio de una insignificante Suscripción, una Obra que ningún Hombre puede observar sin sentir los más cálidos y nobles Sentimientos inspirados por el Amor, la Admiración, la Compasión, el Desprecio de este Mundo, y la Esperanza de uno mejor.
-----Es ciertamente el mayor Honor que podemos rendirle a nuestro País el de distinguir a los Extranjeros de Mérito que soliciten nuestro Favor con la Modestia y Reticencia que generalmente acompañan al Mérito. No se puede desperdiciar una Oportunidad de este Tipo; y la Conducta recatada debería alertarnos para que examinásemos si no nos estamos perdiendo de algo excelente a causa de esa Desventaja en el Poseedor de dicha Cualidad. Mi Destreza para juzgar los Cuadros donde a uno no lo transporta la Pasión de la Pintura es tan despreciable, que me encuentro totalmente perplejo cuando me ofrezco para hablar del Desempeño de Pintores de Paisajes, Edificios o Retratos. Esto me deja sin Palabras ahora que debo mencionar las Piezas que el Sr. Boul pone a la Venta en la Subasta del Miércoles que viene en la Calle Shandois: Pero habiendo oído cómo aquellos que le han comprado obras previamente alababan la gran Integridad de sus Tratos, y habiendo escuchado por casualidad cómo él mismo (aunque es un loable Pintor) decía que ninguna de sus obras era adecuada para compartir la Sala con aquellas que había venido a vender, me temo que no debo perder la Oportunidad de hacerle un Favor a un Hombre de Valía, y no emitir palabra acerca de su Subasta.

-----AVISO.

-----Ha llegado de Italia un Pintor que se considera a sí mismo la Figura más grande de su Época en su Arte, y está dispuesto a ser tan renombrado en esta Isla como lo es, según declara, en el Extranjero
. El Doctor pinta gratis a los Pobres.

T.


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