N° 231


E-mail this post



Remember me (?)



All personal information that you provide here will be governed by the Privacy Policy of Blogger.com. More...



Sábado, 24 de Noviembre de 1711


O Pudor! O Pietas! - Mart. Viii, 78.

O Modestia! O Piedad!

-----Mirando las Cartas que últimamente he recibido de mis Corresponsales, me encontré con una escrita con una Cortesía tal, que no puedo más que sentirme muy complacido con ella, y preguntarme si no será aceptada del mismo modo por el Lector.

Sr. ESPECTADOR,

-----Usted, que no es un Extraño en las Reuniones Públicas, no puede no haber observado el Sobrecogimiento que éstas ejercen sobre aquellos que están obligados a ejercer algún Talento ante el Público. Es una especie de Aflicción a la que las Mentes ingeniosas están más expuestos, y que por lo tanto puede merecer algunas observaciones en su Ensayo. Muchos valientes Camaradas, que han puesto en Fuga a su Enemigo en el Campo de Batalla, se las han visto ante el mayor Trastorno al tener que dar un Discurso ante un Grupo de Amigos en su Casa: Uno pensaría que hay una especie de Fascinación en los Ojos de un gran Círculo de Personas cuando se lanzan al unísono sobre una Persona. Yo he visto a un Actor novel en una Tragedia tan acorralado por el miedo al punto de casi no poder hablar y que hubiera esperado morir tres Actos antes de que la Daga o la Copa de Veneno hicieran su entrada. No estaría mal que a alguien así se lo hiciera aparecer primeramente como un Fantasma o una Estatua, hasta que recobrase el Ánimo y estuviera en condiciones de hacer un Papel viviente.
-----Como este súbito Desamparo muestra una falta de Confianza, que no es desconcertante, implica al mismo tiempo el mayor de los Respetos para cualquier Audiencia. Es una suerte de muda Elocuencia, la cual alega en su Favor mucho mejor de los que pueden hacerlo las Palabras; y encontramos su Generosidad movida naturalmente a apoyar a aquellos que se encuentran ante la enorme Perplejidad de entretenerlos. Me resultó en extremo satisfactorio un reciente Ejemplo de este Tipo en la Ópera de Almehide, en el Estímulo dado a una joven Cantante que estaba más ansiosa de lo normal en su primera Aparición, a quien no dejaron por eso de alabarle menos su agradable Voz, y su correcta Actuación. La mera Modestia sin Mérito es torpe; y el Mérito sin Modestia, insolente. Pero el Mérito modesto tiene una doble Exigencia de Aceptación, y generalmente se encuentra con tantos Patrones como Observadores.

Soy, etc.

-----Es imposible que una Persona se esfuerce por descollar en una Reunión, ya sea que su Parte sea hablar o cantar, si se encuentra bajo una Opresión demasiado intensa de Modestia. Yo recuerdo que, hablando con un Amigo mío respecto de la Fuerza de la Pronunciación, nuestra Conversación nos llevó a la Enumeración de varios Órganos del Discurso que un Orador debe poseer en grado Perfecto, como la Lengua, los Dientes, los Labios, la Nariz, el Paladar y la Traquea. Hablando de los cuales, dijo mi Amigo, has omitido al Órgano más material de todos, que es la Frente.
-----Pero más allá de que un Exceso de Modestia obstruya la Lengua, y la deje incapacitada de cumplir su Oficio, se supone que una debida Proporción de ella es también un requisito para un Orador, lo cual ha sido recomendado por los Retóricos a sus Discípulos como un Pormenor de sus Arte. Cicerón nos dice que no apreciaba a un Orador que no mostrase un poco de Confusión al Inicio de su Discurso, y confiesa que él mismo nunca empezaba un Discurso sin Temblor y Preocupación. Es ciertamente una especie de Deferencia conferida hacia la Audiencia, en las grandes Reuniones, y que raramente deja de elevarse hasta la Benevolencia, hacia la Persona que habla. Mi Corresponsal se ha enterado de que el más valiente de los Hombres a menudo parece temeroso en esas Ocasiones, cosa que de hecho podemos observar, en las que generalmente no hay Criatura más atrevida que un Cobarde.

Lingua melior, sed frigida bello
dextera


-----Una Lengua valiente y un Brazo débil son las Cualidades de Drances en Virgilio, así como Homero hace uso, para describir a un Hombre al mismo tiempo temeroso y simple, de una especie de Peculiaridad que raramente uno se encuentra en sus Escritos, a saber, que tiene los Ojos de un Perro, pero el Corazón de un Ciervo.
-----Una Modestia justa y razonable no sólo recomienda la Elocuencia, sino que hacer resaltar cada gran Talento del que un Hombre puede estar poseído. Enaltece todas las Virtudes que acompaña como las Sombras en la Pintura, eleva y rodea cada Figura y hace a los Colores más hermosos, aunque no tan deslumbrantes como lo serían sin ella.
-----El Pudor no es sólo un Ornamento, sino también una Guarda de la Virtud. Es una especie de Sensación repentina y delicada en el Alma, que la hace contraerse y alejarse de cada cosa que implique un Peligro. Es una Sensibilidad tan exquisita que le avisa cuándo escapar ante la primera Aparición de las cosas dañinas.
-----En este momento no puedo recordar Dónde ni Cuándo ocurrió lo que voy a mencionar, pero he leído en algún lugar en la Historia de la Antigua Grecia, que las Mujeres del País estaban poseídas por una Melancolía inenarrable, que dispuso a varias de ellas a acabar con sus vidas. El Senado, luego de intentar varios Recursos para evitar estos Suicidios, que eran muy frecuentes entre ellas, publicaron un Edicto: Que si alguna Mujer levantara su Mano violentamente contra sí misma, su Cuerpo sería expuesto desnudo en la Calle, y arrastrado por la Ciudad ante la vista de todo el Público. Este Edicto le puso Fin inmediatamente a la Práctica que antes fuese tan común. Podemos ver en este Ejemplo la Fuerza del Pudor Femenino, que es capaz de vencer a la Violencia de la Locura e incluso de la Desesperación. El Temor a la Vergüenza en el Sexo Bello prevalecía en esos Días sobre el de la Muerte.
-----Si el Pudor tiene una Influencia tan grande sobre nuestros Actos y es en muchos Casos un Guía inexpugnable de la Virtud, ¿qué puede socavar más la Moralidad que la Urbanidad que reina entre la Parte no pensante de la Humanidad, y trata de pasada de moda a la Parte más ingenua de nuestra Comportamiento; que recomienda la Desfachatez como de buena Educación, y hace que un Hombre permanezca Inmutable, no debido a su Inocencia, sino a su Desvergüenza?
-----Séneca considera a esta pudorosa Modestia un Freno tan poderoso para el Vicio que nos prescribe la practiquemos en Secreto, y nos aconseja suscitarla en nosotros en Ocasiones imaginarias, cuando las que son reales no se prestan para hacerlo; porque el Significado de su Precepto es tal que cuando estamos solos, sumidos en la mayor de nuestras Soledades, deberíamos imaginar que Catón está delante nuestro mirando todo lo que hacemos. En Síntesis, si destierras a la Modestia del Mundo, ella se llevará consigo la mitad de la Virtud que está en ella.
-----Luego de estas Reflexiones sobre la pudorosa Modestia en tanto Virtud, debo observar que hay una Modestia viciosa, que con justicia merece ser ridiculizada, y que muy a menudo descubren aquellas Personas que se valoran a sí mismas muy por encima de la Confianza bien educada. Esto ocurre cuando un Hombre se avergüenza de actuar de acuerdo con su propia Razón, y cuando bajo ningún Motivo sería sorprendido en la Práctica de esos Deberes para cuyo Cumplimiento fue enviado al Mundo. Varios Libertinos impúdicos se sonrojarían de ser sorprendidos en una Conversación seria, y apenas serían capaces de asomar su Cabeza, luego de haber expuesto una Consideración religiosa. La Decencia en el Comportamiento, toda Muestra visible de Virtud, y el Aborrecimiento del Vicio, son cuidadosamente evitados por este Grupo de Personas Desvergonzadas como algo que disminuiría su Temperamento gracioso e inevitablemente los llevaría al Deshonor. Esto es de una Pobreza de Espíritu tal, de una Cobardía despreciable tal, de un Estado Mental a tal punto abyecto y degenerado, que uno lo creería ajeno a la Naturaleza Humana, de no ser porque nos encontramos con frecuentes Ejemplos de ello en la Conversación común y corriente.
-----Existe otro Tipo de Modestia viciosa que hace que un Hombre se avergüence de su Persona, su Cuna, su Profesión, su Pobreza u otras Desdichas semejantes, que no estaba dentro de sus Opciones evitar, y que no estaba en su Poder corregir. Si un Hombre se siente ridículo por alguna de las Circunstancias antes mencionadas, el sentirse turbado por ellas lo vuelve más ridículo aún. En su lugar deberían darle Ocasión de ejercitar un Espíritu noble, y paliar aquellas Imperfecciones que no están en su Poder, mediante aquellas Perfecciones que sí lo están; o para usar una Alusión muy aguda de un Autor eminente, debería imitar a César, quien, como su Cabeza era calva, cubrió ese Defecto con Laureles.

C.


ÍNDICE GENERAL
Sobre el blog

-------------

TRADUCTORES
  • Diego M. dell'Era
  • Agustina Fracchia
  • Jerónimo Ledesma
  • Miguel Rosetti
  • Alonso Ruvalcaba
  • Ramiro Vilar

-------------

ILUSTRADORES
  • Diana Benzecry
  • Guadalupe Silva

-------------

EL ESPECTADOR: ARCHIVO

-------------

LINKS

-------------

-------------