Lunes, 2 de Abril de 1711


- Neque semper arcum
-Tendit Apollo.
-Hor.

Por la presente doy a conocer a mi Lector una Carta de un Proyectista donde se trata sobre una nueva oficina que, en su opinión, contribuirá al Embellecimiento de la Ciudad y la Expulsión del Barbarismo de nuestras Calles. La considero una Sátira sobre todos los Proyectistas, y un animado Retrato del Arte de la Crítica Moderna.

SEÑOR,

'Habiendo observado que Ud. planea designar ciertos Oficiales bajo su cargo para la Inspección de pequeños Desatinos varios, los cuales Ud. mismo no puede atender; y habiendo encontrado diariamente Absurdos colgados de los Postes de Avisos de esta Ciudad, para gran Escándalo tanto de los Extranjeros como de los naturales de nuestro propio País, que son Espectadores de él: propongo humildemente que si a Ud. le place, me haga Director de todos las Figuras y Mecanismos que se estén usando o se usen más adelante en esta Ocasión; con total Poder para rectificar o expurgar lo que a mi Juicio sea irregular o defectuoso. A falta de tal Oficial, no hay nada como un poco de sólida Literatura y Sentido común para oponer a los Objetos que por doquier se arrojan sobre nuestros Ojos tratando de hacerse visibles. Nuestras calles están repletas de Jabalíes azules, Cisnes negros y Leones rojos; por no mencionar Cerdos voladores, Puercos con Armadura, y muchas otras Criaturas más extraordinarias que las halladas en los desiertos del África. ¡Es extraño que uno que puede escoger entre todas las Aves y Bestias de la Naturaleza elija vivir bajo el Signo de un Ens Rationis!

Mi primera Tarea, por lo tanto, será, como para Hércules, la de limpiar la Ciudad de Monstruos. En segundo Lugar, prohibiría que Criaturas de Naturaleza incongruente, que desentonen, se unificaran bajo el mismo Signo, tales como la Bola y la Lengua de Vaca, el Perro y la Parrilla. Podemos suponer que el Zorro y el Ganso se hayan encontrado, pero ¿qué tiene que hacer el Zorro al lado de las Siete Estrellas? ¿Y cuándo se encontraron el Cordero y el Delfín, más allá del Poste de Avisos? En cuanto al Gato y el Violín, hay un Concepto en ello, y por lo tanto no pretendo que lo dicho aquí les afecte. Sin embargo, debo notar que los jóvenes Comerciantes, cuando acaban de instalarse, suelen agregar a su propio Signo el del Dueño a quien han servido; así como el Esposo concede un Lugar en su Escudo a las Armas de la familia de su Esposa. Considero que esto ha dado Origen a muchos Absurdos que se cometen sobre nuestras Cabezas y, como me han informado, dieron lugar por primera vez a las tres Monjas y la liebre, a quienes vemos juntas con tanta frecuencia. Por lo tanto, establecería ciertas Reglas para determinar hasta dónde puede un Comerciante mostrar el Signo de otro, y en qué casos se le puede permitir alojarlo junto al propio.

En tercer lugar, impondría a cada Tienda la obligación de usar el Signo que tuviera más Afinidad con los Bienes que comercie. ¿Qué podría ser más inconsistente que ver un Rufián bajo el Signo del Ángel, o a un Sastre con el del León? Un Cocinero no debería vivir en la Bota, ni un Zapatero con el Cerdo asado; y aun así, por falta de esta Reglamentación, he visto una Cabra colgada en la Puerta de un Perfumista, y la Cabeza del Rey de Francia en la Entrada de un Fabricante de Cuchillos.

Un ingenioso Extranjero observa que varios de los Caballeros que se ufanan de sus Linajes, y pasan por alto a aquellos que se hacen en el Oficio, llevan las herramientas de sus Antepasados en sus Escudos de Armas. No examinaré cuán verdadero esto es en Realidad: pero aunque no sea necesario para la Posteridad exhibir así el Signo de sus Antepasados, creo que es sumamente apropiado, para aquellos que realmente profesan un Oficio, mostrar tales Marcas del mismo sobre sus Puertas.

Cuando el Nombre provea una Ocasión para un Poste Indicador, aconsejo asimismo al Dueño que aproveche la Oportunidad para hacerle saber al Mundo quién es. Habría sido ridículo para la ingeniosa Sra. Salmón vivir bajo el Signo de la Trucha, Razón por la cual ha erigido frente a su Casa la Figura de su Pez Homónimo. El Sr. Campana se distingue a sí mismo, de manera similar, con un Arreglo de la misma Naturaleza; y aquí, Señor, debo pedir Permiso para hacerle una observación: que esta Figura particular de una Campana ha dado pie a varias Piezas de Ingenio de este Tipo. Un Hombre con sus Lecturas debe saber que Abel Droguero se granjeó el Aplauso con este Recurso en la Época de Ben Johnson. Se representa a nuestro Apócrifo Dios Pagano con esta Figura; la cual, en conjunción con la del Dragón, crea una imagen elegante en varias de nuestras Calles. En cuanto a la Salvaje de la Campana, que es el Signo de un Hombre salvaje parado junto a una Campana, hace un tiempo me intrigaba mucho su Concepto, hasta que llegó a mis manos por accidente un antiguo Romance traducido del francés; el cual describe a una bella Mujer hallada en la Intemperie, a quien los franceses llamaron la belle Sauvage y que en todas partes nuestros Compatriotas entendieron por la Bell-Savage y tradujeron como la Salvaje de la Campana. Este fragmento de Filología lo convencerá, espero, de que he hecho de los Postes de Avisos mi Estudio, y como consecuencia me encuentro calificado para el Empleo que a su buen Parecer le solicito. Pero antes de concluir mi Carta, debo comunicarle otro Comentario que he hecho sobre el Tema en el cual lo entretengo; a saber, que puedo ofrecer una acertada Conjetura del Habitante de una Casa a través del Signo que cuelga sobre su Puerta. Un Sujeto hosco y colérico generalmente elige un Oso, así como Hombres de Disposición más apacible viven con frecuencia bajo el Cordero. Al ver un ponchera pintada sobre el Signo cercano a Charing Cross, y adornada de manera muy curiosa, con un par de Ángeles revoloteando alrededor de ella y exprimiendo un Limón sobre ella, tuve la Curiosidad de preguntar por el Dueño de Casa, y descubrí en mi Investigación que, como había previsto por los pequeños Agréemens sobre el Signo, que era un francés. Me consta, Señor, que no es un requisito que me extienda sobre estas Sugerencias a un Caballero con sus notables Habilidades; tan humildemente me encomiendo a su Favor y Patronazgo.

-----------------------Sigo siendo su más, &c.

Debo agregar a la Carta anterior otra que me llegó por el Correo de un Penique:

------------De mi propio Apartamento, cerca de Charing-Cross.

-----Honorable Señor,

Habiendo oído que esta Nación alienta vigorosamente el Ingenio, he traído conmigo un Equilibrista, atrapado en los Bosques pertenecientes al Gran Mogul. Nació Mono; pero se balancea sobre la Cuerda, fuma Tabaco en pipa y bebe Cerveza en Vaso como cualquier Criatura razonable. Añade mucha Satisfacción a la Calidad; y si quisieran reunir una Suscripción para él, mandaré a buscar a Holanda a uno de sus Hermanos, que es un eximio Acróbata; y también a otro de la misma Familia, a quien nombré mi Bufón, y al cual considero un excelente imitador y la más grande Diversión del País donde ahora se encuentra. Espero disponer de estos Entretenimientos a tiempo para el próximo Invierno; no dudo de que agradarán más que la Ópera o las Obras de Títeres. No diré que un Mono es mejor Hombre que algunos de los Héroes de Ópera; pero ciertamente es un mejor Representante del Hombre que la mayoría de las Composiciones artificiales de Madera y Alambre. Si a Ud. pluguiera incluir unas amables Palabras en su diario, entraría a mi Función como Espectador todas las noches, gratuitamente.

----------------------Soy, &c.

C.



Sábado 31 de marzo


Ut nox longa quibus mentitur amica, diesque
Longa videtur opus debentibus, ut piger annus
Pupilis quos dura premit custodia matrum;
Sic mihi tarda fluunt ingrataque tempora, quae spem
Consiliumque morantur agendi naviter, id quod
Aeque pauperibus prodest, locupletibus aeque,
Aeque neglectum pueris senibusque nocebit.
–Hor.


No debe haber un solo Hombre pensante en este Mundo, uno que esté inmerso en los Asuntos del mismo, que no viva bajo una secreta Impaciencia por las Prisas y Fatigas que sufre, y que no haya tomado la Resolución de asentarse, en un momento u otro, en un Estado tal que se ajuste a aquellos que es conveniente al Fin de su Vida. Todos los días escuchamos a Hombres que en su Conversación declaran que todo el Honor, el Poder y las Riquezas que se proponen obtener, no son Satisfacción suficiente que sirva de recompensa por la mitad de la Ansiedad que implicó su Persecución o su Obtención. Mientras los Hombres consideran estas cosas (lo cual ocurre frecuentemente) ¿cuán inconsistentes se vuelven consigo mismos? Están cansados de los Esfuerzos que deben afrontar, pero no pueden hallar en sus Corazones la manera de renunciar a ellos; Retirarse es lo que anhelan, pero no pueden tomar la determinación a llevarlo a cabo: Mientras ansían descansar bajo la Sombra y el Resguardo, seguirán deseando participar en las los más relucientes Escenarios de la Vida: Esto es cierto, pero es tan Razonable como si un Hombre pidiera más Luz, cuando lo que quiera es irse a Dormir.
-----En consecuencia es cierto que nuestros Corazones nos engañan con el Amor por el Mundo, y que somos incapaces de tomar la decisión de renunciar a él, a pesar de que a Diario deseamos desembarazarnos de sus Tentaciones; permítasenos, ya no digamos tomarnos Formalmente ciertas Licencias, pero sí repudiar esas Tentaciones mientras estamos en medio de ellas.
-----Ciertamente la Intención general de la mayor Parte de la Humanidad es la realización de su Obra, el vivir de acuerdo a su propia Aprobación y lograrlo tan rápido como les fuese posible: Pero dado que la Duración de la Vida es tan incierta, y que éste ha sido un Tópico común de Conversación desde que el Mundo es Mundo, ¿cómo es posible que posterguemos el Momento de comenzar a Vivir de acuerdo a las Reglas de la Razón?
-----El Hombre de Negocios siempre tendrá Algo que le quede por lograr, motivo por el cual se repetirá a sí mismo que una vez logrado eso le dirá Adiós a toda la Vanidad de la Ambición: el Hombre Licencioso al menos resuelve darse Permiso, y se marcha civilizadamente con su Querida: pero el Hombre Ambicioso está enredado a cada Momento en una nueva Caza, y el Amante ve nuevos Encantos en el Objeto que imagina poder abandonar. Es, por lo tanto, una fantástica manera de pensar el prometernos a nosotros mismos un Cambio de Conducta mediante un cambio de Lugar y de Circunstancias; las mismas Pasiones nos seguirán dondequiera que estemos, hasta que logremos Conquistarlas; y nunca estaremos totalmente Satisfechos en el más profundo Retiro, al menos que seamos capaces de vivir medianamente de un modo retirado en medio del Ruido y los Asuntos del Mundo.
-----Siempre he pensado que puede conocerse mejor a los Hombres a través de lo que puede observarse de ellos Leyendo atentamente su Correspondencia privada, más que de cualquier otro modo. Mi Amigo, el Clérigo, mientras mantenía con él los otros Días una seria Conversión acerca del Peligro de la Postergación, me entregó las siguientes cartas de ciertas Personas con las cuales comparte una gran Amistad e Intimidad, debido a su buena Crianza y al buen Sentido de su Carácter. La primera pertenece a un Hombre de Negocios que fue Convertido por mi Amigo: La segunda a uno respecto de quien abriga buenas Expectativas: La tercera de uno que de ningún modo está en Condiciones, pero que lo estará, de un modo u otro, aunque sea a los Empujones.

-----“Señor,
-----No sé con qué Palabras expresarle cómo me Siento a partir de la Obligación que usted me ha impuesto, al prescribirme la Penitencia de hacerle algún tipo de Bien a una Persona de Valía cada Día de mi vida. La Situación en que me encuentro me brinda Oportunidades de este tipo diariamente: y el Noble Principio que usted me ha inspirado, el de Benevolencia en todo lo que hago, apresura mi Aplicación en todo lo que emprendo. Cuando le doy ánimos al Mérito ante la Desaprobación, cuando asisto a una Persona desamparada, cuando hago el bien sin Ostentarlo, me disgusto conmigo mismo por haber tomado la decisión de abandonar el Mundo con el fin de ser Virtuoso. Lamento que usted decline mi ofrecimiento de contribuir al Incremento de su Fortuna estando yo en Condiciones de hacerlo; pero sé que contribuyo más a su Satisfacción al hacerle saber que soy un Hombre mejor, a partir de la Influencia y la Autoridad que usted tiene sobre mí,

-------------------------------Señor,
-----------------------------------Su más Servicial y
-----------------------------------------------------más Humilde Servidor,
R. O.”
-----“Señor,
-----Estoy completamente convencido de la Veracidad de aquello que usted tuvo la Bondad de decirme, cuando estuvimos a solas la última vez. Usted me habló entonces del necio camino que yo estaba siguiendo; pero me lo dijo porque yo era conciente de su cariño hacia mí, de modo contrario yo no podría haber obedecido su Orden de que le comunicara mis Pensamientos tan sinceramente como lo estoy haciendo ahora. Yo sé que usted dirá de ella que es la Criatura por la cual he renunciado a gran parte de mi Carácter, y que eso es todo lo que tiene para decir de ella; pero la Frivolidad se da en ella de un modo tan Risueño e Inofensivo, que su Culpa en un aspecto, desaparece en Comparación con su Inocencia en otro aspecto. ¿No harán ustedes, Hombres Virtuosos, ninguna modificación a sus Ofensas? ¿Debe mi querida Chloe ser llamada con el duro Nombre que ustedes los Piadosos les dan a las Mujeres Comunes? Yo sostengo la solemne Promesa que le hice, de escribirle sobre el Estado de mi Espíritu, luego de su amable Admonición; y tanto me esforzaré en sacar el mayor provecho de este Cariño hacia ella que me ha convertido en su humilde servidor, que casi me da vergüenza Declararme suyo,
----------------------------------------------------------------------------T. D.”

-----“Señor,
-----No hay en la Vida un Estado de mayor Ansiedad como el del Hombre que no vive de acuerdo a los Dictados de su propia Razón. Le resultará extraño que le diga que fue mi Amor por la Vida Retirada el que por primera vez me trajo hacia la Corte; y esto dejará de ser un Acertijo cuando le informe que me encuentro aquí con el Designio de ganar todo el Dinero que sea necesario para Conseguir un agradable Retiro en el Campo. Hoy en día las Circunstancias en que me encuentro me permiten, y mi Deber me obliga, a pasar lo que me Resta de Vida en un Retiro semejante al que en un primer momento me propuse; pero para mi gran Desdicha, he perdido por completo la capacidad de Disfrutarlo, y ahora regresar al Campo me produciría mayor Repugnancia que la que sentí cuando llegué por vez primera a la Corte. Soy tan infeliz que me doy cuenta que aquello por lo que siento apego son Frivolidades, y que aquello que he descuidado es algo de la mayor Importancia: En pocas palabras, existe una Lucha dentro de mi Mente entre la Razón y el Uso. Recuerdo que me dijo usted una vez que yo podía vivir en el Mundo y fuera de él al mismo tiempo. Permítale rogarle me explique usted esta Paradoja con más detalle, para que pueda yo ajustar mi Vida, de ser posible, tanto a lo que es mi Deber como a mis Inclinaciones. Soy

_------------------------
Su más humilde Servidor,
-------------------R. B.”
R



Viernes, 30 de marzo de 1711

Pallida mors aquo pulsat pede pauperum tabernas
Regumque turres, O beate Sexti,
Vitae summa brevis spem nos vetat inchoare longam.
Iam te premet nox, fabulaque manes,
Et domus exilis Plutonia
--------. Hor.
----Cuando estoy de un Humor grave, muchas veces camino solo por la Abadía de Westminster; donde la Penumbra del Lugar y la Función a la que se destina, junto con la Solemnidad del Edificio y la Condición de las Personas que allí yacen, son propicias para colmar la Mente con una Clase de Melancolía, o más bien con una Predisposición a la Meditación, que no es displacentera. Ayer pasé toda la Tarde en el Cementerio, en los Claustros y en la Iglesia entretenido con las Lápidas y las Inscripciones que encontraba en estas varias Regiones de la Muerte. La mayoría de ellas no registraban de la Persona enterrada más que el haber nacido determinado Día y muerto otro: La Historia completa de su Vida resulta comprendida entre esas dos Circunstancias, comunes a toda la Humanidad. No puedo sino mirar estos Registros de Existencias, ya en Metal o en Mármol, como una suerte de Sátiro apostado sobre las Personas idas; que no tienen otro Recordatorio que el haber nacido y el haber muerto. Me recuerdan a ciertos Personajes de las Batallas en los Poemas Heroicos que llevan Nombres altisonantes con el único fin de ser Asesinados, y que son recordados solamente por haber sido golpeados en la Cabeza.

Гλαϋκον τε, Μεδόντα τε, Θερσιλοχόν τε. ---Hom.
Glucumque, Medontaque, Thersilochumque.---Virg.


La Vida de estos Hombres es finamente descripta en las Sagradas Escrituras como el Curso de una Flecha que culmina y se detiene de inmediato.
-----Antes de entrar a la Iglesia, me entretuvo la excavación de una Tumba; y pude observar en cada Pala llena que sacaban, algún Fragmento de Hueso o Cráneo mezclado con esa especie de Carne pútrida que en algún momento había tenido parte en la Constitución de un Cuerpo humano. Luego de esto, comencé a reflexionar cuán innumerable es la Multitud de Personas que yacen confundidas bajo el Suelo de aquella antigua Catedral; cómo Hombres y Mujeres, Amigos y Enemigos, Sacerdotes y Soldados, Monjes y Prebendados, se desintegeran conjutamente, mezclados en una Masa común; cómo la Belleza, la Fuerza, y la Juventud yacen indistinguibles de la Vejez y la Debilidad en el mismo promiscuo Montón de Materia.
-----Después de haber mirado un poco por encima esta gran Publicación de la Muerte, la examiné con mas detalle en las Leyendas de los varios Monumentos que se levantan en diversos Sectores de ese antiguo Edificio. Algunos de ellos llevan Epitafios tan extravagantes que, de haber sido posible para la Persona muerta conocerlos, se habría sonrojado ante las Alabanzas que sus Amigos le han dispensado. Hay otros tan excesivamente modestos, que nos entregan el Carácter del Difunto en Griego o en Hebreo, razón por la cual nadie los entiende ni siquiera una vez al Año. En el Sector poético descubrí que había Poetas que no tenían Monumento, y Monumentos que no tenían Poeta. Ciertamente pude observar que la presente Guerra llenó la Iglesia con muchos de estos Monumentos deshabitados, que fueron erigidos en Memoria de las Personas cuyos Cuerpos pueden haber sido enterrados en los Llanos de Blenheim o en el Fondo del Océano.
------No puedo sino deleitarme con varios Epitafios modernos escritos con gran Elegancia de Expresión y Justeza de Pensamiento, y que de esa forma hacen tanto Honor a los Vivos como a los Muertos. Como el Extranjero es muy proclive a hacerse una Idea de la Ignorancia o la Cultura de una Nación a partir del Tono de sus Monumentos e Inscripciones públicas, considero que deberían ser sometidos al Estudio de los Hombres de Estudio y de Genio antes de erigirse. Me siento muy Agraviado por el Monumento de Sir Cloudesly Shovel: En lugar del valiente y rudo Almirante Inglés, que era el Carácter distintivo de ese Hombre gallardo y sencillo, es representado en su Tumba con la Figura de un Galán de Peluca larga, reposando sobre Almohadones de Terciopelo bajo un Dosel. La Inscripción es acorde al Monumento; pues, en lugar de celebrar las muchas y notables Acciones que ha llevado a cabo al servicio de su País, da cuenta únicamente de la Forma en que murió, de lo cual es imposible extraer Honor alguno. El Escocés, a quien podemos despreciar por su falta de Genio, muestra un Gusto infinitamente mayor por la Antigüedad y la Civilidad en sus Edificios y otras Construcciones de la misma Naturaleza, que la que encontramos en aquellos de nuestro propio País. Los Monumentos de sus Almirantes, que han sido erigidos a expensas del Estado, los representan como ellos mismos son; y son adornados con Coronas rostrales y Ornamentos náuticos, con hermosos Decorados de Algas Marinas, Caracoles y Corales.
-----Pero volvamos a nuestro Asunto. He dejado la Contemplación del Catálogo de nuestros Reyes Ingleses para otro Día, cuando considere que mi Mente esté preparada para tan serio Pasatiempo. Entiendo que Entretenimientos de esta Naturaleza suelen despertar Pensamientos oscuros y lóbregos en las Mentes temerosas y las Imaginaciones sombrías; pero por mi Parte, y aunque siempre estoy serio, puedo afirmar que desconozco la Melancolía; lo cual me permite admirar la Naturaleza en sus más profundas y solemnes Escenas con el mismo Placer con que admiro las festivas y agradables. Por tales Motivos esos Objetos que otros contemplan con Terror, me sirven para perfeccionarme. Cuando miro las Tumbas de los Grandes, todo Sentimiento de Envidia muere en mí; cuando leo los Epitafios de los Hermosos, todo Deseo desmedido se marcha; cuando me encuentro con el Dolor de los Padres sobre una Lápida, mi Corazón se derrite de Compasión; cuando contemplo la Tumba de los mismos Padres, comprendo la Vanidad de penar por aquellos a los que pronto seguiremos: cuando veo a los Reyes yacer junto a quienes los depusieron, cuando observo Ingenios rivales colocados Lado a Lado, o los Santos que dividieron al Mundo con sus Luchas y Disputas, reflexiono con Pena y Asombro acerca de la Nimiedad de las Rivalidades, las Facciones y los Debates de la Humanidad. Cuando leo las Fechas en las Tumbas, de algunos que murieron Ayer y otros hace seiscientos Años, imagino ese magnífico Día cuando todos seamos Contemporáneos y hagamos nuestra Aparición juntos.
C.



Jueves 29 de Marzo de 1711

Aegrescitque medendo.- Vir.

La siguiente Carta se explicará a sí misma, y no necesita Justificación.

Señor,
-----pertenezco a esa insalubre Tribu que es comúnmente conocida por el Nombre de Valetudinarios, y le confieso que contraje por primera vez este enfermizo Hábito de Cuerpo, o más bien de Mente, a través del estudio de la Medicina. Fue no bien empecé a estudiar Libros de esta Naturaleza que encontré que mi Pulso era irregular, y rara vez leí sobre la Existencia de una Enfermedad por la que no me haya sentido afectado. El erudito Tratado de Fiebres de Dr. Sydenham me lanzó a una prolongada Fiebre Tísica que padecí todo el tiempo que estuve leyendo esa excelente Obra. Luego me apliqué al estudio de muchos Autores, quienes habían escrito sobre Enfermedades Tísicas, y por eso quiero decir que caí en un Enflaquecimiento, hasta que al final, engordando mucho, desistí de alguna manera avergonzado de tal Imaginación. No mucho después de esto, me encontré con todos los Síntomas de la Gota, excepto Dolor, pero me curé por un Tratado sobre el Graval, escrito por un Autor muy Ingenioso, quien (como es usual en los Médicos que convierten una Enfermedad en otra) me alivió la Gota para darme la Piedra. Al final, me estudié a mí mismo en una Complicación de Enfermedades; pero accidentalmente haciéndome de ese Ingenioso Discurso escrito por Sanctorius, me decidí a guiarme por un Esquema de Reglas que había recolectado de sus Observaciones. El Mundo de los Entendidos está muy al tanto de la Invención de este Caballero; quien, para un mejor seguimiento de sus Experimentos, inventó una suerte de Silla Matemática, la que estaba tan artificialmente sostenida por Resortes que podía pesar cualquier cosa tan bien como una Balanza. Por estos medios descubrió cuántas Onzas de su Comida pasaban por la Transpiración, qué cantidad se convertía en Nutrientes, y cuánto más se iba por los demás Canales y Distribuciones de la Naturaleza.
-----Habiéndome provisto de esta Silla, solía Estudiar, Comer, Beber y Dormir en ella; de tal forma que se puede decir que yo, durante estos últimos tres Años, viví en una Balanza. He computado que, cuando estoy con plena Salud, mi Peso es exactamente de Doscientos, pierdo una Libra después de un Día de Ayuno, y me excedo la misma Cantidad después de una Comida Entera; de modo que es mi continuo Trabajo ajustar el Balance entre estas dos volátiles Libras en mi Constitución. En mis Comidas regulares busco llegar hasta pesar Doscientos y medio; y si después de haber comido encuentro que me quedo corto, tomo justo una Pequeña Cerveza, o como tanta cantidad de Pan como para hacerme pesar. En mis más grandes Excesos no transgredo más que otra media Libra; lo que, por el bien de mi Salud, hago el primer Lunes de cada Mes. Tan pronto como me encuentro debidamente pesado después de la Cena, camino hasta haber transpirado cinco Onzas y cuatro Fracciones; y cuando descubro, por mi Silla, que estoy lejos de estar reducido, me lanzo sobre mis Libros y pierdo estudiando tres Onzas más. Respecto a las demás Partes de la Libra, no llevo ninguna cuenta de ello. Cuando almuerzo y ceno no me rijo por el Reloj, sino por mi Silla, pues cuando ésta me informa que mi Libra de Comida está agotada yo ceso de tener hambre, y me dedico a otra cosa con total Diligencia. En mis días de Abstinencia pierdo una Libra y media, y en Ayunos solemnes estoy dos Libras más liviano que en los demás Días del Año.
-----Me permito, una Noche que otra, un Cuarto de Libra de Sueño con algunos Granos más o menos; y si cuando me levanto encuentro que no he consumido toda mi Cantidad, tomo el resto en mi silla. A partir de un exacto Cálculo de lo que he gastado y recibido el Año pasado, lo cual siempre registro en un Libro, encuentro que la Media es que pese doscientos, de modo que no puedo encontrarme con que estoy falto de una Libra en mi Salud durante Doce Meses enteros. Y más aún, Señor, no obstante este gran cuidado para afirmarme equilibradamente cada Día y para mantener mi Cuerpo en su propio Peso, sucede que me encuentro en una enferma y lánguida Condición. Mi Rostro se ha vuelto muy pálido, mi Pulso bajo y mi Cuerpo Hipocondríaco. Déjeme entonces por favor rogarle, Señor, que me considere su Paciente, y me dé Reglas más certeras por las cuales regirme que aquellas que ya he observado, y le estaré muy agradecido.
Su Humilde Servidor.'

-----Esta Carta me trae a la Mente un Epitafio Italiano escrito en el Monumento de un Valentudinario; stavo ben, ma per star Meglio, sto qui: lo que es imposible de traducir. El Miedo a la Muerte frecuentemente se prueba mortal, y pone a la Gente a seguir Métodos para salvar sus Vidas que infaliblemente las destruyen. Esta es una reflexión hecha por algunos Historiadores, al observar que hay mueren más Miles en una Fuga que en una Batalla, y puede ser aplicada a esas Multitudes de Enfermos Imaginarios que rompen su Constitución por la Medicina, y se arrojan a los Brazos de la Muerte, tratando de escaparle. Este Método no sólo es peligroso, sino que está por debajo de la Práctica de una Persona Razonable. Considerar la Preservación de la Vida como su único Fin, hacer de nuestra Salud nuestro Negocio, No participar en ninguna Acción que no sea parte de un Régimen, o curso de Medicina, son Propósitos tan abyectos, tan viles, tan indignos de la Naturaleza humana, que un Alma generosa preferiría morir antes que someterse a ellos. Además de que una continua Ansiedad por la Vida vicia todos su Goces, y echa Sombra sobre toda la Faz de la Naturaleza; así como es imposible que nosotros podamos Deleitarnos con cualquier cosa si estamos a cada momento temiendo perderla.
-----No quiero decir, con esto último que dije, que yo creo que cualquiera deba ser culpado por tomar un debido Cuidado de su Salud. Por el contrario, siendo la Jovialidad del Espíritu y la Capacidad para hacer Negocios en gran medida Efectos de una Constitución bien temperada, un Hombre no puede sufrir demasiadas Privaciones para cultivarla y preservarla. Pero este Cuidado, hacia el que estamos impulsados no sólo por el Sentido común sino por el Deber y el Instinto, no debe jamás hacernos participar de Miedos infundados, que son naturales en todos los Hombres que están más ansiosos por vivir que por cómo vivir. En breve, la Preservación de la Vida debe ser solamente una Preocupación secundaria, y su Dirección, la Principal. Si tenemos esta Estructura Mental, tomaremos los mejores medios para preservar la Vida, sin estar tan inquietos por el Evento; y llegaremos a ese Punto de Felicidad, que Marcial mencionó como la Perfección de la Alegría, de no temer ni desear la Muerte.
-----En respuesta al Caballero, que mide su Salud en Onzas y Fracciones, y en lugar de complacer a aquellos naturales Requerimientos del Hambre y la Sed, la Pereza o el Amor por el Ejercicio, se gobierna por las Prescripciones de su Silla, contaré una Fábula. Júpiter, dice el Mitólogo, para premiar la Piedad de cierto Campesino, prometió darle cualquier cosa que él pidiera. El campesino deseó tener el Manejo del Tiempo en su propio Estado. Él obtuvo su Pedido, e inmediatamente distribuyó la Lluvia, la Nieve y el Sol entre sus muchos Campos, según pensó que la Naturaleza del Suelo lo requería. Al final del Año, cuando esperaba ver algo más que un Cultivo común y corriente, su Cosecha resultó infinitamente más deficiente que la de sus Vecinos: a partir de lo cual (dice la fábula) quiso que Júpiter volviera a tomar el Tiempo en sus propias Manos, o de otro modo se arruinaría a sí mismo por completo.
C.



Miércoles 28 de marzo de 1711

Acurrit quidam, notus mihi nomine tantum
Arreptaque manu, Quid agis, dulcissime rerum?
– Hor.


-----Hay en esta Ciudad un gran Número de Individuos insignificantes, no aptos en ningún sentido para la especie más elevada de Conversación, que poseen la Ambición impertinente de ser vistos con quienes los eluden. Si usted camina por el Parque, seguramente lo abordará alguno, aunque se encuentre en Compañía de unas Damas; si está bebiendo una Botella, encontrarán su Paradero. Lo que vuelve más cargosos a esos Tipos es que dejan de ofender o agradar luego de que, por alguno de estos Medios, es decir, ofender u agradar, usted los ha notado. Tal es la Razón, supongo, por la que los Corresponsales que desean deshacerse de ellos solicitan mis Servicios. Las dos siguientes Cartas están escritas por Personas que padecen la tal Impertinencia. Un viejo y estimado Soltero, que va por su Dosis de Clarete todas las noches a una Hora determinada, está siendo atormentado por un enjambre de tales Individuos; como tienen asegurado un Lugar y buen Fuego, se les ha metido en la Cabeza que deben mantener una especie de Club en su Compañía, aun cuando el sobrio Caballero sea él mismo un Enemigo radical de estas Reuniones.

'Sr. Espectador,

-----La Aversión que desde hacía Años profesaba por los Clubes me daba la Disposición perfecta para seguir sus Especulaciones sobre el Asunto, pero ahora estoy tremendamente mortificado, pues el Mundo me ha incluido con malicia en el Bando de los que apoyan esas impertinentes Asambleas. Concédame plantear mi Caso con claridad; y hecho eso, esperaré el Desagravio de su juiciosa Pluma.
-----Señor, soy un Soltero de buen pasar y un Viajero; mi Ocupación es atender a mis Humores y cumplirlos sin fiscalizar los de las otras Personas; tengo una Habitación y toda una Cama sólo para mí; también tengo un Perro, un Violín y una Pistola, que me complacen sin dañar a ninguna Criatura viva. Mi Comida principal es una Cena que siempre realizo en la misma Taberna. Soy fiel a una Hora pero no soy hosco; Razón por la cual, aunque no invito a Nadie, no bien acabo de Comer, ya tengo a mi alrededor una Muchedumbre de esa buena Compañía que no tiene a donde ir. Es cierto que cada Hombre paga su Parte; pero como ellos son Intrusos, yo tengo el indudable privilegio de ser el único Orador o, por lo menos, el más sonoro; Derecho que ejerzo para gran Beneficio de mi Audiencia. A veces converso con ellos en un Lenguaje bastante relajado; y a veces los entretengo con alegres Historias, si estoy de Humor. Soy uno de esos que viven en las Tabernas hasta una Edad elevada, por una suerte de Intemperancia regular; nunca me acuesto borracho pero siempre avispado; paso mis Días muy tranquilamente; puedo ser quisquilloso pero no me enojo nunca. Sr. Espectador, usted sabe, si ha estado en variada Compañía, que en cada Taberna de la Ciudad hay algún viejo Humorista que es Amo de la Casa tanto como quien la regentea. Todos los Cobradores le temen y los Clientes que frecuentan su Compañía, le rinden una especie de Obediencia cómica . No lo sé, pero yo puedo ser una de estas Personas. Ahora, le pregunto a usted si esto debe llamarse Club sólo porque tantos Impertinentes se me acercan sin Cita. Clinch de Barnet da una Reunión por noche, y se muestra ante todos los que entran y pagan; pero él es el único Actor. ¿Por qué la gente debería confundir las cosas? ¿Si a la suya se le permite ser una Asociación, por qué la mía no puede ser una Conferencia? En cualquier caso, Señor, quedo en sus Manos, y soy,

------------------------Señor,
----------------------------- Su más más obediente, etc.
-------------------------------------------------Tho. Kimbow.'
--------'Estimado Señor,
-----Usted y yo hemos sido empujados uno contra el otro el último Invierno en una Muchedumbre, y en esa incómoda Posición nos soportamos durante casi media Hora. Le estoy agradecido por toda las Cortesías que me ha prodigado desde entonces, en virtud de nuestro Conocimiento, cada vez que me ha encontrado. Pero el otro Día en el Parque me saludó quitándose el sombrero cuando estaba paseando con mi Señora: a ella no le gustó su Aspecto y dijo que estaba maravillada por los Tipos extraños que conocía. Estimado Señor, considere tan importante como mi propia Vida el que ella pueda creer que somos íntimos; en consecuencia le solicito encarecidamente que en el futuro no tome Nota de mí,
------------------------Señor,
----------------------------Su agradecido y humilde Servidor,
--------------------------------------------------------Will. Fashion.'
----- Una Impertinencia similar es también problemática para la Parte más elevada e inteligente del Bello Sexo. Es, parece, una gran Inconveniencia que aquellas con Capacidades más vulgares presuman de hacer Visitas, aun cuando, por cierto, estén mejor calificadas para completar el Mobiliario de la Casa (ocupando una Silla) que para la Conversación con que se encuentran al visitar. Una amiga espera de mí, en este caso, una Acto de Justicia mediante la Publicación de su Carta en mi Ponencia; la cual, cree, será tomada por aquellas de quienes quiere deshacerse como Mensaje personal. Parece haber sido escrita con el Ojo puesto en una de esas Muchachas irreflexivas, vivaces y casquivanas, que con la única Recomendación de un Aspecto agradable y una Postura a la Moda, se creen en el mismo Terreno que las mujeres del Mérito más elevado.
----- Señora,
-----Elijo este Medio para ponerla al tanto de lo que Reglas y Fórmulas comunes me impedirían decirle nunca de otro modo; esto es, que Usted y yo, aunque Iguales en Calidad y Fortuna, no somos en ningún sentido Compañías adecuadas. Usted es, verdaderamente, muy bonita, puede bailar y causar una muy buena Impresión en una Reunión pública; pero, ay, Señora, no debe pasar de ahí; la Distancia y el Silencio son las mejores Recomendaciones para Usted; por lo tanto permítame rogarle que cese en sus Visitas. Usted viene a verme en sentido literal, porque no tiene nada para decir. No quiero decir con esto de ningún Modo que me agradaría suspender todo Trato; pero lo ajustaría a las Fórmulas más estrictas de la buena Crianza. Hagámonos Visitas mutuas, pero no nos veamos jamás: si fuera usted tan amable de rechazarme siempre, yo le devolvería el Cumplido dando la misma Orden a la Servidumbre. Cuando una Casualidad nos reúna en un tercer Sitio, podemos lamentar mutuamente la Desgracia de nunca encontrar a la otra en su Domicilio, ir en el mismo Grupo a una Obra de Beneficiencia y sonreír, y hacer una Ademán con los Anteojos cuando nos cruzamos en nuestros Coches. Así podremos disfrutar una de la Amistad de la otra tanto como seamos capaces. Pues hay algunas Personas que deben ser conocidas sólo de Vista, y con esa Forma de Amistad espero de usted que siempre honre,
--------------------Señora,
--------------------------a su más obediente y humilde Servidora,
-----------------------------------------------------------María Martes.
P.S. Firmo con el Nombre del Día en que Recibo, para que mis Amigos supernumerarios sepan quién soy. '
Aviso
-----Para prevenir cualquier Error que pueda ocurrir entre los Caballeros del otro Extremo de la Ciudad, que sólo vienen una vez por Semana al Café de St James, ya sea equivocando el nombre de los Empleados, ya sea pidiéndoles algo que no esté propiamente en sus respectivas Jurisdicciones; doy aquí Noticia de que Kidney, quien llevaba el Libro de Deudas de los Clientes irregulares y anotaba a los que se iban sin pagar, habiendo renunciado a su Trabajo, ha sido sucedido por John Sowton, a cuyo Puesto de Recepcionaista de Mensajes y primer Moledor de Café ha sido promovido William Bird; y Samuel Burdock ingresa como Lustrador de Zapatos en Lugar del mencionado Bird.



Martes, 27 de Marzo, 1711

Saevit atrox Volscens, nec teli conspicit usquam
Auctorem nec quo se ardens immitterre possit.-
Vir.

Nada hay más revelador de un Espíritu baxo, díscolo, que las secretas Puñaladas dadas à la Reputación de un Hombre. Sátiras, Burlas, escritas con Ingenio y Donosidad, son Dardos inficionados: no sólo dexan una Ferida, pero es incurable. Desta suerte, túrbame ver los Talentos del Humor y el Ridículo en Manos de Hombres de baxa Natura; ¿ò es que hay Gratificación mayor para el Ingenio baxo que agitar la tristura en el Corazón de Alguien, causar Inquietudes en Relaciones cercanas, exhibir enteras Familias à ajena Alacridad? Si, à más de los logros del Ingenio y la Bajeza, el Hombre agrega Vicio, será una de las Creaturas más viles que entrar puedan à la Sociedad. Su Sátira caerá sobre quienes habrían de librarse della. La Virtud, el Mérito, lo digno de Loor, haráse Objeto de Ridículo. Imposible enunciar las Iniquidades que surgen destas Saetas, que en la obscuridad vuelan, sola su Excusa, que yo sepa, el que son sus Heridas imaginarias, y nada producen sino Desazón de la Mente de quien padécelas. Hase de reconocer: Parodias y Sátiras no contraen Muerte o Robo, ¿mas quántos existen que preferirían perder una cantidad considerable de Dinero, o la Vida, que quedar marcados por la Infamia y el Ridículo?
----Quienes ponen buena Cara à los Ultrages desta Natura no viven sin secreta Angustia. Hay un Pasage en la Muerte de Sócrates que yo he considerado baxo una Luz, que ningún Otro ha visto. Hombre excelente, entretuvo à sus Amigos, rato antes de beber la Cicuta, con un Discurso sobre la Inmortalidad del Alma, y en començándolo, dixo, que ni un Maestro de la Comedia podríalo censurar por elegir un tal Assunto en un Momento tal. Hallo, que este Pasage ve à Aristóphanes, quien escribió una Comedia con solo el propósito de dexar en Ridículo los Discursos deste Divino Philósopho: muchos Autores han observado, que tan poco conmovióse Sócrates desta Obra que varias vezes asistió à su Representación, y ninguna expresó Encono. Mas, con esta Sumissión y con la Phrase que mencioné, muéstrasenos, creo, quel Trato inmerecido sí habíale impressionado, aunque fuese mui Agudo para mostrarlo.
-----Quando Catulo mofóse de Julio César, éste convidólo à una Cena, y tratólo con Generosidad tal, que convirtiosé el Poeta en su Amigo, por siempre. Mismo Trato dio el General Mazarine al sabio Quillet, que había reflexionado en Su Eminencia en un famoso Poema en Latino. Llamólo el Cardenal, y tras de algunas Expostulaciones sobre aquello escrito, aseguróle su Estima, y despidiólo con la Promesa de una Abadía, que diole, en cumplimento de Su Palabra, meses después. Tal buen Efecto tuvo esto en el Autor, que la Segunda Edición de su Libro dedicóla al Cardenal, tras de expurgarla de los Pasages que habían ofendido al Cardenal.
-----Sexto Quinto no tenía el Temple tan generoso. Ascendiendo a su Papado, Pasquín vistió su estatua, una Noche, con una mui sucia Camisa, con una Excusa escrita debaxo, y era que se le forçaba a usar Lienzo sucio pues habíanle hecho a su Lavandera Princessa. Aquesto hablaba de la Hermana del Papa, quien, antes de la Ascensión de su Hermano, padecía desas Circunstancias. La Pasquinada hizo grande Ruido en Roma, y el Papa ofrecióle à quien develara al Autor una mui considerable Suma de Dinero. El Autor, confiado dela Generosidad de Su Santidad, y también de algunos Avances que dél había recibido, descubrióse. Diole el Papa la Suma, pero al mismo Tiempo, ordenó cortáransele la Lengua y las dos Manos, desta Suerte el Satírico se guardaría de satirizar en el Futuro. Aretino es Exemplo mui trillado. Nadie ignora que todos los Reyes de Europa eran Tributarios suyos.
-----Aunque mui diversamente comportáronse estos grandes Hombres con los Ingenios de su Siglo, todos mostráronse sensiblíssimos a los Reproches, que había tomado por Injurias. Digo que yo no podría confiar en un Hombre sabiéndolo capaz destas Heridas secretas; pensaríalo capaz también de Herir en su Fortuna ò su Cuerpo à quien desta suerte lastima en su Reputación. Algo mui Bárbaro existe en los rimadores de Sátiras. Una Moça inocente será expuesta por un Rasgo infelice; por una Calamidad doméstica, se expondrá al Ridículo a un Padre amante; una Muger mortificaráse por Vida, tras de una Palabra malentendida; ¡un Hombre justo, continente, saldrá de sí por la Representación de Qualidades que deberían honrarle! ¡Oh Ingenio pernicioso el que no templan la Virtud y la Humanidad!
-----Sí, he oído de Escritores sin Consideración, que libres de Malicia han sacrificado la Reputación de una Amistad por una Levedad de su Temperamento, y una tonta Ambición de distinguirse en Sátira ò Mofa; desta suerte, diríase que no fuera infinitamente más honorable ser un Hombre bueno que no de Ingenio. Quando en un Autor existe este Humorcillo petulante, muchas vezes es malévolo sin pretenderlo. Razón por la qual yo siempre digo esta Regla: Un Hombre indiscreto es más temible que uno de mala Fe; aquéste sólo ataca à sus Enemigos; el otro hiere indiferentemente Amigos y Enemigos. He de transcribir una Fábula que, casualmente, tengo ante mí, de Don Roger l’Estrange. Unos muchachos bromistas miraban Ranas al lado de un Estanque; en quanto una sacaba la Cabeza, asustábanla ellos con Piedras. ‘Niños, dice una Rana, considerad: que lo que à Vos Juego, à Nos Muerte es.’
-----Como de cierta Manera, esta Semana se aparta de otras por dedicarse Pensamientos Serios, solázome en Especulaciones que acaso son desta Temporada; entretanto, ya que la Disposición hacia la Caridad vales bien aquestos Días, propúseme en este Papelillo à exponer una Rama de la Caridad que suele pasarse por alto, pues mui pocos pueden ser Culpables della.





Lunes, 26 de Marzo de 1711

Quodcunque ostendis mihi sic incredulus odi. -Hor.

Dado que la palabra Espectador se entiende usualmente como 'alguien del Auditorio en una Representación Pública en nuestros Teatros', rara vez dejo de recibir Cartas relacionadas con Obras y Óperas. Pero, de hecho, se cometen tantas monstruosidades en ambas, que si uno no hubiera sido un Testigo Ocular de ellas, no podría creer que tales Cuestiones se hayan exhibido realmente. La mayor Parte de la Compañía apenas considera lo poco que hay concerniente a la Vida humana o la Pintura de la Naturaleza. Han despedido al Entendimiento de nuestro Entretenimiento. Nuestra Alegría es la Risa de los Tontos; y nuestra Admiración, el Asombro de los Idiotas; de otra manera, tales Sueños improbables, monstruosos e incoherentes no podrían salirse con la suya como lo hacen, no solo sin el Escarnio absoluto y el sumo Desprecio, sino, por el contrario, con los más fuertes Aplausos de Aprobación. Pero las Cartas de mis Corresponsales representarán este Asunto de Manera más animada que cualquiera de mis Discursos; por lo tanto, se las ofrezco a mis Lectores con este único Preparativo: que todas provienen de Actores, y que el negocio de la Actuación se maneja hoy de forma tal, que no deberán asombrarse cuando les diga que uno o dos de ellos son Actores racionales, otros sensibles y vegetativos, y otros completamente inanimados. No los presentaré en el orden en que los he nombrado, sino en el que los ubica la Precedencia en la Opinión de la Audiencia.

-----Sr. ESPECTADOR,

'Que Ud. haya sido tan humilde como para advertir las Epístolas de otros Animales, me envalentona, a mí, que soy el Jabalí muerto a manos de la Sra. Tofts, a informarle a Ud. que a mí, en mi opinión, no me tuvieron en cuenta para el Papel del León en Hydaspes. Representar a esa noble Criatura habría sido un Paso natural para mí, después de haberme comportado tan satisfactoriamente en el Rol antes mencionado; el del León, empero, es un Personaje demasiado grande para alguien que apenas pisó el Escenario antes, y sólo en dos Patas. En cuanto a la escasa Resistencia que opuse, espero que se me perdone, cuando consideren que el Dardo me fue arrojado por tan bella Mano. Debo confesar que apenas empezaba a habituarme a mi Brutalidad; y los encantos de Camilla fueron tales, que al observar su erguido Semblante y oír su encantadora Voz, al tiempo que me asombraba su grácil Movimiento, no pude sostener mi supuesta Ferocidad, y morí como un Hombre.

Soy,
Señor,
Su más humilde Servidor,
Thomas Prone.'

-----Sr. ESPECTADOR,

'Esto es sólo para hacerle entender que en nada se luce el Teatro como Representación del Mundo tanto como en este Particular: que nadie asciende acorde a sus Méritos. He actuado en varios Papeles de material de Entrecasa, con gran Éxito, durante Años; soy uno de los Hombres en los Tapices del Emperador de la Luna; dos Veces he representado la tercera Silla en una Ópera inglesa; y he ensayado la Bomba en los Cazadores de Fortuna. Ahora he envejecido, y espero que Ud. me recomiende a los efectos de que se me permita decir algo antes de bajar del Escenario, con lo cual hará Ud. un gran Acto de Caridad para con éste,

Su más humilde Servidor,
William Screne.'

-----Sr. ESPECTADOR,

'Entiendo que el Sr. Screne le ha escrito, y desea que lo releven de Papeles mudos y quietos; yo deseo que, si le dan Discurso o Movimiento, que Ud. me haga progresar en mi Camino, y me deje continuar en aquello de lo cual, humildemente, me considero un Maestro: a saber, en la Representación conjunta de la Naturaleza Humana y la Naturaleza Muerta. He actuado como uno de los más delicados Floreros en la misma Ópera donde el Sr. Screne es una Silla; por lo tanto, cuando se lo ascienda, solicito se me conceda sucederlo como Tapiz, con mi Mano sobre los Naranjos.

Su más humilde servidor,
Ralph Simple.'

Drury Lane, 24 de Marzo de 1710-11.

-----SEÑOR,

'Vi a su Amigo el Templario esta Tarde en el Pozo, y pensé que lucía muy satisfecho con la Representación de la Escena de la Locura en el Peregrino. Desearía, Señor, que Ud. nos hiciera el Favor de censurar frecuentemente el Gusto falso que reina en la Ciudad, con relación a estas Obras y también la Ópera. Ciertamente, actuar con Justicia require un Grado de Entendimiento; pero nuestra Condición es tal, que se supone que suspendamos nuestra Razón al representar nuestros Papeles. En cuanto a Escenas de Locura, Ud. sabe, Señor, que hay nobles Instancias de este Tipo en Shakespear; pero allí se trata de la Alteración de una Mente noble, causada por un Resentimiento generoso y humano: es como la Pena que sentimos ante la muerte de nuestros Amigos: no es con Menoscabo, sino con Elogio de la Naturaleza Humana, que en tales Incidentes la Pasión sobrepasa a la Razón; y todo lo que podemos pensar para consolarnos es impotente ante una fracción de aquello que sentimos. No mencionaré que teníamos un Idiota en Escena, ni que el único Sentido que tiene, según se lo representa, es aquel de la Lujuria. En cuanto a mí, que desde hace mucho me esfuerzo por imitar las Pasiones, he actuado esta Noche un único Apetito: el Papel que representé es el de la Sed, pero está representado como lo escribiría un Carretero, más que un Poeta. Entro con una Tina encima, una Tina adornada con Frascos, y un Galón entero en la Boca. Me avergüenza decirle que causé mucho Agrado, y esto se presentó como una Locura; pero seguramente no era una Locura humana, puesto que una Mula o un Asno podrían ser más secos que yo en mi Vida entera.

Soy,
Señor,
Su más obediente
Y humilde Servidor'

Del Savoy en Strand.

-----Sr. ESPECTADOR,

'Si puede leerlo con Ojos secos, le causaré la molestia de hacerle saber que soy el desafortunado Rey Latinus, y creo que soy el primer Príncipe registrado en este palacio desde Juan de Gante. Tal es la Incertidumbre de toda Grandeza humana que yo, que últimamente nunca me muevo sin mi Guardia, me veo reducido ahora al rango de Soldado raso, y se supone que parta con el primer Viento favorable contra mi Hermano Luis de Francia. Es difícil dejar un Personaje en el cual uno ha aparecido con Éxito: lo experimenté desde la Pérdida de mi Diadema, pues, a causa de una disputa con otro Recluta, pronuncié con Indignación un parlamento tomado de mi Papel, en recitativo:

- Most audacious Slave,
Dar'st thou an angry Monarch's Fury brave?

Apenas las Palabras salieron de mi Boca, un Sargento me bajó de un golpe, y me preguntó si tenía Intención de amotinarme al decir cosas que Nadie entendía. Ya ve Ud., Señor, mi desgraciada Circunstancia; y si gracias a su Mediación me pudiera procurar un Subsidio para un Príncipe (que nunca dejó de alegrar a todos los que observaron su Apariencia), se hará acreedor del Agradecimiento de

Su Amigo,
El Rel del Lacio.'


AVISO.

Para el Bien del Público.

A dos Puertas de la Mascarada vive un eminente Cirujano italiano, proveniente del Carnaval de Venecia, con gran Experiencia en Curas Privadas. Se provee Hospedaje y se admite a Personas en sus Hábitos enmascarados.
Ha asistido en calidad de médico, desde que llegó, y en menos de dos Semanas, a Cuatro Scaramuccios, un Doctor Mountbank, Dos Bajás Turcos, Tres Monjas, y un Bailarín Morris.

Venienti occurrite morbo.

N.B. Cualquier puede estar de acuerdo, y hacerse ver una vez al Año. El Doctor te arranca los Dientes sin sacarte la Máscara.
R.



Sábado 24 de marzo, 1711

…Locus est et pluribus umbris. –Hor.

Suelo enfrentarme a una gran Contrariedad cuando reflexiono sobre las tres grandes Profesiones de la Teología, el Derecho y la Medicina; cómo cada una de ellas está sobrecargada de Practicantes y atestada de Multitudes de Ingeniosos Caballeros que se hambrean mutuamente.
-----Podríamos dividir al Clero en Generales, Jefes de Campo y Subalternos. Entre los primeros podemos contar a los Obispos, los Deanes y los Archidiáconos. Entre los segundos a los Doctores en Teología, los Prebendados y a todos aquellos que usan Faja. El resto está comprendido bajo los Subalternos. En cuanto a la primera clase, nuestra Constitución los preserva de cualquier Redundancia de Cargos Eclesiásticos, a pesar de lo cual los Competidores son incontables. Haciendo un Cálculo estricto, se descubrirá que ha habido un Gran Excedente en los últimos Años en la segunda División, ya que a varios Cargos de Subalternos se les garantizó el Ascenso para adquirir Títulos de la segunda Clase de los que usan Fajas; de manera que en mi Memoria el Precio de la Cuerda de Laúd se ha elevado a dos Peniques en una Yarda. En lo que respecta a los Subalternos no vamos a realizar cómputos. Una vez que nuestro Clero haya adoptado la Práctica corrupta de los Laicos, dividiendo sus Dominios, estará en condiciones de manejar la mayoría de las Elecciones en Inglaterra.
-----El Cuerpo de la Ley no está menos sobrecargado de Miembros innecesarios, que son como el Ejército del que nos habla Virgilio, que era tan populoso que muchos de los soldados no tenían Espacio para hacer uso de sus propias Armas. Esta prodigiosa Sociedad de Hombres puede dividirse en Litigiosos y Pacíficos. En los primeros están incluidos todos los que, cada mañana y a la misma Hora, son conducidos en su Carruajes a Westminster-Hall. La descripción que hace Marcial de esta Clase de Abogados está llena de Humor:

Iras et verba locant.

-----Hombres que alquilan sus Palabras y su Ira; que son más o menos apasionados de acuerdo a cuánto se les pague, y que les conceden a sus clientes una cantidad de Cólera proporcional a los Honorarios que reciben por ella. No obstante debo mencionarle al Lector que más de la tercera Parte de aquellos a quienes ubiqué entre los Litigiosos, podrían considerarse como Pendecieros sólo de Espíritu, y que por lo general no tienen Oportunidad de desplegar su Pasión en el Foro. De todos modos, como no saben qué Altercados puedan presentarse, ellos concurren diariamente a la Sala Pública con el fin de mostrar su Prestancia para entrar en las Listas en cualquier Ocasión en que haga falta.
-----Los Abogados Pacíficos son, en primer lugar, miembros de los Tribunales de las varias Cámaras, que parecen ser los Dignatarios de la Ley, y están dotados de aquellas Condiciones Espirituales que hacen que un Hombre sea, más que un Legislador, un mero Defensor. Estos Hombres viven pacíficamente en sus Habitaciones, comiendo una vez al Día y Bailando una vez al Año, por el Honor de sus respectivas Sociedades.
-----El otro Ramo abultadísimo de Abogados Pacíficos lo constituyen aquellos jóvenes que, ubicados en las Cámaras de la Corte para poder estudiar las Leyes de su País, frecuentan los Salones más que el Westminster-Hall, y se los ve en todas las Asambleas públicas, excepto en la Corte de Justicia. No diré nada de esas Silenciosas y Ocupadas Multitudes que están empleadas Puertas adentro en la confección de los Escritos y las Sesiones; ni de aquellos mayores en número que atenúan su carencia de Casos fingiendo tales Prácticas en las Cámaras.
-----Si observamos, en tercer lugar, la Profesión de los Médicos, descubriremos al más formidable Cuerpo de Hombres: su solo Aspecto pone serio a un hombre, porque puede establecerse como Máxima eso de que, cuando una Nación abunda en Médicos, comienza a tener cada vez menos Ciudadanos. Sir William Temple quedó perplejo cuando intentó encontrar una razón de porqué el Enjambre del Norte, cómo él lo llama, no despacha semejantes Colmenas Prodigiosas e inunda el Mundo con Godos y Vándalos, como lo hizo en su momento; pero de haber observado este excelente Autor que no había ningún Estudiante de Medicina entre los Hombres de Thor y Woden, y que esta Ciencia sí prospera en el presente en el Norte, habría hallado una mejor Solución para esta Dificultad, que cualquiera de las otras a las que echó mano. Este cuerpo de Hombres, en nuestro propio País, podría ser descrito como el Ejército Británico en los tiempos de César: Algunos atacan en Carros y otros de a Pie. Si la Infantería mata menos gente que los Aurigas, es porque no pueden llegar a todos los sectores de la Ciudad tan rápido como los otros, ni despachar tantos Asuntos en tan poco Tiempo. Además de este Cuerpo de Tropas Regulares, están los Soldados sin Compañía fija, quienes sin estar debidamente enlistados, causan un Daño infinito a aquellos que tienen el Infortunio de caer en sus Manos.
-----Hay, además de los antes mencionados, innumerables Remanentes de Medicina, quienes, por falta de otros Pacientes, se entretienen ahogando Gatos en una Bomba de Aire, abriendo Perros vivos o empalando Insectos sobre la Punta de una Aguja para realizar Observaciones Microscópicas. Además están los que se dedican a la recolección de Hierbas y a la Caza de Mariposas, por no mencionar a los Comerciantes de Conchas de Barbechos y a los cazadores de Arañas.
-----Cuando considero cómo cada una de estas Profesiones se encuentra atestada de Multitudes que tratan de ganarse la Vida con ellas, y cuántos Hombres de Mérito las ejercen, que podría decirse que son de la Ciencia más que de la Profesión, me surgen muchas preguntas acerca de cuál puede ser el Ánimo de los Padres al no elegir para sus hijos un estilo de Vida en el que una Industria honesta no pueda más que Prosperar, en lugar de una Ocupación en la que la mayor de las Probidades, el Conocimiento y el Buen Sentido no pueden más que descarriarse ¿Cuántos Hombres hay que sean Coadjutores de Provincia, y que podrían haber sido Concejales de Londres mediante el Aprovechamiento correcto de una Suma de Dinero más pequeña que la que se invierte usualmente en una Educación Docta? Una Persona sobria, frugal, de Constitución magra y sin recelos, podría haber prosperado en su Oficio, y sin embargo se muere de hambre como Médico; así como también un Hombre puede estar satisfecho de comprarle Sedas a otro, y sin embargo, no se atrevería a tomarle el Pulso. Vagelio es escrupuloso, estudioso y servicial, pero con todo, un poco duro de Cesera; no tiene un solo Cliente, pero podría tenerlos de sobra. La Desgracia es que los Padres toman simpatía por una Profesión en particular, y en consecuencia desean que sus Hijos la adopten. Mientras que, en un Asunto tan importante como la Vida, deberían tener en cuenta el Genio y las Habilidades de sus Hijos, antes que su propia Inclinación.
Es un gran Ventaja, en una Nación industriosa, el que haya verdaderamente pocas personas tan obtusas y tardas como para no adoptar un Oficio que les da la Oportunidad de hacer Fortuna. Un Comercio bien regulado no está, como el Derecho, la Medicina o la Teología, para abarrotarlo de Mano de Obra; sino que, por el contrario, florece de a Montones y le proporciona fuentes de Trabajo a todos los Profesionales. Las Escuadras de Mercaderes forman varios Escuadrones de Tiendas flotantes, que venden nuestras Mercaderías y Manufacturas en todos los Mercados del Mundo, y que encuentran Compradores bajo los dos Trópicos.
C.



Viernes, 23 de Marzo de 1711

Kύνος óμματ’ έχων--- Hom.

Entre los audaces Emprendimientos que me he propuesto a mí mismo, aquél de la Correción de la Impudicia guía mi Intención en esta Oportunidad. Entra de Manera particular en mi Jurisdicción en tanto Espectador; pues se trata generalmente de una Ofensa cometida por los Ojos, y contra quienes los Ofensores no tendrían tal vez otra Oportunidad de perjudicar de ninguna otra Forma. La siguiente Carta es el Reclamo de una Joven Señorita, quien expone un Atropello de este Tipo con tal Compostura como beneficia a la Belleza y la Inocencia, y al mismo tiempo con tanto Espíritu como para expresar suficientemente su Indignación. Toda la Transacción es llevada a cabo por los Ojos; y el Crimen no es menos que el emplearlos de Manera tal de desviar los Ojos de otros de mejores Usos, incluso de mirar hacia el Cielo.

SEÑOR
-----‘Nunca ha habido (según creo) ningún Hombre respetable que no tuviera algún torpe Imitador. Desde la aparición del ESPECTADOR, he notado cierta clase de Hombres, a quienes elijo llamar Mirones que sin Reparos respecto al Momento, el Lugar o el Pudor, perturban a una gran Compañía con sus Ojos impertinentes. Los Espectadores constituyen una Asamblea apropiada para un Espectáculo de Marionetas o un Circo; pero es una Audiencia de Suplicantes devotos y Escuchas atentos la que se espera encontrar en la Iglesia. Soy, Caballero, Miembro de una pequeña y piadosa Congregación cerca de una de las Puertas del Norte de esta Ciudad; la mayor parte de nosotros somos Mujeres, y solíamos comportarnos de Manera regularmente atenta, hasta que últimamente toda el Ala se ha visto perturbada por uno de estos monstruosos Mirones: es una Cabeza más alto que todos en la Iglesia; pero para Exponerse con mayor Ventaja, se para sobre un Almohadón y domina a toda la Congregación, para gran Disgusto de los devotos del Auditorio; pues entre el Rubor, la Confusión y el Vejamen no podemos atender ni a los Rezos ni al Sermón. Su Repudio de esta Insolencia sería, Señor, un gran favor para
Su más humilde servidora,
S. C.

-----He visto con frecuencia este Tipo de Individuos; y no creo pueda haber mayor Agravante en una Ofensa, que ser cometida allí donde el Criminal está protegido por la Sacralidad del Lugar que profana. Muchas Reflexiones como ésta pueden hacerse con justicia respecto a esta Clase de Comportamiento, pero un Mirón no es usualmente una Persona que pueda ser convencida por la Razón de las cosas; y un Individuo que es capaz de mostrar su Frente impúdica ante toda una Congregación y puede soportar el ser Espectáculo público, no es tan fácilmente disuadido por Amonestaciones. Por lo tanto, si mi Corresponsal no me informa que dentro de los Siete Días que siguen al Día de hoy, el Bárbaro no comienza –por lo menos- a desistir en la utilización del Cojín y se sostiene únicamente sobre sus Piernas, sin Eminencia, mi amigo WILL PROSPER ha prometido pararse sobre un Cojín enfrente de él, y mirarlo fijamente en Defensa de las Damas. Le he dado Instrucciones, de acuerdo con las más exactas Leyes de la Óptica, de ubicarse de Manera tal de encontrar sus Ojos sin importar a dónde los dirija: Tengo Esperanzas de que cuando WILL lo confronte, y todas las Damas en cuyo nombre lo reta arrojen tiernas Miradas y Deseos de Éxito a su Campeón, tendrá Vergüenza y sentirá un poco del Dolor que tan frecuentemente ha causado a otros.
-----Ha sido varias veces recalcado, y tantas otras lamentado, el hecho de que esta Familia de Mirones haya infestado las Asambleas públicas: Y no conozco otro Método para evadir tan grave Mal que, en Caso de que fijen sus Ojos sobre las Mujeres, algún Amigo tome Parte por éstas que se encuentran bajo la Opresión de la Impudicia, y confronte los Ojos del Mirón donde sea que los encuentre. Mientras soportemos que nuestras Mujeres sean impúdicamente atacadas, ellas no tendrán Defensa y, finalmente, cederán y terminarán por arrojar miradas fugaces a los Mirones: En estos casos, un Hombre sin Vergüenza tiene la misma ventaja sobre su Amante que aquel que no aprecia su Vida tiene sobre su Adversario. Mientras la Generalidad del Mundo está encadenada a las Reglas, y se mueve de acuerdo a justos y apropiados Métodos, aquel que no tiene Respeto por ninguno de ellos se lleva la Recompensa debida al Correcto Comportamiento, sin otro Mérito que el haberlo descuidado.
-----Entiendo que un Individuo impúdico es una suerte de Forajido de la Buena-Crianza, y por lo tanto lo que se diga de él no puede preocupar a ninguna Nación. La sola consideración de esta Cualidad prevaleciente que llamamos Impudicia me ha traído severos Dolores de Cabeza, y he notado que ésta se efectúa de Maneras distintas, de acuerdo con el Suelo en el cual los Sujetos que la dominan hayan nacido. La Impudicia en un Inglés es hosca e insolente, en un Escocés es inmanejable y rapaz, en un Irlandés absurda y lisonjera: Como van las cosas, el Inglés impúdico se comporta como un Terrateniente maleducado, el Escocés, como un Invitado mal recibido, y el Irlandés como un Extranjero que sabe que no es bien recibido. Rara vez hay algo entretenido en la Impudencia de un Bretón del Sur, o uno del Norte, pero la del Irlandés es siempre cómica. La verdadera y genuina Independencia no es jamás el Efecto de la Ignorancia. Los mejores y más exitosos Mirones que hay hoy en la Ciudad son de esa Nación: Tienen usualmente la Ventaja de la Estatura mencionada en la Carta de mi Corresponsal, y generalmente toman sus lugares a la Vista de Mujeres de Fortuna; tanto es así que sé que uno de ellos, tolerablemente atractivo, tres Meses después de que vino de Plough, conquistó a una Mujer en una Obra, la misma que uno de nuestra propia Raza, luego de cuatro años en Oxford y dos en el Temple, hubiera sentido miedo de mirar.
-----No sabría cómo dar cuenta de esto, pero
estas Personas son usualmente Preferidas a nuestros propios Tontos, según la Opinión de la más ridícula Parte de las Mujeres. Tal vez se debe a que un Fanfarrón Inglés es rara vez tan obsequioso como uno Irlandés; y cuando el Deseo de agradar es visible, el Absurdo en el Método es fácilmente perdonado.
-----Pero aquellos que son decididamente impúdicos, y continúan sin la Conciencia de que son tales, deben ser mejor tolerados que aquella Clase de Individuos entre nosotros que profesa la Impudencia con un Aire de Humor, y cree poder salirse con la más inexcusable de todas las Faltas sin ninguna otra Disculpa que el decir, en Tono alegre, Pongo un Rostro impúdico sobre este Asunto. No, a ningún Hombre deben permitirse las Ventajas de la Impudicia cuando es conciente de que es tal: Si sabe que es impudente, puede también ser lo contrario; y debe esperarse que se sonroje cuando ve que provoca esa reacción en otros: Pues nada puede compensar el deseo de Modestia, sin la cual la Belleza no tiene gracia, y el Ingenio es detestable.

R.
*
Véanse
1, 4, 10.



Jueves, 22 de Marzo, 1711

Dii benefecerunt, inopis me quodque pusilli
Finxerunt animi, rarò et perpauca loquentis.
–Hor.

Observando a una Persona que veía a otra totalmente Desconocida con una Mirada que, según me pareció, expresaba una Emoción del Corazón muy diferente a la que podía producir un Objeto tan amable como el Caballero que miraba, empecé a considerar, no sin algún secreto Pesar, la Condición del Hombre Envidioso. Algunos han imaginado que la Envidia tiene una cierta Fuerza Mágica, y que los Ojos de los Envidiosos, por su Fascinación, han destruido la Alegría de Seres Felices. Sir Francis Bacon dice, Algunos han sido tan curiosos como para remarcar cada vez que el Ataque de un Ojo Envidioso es el más efectivamente pernicioso, y han observado que ha sido cuando la Persona Envidiada estuvo en cualquier Circunstancia de Gloria y Triunfo. En tales momentos la Mente de un Hombre Próspero se va, como si dijéramos, al exterior, y queda más expuesto a la Maldad. Pero no me extenderé en Especulaciones tan abstractas como éstas, ni repetiré las muchas excelentes Cosas que uno puede recolectar de Autores sobre esta miserable Afección; pero, manteniéndonos en el camino de la Vida común, considere al Hombre Envidioso en relación a estas tres Fuentes, Sus Penas, Sus Alivios y Su Felicidad.
-----El Hombre Envidioso Padece en todas las Ocasiones que deben darle placer. El Goce de su Vida está invertido, y los Objetos que administran la más alta Satisfacción a aquellos que están exentos de esta Pasión, les dan los más rápidos Tormentos a las personas que están sujetas a ella. Todas las Perfecciones de sus Prójimos les son odiosas: Juventud, Belleza, Valor y Sabiduría son Provocaciones a su Displacer. ¡Qué Estado más Despreciable y Apóstata es éste! ¡Ofenderse por la Excelencia y odiar al Hombre porque lo Aprobamos! La Condición del Hombre Envidioso es la más enfáticamente miserable; él no es solamente incapaz de alegrarse por el Mérito o el Éxito de otro, sino que vive en un Mundo donde toda la Humanidad está en una Conspiración contra su tranquilidad, estudiando sus propias Alegrías y Ventajas. Will. Prosper es un honesto Chismoso: él se toma como asunto propio el entrar en Conversación con Hombres Envidiosos. Él señala a éstos un Sujeto joven y buen mozo, y les susurra que está secretamente casado con una Gran Fortuna: cuando ellos dudan, él agrega Circunstancias para probarlo; y nunca falla en agravar sus Angustias, asegurándoles que, según su conocimiento, aquél tiene un Tío que le dejará algunos miles. Will. tiene muchas Artes de este tipo para torturar a esta clase de Temperamentos y se deleita en ello. Cuando encuentra que cambian de color y dicen en un desmayo, Ellos desean que una noticia tal sea verdad, él tiene la Malicia de hablar bien de cada Hombre de su Conocimiento.
-----Los Alivios del Hombre Envidioso son aquellas pequeñas Manchas e Imperfecciones que ellos mismos descubren en un Personaje Ilustre. Es asunto de gran Consolación para una Persona Envidiosa cuando un Hombre de Conocido Honor hace algo indigno de sí mismo: o cuando alguna Acción que fue bien ejecutada, a partir de una mejor Información aparece tan alterada en sus Circunstancias, que su Fama se divide entre muchos, en lugar de ser atribuida a uno solo. Ésta es una secreta satisfacción para estos Malignos; puesto que la Persona a quien antes no podían sino admirar, imaginan está más cerca de su propia Condición tan pronto como su Mérito es compartido entre otros. Recuerdo que algunos Años atrás salió un Excelente Poema sin el Nombre del Autor. Unos pocos Vivos que eran incapaces de haberlo Escrito, comenzaron a criticar duramente al supuesto Escritor. Cuando esto no les hubo servido, ellos se tomaron el gran Esfuerzo de reprimir la Opinión que decía que era suyo. Aquello falló otra vez. El siguiente Refugio fue decir que había sido reconocido por un solo Hombre, y muchas Páginas enteramente escritas por otro. Un Sujeto honesto que entre una Multitud de ellos debatía este Tema, gritó, Caballeros, si están seguros de que ninguno de Ustedes puso una mano en esto, no están sino donde estaban, quienquiera que lo haya escrito. Pero el más usual Socorro para el Envidioso, en casos de Méritos sin nombre, es conservar la Propiedad, si es posible, desligada, y esto significa impedir que su Reputación caiga sobre cualquier Persona. Se ve a un Hombre Envidioso aclarar su Semblante si en el Relato de la Gran Felicidad de cualquier Hombre en un Punto uno le menciona su Inquietud en algún otro. Cuando escucha que uno tal es muy rico, empalidece, pero se recupera cuando agrega que tiene muchos Hijos. En una Palabra, el único Camino seguro para tener el Favor de un Hombre Envidioso, es no merecerlo.
-----Pero si consideramos al Hombre Envidioso Encantado, es como leer el Asiento de un Gigante en un Romance; la Magnificencia de su Casa consiste en los muchos miembros de los Hombres a quienes ha matado. Si cualquiera que se promete a sí mismo Éxito en cualquier Extraño Compromiso fracasa en su Intento, o aquél que aspiraba lo que hubiera sido Útil y Loable se encuentra con Desprecio y Burla, el Hombre Envidioso, bajo el color de odiosa Jactancia, puede sonreírle con íntima Perversidad de Corazón al desafortunado Efecto que puede tener sobre una honesta Ambición para el futuro.
-----Habiendo considerado enteramente la Naturaleza de esta Pasión, me he propuesto Estudiar cómo eludir la Envidia que puede resultar de estas Especulaciones; y si no estoy equivocado, creo que tengo un Genio para escaparle. Al oír en un Café uno de mis Ensayos comentados, inmediatamente percibí la Envidia que brotaría de ese Aplauso; y, por ende, hice una Descripción de mi Cara al día siguiente; habiéndome resuelto a, dado que crece mi Reputación en Ingenio, resignar mis Pretensiones de Belleza. Esto, espero, le dará alguna Tranquilidad a aquellos infelices Caballeros, quienes me hicieron el Honor de atormentarse a sí mismos a Razón de mi Ensayo. Como su Caso es muy deplorable, y merece Compasión, seré algunas veces Estúpido, por lástima a ellos, y les administraré de vez en cuando Consolaciones a través de próximos Descubrimientos de mi Persona. Mientras tanto, si alguien dice que El Espectador tiene Ingenio, será algún Alivio para ellos pensar que aquél no lo muestra en Sociedad. Y si alguno alaba su Moral ellos podrán consolarse a sí mismos considerando que su Cara no ninguna de las más largas.

R.



Miércoles, 21 de marzo de 1711
...Equitis quoque jam migravit ab aure voluptas Omnis ad incertos oculos et gaudia vana.-Hor.
Escribo este Papel con el Propósito de legarle a la Posteridad una Descripción fidedigna de la Ópera italiana y del gradual Avance que ha tenido en la Escena inglesa: porque indudablemente nuestros Tataranietos desearán conocer la extraña Razón por la cual sus Tatarabuelos solían sentarse todos juntos, formando una Audiencia de Extranjeros en su propio País, para escuchar largas Obras en una Lengua que no comprendían.
-----Arsinoe fue la primera Ópera que nos dejó probar el Sabor de la Música italiana. Su gran Éxito ocasionó Intentos de hacer Piezas al Estilo italiano, las cuales debían procurar un Entretenimiento más natural y razonable que el de las sofisticadas Trivialidades de esa Nación. Esto alarmó a los Poetastros y Violinistas de la ciudad, acostumbrados a traficar un tipo de Mercadería más tosca; y por eso establecieron una Regla fija, que se obedece sin cambios hasta el día de hoy: No se le puede poner Música a Nada que no sea un Disparate.
-----No acababa de establecerse la Máxima e inmediatamente nos pusimos a traducir Óperas; y como no había gran Peligro de dañar la Sensatez de esas Piezas extraordinarias, nuestros autores empleaban Términos por completo extraños al Significado de los Pasajes que aparentaban traducir; su principal Preocupación era que las Cantidades del Verso inglés correspondieran con las del italiano, de modo que ambos pudieran ajustarse a una misma Melodía. Así, el Aria famosa de Camilla,

Barbara si t'intendo &c.
Mujer bárbara, sí, sé lo que pretendes,

que expresa el Resentimiento de un Amante enfurecido, fue volcada en esa Queja inglesa:

Frail are a Lover's Hopes &c.
Frágiles ilusiones del amante etc.

Y fue muy placentero ver cómo las Personas más refinadas de la Nación británica agonizaban y languidecían por esas Notas llenas de Cólera e Indignación. También pasaba con Frecuencia que, estando bien traducido el Significado, la necesaria Transposición de Palabras, las cuales eran volcadas de una Frase en una Lengua a otra en Lengua extranjera, hacían que la Música que resultaba muy natural en una Lengua pareciera ridícula en la otra. Recuerdo un Verso italiano que rezaba Palabra por Palabra:
Y trocó mi Furia en Piedad;
lo que el inglés, para cumplir con la Rima, tradujo:
Y en Piedad trocó mi Furia;
-----De este modo las suaves Notas que se ajustaban a la Piedad en italiano caían en inglés en la Palabra Furia; y los Sonidos enojados que se afinaban con Furia en el Original, vinieron a expresar Piedad en la Traducción. También pasa con frecuencia que las Notas más interesantes de la Melodía coincidan con las Palabras más insignificantes de una Frase. He visto la Palabra Y perseguida por la Escala entera, me entruvieron muchos Él melodiosos y escuché los más bellos Arreglos, Corcheas y Compases aplicados a Pues, Para y De; en Honor eterno de nuestras Partículas inglesas.
-----Nuestro siguiente Paso de Sofisticación fue introducir en nuestra Ópera Actores italianos, que cantaban sus Partes en su propio idioma, mientras nuestros Compatriotas ejecutaban las suyas en nuestra Lengua nativa. El Rey o Héroe de la Obra generalmente hablaba en italiano y sus Esclavos le respondían en inglés: el Amante a menudo hacía la Corte y conquistaba el Corazón de su princesa en un Idioma que ella no entendía. Uno pensaría que es en extremo difícil sostener un Diálogo de esta forma, sin un Intérprete entre las Personas que conversaban; pero ese fue el Estado de la Escena inglesa por tres años aproximadamente.
-----Al fin la Audiencia se cansó de entender sólo la mitad de la Ópera y en consecuencia, para liberarse por completo de la Fatiga de Pensar, dispuso que en el presente toda la Ópera sea actuada en una Lengua desconocida. Hemos dejado de entender el Idioma de nuestro propio Teatro; a tal punto que he temido con frecuencia, al ver a nuestros Actores italianos parlotear en el Entusiasmo de la Acción, que nos estuvieran diciendo Insultos y burlándose; pero tengo la Esperanza de que, como depositamos en ellos una Confianza total, no hablarán en nuestra contra frente a nuestras Narices, aunque podrían hacerlo con la misma Impunidad que si lo hicieran a nuestras Espaldas. Entretanto no puedo evitar pensar cuán naturalmente un Historiador que escriba dentro de doscientos o trescientos años, y desconozca el Gusto de sus sabios Ancestros, hará la Reflexión que sigue: A principios del Siglo Dieciocho la Lengua italiana se comprendía tan bien en Inglaterra que las Óperas se representaban públicamente en ese idioma.
-----Es difícil ser serio en la Desprobación de un Disparate que se pone en Evidencia solo a primera Vista. No hace falta una gran dosis de Sensatez para percibir el Ridículo de esta monstruosa Práctica; pero lo que la vuelve más desconcertante no es el Gusto de la Chusma, sino el de las Personas de la Cultura más refinada, que lo han establecido.
-----Si los italianos tienen un Genio para la Música superior al inglés, los ingleses tenemos Genio para otras Realizaciones de una Naturaleza mucho más elevada y aptas para brindar al Espíritu un Entretenimiento mucho más noble. ¿Puede concebirse (en una Época en que vivió un Autor capaz de escribir la Phaedra and Hippolitus) que exista un Pueblo tan estúpidamente fascinado por la Ópera italiana que no llegue a dar un tercer día de Audiencia a esa Tragedia admirable? La Música es, ciertamente, un Entretenimiento muy agradable, pero requeriría la Subyugación total de nuestras Orejas, si quisiera inhabilitarnos para escuchar cosas con Sentido, si excluyera Artes que tienen una Tendencia mucho mayor al Cultivo de la Naturaleza Humana; confieso que no le asignaría un Domicilio mejor que el que le asignó Platón al desterrarla de la República.
-----En la actualidad, nuestras Ideas sobre Música son tan inciertas que no sabemos qué nos gusta; solamente, por lo general, nos arrebata todo lo que no es inglés: mientras haya crecido fuera, da lo mismo que sea italiano, francés u holandés. En suma, nuestra Música inglesa está bastante desarraigada y nada se plantó todavía en su lugar.
-----Cuando un Palacio Real se incendia íntegramente, todo Hombre queda en posición de ofrecer sus propios Planes para hacer otro; y aunque sea aceptado con indiferencia, puede proporcionar varias Intuiciones útiles a un buen Arquitecto. Me tomaré esa misma Libertad en un próximo Escrito dando mi completa Opinión sobre el Tema de la Música; la cual asentaré en un estilo problemático para que lo consideren nada más que los Maestros de esa Arte.
C.



Martes, 20 de marzo de 1711

Tetrum ante Omnia vultum. Juv.

Ya que nuestra Persona no es Creación de nosotros, quando es tal que aparece Defectuosa o Desagradable, es, paréceme, una Fortaleza plausible y honesta la de atreverse à ser Feo; al menos evitar mortificarnos con la Conciencia de Imperfecciones que no podemos salvar y en que no cargamos Culpa. No defiendo à un galán demacrado que gasta su Tiempo ante el Espejo, dando à su Deformidad Gracias y Suavidades. Lo que digo es, habríamos de conformarnos con nuestro Semblante y Forma, nunca entregarnos à Reflexiones inquietantes à ese respecto. Es de Gente vulgar, no acostumbrada al buen Estilo en toda Ocasión, solazarse en Bromas quando un Hombre de grandes Hombros entra à una Asamblea, o lo distingue una Expansión bucal o una Oblicuidad del Aspecto. Qué feliz que un tal Hombre, afligido por estas Rarezas, pudiera alegrarse de sí mismo como se alegran Otros en esas Ocasiones: quando posee semejante Alacridad, Mujeres y Niños, que en principio temíanle, se placerán en él. Como bárbaro es burlarse dél por sus Defectos naturales, agradable será si él puede hacer Chanzas de su Persona.
-----El primer Marido de la Señora Maintenon fue un Héroe tal, que extrajo muchas Jocosidades de la Irregularidad de su Forma, que, en su propia Descripción, se parece à una Z. También se entretiene representándole à su Lector la Factura de un Motor con el que solía quitarse el Sombrero. Quando algo de Ridículo tiene una Faz, y su Propietario lo cree un Signo de Dignidad, ha de ser Gente de mucha Calidad para estar libre de Burlas: el mejor Expediente será, entonces, saber divertirse consigo. El Príncipe Enrque y Falstaffe, en Shakespeare, llevaron el Ridículo del Gordo y el Flaco hasta donde le es posible llegar; à Falstaffe se le llama, con Humor, Costal, Planchacamas, Monte Carnes; à Enrique, Carcaj, Pliegue, Don Vainas… La Broma se mantiene en muchos de sus Intercambios; gran Ternura y Sensibilidad en este Punto es una de las mayores Debilidades del Amor de uno mismo; Yo estoy levemente Descontento con el Molde de mi Rostro, menos largo que ancho: débase esto à que abro la Boca mucho menos que otra Gente, y por ende menos estiro las Fibras de la Cara, no puedo determinarlo. Como sea, à las Veces, la Cortedad de mi Rostro à veces me hace perder la Compostura, y padecí muchos Afanes para ocultarla, ya con una Peluca de alta Frente, ya dejándome la Barba crecer. Hoy he superado esta Delicadeza, y solazaríame si fuera más Corta si esto implicara mi Aceptación en el Club de los Alegres, qual aparece en esta Carta. Recibíla de Oxford, y abunda en el Espíritu de Gozo y Buen Humor natural de esa Villa. La transcribo Palabra por Palabra.

Profundíssimo Señor,
“Habiéndome entretenido en la última de vuessas Especulaciones sobre Clubes, que espero sepa continuar, tomaréme la Libertad de ofrecerle un breve Recuento de algo que acaso Vd no ha visto ni en todos sus Viajes, à menos que por Ventura haya alcanzado partes selváticas del Continente Africano en su Periplo al Gran Cairo. Han surgido (desde que Vuessa Merced dejónos sin mediar Palabra), varias de estas Sociedades Semanales, como el Club del Doble-Sentido, el del Ingenio, y entre otros el Club de los Galanes, como un Burlesque del qual ha nacido, prohijado por una Especie alegre que al parecer ha venido al Mundo en Charada, y que hanse reunido baxo el Nombre del Club de los Feos. Esta retorcida Fraternidad consiste en un Presidente y doce Miembros; cuya elección no se limita à Patente de Fundación alguna (como los Hombres de San Juan quieren que creamos, y que han erigido una Sociedad dentro de su Sociedad) sino que se puede elegir de Qualquier Colegio de Inglaterra, mientras que los Candidatos se conformen à las Reglas, Constituidas en el llamado Acto de la Deformidad, y del qual transmito à Vd una o dos Cláusulas.

I. Que ninguna Persona será admitida sin una Rareza en su Aspecto, o en su particular Semblante; que el Presidente y los Oficiales determinarán; el Presidente tendrá la Voz y el Voto.

II. Que se tenga una Postura singular, tras de un Examen, de la Protuberancia de los caballeros que se ofrezcan, como Fundadores, o de la Obliqüidad de su Figura, qualquiera que sea su Forma-

III. Que si la Cantidad de la Nariz de Qualquier Caballero ha sido evidentemente malcalculada, sea por Longitud, sea por Latitud, podrá pretender, con Justeza, à ser electo.

Por último, que si hubiere dos o más Competidores para la misma Vacante, caeteris paribus, tendrá Preferencia el de la Piel más Espesa.

Cada Miembro, à la Noche de su Entrada, habrá de entretener à la Compañía con un platillo de Bacalao, y un discurso en Loor de Esopo; cuyo retrato tienen en Proporción Total, o mejor, en Desproporción total, sobre el Hogar; y han decidido, quando háganse de los Fondos, comprar la Cabeza de Escoto, Escarrón, y el viejo Caballero en Oldham, con todos los Rostros fallidos de la Antigüedad como Ornato de la Sala.

Habiendo sido siempre profesos Admiradores del Sexo Opuesto, declaran unánimemente, que darán todo possible Aliento à aquellas que deseen Beneficiarse del Estatuto, aunque Ninguna ha llegado al Club.

El honorable Presidente, su máximo Campeón, mostróme recientemente dos Copias de Versos compuestos por un Caballero de la Sociedad; la primera, una Oda de Parabienes inscrita para la Señora Touchwood en Ocasión de la Pérdida de dos Dientes frontales; la otra, un Panegírico al Hombro siniestro de la Señora Andiron. La Señora Vizard (dize él) afeádose ha considerablemente tras de la Varicela, y suele brindarse por ella en el Club; pero nunca lo he escuchado tan Generoso como quando habla de Nell Trot, quien oficia en su Mesa constantemente; adórala verdaderamente; tiénela por Contraparte de la Madre Shipton; en dos palabras, Nell (dize) es una de las grandes Obras de la Naturaleza; Complexión, Forma, Rasgos, que Otros ponderan, son mera Simetría, mero Exterior, y ésta es la Aversión del Caballero. Permítame vuessa Merced agregar que el Presidente es un Señor agradabilíssimo, más quando está acompañado de sus queridos Mimos, como gusta de llamarlos; y afirma de contino que bien hácele conocer a un Hombre con una Torción genuina en sus Aires (tan agradable como es esto para la Nación Francesa) y como Instancia de su Sinceridad, dexóme ojear una Lista en su Libro de todos los pertenecientes a esta Clase que, en los últimos cinco años, han caído baxo su Observación; consigo al frente de la lista y, al final, querido Señor
-----su seguro
----------y humilde Servidor
---------------Alexander Carbuncle.





Lunes, 19 de marzo de 1711

Quid verum atque decens curo et rogo, et omnis in hoc sum.
- Hor.

HE recibido una Carta que me pide una Sátira sobre los Manguitos que ahora están de Moda; otra me informa sobre un Par de Ligas plateadas, abrochadas por una Hebilla debajo de la Rodilla, que se ven últimamente en el Café del Arcoiris, en la Calle Fleet; una tercera me envía una cargada Queja contra los Guantes con flecos. Para ser breve, casi no hay Ornamento para alguno de los Sexos contra el cual alguno de mis Corresponsales no haya lanzado una rencorosa Invectiva, o que no haya recomendado a mi Observación. Debo, por lo tanto, y de una vez por todas, informar a mis Lectores que mi Intención no es arruinar la Dignidad de este Diario mío con Reflexiones sobre Tacos Altos o Tocados, sino adentrarme en las Pasiones de la Humanidad, y corregir los Sentimientos depravados que dan Origen a todas las pequeñas Extravagancias que aparecen en el exterior de sus Vestidos y Comportamientos. Los Ornamentos afectados y fantásticos son sólo señales de Vicio, no crímenes en sí mismos. Apaga la Vanidad en tu Mente, y naturalmente harás retroceder la Superfluidad de tus Adornos y Accesorios. Los brotes en Flor caerán por sí mismos, cuando la Raíz que los nutre haya sido destruida.
-----Aplicaré, por lo tanto, y como he dicho, mis Remedios a las primeras Semillas y Principios del Vestido afectado, sin descender al Vestido en sí; aunque al mismo tiempo debo admitir que me siento inclinado a crear un Cargo bajo mi responsabilidad, titulado El Censor de Menudencias, y asignarle un Día a la Semana para la Ejecución de su Ministerio. Un Operador de esta Naturaleza podría actuar bajo mi cargo en la misma relación que un Cirujano bajo un Médico; el primero se ocuparía de sanar aquellas Manchas y Tumores que aparecen en el Cuerpo, mientras que el segundo se encargaría de aligerar la Sangre y rectificar su Constitución. Honestamente, los Jóvenes de ambos Sexos son tan maravillosamente aptos para lanzarse al Uso de largas Espadas o vestidos de larga Cola, Peinados tupidos o espesas Pelucas, y otras variadas Molestias del Vestir, que les hace gran falta una Poda frecuente para no verse oprimidos por sus Ornamentos e invadidos por la Excesividad de sus Hábitos. Dudo mucho entre conceder la Preferencia a un Cuáquero que está afeitado al Ras y totalmente desprovisto, o a un Pretendiente cargado de una Redundancia de Excrescencias. Por ende, debo pedir a mis Corresponsales que me hagan saber si aprueban mi Proyecto, y si opinan que erigir esta pequeña Censura no agregará un Emolumento a la Carga pública; pues yo no haría precipitadamente nada de esta Naturaleza sin Consejo.
-----Hay otro Grupo de Corresponsales a quienes me tengo que dirigir en segundo Lugar; me refiero a aquellos que cubren sus Cartas con Escándalos privados, y oscuros Relatos de Personas y Familias particulares. El Mundo está tan lleno de Maldad, que me envían Parodias escritas por Gente con faltas de ortografía, y Sátiras compuestas por otros que apenas saben escribir. En el último Correo, en particular, he recibido un ilegible Paquete de Escándalos; y tengo un Fajo entero de Cartas, con Letra de Mujer, repletas de Tachaduras y Calumnias, a tal punto que, cuando veo los Nombres Caelia, Phillis, Pastora u otros similares a Pie de Página de un Garabato, concluyo prontamente que me trae un Relato de una Virgen que ha dado el Mal Paso, una Esposa infiel, o una Viuda alegre. Debo, por lo tanto, informar a mis Corresponsales que no es mi Intención convertirme en Editor de Intrigas y Cornudeces, o sacar a la Luz del Día pequeñas e infames Historias que acechan en sus Escondites. Si ataco a los Malintencionados, sólo estoy agrediendo a un Cuerpo; y no dejaré que las malas Costumbres que recibo de otros me provoquen tanto como para dar un Ejemplo con algún Criminal en particular. En suma, tengo tanto de Drawcansir en mí, que dejaré a un lado al Adversario solitario para hacer frente a Ejércitos enteros. No son Lais o Sileno, sino las Prostitutas y los Borrachos, a quienes me propongo exponer; y consideraré cada Crimen en tanto aparezca en la Especie, y no como ocurra en la Circunstancia del Individuo. Creo que fue Calígula quien deseaba que la Ciudad entera de Roma tuviera un solo Cuello, para decapitarla de un solo Golpe. Haré con la Humanidad lo que ese Emperador habría hecho, en la Crueldad de su Temperamento, y apuntaré cada Estocada al Cuerpo Colectivo de los Delincuentes. Al mismo Tiempo, en razón de mi Sensatez, sé que nada hace proliferar tanto a un Diario como la Calumnia privada y la Difamación; pero puesto que mis Especulaciones no precisan de ellas, no se expondrán a esta Tentación.
-----En siguiente Lugar, me dedicaré a mis Corresponsales de Fiestas, quienes constantemente me incitan a registrar los Actos de cada uno. Con cuánta Frecuencia me preguntan ambos Bandos si no me sería posible asistir, en calidad de Espectador imparcial, a las Picardías que comete el Grupo que se opone a aquel que escribe la Carta. Hace un par de Días, se me reprendió con una antigua Ley Griega que prohíbe a todo Hombre comportarse como un Observador neutral o un Transeúnte en las Secciones de su Región. Sin embargo, como bien me consta que mi Diario perdería su Efecto por completo si incurriera en las Atrocidades de una Fiesta, tendré especial Cuidado en mantenerme alejado de cualquier Comentario en esa Dirección. Si puedo aliviar de alguna manera las Inflamaciones privadas, o despejar los Fermentos públicos, me encargaré de ello con mis mayores Esfuerzos; pero nunca dejaré que mi Corazón me reproche haber hecho algo para enardecer Disputas y Hostilidades que aniquilan la Religión, desfiguran el Gobierno, y hacen miserables a las Naciones.
-----Lo que he dicho en las tres Secciones previas reducirá, me temo, el Número de mis Corresponsales: en razón de ello, pongo al tanto a mi Lector de que si ha deslizado alguna Sugerencia que no es capaz de continuar, o si ha encontrado alguna Historia sorprendente que no sabe cómo relatar, o si ha descubierto algún Vicio epidémico que se ha escapado a mi Observación, u oído sobre cualquier Virtud inusual que desearía publicar; en suma, si tiene Material que puede proveer una inocente Diversión, le prometo mi mejor Asistencia para elaborarlas en forma de Entretenimiento público.
-----Mi Lector descubrirá que este Escrito mío pretendía responder a una Multitud de Corresponsales; pero espero que me perdone si he escogido a uno de ellos en particular, que me ha hecho un Pedido tan humilde, que no he podido abstenerme de acceder a él:

al ESPECTADOR.
15 de Marzo de 1710-11.

Señor,

-----Me encuentro en este momento ante la Desdicha de no tener más que hacer que no estorbar a los demás; y por ello le ruego que le plazca ubicarme en algún pequeño Puesto a su cargo. He notado que Ud. ha nombrado un Impresor y Editor para que reciban Cartas y Avisos de la Ciudad de Londres, y me consideraría honrado si Ud. tuviera la Merced de encargarme las Cartas y Avisos de la Ciudad de Westminster y el Ducado de Lancaster. Aunque no puedo prometerle que cumpla dicho Empleo con la suficiente Habilidad, procuraré compensar con Ahínco y Fidelidad lo que carezco en Facultades y Genio. Sigo siendo,

Señor,
Su más obediente Servidor,
Charles Lillie.'
C.


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