Lunes, 27 de Agosto de 1711


Nemo repente fuit turpissimus.- Juv.

Sr. ESPECTADOR,

-----Usted menciona con frecuencia los Asuntos que conciernen al Mundo Femenino, y en dichas Ocasiones se asegura de mostrarse muy severo para con los Hombres: Pero durante todo este tiempo, me temo, Usted ha tenido poco Trato con las Mujeres; de otro modo, sabría que la mayoría de ellas no están tan enojadas con nuestros Vicios como Usted imagina. Tiendo a creer (si me lo permite) que Usted todavía es, como yo lo fui alguna vez, un Muchacho sospechosamente recatado; y por lo tanto, para su Información, le ofrezco una breve Presentación de mi Persona, y de las Razones por las que me vi forzado a frecuentar Mujeres, beber, apostar y llevar a cabo todos esas cosas que un Hombre de Ingenio y de Placeres necesita en su Carácter para llevarse bien con las Señoritas.
-----Le cuento entonces que me criaron como un Caballero, y recibí la última Entrega de mi Educación de parte de un Hombre de gran Probidad, Ingenio, y árida Erudición, en una de Nuestras Universidades. No negaré que esto provocó que mi comportamiento y adoptaran el Aspecto de la Reflexión, antes que de la Acción; y un Hombre de Carácter bien contrario, que nunca había reflexionado en su Vida, se burló de mí un Día, diciéndome que creía que yo aun era Virgen. Había una joven y virtuosa Dama presente, y no me desagradó alentar esa Insinuación; pero tuvo un Efecto muy contrario al que yo esperaba. Desde ese momento, tanto la Señorita como el resto de mis Conocidos siempre me trataron con Frialdad. En poco tiempo, sucedió que ya no podía entrar a una Sala sin oír un Murmullo: Aquí viene la Doncella, susurraban; una Muchacha graciosa solía decir en algunas Ocasiones: Oye, ¿acaso sabes algo que nosotras no sepamos? A cada Expresión por el estilo generalmente le seguía una potente Risotada: En una palabra, sin que mediara mayor Falta en este Mundo que su Error al pensar que yo era tan inocente como ellas, me volví Insignificante en su compañía, y me recibían siempre con Ánimo dispuesto a las Bromas. Esto provocó una Impresión tan grande en mí, que decidí volverme tan agradable como el mejor de aquellos Hombres que se reían de mí; pero observé que al principio no tenía Sentido ser tan descarado con quienes ya me conocían: Pues hasta ese momento, mi Temperamento Recatado había sido tan notorio dondequiera que me encontrara, que resolví mostrar mi nueva Cara sólo en nuevos Rincones del Mundo. Mi primer Paso lo tomé juiciosamente; pues fui hasta Astrop e hice mi aparición ante una Multitud de Académicos, de Golpe, como el Muchacho más desfachatado que hubieran visto en su Vida. Envalentonado con este Éxito, hice el Amor y fui feliz. Luego de esta Conquista, pensé que sería poco caballeresco quedarme más tiempo con mi Amante, y crucé el Condado hasta llegar a Bury: Podría ofrecerle un detallado Relato de mi estadía en ese Lugar también. Y con estos dos Parajes concluyó mi primer Verano de Galantería. Usted se preguntará qué pasó durante el Invierno siguiente; pues bien, recaí en el Pudor tras encontrarme con algunos Personajes de Alcurnia en Londres, aunque no tanto como para que las Damas que antes se habían reído de mí dejaran de decir, ¡Por Dios! ¡Cómo ha mejorado este Caballero! Algunas Andanzas por los Teatros hacia finales del Invierno siguiente me llevaron a concebir nuevas Esperanzas de Aventura; y en lugar de retornar el siguiente Verano a Astrop o a Bury, pensé que estaba listo para ir a Epsom, y así seguí a una joven Mujer, cuyos Parientes se pusieron celosos al ver el Lugar privilegiado que su Favor me otorgaba, hasta Scarborough. Reforcé mi Proceder, y fue la Aspiración de mi Tercer Año llegar a Tunbridge; durante el Otoño de ese mismo Año hice una Aparición en Bath. Ahora entendía el Modo adecuado de Dirigirse a las Damas, y pude hacer muchas Amistades entre ellas, las cuales aproveché al Máximo. Durante todo este Tiempo, y algunos Años más, observé que ambos Sexos consideraban al Hombre pudoroso y sobrio como un Sujeto simple y basto, desprovisto de toda Vida o Espíritu. Pues era común que un Hombre que había estado bebiendo en buena Compañía, o que había pasado la Noche con una Mujerzuela, hablara de ello al Día siguiente con Damas por las cuales sentía el más alto Respeto. Ellas lo desaprobaban, quizá, con un golpecito de Abanico, o un ¡Ay, por Favor! pero a pesar de ello la Dama enojada conservaba las marcas de una aparente Aprobación en su Rostro: Él se dejaba llamar Muchacho Malvado y Dañino, o Miserable Desdichado; se encogía de Hombros, maldecía, recibía otro golpecito, juraba nuevamente que no sabía por qué hacían eso, y todo terminaba bien. Usted habrá visto con frecuencia que los Hombres se prestan a esta Charada en presencia de las Mujeres, y aparentan ser más aventureros de lo que realmente son, para hacerse pasar por Hombres de Espíritu. En base a mi larga Experiencia, puedo decirle que los Principios más laxos y el Comportamiento más disipado se ganan las palmas entre todas las Apariencias ante las Mujeres de Fortuna. La manera en que se alienta a la Gente que reviste esa Estampa me llevaron a abandonar todo rastro que diera la Impresión de una Educación sobria. En los lugares antes mencionados, así como en la Ciudad, siempre me rodeé de la Compañía de aquellos que se daban la gran Vida; y a su debido Tiempo me convertí en un Ganador entre los Hombres, y en un apuesto Muchacho entre las Damas. Debo confesar que pasé algunas Horas melancólicas al relatar las Estrecheces de mi Fortuna, pero mi Conciencia al mismo tiempo me dio el Alivio de haber ascendido por casarme con una Mujer de Fortuna.
-----Después de vivir así por un tiempo, y como con tales logros había llegado al vigésimo séptimo Año de Edad, pero más o menos el cuadragésimo de mi Constitución, mi Salud y mis Propiedades se desgastaron muy rápidamente; entonces ocurrió que caí en Compañía de una muy bonita Señorita que dirigía su propio Destino. Traté a dicha Señorita como nosotros los Hombres Galantes solemos hacer, con los Azares y las Desgracias del Caso: Espiando bajo las Ventanas, Escapando de Maridos celosos, y Corriendo muchos otros Peligros. La Jovencita estaba maravillosamente encantada con alguien como yo, que conocía muy bien este Mundo, y hablaba con gran delicadeza; como Desdémona, todo lo que este Amante decía, le afectaba; era extraño, era asombrosamente extraño. En una Palabra, la Impresión que yo había causado en ella fue tal que, con poco Esfuerzo más, logré que la Jovencita se casara conmigo. Hay tanto Encanto en su Inocencia y Belleza, que ahora detesto el vicioso Curso que había tomado mi Vida durante tantos Años, en la misma medida que lo detestaba antes de transitarlo.
-----Lo que pretendo al escribir todo esto, Señor ESPECTADOR, es que antes de que Usted prosiga con sus Panegíricos sobre el Bello Sexo, les dicte unas cuantas Conferencias que versen sobre sus tontas Aprobaciones. Estoy cansado del Vicio, y le aseguro que no es algo propio de mí que ahora esté tan cubierto que no pueda arrastrar a esta crédula y querida Criatura al Desprecio y la Pobreza a causa de su Generosidad hacia mí. Al mismo tiempo, instruya a los Jóvenes bien educados de nuestro Sexo, que no se ocupan lo suficiente de mejorar algunas pequeñas cosas: Mantener un buen Semblante al entrar a una Sala, y mostrar la Audacia adecuada al expresarse con Gracia y Alegría, harían a un Caballero Virtuoso y Sensato capaz de desenmascarar a las huecas e insolentes Pícaras que brillan entre las Mujeres.
-----Sr. ESPECTADOR, no me cabe duda de que Usted es una Persona muy sagaz, pero cita tanto a Cicerón últimamente, que temo que vaya a condenar estos Asuntos por Insignificantes: Pero créame, Señor, que revisten la mayor Importancia para la Vida Humana; y si Usted puede hacer algo para abrirles bien esos Ojos bellos, le estarán Agradecidos todos los Contemporáneos que sean Padres, Esposos, o Hermanos de alguna Mujer.

Su más cariñoso y humilde Servidor,
Simon Honeycomb.

T.



Jueves, 23 de Agosto 23 de 1711.

Maximas virtudes jacere omnes necesse est Voluptate dominante.- Tull. De Fin.

No conozco ninguna Personalidad que le propine un Embate más arrollador a la Razón, y que al mismo Tiempo presente tan ridícula Escena a la Imaginación, que la de un Hombre de Placer e Ingenio deambulando por el Pueblo. La Descripción de este Hombre de Afeites, comentado por algunos con una Mezcla de Desprecio y Bufa, por otros con Gravedad laudatoria, propia de la Distinción, está en Boca de todo aquel que ocupe algo de su Tiempo en Conversar. Mi Amigo WILL. HONEYCOMB tiene esta Expresión con frecuencia; y yo nunca podría entender a partir del siguiente relato, luego de la Mención de uno de éstos, si su Hombre de Placer e Ingenio se trata de un Borrachín demasiado viejo para frecuentar Mujerzuelas, o de un Muchachito libidinoso dotado de algo de Vitalidad, que bien podría conversar con usted, recibir vuestras gentiles Atenciones, y al mismo tiempo corromper a vuestra Hermana, o acostarse con vuestra Esposa. De acuerdo con su Descripción, un Hombre de Ingenio, en caso que pudiera tener por Coronas a Mujerzuelas que sean de su Agrado, sería tan extravagante como para además sobornar Sirvientes, hacer falsas Amistades, arruinar Relaciones: Digo, de acuerdo con él, el simple y llano Vicio es demasiado poco para un Hombre de Placer e Ingenio; por ello dejaría una sencilla y accesible Maldad, para llegar a lo mismo con el solo Agregado de cierta Falsedad y algún Riesgo. Will piensa que el Pueblo ha sido muy estúpido al respecto, pues no hemos escuchado tanto como solíamos acerca de estos Fanfarrones; a quienes (sin observarlo) él describe como los más infames Canallas de la Naturaleza en lo que se refiere a Amistad, Amor o Conversación.
Cuando el Placer se convierte en la principal Empresa en la Vida, necesariamente sucederá que Monstruos como éstos surjan del persistente Ejercicio de estas Liviandades que naturalmente arrancan de Raíz a la Razón y a la Reflexión en toda su Fuerza, y que ponen en su Lugar una Impaciencia generalizada para Pensar, y un constante Raudal de desordenado Deseo.
El Placer, cuando es el Propósito central de un Hombre, siempre se decepcionará; y su constante Búsqueda obtura la Capacidad de disfrutarlo, a pesar de que Expone nuestra Insuficiencia para conseguir lo que deseamos en desmedro de todo lo demás. Por ello la Estación intermedia del Hombre de Placer es más pesada que la que uno impondría sobre el más vil Criminal. Contémplenlo apenas despierta luego de una Bacanal, o desencantado con haber perseguido deshonestamente a una Mujer sin Valor, y no existirá Hombre con Vida cuyo Ser sea un Peso o Molestia como éste. Es un completo Extraño a las placenteras Reflexiones de una Ataredecer, luego de una Jornada bien aprovechada, o a la Felicidad de Corazón o Ligereza de Espíritu de una Mañana tras un Sueño profundo o indolentes Modorras. No está preparado para estar en Paz por más tiempo del que puede mantener la Razón y el Sentido sin Tapujos; de otra manera sería acechado por el Pensamiento, que no podría creer que ésta Mujer fuera la que, al descubrirla, realmente era. ¿Qué ha alcanzado con su Conquista más allá de pensar indecorosamente en ella por quien uno o dos Días antes tenía el más elevado Respeto? ¿ y en sí mismo quizás al injuriar al Hombre a quien de todos los Hombres él nunca hubiera querido lastimar?
El Placer agarrota por entero al Hombre que se hace Adicto a él, y no le dará Descanso por ningún Servicio en la Vida que contraríe la Voluptuosidad del Momento Presente. Usted podrá observar, de hecho, en la Gente de Placer cierta Complacencia y Ausencia de toda Severidad, permitida por el Hábito de una Vida libre y despreocupada; pero cuéntele al Hombre de Placer vuestros secretos Deseos, Preocupaciones, o Dolencias, y se encontrará con que ha abdicado de la Delicadeza de sus Pasiones al servicio de los Antojos de su Apetito. Poco sabe del perfecto Goce que abandona, por las engañosas Gratificaciones persiguidas. Él observa cómo el Placer se acerca y se le dirige con Augurios de acogedoras Esperanzas, Miradas chispeantes y Movimientos llenos de Gracia; pero no lo observa al alejarse de su Presencia con Desorden, Impotencia, deprimente Vergüenza, y evidente Imprefección. Hace poco gloriosa a nuestra Juventud, y Vergonzante a nuestra Edad.
WILL. HONEYCOMB nos suministra veinte Intimidades en un Anochecer de numerosas Arpías cuyos Brotes habían sido entegrados en sus Brazos; y dice se adjudicaría un más elevado Valor por haber tenido, como reza el Dicho, unas muy buenas Mujeres. Las buenas Mujeres de Will son el Confort de su Corazón, y lo apoyan, lo garantizo, con el Recuerdo de pasados Encuentros con personas de esa Condición. No, no hay en el Mundo Ocasión en la que el Vicio haga de una Figura algo tan Bizarro, como el encuentro de dos Viejos que han sido Compañeros en un inexplicable Placer. Recordarle a una Señora desdentada que alguna vez contó con un Repertorio impecable, o a un difunto Mujeriego que en otros tiempos fue objeto de Admiración del Pueblo, resulta una Sátira, en lugar de un Encomio; aunque por otra parte, considerad la Edad de aquellos que han transcurrido sus días en el Trabajo, la Industria, y la Virtud, sus desfallecimientos los hacen parecer más vereables, y las Imperfecciones de sus Cuerpos son la Prueba de la Desgracia de la Sociedad Humana, pues su Obra es tan poco perdurable.
No obstante, volvamos a mi Hombre de Ingenio y Placer. En todos los Ámbitos humanos donde sea que impere esta característica, quien la encarne será un negligente Amigo, Padre y Esposo, y condenará, a su infeliz Descendencia, a la Pobreza. Hipotecas, Enfremedades y Acuerdos son los Legados que un Hombre de Placer e Ingenio deja a su Familia. Todos los pobres Canallas que hacen tan lamentables Discursos después de cada Sesión en el Tyburn fueron, a su Manera, Hombre de Placer e Ingenio antes que cayeran en las Aventuras que los llevaron por esta Dirección.
La Indecisión y la Pereza en todos los Asuntos del Hombre, son los Efectos naturales de la Adicción al Placer: Deshonor hacia el Caballero y Defraudación para el Comerciante son lo que le toca a aquél cuya Meta central es el Deleite. La principal Causa de que esta Búsqueda haya sido recibida en todos los Tiempos con tanto Respeto por parte de la Porción mas sobria de la Humanidad, ha sido que algunos de los mayores Talentos se han inmolado en ella: Las brillantes Cualidades de estas Personas han dotado de Belleza a todo en lo que se vieron comprometidos, y con una Mezcla de Ingenio han embellecido también a la Locura. Si pudiera Alguien, que sepa lo que es haber pasado muchas Horas en un Ámbito de Jovialidad, Risas, Ingenio y Pasatiempos voluptuosos, volver atrás la vista hacia todo a lo que mientras tanto se dedicaba, encontrará que hubo sido en un Instante mordaz con un Hombre a quien ahora desea no haber ofendido, que ha sido impertinente con alguien que no merecía la Crueldad de ser tratado con tantas Libertades, que ha sido indecentemente ruidoso en esas Épocas, abierto de un modo definitivamente mostrenco en esas Épocas, impiadosamente Artero en esas Épocas; y que del Conjunto entero de sus aplaudidas Satisafcciones, se muestra incapaz de recabar siquiera una Anécdota en la que pueda regocijarse de la Inteligencia por sí misma, solitaria, o en la que él impusiera su Personalidad por sobre otros Hombres. Vemos, solo los Mejores están preparados para los Placeres; pero ¿cuán monstruosa es la Generalidad de los Hombres que profesan este Camino, sin Genio ni Talento? La Escena entonces es alocada hasta la Extravagancia: es como si los Idiotas imitaran a los Locos. El Placer de este Tipo se representa en los excesivos Aperitivos y en las vocingleras Celebraciones del tradicional Caballero del Campo, cuyos Hábitos y Divertimentos se proponen poner un Fin lo más velozmente posible a aquella pequeña Partícula de Razón que todavía poseen cuando están sobrios: Estos Hombres de Ingenio y Placer, apenas tienen la oprtunidad, despilfarran sus Sentidos, bebiendo hasta perder el Gusto, fumando hasta perder la Vista, y bramando hasta perder el Oído.
T.





Lunes, 20 de Julio de 1711


Exempta juvat spinis e pluribus una.- Hor.

Mis Corresponsales me aseguran que las Enormidades de las que últimamente se han estado quejando, y de las que di cuenta en mi Publicación, están tan lejos de haber sido subsanadas, que nuevos Males surgen cada Día para interrumpir sus Conversaciones, en desmedro de mis Reproches. Mi Amigo, que escribe en el Café cerca del Temple, me informa que el Caballero que constantemente se ofrece como Voluntario para el Canto adquirió inusuales condiciones musicales después de leer mi Ensayo; y no contento con ello, también avanzó bailando, hasta los Espejos en el medio del Salón, y practicó pasos de Minuet al son de su propio Tarareo: La incorregible Criatura ha ido aun más lejos y, en el Café, a la vista de todos, con una Mano extendida como si guiara a una Dama, bailó tanto la Danza Francesa como la Contradanza, simulando que retaba a su supuesta Compañera con Sonrisas y Movimientos de Cabeza si no mantenía una posición erguida o no se inclinaba de acuerdo con la Posición y Evolución de la Danza. Antes de comenzar este Ejercicio, el Caballero se dio el gusto de aclararse la Garganta mediante Toses y Escupidas durante una buena media Hora; y apenas se dispuso a empezar, interpeló a un Empleado del Abogado que estaba en el Salón para que le confirmara si había ejecutado Porque de la Muerte Tú me has salvado como correspondía, y luego preguntó al Joven (al tiempo que señalaba un Acta del Juzgado, que éste llevaba bajo el Brazo) si eso que llevaba era una Partitura de Ópera o no. Sin esperar la Respuesta, se entregó al Ejercicio antes mencionado, y practicó sus Aires a la vista de todos en el Auditorio, que se habían vuelto para mirarlo; y lo hizo sin el menor rastro de Vergüenza o de Arrepentimiento por sus Transgresiones previas.
-----Estoy completamente desconcertado respecto de lo que debo hacer con este Joven; sólo se me ocurre declararlo Proscrito, y penalizar a todo aquel que le dirija la Palabra en el Salón que frecuenta, así como ordenar que tome el Café y el Té sin Azúcar, y que no pueda recibir de Nadie más que lo necesario.
-----Como el Inglés es un Pueblo sobrio, y generalmente inclinado hacia una cierta Timidez en el Comportamiento en Público, uno se pregunta de dónde salen estos Muchachos que podemos encontrar en nuestra Ciudad; no todos parecen Producto de esta Isla; Impertinentes, Parlanchines, y aquellos que hacen caso omiso de las Observaciones de los demás: Todos ellos son ciertamente de Extracción ajena a esta tierra. Por mi parte, me sorprende tanto ver un Inglés parlanchín como ver un Pino Indio que crece sobre uno de nuestros densos Matorrales. Cómo hacen esta Criaturas para que el Sol las alumbre lo suficiente como para convertirse en inquietos Animales y Hombres aburridos es algo que sobrepasa mi Filosofía.
-----Hay otra Clase de Impertinentes que causan Perplejidad en un Hombre cuando está en Compañía diversa; se trata de Los que Hablan muy Alto: Estos tratan a la Humanidad como si todos fuéramos sordos: No se expresan; se proclaman. Muchos de ellos son culpables de este Atropello por Vanidad, porque también piensan todo lo que dicen; o bien guardan tanta Veneración por su propia Persona, que no pueden creer que algo que les concierne resulte insignificante para el resto de nosotros. A menudo he lamentado, a causa de estas Personas, que no podamos cerrar nuestros Oídos con tanta facilidad como lo hacemos con nuestros Ojos: Es muy incómodo que necesariamente debamos sentirnos perseguidos por su culpa. Después de estos Gritones, están esas molestas Criaturas que se acercan con Aire de ser nuestros Amigos o de contar con nuestra Confianza; se trata de los Murmuradores. En el Café que frecuento hay uno de esos o que, habiendo observado que soy un Hombre bien dispuesto a guardar Secretos, se me acerca y con un Murmullo me dice cosas que toda la Ciudad ya sabe. No es muy difícil adivinar el Motivo de esta Impertinencia: No es más que un Método o Arte Mecánico para aparentar ser sabio. Nunca verá entre las personas que frecuentan esta técnica a aquellos de los cuales es esperable que tengan algo que hacer en este Mundo. Los Murmuradores son peores que los Gritones, así como los Enemigos secretos son más peligrosos que los declarados. Desearía que mi Amigo del Café se diera por enterado, mediante estas Alusiones: No he escuchado ni una Palabra de lo que me ha estado diciendo durante estos Años, aunque él me considere el más confiable Repositorio de sus Secretos. Los Murmuradores tienen una manera agradable de terminar sus Conversaciones diciendo en voz alta, ¿No le parece? y luego murmuran nuevamente, y luego otra vez en voz alta, pero sabe, aquella Persona; y de nuevo un Murmullo. Todo ello estaría bien, si murmuraran para que las Tonterías que espetan no salieran del Círculo de sus Amistades; pero ¡ay! lo hacen para resguardar la Importancia de sus Pensamientos. Puedo nombrarle a más de una Persona a quien ningún Hombre hoy sobre la Tierra ha oído hablar sobre Tema alguno, ni ha visto en su Vida con un Libro en la Mano, y que no sé cómo puede susurrar algo parecido al Conocimiento de lo que pasa o ha pasado en este Mundo; y lo que dicen tales Personas, parecen haberlo aprendido de algún Espíritu que no los consideró dignos de recibir la Historia completa. Pero en verdad, los Murmuradores se ocupan sólo de Verdades a medias acerca de aquello que relatan para entretenerlo. Es un Recurso de considerable Ayuda en su Discurso que "dicen en la Ciudad", y "la Gente empieza a hablar a sus anchas", y "me lo ha confiado una Persona demasiado importante como para que la nombre, y se lo dirán cuando la Cuestión esté más madura". Mi Amigo me guiña el Ojo todos los Días desde que volví a la Ciudad la última vez, y me ha comunicado, en carácter de Secreto, que se ha propuesto confiarme dentro de poco un Secreto; mas no sabré de qué se trata, como me asegura ahora, hasta dentro de Quince Días.
-----Pero no debo olvidar a la más querida Parte de la Humanidad, me refiero a las Damas, mientras ocupo un Ensayo entero con Agravios que conciernen sólo a los Hombres; en cambio, propongo humildemente que reemplacemos a los Necios para un Experimento. Un cierto Grupo de Damas se queja de que a menudo un Visitante las deja perplejas cuando pretende aparentar que es más sabio que ellas; Cualidad que espera preservar mediante una Gravedad obstinada, y un extremo Cuidado en no revelar su Opinión acerca de ningún Asunto. Hasta ahora, el doloroso Silencio no le ha brindado más Ventajas que las que habría obtenido si, comportándose con absoluta Libertad, se hubiera excusado de opinar sobre éste u otro Particular, mientras que ahora ofende completamente. Para Alivio de estas Damas, mis buenos Amigos y Corresponsales, intercambiaré mi proscrito Bailarín por su tonto Visitante, y asignaré al silencioso Caballero todos los lugares Favoritos del Bailarín; para lo cual les he enviado por el Correo de un Penique las siguientes Cartas, donde detallo la Conducta que regirá sus nuevas Conversaciones.

SEÑOR,

-----He oído, téngalo por seguro, acerca de sus Irregularidades; pero no lo trataré con tanto Rigor como Usted se merecería. Si le puedo pedir que se tome el Trabajo de acudir al Lugar mencionado en la Posdata a esta Carta a las Siete de la Tarde, lo conducirán a una Habitación espaciosa y bien iluminada, donde hallará Música y Señoritas. Verá a una joven Dama sonriente junto a la Ventana que da a la Calle; podrá invitarla a salir, pues lo ama tanto como ama a cualquier otro Hombre, aunque no lo haya visto antes. Nunca en su Vida pensó más que Usted. No se sorprenderá si Usted la aborda, ni se preocupará cuando la abandone. Apresúrese, deje el Lugar donde se ríen de Usted, y venga a uno donde lo admirarán. Usted no tiene ninguna Importancia, por lo tanto venga al lugar donde lo recibirán bien por ello.

Su más humilde Servidor.


SEÑOR,

-----Las Damas a quienes visita piensan que un Hombre sabio es la Criatura más impertinente del Mundo, por lo tanto no puede Usted ofenderse si les causa Desagrado. ¿Por qué esforzarse en parecer sabio, donde no lo estimarían aunque realmente lo fuera? Venga a vernos; olvídese de las Muchachas de Risita tonta; permítale a su Inclinación natural que lo acompañe, tanto si habla como si permanece en silencio; y deje que las Mujeres que se agrupan en Clanes o Hermandades sigan su propio camino; la Compañía de aquellos de nuestro Sexo que esgrimen ese Gusto vulgar no es un Lugar para Usted.

For Women born to be controll'd
Stoop to the forward and the bold;
Affect the haughty, and the proud,
The gay, the frolick, and the loud.


T.



Sábado, 18 de agosto, 1711


Pronuntiatio est Vocis et Vultus et Gestus moderatio cum venustate.- Tull.

Sr. ESPECTADOR,

La buena Lectura de la Oración Común es de una Importancia tan grande, y está tan descuidada, que me tomo la Libertad de ofrecer a vuestra Consideración algunos Particulares sobre ese Tema: ¿Y qué otra Observación más valiosa que esta?, siendo algo tan Público y de Consecuencias tan elevadas. De hecho es asombroso que el Ejercicio frecuente de la misma no lleve a quienes Practican ese Deber a ser más expertos en ella. Esta Inhabilidad, como yo la concibo, proviene del poco Cuidado que se pone en su Lectura mientras los Muchachos están en la Escuela, cuando son iniciados en el Latín, bajo el cual quedan subordinadas las Oraciones en Inglés, y éstas quedan por completo descuidadas, o al menos se las lee con poco resultado y sin las debidas Observaciones sobre cuál es el Acento y el modo apropiado en que hay que leerlas; a causa de esto los Muchachos han adquirido Hábitos tan perjudiciales que difícilmente puedan ser eliminados. La única manera que conozco de remediar esto, es proponer a alguna Persona de gran habilidad que sirva como Patrón para ellos, dado que el Ejemplo es sumamente efectivo para convencer al Docto, tanto como para instruir al Ignorante.
-----Usted debe saber, Señor, que he frecuentado el Servicio de la Iglesia de Inglaterra durante los últimos cuatro Años, y que hasta el Domingo pasado nunca había descubierto, en un Grado tan grande, la Excelencia de la Oración Común. Cuando, estando yo en la Iglesia de St. James's Garlick-Hill, escuché una lectura del Servicio tan clara, tan enfática y tan ferviente, que casi resultaba Imposible estar desatento. Mis Ojos y mis Pensamientos no podían vagar como de costumbre, sino que estaban restringidos a mis Plegarias: entonces consideré que estaba consagrado al Todopoderoso, y no a un Rostro bonito. Y cuando reflexioné sobre mi Desempeño anterior respecto de ese Deber, descubrí que lo había pasado por alto como una cuestión de Forma, en comparación con la Manera en que lo cumplía entonces. Mi Espíritu estaba realmente afectado, y Deseos fervientes acompañaban mis Palabras. La Confesión fue leída con tal Humildad resignada, la Absolución con semejante Autoridad confortable, la Acción de Gracias con tal Gozo Religioso, que me hicieron sentir esas Cualidades en el Espíritu de un Modo en que nunca lo habían sentido antes. Para remediar por lo tanto el Agravio del que acabo de lamentarme, humildemente propongo que este excelente Lector, para la próxima Asamblea anual del Clero de Sion-College y para todas las subsiguientes, así como todas las otras Convenciones, lea las Oraciones ante ellos. Así aquellos que tengan miedo de exagerar el movimiento de sus Bocas y de estropear sus suaves Voces, aprenderán a Leer con Claridad, Volumen y Fuerza. Otros que afectan un Aire jactancioso y negligente cruzando sus Brazos y dejando su Libro colgando, aprenderán cuál es el Comportamiento decente y la Postura recta del Cuerpo. Aquellos que Leen muy rápido, como si estuviesen impacientes con lo que hacen, pueden aprender a hablar pausadamente. Hay otro tipo de Personas a quienes llamo Lectores Pindáricos, porque están condenados a no tener medida alguna; pronuncian cinco o seis Palabras con gran Parsimonia, y las cinco o seis subsecuentes con el mismo grado de Celeridad: la primera parte de la Oración con una Voz muy exaltada, y la última parte con una Voz sumisa: otras veces empezarán con cierta clase de Tono, e inmediatamente después hablarán con uno muy diferente. Estos Caballeros aprenderán de mi admirado Lector una Uniformidad de Voz y de Pronunciación, y todo aquel que esté exento de esas Propensiones, y que lea con tal Indiferencia como si no entendiese el Idioma, se informará sobre el Arte de Leer conmovedora y fervientemente, sobre cómo distribuir los Énfasis y darle el Acento propio a cada Palabra, y cómo variar la Voz de acuerdo a la Naturaleza de la Oración. Ciertamente hay una gran Diferencia entre la Lectura de una Oración y la de una Gaceta, por lo que ruego a usted pida a un Grupo de Lectores que finjan cierto Familiaridad Caballeresca de Tono, y corrija su Lenguaje a medida que leen, gritando en lugar de Perdonáis y Absolvéis, Perdonas y Absuelves. Estas Personas suelen ser bastante Versadas en los Clásicos, y les parecería un Pecado imperdonable leer a Virgilio o Marcial con tan poco Gusto como ellos leen el Servicio Religioso.
-----Me parece que esta Indiferencia surge del Empeño por evitar la Imputación de hablar en Jerga (Cant), y de la falsa Noción de la misma. Será por lo tanto conveniente rastrear el Origen y el Significado de esta Palabra. La Jerga deriva, según algunas Personas, de Andrew Cant, quien, según dicen, era un Ministro Presbiteriano de alguna Parte iletrada de Escocia, y que debido al Ejercicio y Uso había obtenido la Facultad, alias Don, de Hablar en el Púlpito en un Dialecto tal que según se dice no entendía nadie más allá de su propia Congregación, y ni siquiera todos sus miembros. Desde los tiempos de las Misas de Cant, el mismo ha sido comprendido en un Sentido más amplio, y viene a significar toda Exclamación o Quejido repentinos, o Tonos inusuales y finalmente toda Oración o Sermón, como el de los incultos Presbiterianos. Pero yo espero que una Elevación de Voz conveniente, un Énfasis y un Acento apropiados no entren dentro de esta Descripción. Así que nuestros Lectores pueden ser aun tan diferentes respecto de los Presbiterianos como deseen. Los Disidentes (al menos de los que yo he escuchado) de hecho elevan sus Voces, pero lo hacen con saltos repentinos desde la parte más baja hasta la más alta, realizados con tan poco Juicio o Habilidad que su Elevación y Cadencia es Vocinglera y Murmurante. Ellos hacen uso del Énfasis, pero tan indebidamente, que a menudo lo aplican a alguna Partícula insignificante, como sobre los si, o las y. Ahora, si esta Inconveniencia tiene un Efecto tan grande sobre las Personas, como vemos que lo tiene, ¿qué Influencia enorme tendría el Servicio de nuestra Iglesia si incluyera las mejores Oraciones jamás compuestas, y pronunciadas en los Términos más conmovedores, más humildes, y más expresivos de nuestra Carencia y Dependencia del Objeto de nuestra Adoración, dispuestas en el Orden más apropiado, y evitando toda Confusión; qué Influencia tendrían, repito, estas Oraciones si las recitaran con el debido Énfasis, y las apropiadas Elevación y Variación de Voz, terminando la Sentencia con una Cadencia dulce, y, en una palabra, con un Acento y un Giro de la Frase como le corresponde a las Oraciones?
-----Tal y como está administrado el objeto de Culto en las Congregaciones Disidentes, usted puede encontrar Palabras y Frases Insignificantes elevándose con vívida Vehemencia en nuestras propias Iglesias, depreciándose el más exaltado Sentido, debido a una Indolencia desapasionada. Yo recuerdo haber escuchado al Dr. S---e decir en el Púlpito, sobre la Oración Común, que, al menos, era tan perfecta como cualquier cosa de una Institución Humana: Si los Caballeros que se equivocan de este modo gustaran de recolectar las muchas Chanzas que han leído sobre aquellos que recitan Cosas buenas con una Gracia maliciosa, seguirían pensando que lo que en ese caso es sólo Ridículo, es en sí mismo Impío. Pero para dejar esto a sus propias Reflexiones, concluiré este Problema con lo que César dijo sobre la Irregularidad de Tono de uno que leía ante él, ¿Estás leyendo o cantando? Si estás cantando, cantas muy mal.

Su más Humilde Servidor.

T.



Jueves, 16 de Agosto, 1711


Stultitiam patiuntur opes----. Hor.

Si las siguientes Monstruosidades no son corregidas a la primera Mención, espero recibir futuras Noticias de mis Corresponsales.

Sr. Espectador,
Le agradezco el Discurso del otro día acerca de los frívolos Polemistas, que con gran Efusión, y citando numerosas Circunstancias y Autoridades, se adjudican la Responsabilidad de probar Asuntos que Nadie que viva se animaría negar. No podría aplicarse usted a Tarea más útil que la de sentar las Leyes de la Polémica para Cafeterías y frente accidentales Acompañantes, así como también para Debates más formales. Entre muchas otras Cosas que su Experiencia le sugiera, sería muy interesante si se dedicara a reparar en los Apostadores. No voy a repetir aquí lo que Huidbras dijo de estos Polemistas, que es tan cierto que ha adquirido formas Proverbiales; pero sí le informaré de un grupo de Jovenzuelos de los Claustros de la Corte, cuyos padres los han abastecido tan suficientemente que no necesitan ser demasiado ansiosos para instruirse en la Ley y ponerse al Servicio de su Patria en el Bar: sin embargo allí están los otros, que son enviados al Temple (Como dicen sus Padres) para que aprendan a sobrevivir. Uno de estos Caballeros es muy elocuente e insidioso en la Cafetería que frecuento, y siendo parte de su Naturaleza, a pesar de su excesiva Ignorancia, la Disposición para la Controversia, ha hallado este modo de aliviar su Temperamento, permaneciendo ocioso e ignorante, y aún así se dándose Aires de Hombre de Mundo e instruido, por la Fuerza de su Bolsillo. Lo desgraciado del Caso es que yo tengo, como sucede cada tanto, un Stock mucho más amplio de Enseñanzas que de Dinero. El Señor del que hablo se aprovecha de la Estrechez de mi Situación de modo que ha leído todo lo que yo quisiera, y me avasalla con tanta Altivez y con tan poderosos Argumentos, que siendo una Persona cultivada soy visto como un Impostor. No hace mucho Tiempo estaba contando que había leído un Pasaje de Tácito, cuando mi joven Señor acompañado y sacando su Bolso, me desafió con diez Guineas, que serían apilados en la Mano de aquel Caballero (señalando a uno que fumaba en otra Mesa), a que yo estaba completamente equivocado. Fui idiota por querer esos diez Guineas; él sin piedad se encaminó hacia el Triunfo, triunfó sobre mi Ignorancia acerca de cómo vencerlo, y le dijo a todos los presentes que él ya había leído a Tácito más de veinte veces, y semejante Tramo no podía escapársele. Tenía en ese momento tres Apostadores de Envergadura dependiendo entre su persona y algunos de sus Compañeros, que son lo suficientemente adinerados para sostener una Discusión con él. Jugó cinco Guineas en Preguntas de Geografía, dos sobre si la Isle of Wight era una península, y tres acerca de si el Mundo era redondo. Tenemos un Caballero, Visitante de nuestra Cafetería, que está fuertemente enterado de Escándalos de la Antigüedad; mi Polemista le ha ofrecido veinte Piezas por un Asunto de Historia; para aclarar que César nunca se acostó con la Hermana de Catón como escandalosamente comenta alguna Gente.
Hay numerosos Hombres como éste en nuestro Pueblo, que se creen Estadistas, Historiadores, Geógrafos, Matemáticos y leídos en cualquier otro Arte, cuando la Persona con quien hablan no tiene igual Patrimonio que Conocimientos. Le pido que prevenga, a Jovenzuelos así, de este compendioso Camino hacia la Sabiduría, que cuesta a otras personas tanto Tiempo y Padecimiento, y de ese modo usted habrá cumplido con
Su Humilde Servidor.

Cafetería próxima al
Temple, 12 de Ago., 1711

Sr Espectador,
Tenemos aquí a un Jovencito que entona Melodías de Ópera o Canturreos a Casa llena. Ruego le hagan saber que no tiene ningún Derecho a actuar en este Lugar como si se encontrara en un Cuarto Vacío. Tenga la Bondad de dividir en Sectores al Espacio Público, y atestigüe, frente a los Silbadores, Cantantes, y comunes Oradores que son escuchados más allá de la Porción del Cuarto asignada, que la Ley es Abierta, y que hay allí una Equidad que nos libra de aquellos que nos interrumpen en nuestro Discurso Legal, tanto como de aquellos que nos detienen por la Calle. Considero, Sr. Espectador, que estas Personas son tan Transgresores como el Oficial de su Diligencia, y del mismo Tenor que el Consejero Ephrain. Es verdad, este Señorito es acaudalado y como dice el Vulgo, a éstos no les importa Nadie, pero seguro que eso no le da Autoridad para Silbar donde le plazca.
Soy, Señor,
Su más Humilde Servidor.

P.D. Dispongo de Habitaciones en el Temple, y hay aquí Estudiantes que están aprendiendo Oboe; ruego que los Gobernantes quieran que todos los Abogados que son Expertos en Instrumentos de Viento se hospeden en el Thames.

Sr. Espectador
Somos una Sociedad de jóvenes Mujeres que pasa gran parte de nuestro Tiempo en Conjunto, compelidas por el Humor mercenario de los Hombres, siendo éste tan inclinado hacia esa Tesitura. Allí nos visita un viejo Solterón que tiene la Mira puesta en cada una. El Señor es rico y sabe que podría poseer a cualquiera de nosotras, por ello no se aboca a ninguna en particular, siendo su Actitud excesivamente maleducada. Su Placer consiste en Juguetear, estampa sus Besos por Sorpresa, coloca sus Manos en nuestros Cuellos, raja nuestros Abanicos, roba nuestras Cintas, fuerza Cartas de nuestras Manos, espía nuestros Papeles y miles de otras Groserías. Ahora lo que desearía de su parte es que lo advierta, publicando lo siguiente, si prontamente no se une en Matrimonio con una de nosotras, hemos acordado todas confrontarlo la próxima vez que simule casaderas y usarlo como lo que realmente es, un Bufón. En nombre de la Hermandad escribo esta página suya, y soy, como todas ellas,
Su Constante Lectora
y Simpatizante

Sr. Espectador
Yo y un gran número de sus Lectoras nos hemos amoldado a sus Reglas, incluso a lo que Indumentaria se refiere. Siquiera una ha reducido nuestra Falda a su antiguo Talle circular, a pesar que de hecho hemos conservado una acolchada debajo, que nos permite no sentirnos incómodas con la Moda; pero todo esto a Condición que el Señor Espectador no extienda su Censura más allá. Sin embargo, hemos encontrado que ustedes, los Hombres, secretamente aprueban este Uso imitando nuestra Silueta Piramidal: La Cola de vuestros novedosos Sacones forma una Circunferencia tan amplia como nuestras Faldas, del mismo modo que éstas están confeccionadas con Tela de Ballena, también lo están aquellas con Alambre, para incrementar y sostener los muchos Pliegues que cuelgan de cada Lado; y el Sombrero, percibo, ha disminuido la misma proporción que nuestra Sombrerería. Nosotras conformamos una Figura Regular, pero desafío a vuestros Matemáticos a que den Nombre a la Forma que ustedes delinean. Vuestra Arquitectura es meramente Gótica, y traiciona peor al Gusto que la nuestra; por ello si se mostraran ecuánimes para los de vuestro mismo Sexo, yo sería menos de lo que soy ahora,
Vuestra Humilde Servidora.





Lunes, 13 de Agosto de 1711


Irrupta tenet Copula.- Hor.

-----Dado que las siguientes Cartas son Genuinas, y constituyen la Imagen de una Digna Pasión, estoy dispuesto a ceder un Lugar en mis Escritos a la Amonestación de esta anciana Dama y a la Representación de su propia Felicidad.

Sr. ESPECTADOR,--------------------9 de Agosto de 1711


-----Transito ahora el sexagésimo séptimo Año de Edad, y lo leo con Aprobación; pero pienso que no ha logrado criticar la Raíz del mayor Mal de la Vida, que es la falsa Noción de la Galantería en el Amor. Su Base es, y ha sido durante largo tiempo, muy errada; pero yo, que he sido Esposa durante Cuarenta Años, y fui educada de tal manera que he sido desde entonces muy feliz, no me dejo engañar por esta Tontería. En una Palabra, Señor, cuando era una Jovencita, todos aquellos que evitaban los Vicios de la Época eran materia de cuidadoso Estudio, y se nos quitaba de la Vista todo Objeto extravagante. Unos Tapices con toda la venerable Simplicidad de las Historias de las Escrituras tenían mejores Efectos que los Amores de Venus y Adonis o Baco y Ariadna en las finas Estampas actuales. El Caballero con quien estoy casada me conquistó en un Arrebato de Pasión, pero fue el Arrebato de un Cristiano, de un Hombre de Honor, y no uno de esos que se ven en los Héroes Románticos o en los Engreídos Quejosos: Ello sentó una Base adecuada para nuestra Vida. Para darle una Idea de nuestro mutuo Afecto, adjunto varias de sus Cartas, escritas hace Cuarenta años, cuando era mi Prometido; y una escrita el otro día, después de muchos Años de Convivencia.

Su Servidora,
Andrómaca.


Madam,-------------------- 7 de Agosto de 1671

-----Si mi Vigilancia y mis diez mil Deseos que velan por su Bienestar y Reposo tuvieron algo de fuerza, anoche Usted habrá dormido segura, y con a todos los Ángeles a su Servicio. Por tener mis Pensamientos fijos en Usted, por vivir en Miedo constante de cada Accidente del que es pasible toda Vida Humana, por elevar mis Plegarias a toda hora para alejar tales Males de Usted: Sepa, Madam, que por eso sufro, y eso es lo que hago por Aquella que siente Dolor cuando me acerco, y llama Impertinencia a mis tiernas Penas. Usted está ahora ante mis Ojos, mis Ojos que están listos para derramar Ternura; pero no pueden dar Alivio a mi efusivo Corazón, que dicta lo que ahora estoy Diciendo, y ansía relatarle todas sus Congojas. ¡Cómo te hallas, oh Alma mía, enajenada de ti misma! ¡Cómo se ha dispersado toda tu Atención! Mis Libros son Papeles en blanco, y mis Amigos, Intrusos. No tengo Esperanza alguna de Calma, si no es por medio de su Piedad; Concedérmela le concedería a Usted aun más el Triunfo. Infligir Dolor es Tiranía; Alegrar, el verdadero Imperio de la Belleza. Si Usted tuviera a bien considerarlo, descubriría un Cambio agradable en rechazar la Servidumbre de un Esclavo, para recibir el Consentimiento de un Compañero. Me someto a aquella Condición con la Esperanza de lograr esta última: Pues si ya vivo en Cadenas sin murmurar ante el Poder que me las impone, también podría disfrutar la Libertad sin olvidar la Compasión que me la otorgara.

MADAM, Soy
Su más Devoto, su más Obediente Servidor.


-----Aunque no emití ninguna Declaración a su Favor de este Caballero, Usted verá que albergaba una gran Esperanza de Conquistarme cuando escribió esto al Mes siguiente.

Madam, --------------------3 de Septiembre de 1671

-----Antes de que la Luz despuntara sobre la Tierra esta Mañana, me desperté; yacía a la Espera del Retorno de su Fulgor; no es que pudiera darme una nueva Sensación de Alegría, sino que esperaba que la bendijera a Usted, con su jovial Rostro, luego de la Calma que rogué para Usted anoche. Si mis Plegarias fueron oídas, el Día habrá aparecido con toda la Influencia del Misericordioso Creador sobre la Persona de Usted, y sobre sus Acciones. Que Otros, mi adorable Encanto, hablen de un Ser ciego que dispone el talante de sus Corazones; yo condeno sus vulgares Imágenes del Amor. No tengo ningún Pensamiento relacionado con Usted por el que no pueda esperar con Confianza que el Poder Omnisciente me bendiga. Que Él dirija todos sus Pasos, y recompense su Inocencia, la Santidad de sus Modales, la Prudencia de su Juventud, y la Piedad que tan bien le sienta, con la Continuidad de su Gracia y Protección. Éste es un Lenguaje inusual para con las Damas; pero Usted tiene una Mente que se eleva por sobre los frenéticos Movimientos de un Sexo atrapado por la Adulación, y arrastrado por una falsa y breve Adoración hacia un sólido y duradero Desprecio; la Belleza, mi hermosa Criatura, se agota en la Posesión, pero yo amo también su Mente; su Alma me es tan cara como la mía; y si las Ventajas de una Educación liberal, cierto Conocimiento, y en igual medida cierto Desprecio del Mundo, unidos a los Esfuerzos por conducir una Vida de estricta Virtud y Religión, pueden darme derecho a despertar nuevas Ideas en un Pecho tan bien dispuesto como el suyo, nuestros Días transcurrirán con gran Dicha; y la Vejez, en lugar de introducir la melancólica Perspectiva de la Decadencia, nos dará la esperanza de una Eterna Juventud en una Vida mejor. No tengo más que unos cuantos Minutos lejos del Deber de mi Empleo para escribir, y sin tiempo para releer lo que he escrito, por lo tanto le imploro que perdone estos prematuros Devaneos de mi Mente, que he expresado con tan poco Orden.

Soy, mi más querida Criatura,
Su más Obediente,
su más Devoto Servidor


-----Las dos siguientes fueron escritas después de que el Día de nuestro Matrimonio hubiera sido fijado.

Madam,-------------------- 25 de Septiembre de 1671

-----Lo más difícil del Mundo es estar Enamorado, y seguir atendiendo los Negocios. En cuanto a mí, todo lo que me concierne tarde o temprano me encuentra, y debo encerrarme, o los Demás lo hacen por mí. Un Caballero me preguntó esta Mañana qué Noticias había de Holanda, y le respondí, Es Exquisitamente atractiva. Otro quería saber cuándo había sido la última vez que yo había estado en Windsor, y contesté, Ella se propone venir conmigo. Te ruego, permíteme al menos que bese tu Mano antes del Día designado, para que mi Mente conserve algo de su Compostura. Me parece que podría escribir un Volumen sobre ti, pero todos los Lenguajes de la Tierra no me bastarían para expresar cuánta y cuán desinteresada es la Pasión que me hace,

Por Siempre Tuyo


Querida Criatura,-------------------- 30 de Septiembre de 1671
Siete de la Mañana


-----Después de la Influencia de los Cielos, debo agradecerte que ahora vea el Retorno de este Día con Placer. Pasar las Tardes en Conversación tan dulce, y ser acreedor de la Estima de una Dama de tu Mérito, conlleva una Felicidad de una Particularidad tan difícil de corresponder como de expresar. Estoy satisfecho, mi Adorable Criatura, de tener tu Favor, y empleo cada Día en nuevos Empeños para convencerte, a ti y al Mundo todo, de la Sensación que tengo de que te has dignado Elegir,

MADAM, a Tu Más Fiel,
Más Obediente y Fiel Servidor


-----Él era, cuando escribió la siguiente Carta, tan simpático y Agradable como cualquier otro Hombre en Inglaterra.

Madam,-------------------- 20 de Octubre de 1671

-----Te ruego que me perdones porque mi Papel no es más fino, pero me veo forzado a escribirte desde el Café donde atiendo mis Negocios. Hay a mi alrededor una sucia Multitud de Rostros atareados que hablan de Dinero, mientras mi única Ambición y mi única Riqueza es el Amor: un Amor que anima mi Corazón, suaviza mi Humor, amplía mi Alma, y afecta a cada Acción de mi Vida. Es a mi adorable Encantadora a quien debo tantas nobles Ideas, que continuamente se adhieren a mis Palabras y Acciones: El Efecto natural de esa Pasión generosa es crear en el Admirador cierta Similitud con el Objeto admirado; así, Querida mía, todos los Días me propongo mejorar, junto a tan dulce Compañera. Eleva tu Mirada, mi Bella Amada, al Cielo que te hizo tal como eres, y únete a mí para implorar su Influencia sobre nuestras tiernas e inocentes Horas, y supliquemos al Autor del Amor que bendiga los Ritos que ha instituido, y que se introduzca en nuestra Felicidad el justo Sentido de nuestra pasajera Condición, y la Resignación a su Voluntad, que sólo puede regular nuestras Mentes hacia el Esfuerzo constante por complacerlo a Él, y hacer lo propio entre Nosotros.

Seré, por Siempre,
tu fiel Servidor


-----No voy a estorbarlo con más Cartas esta vez, pero si Usted viera la pobre Mano atrofiada que le envía estas Minutas, estoy seguro de que sonreiría al considerarla todavía un Presente tan bien recibido, después de Cuarenta Años de tener en su Posesión a la Mujer a quien escribe.

Madam,-------------------- 23 de Junio de 1711

-----Te suplico de Corazón que me perdones por haber haber dejado pasar el día de Ayer sin escribirte. No se debió a una Falencia en mi tierno Afecto por ti; sino que, sumido en mis Pensamientos, la profunda Perplejidad en que me dejó el Tema de mi última misiva evitó que siguiera hablando del asunto hasta que me restableciera: Pero, mi Encantadora Criatura, debes saber que no hay Poder en esta Época, ni Desgracia, ni Accidente alguno que penda sobre la Vida Humana, que logre alejarme de la agradable Estima en que te tengo, a ti y al Recuerdo que guardo de aquella brillante Figura en que te me apareciste cuando le entregaste tu Mano y tu Corazón a,

MADAM,
Tu más Agradecido Esposo,
y Obediente Servidor


T.



Jueves, 9 de Agosto 9 de 1711
Vera Gloria radices agit, atque etiam propagatur: Ficta omnia celeriter,
Tanquam flosculi, decidunt, nec simulatum potest quidquam esse diuturnum. – Tull.
-----De todas las Emociones que acompañan la Vida Humana, el Apego a la Gloria es la más Intensa. Admitiendo que suele germinar en los Príncipes, ella puede producir o el más alto Bien o el peor de los Males. Cuando los Soberanos la adquieren Fruto de las Huellas que deja una Educación, genera Ambición antes que una Mente Noble; mientras que cuando es Resultado de una Inclinación natural, los incita a buscar Aquello que es verdaderamente Glorioso. Los dos Hombres Magnánimos hoy en Europa (de acuerdo con lo que se acepta hoy como Magno) son Luis Rey de Francia y Pedro Emperador de Rusia. Dando por descontado el Hecho de que la Fama no procede directamente de la práctica de la Virtud, pienso que es un Ejercicio no poco placentero examinar la Gloria de estos Soberanos, y distinguir aquello que es vacío, descartable, y frívolo, de lo sólido, perdurable y realmente importante. Luis de Francia vivió su Infancia entre Industriosos y Sabios Hombres que dispusieron que la Amplitud de su Territorio fuera considerada la más gloriosa Imagen de su Poder, y confundieron la Difusión de su Nombre con la genuina Adquisición del Honor. El Corazón del joven Monarca, por lo tanto, y dado el Desarreglo, fácilmente se extravió en una Afición por el Envanecimiento, y a partir de estos torcidos Preceptos, se embarcó, quizás acertadamente, en un Proyecto de Invasión, Rapiña, Asesinato munido de todas las Culpas que le caben a quien lleva adelante una Guerra injusta. Al mismo tiempo que esta Tiranía se imponía, la Ciencia y las Artes fueron fomentadas del modo más filantrópico, como si los Hombres de las más altas Facultades aprobaran de esta manera la Masacre del Resto del Mundo. Toda Estructura erigida por la Corte francesa sobre estos Designios originales fueron convenientes, a pesar de estar viciadas desde un Inicio, para esta falsa Fundación. La Ostentación de la Riqueza, la Vanidad de sus Artilugios, la Vergüenza ante la Pobreza y el Desconocimiento de la Modestia conformaban su Arte de Vida: el desinteresado Amor a una Mujer era trocado por la Galantería indiscriminada, y la Amistad entre Hombres se convirtió en un Comercio de Intereses o en mera Profesión. Mientras éstas eran las normas que regulaban la Vida, los Desbarajustes del Príncipe y una Corrupción Generalizada de las Costumbres de los Súbditos, eran la Trampa a la que Francia había conducido a todos sus Vecinos. Con estos Brillos habían sido encantados los Ojos de Luis, desde las Bacanales de su primera Juventud hasta las Supersticiones de su presente Vejez. Por ello mismo ha tenido la Paciencia para levantar Estatuas a su Proeza, su Valor, su Coraje; y para ser aplaudido, en la Liviandad y Voluptuosidad de una Corte, por la Magnanimidad de sus Trofeos Militares.
-----Pedro Alexiwitz de Rusia, cuando ingresó en los Años de la Adultez, se encontró con que era Emperador de un vasto y cuantioso Número de Personas, Dueño de un Territorio sin Fin, el absoluto Amo de la Vida y la Fortuna de sus Súbditos. En mitad de su ilimitado Poder y Grandeza optó por ocuparse de sí mismo y de aquellos que sufrían. Con la sola Luz de su Genio, este Generoso Príncipe soportó y despreció la Ignorancia más sórdida y una Forma de Vida brutal. Su Juicio le sugirió esta Atención y su Coraje lo impulsó a enmendar estos vicios. En Virtud de esto decidió no encaminar a su Patria hacia el Lugar donde el Resto del Mundo había decidido borrar todo Vestigio de Cortesía, y abdicó su Corona para aprender no solo el verdadero Camino hacia la Gloria y el Honor, sino también el Manejo de Oficios útiles, donde pudiera ser aprovechada la Parte más Laboriosa, Simple y Honrada de su Gente. Empleos y Operaciones Mecánicas fueron el primer Objeto de su Atención y Examen. Con este glorioso Propósito viajó a Países extranjeros casi clandestinamente donde, más allá de recibir pequeños Honores en los Lugares en que se detuvo, se instruyó en el Arte de la Paz y la Guerra, siendo ello lo más provechoso. Por estos Medios, el trabajo, el valor y el conocimiento mediados por la Experiencia personal, este gran Príncipe sentó los Fundamentos de una grandiosa e imperecedera Fama. Sería una Injuria, para los Antiguos, nombrarlos junto a él. ¿Quién, exceptuándolo, dejó alguna vez el Trono para aprender a sentarse en él con más Gracia? ¿Quién pensó alguna vez que solo estaría investido por un Poder absoluto en la medida en verdaderamente hubiera aprendido a usarlo?
-----Si intentamos reflexionar sobre esta increíble Persona, es una Complicación saber por dónde comenzar su Elogio. Otros, puede decirse en Sentido metafórico o filosófico, son Reyes de ellos mismos, pero este Emperador es literalmente Dueño de sí. ¡Cuán espléndido y cuán ventajoso fue que él inscribiera su propio Nombre como Soldado Raso en el Ejército que él mismo construyó, a tal punto que ninguno de sus Miembros podía siquiera imaginar que se adelantaría a los Pasos con los que él en persona lo hacía avanzar! Con tales Medidas, este Príncipe divinizado aprendió a Conquistar, y aprendió a usar sus Conquistas. ¿Con cuánta fiereza se ha comportado en la Batalla?¿Con cuánta Hidalguía en la Victoria?¿Serán interpretadas como Decentes las Artes elementales del Francés y como Bárbara la honesta Labor del Ruso? No: Lo Bárbaro es la Omisión del verdadero Honor, o colocar cualquier Cosa en lugar del él. El Príncipe injusto es Indigno y Bárbaro, el buen Príncipe Célebre y Glorioso.
-----Aunque los Hombres fraguan la Imagen de sí mismos que satisface a sus corrompida Imaginación, la Verdad siempre conservará su justo Lugar; y como la Gloria no es otra cosa que la Sombra de la Virtud, con certeza desparecerá si ésta parte. Sin embargo, ¿cuán cuidadosamente se la tendría que preservar en su recto Sentido, y cuán hacendosos deberíamos ser para inspirarla? El Muchacho de Westminster que el otro Día dijo que no podía dormir ni jugar por los Colores del Hall, debería sentirse libre para recibir un Golpe para siempre.
-----Pero, consideremos qué es lo propiamente Glorioso de acuerdo con el Autor que he citado al comenzar el presente Ensayo.
-----La Perfección de la Gloria, dice Tulio, reside en estas tres cuestiones: que la Gente nos ame; que confíe en nosotros, que tocados por cierta Admiración hacia nosotros, piense que merecemos el Honor. Este discurso sobre la Grandeza fue enunciado en una República: Pero si uno debiera conformar, bajo los Designios de nuestra Constitución, una Idea acerca de lo que la Gloria Consumada es estrictamente, deberíamos añadir, a las ya mencionadas Venturas, una necesaria Inexistencia, y Aversión hacia los que no cuentan con el Favor del Príncipe. Él, pienso, puede poseer Riquezas, Poder, Honor, Mando, Gloria; pero las Riquezas, el Poder, el Honor, el Mando y la Gloria no debieran abrigar ningún Encanto en la medida que no estén acompañados con el Compromiso vital de su Príncipe. Juzgo que él debería ser Popular por ser Predilecto, y ser el Predilecto por ser Popular. Y si no volviera al Personaje demasiado irreal, le otorgaría la Soberanía sobre Suelo Ajeno, para probar que el Aprecio no depende únicamente del cálido Cuidado de los suyos. Uno puede puramente tener una Idea de un Hombre así aliñado y en estas Circunstancias históricas, y si realmente estuviera hecho a medida del Poder, siendo capaz de generar Recelo, él también sería Glorioso sin Posibilidad alguna de caer en Desgracia. La Humildad y la Trascendencia deberían hacer su Gloria inmortal.
-----Estos Pensamientos me llevan a explayarme más allá de los Límites usuales de este Ensayo, pero si supusiéramos que estas Rapsodias sobrevivirán el común Destino de las cosas ordinarias, yo diría que estos Esbozos y estos Perfiles Vagos de la Gloria han sido ensayados ya en Agosto de 1711, cuando John Duke of Marlborough realizó aquella memorable Campaña en la que tomó las Líneas Francesas sin derramar una sola Gota de Sangre.





Miércoles, 8 de Agosto de 1711
Utitur in re non dubia testibus non necessariis.-Tull.
Cada tanto encontramos Personas que son informadas y prolijas en extremo para demostrar Cosas evidentes. Cicerón nos habla de un Autor que invirtió numerosas Páginas para probar que los Generales no podrían haber realizado las Grandes Hazañas que los hicieron ilustres sin tener Hombres a su Disposición. También sostuvo, al parecer, que ni un Ministro en el Interior ni un Comandante fuera podrían hacer nada sin otros Hombres que les sirvieran de Instrumentos y Asistentes. Al respecto aduce los Ejemplos de Temístocles, de Pericles, de Ciro y del mismo Alejandro, de quienes niega que hubieran sido capaces de hacer lo que hicieron si no hubieran contado con el Apoyo de otros. Es delicioso ver a estas Personas luchar sin Oponentes y triunfar sin Victoria.
-----Este Autor que menciona Tully ha quedado inmortalizado por la Luz del Ridículo. Todos los Días encontramos en nuestra Conversación Personas que merecen el mismo tipo de Reconocimiento por molestar a sus Interlocutores con Obviedades semejantes. Las Personas que siempre me han parecido más merecedoras de la Admiración en este Rubro son los Narradores de la Vida cotidiana, que se cuidan religiosamente de atenerse a la Verdad en todos los Detalles de la Narración, tengan o no Relevancia para ella. Un Caballero cuya Compañía tuve la Fortuna de compartir Días pasados, ante una Oportunidad que aprovechó complacido, dijo que recordaba una Réplica muy bella que había dado un Hombre muy ingenioso en la Época del Rey Carlos en un Oportunidad similar. Recuerdo bien (dijo, adentrándose en la Narración) la época de la Conspiración de Oates, cuando un Primo alemán y yo estábamos en El Oso de Holborn: no, me equivoco, estábamos en el Cross Keys; pero se encontraba allí Jack Thomson, que era gran conocido del Caballero que dio la Contestación. Estoy seguro que se dijo en algún lugar de por ahí, pues nos tomábamos una Botellita en ese Barrio todas las Noches. En fin, no tiene importancia, eso no modifica el Asunto, pero...
-----El Hombre seguía tratando de establecer la Localización geográfica de la Agudeza, cuando abandoné la Sala, pensando en ese extraño Avatar del Cerebro que lo llevaba a derrochar sus Palabras, sin decir nada que tuviera Sentido, pero notando sus Impertinencias y persistiendo sin embargo en cometerlas. No objeto nada sino que luego haya informado al resto de la Concurrencia, más paciente que yo, del Nacimiento y la Estirpe de quien dijo la Agudeza y de aquél que le dio Pie, así como también de las Amistades secundarias de las Familias de ambos.
-----No es una Desventura menor, para quien valora su Tiempo, cuando esta Personalidad detallista y cuidadosa de la Exactitud, se manifiesta en un Hombre de Calidad, obligándonos a prestarle Atención a sus Demostraciones de que tal Suceso fue el tal Día y Cosas por el estilo. Pero esto se agrava cuando el mismo Genio toma posesión de una Autoridad, como ocurre a menudo. Peor aún, lo he visto subir al Púlpito en varias Ocasiones. Uno de esta Clase, que se sabía Gran Admirador del Dr. Tillotson y el Dr. Beveridge, nunca dejaba recordar Enunciados de estos grandes Autores que nadie le habría puesto en Duda si hubieran dependido sólo de su Autoridad. Un Día, habiendo resuelto ir al grano, dijo: De acuerdo con ese Clérigo excelente, abordaré el Asunto o en sus propias Palabras, del Sermón quince de la Edición en Folio, página 160:
-------Explicaré brevemente las palabras y luego consideraré el Asunto de que tratan.
-----Este honesto Caballero, nos parece, no necesitaba extender tanto su Modestia como para canjear el propósito de “abordar el asunto” por el de “explicar brevemente”. Pero así lo hizo y no contento con esa sola Autoridad, sumó al otro Sacerdote para reforzar su Método, y nos dijo, con el Piadoso y Erudito Dr. Beveridge, Página 4 del Volumen 9, Me esforzaré por expresarlo de la manera más llana posible partiendo de las Palabras que acabo de leer, para lo cual deberemos considerar... Ese Sabihondo era reconocido por la Parroquia, que no lo entendía, como un Predicador excelente, pero que leía demasiado y era tan humilde que no confiaba en sus propias Facultades.
-----Junto a estos ingeniosos Caballeros, que defienden lo que nadie puede cuestionar, se debe colocar otro tipo de Personas que no intentan probar Cuestiones insignificantes pero que están siempre queriendo iniciar una Discusión sobre Cuestiones que uno les concedería sin ninguna Controversia. Uno de estos le dijo a un Caballero que vio a un Mr. tal y cual yendo esta Mañana, a las nueve en punto, en dirección al Gravel-Pits, pero Señor, dísculpeme, aunque me desagrada la Idea de disentir con Usted, debo tomarme la Libertad de decirle que eran las nueve cuando lo vi en St. James’s. Cuando los Hombres de este Temperamento están excedidos en Erudición se empeñarán en demostrar que la Nieve es Blanca y cuando uno les haya dado la Razón dirán acaso que no hay Colores en la Naturaleza; en Resumen, pueden convertir el Saber que poseen en una Habilidad para suscitar Dudas, en una Habilidad para ser siempre frívolos y quedarse con la última Palabra. Fue de los Polemistas de tal impertinente y fatigoso Tipo que el Cínico declaró: Uno ordeña el Carnero y el otro sostiene el Balde.
Aviso
Se impartirán Clases para el Uso de la Caja de Rapé, según Gestos y Acciones de última Moda, para hacer frente al Uso del Abanico, con el mejor Rapé, básico o perfumado, en lo de Charles Lillie, Perfumista, en la Esquina de los edificios Baudford en el Strand, y en Beneficio de los Jóvenes Mercaderes de la Bolsa se prestará el mismo Servicio dos Horas cada Día por la Tarde, con excepción de los Sábados, en una Juguetería cerca del Café de Garraway. Se enseñará asimismo La Ceremonia de la Caja de Rapé o Reglas para ofrecer Rapé a un Extraño, Amigo o Dama, de acuerdo al Grado de Familiaridad o Distancia que se tenga, junto con las Explicaciones de la Actitud descuidada, la desdeñosa, la amable o la agresiva punzante y la Gestualidad que acompaña a cada una.
-----N.B. El Responsable de la Iniciativa no duda que en un breve tiempo habrá formado un Cuerpo Regular de Cajas de Rapé preparado para enfrentar y combatir a todo el Regimiento de Abanicos recientemente disciplinado y ahora en Avanzada.



Lunes, 6 de Agosto de 1711


-- Parthis mendacior.- Hor.

En Atención al pedido de este extraño Muchacho, publicaré la siguiente Carta.

Sr. ESPECTADOR,

-----"Sin mayor Prefacio o Disculpa, le hago saber que soy, y siempre he sido desde mi Juventud y hasta ahora, uno de los más grandes Mentirosos que esta Isla haya visto nacer. He leído a todos los que moralizan sobre este Tema, pero nunca he detectado algún Efecto de sus Discursos sobre mi persona; por el contrario, añaden a mi Infortunio nuevos Pensamientos e Ideas, me confieren más Prontitud en mi Lenguaje, y me hacen capaz de mezclar Verdades aparentes con Improbabilidades. No hallará Hombre más honesto o Amigo más sincero que tenga una Pasión tan fuerte hacia este tipo de Falsedades; pero mi Imaginación me arrastra, y ante cualquier suceso, inmediatamente se aparece ante mí tal Escena de Aventuras, que no puedo evitar pronunciarlas, aunque, para mi Confusión, tampoco puedo evitar saber que soy pasible de ser descubierto por el primer Hombre con quien me cruce.
-----"Con Ocasión de la Mención de la Batalla de Pultowa, no pude abstenerme de dar Cuenta de un Pariente mío, un joven Mercader criado en Mosco, que cobraba mucho por llevar los Libros de Entradas y Cuentas, cuando había una Escena muy activa en el País donde residía, y seguía al Zar como Voluntario: Este cálido Joven, sintiéndose transportado en el mismo Instante en que se habló del Tema, era el Hombre que había ayudado al General Sueco a descender de su caballo; también había sido la Ocasión de que los Moscovitas abrieran Fuego de esa manera tan propia de un Soldado, y había conducido a la Tropa que estaba a cubierto del Enemigo al comienzo del Día; además, tenía la Fortuna de ser el Hombre que había llevado al Conde Piper. Con todo este Fuego, yo sabía que mi Primo era la Criatura más Educada del Mundo. Nunca hacía un Despliegue impertinente de su Valor, y por entonces contaba con Genio suficiente como para enfrentar este Mundo bajo cualquier aspecto. Tengo Cartas de él (aquí hurgo en mis Bolsillos) que describen con exactitud el Carácter del Zar, a quien conocí perfectamente bien; y no puedo dejar de concluir que me alojé junto a su Majestad Imperial dos o tres veces por Semana durante el tiempo en que se hospedó en Deptford. Para colmo de males, todo aquel que me habla me da la Oportunidad para despacharme con una o dos Mentiras, que no tienen ni Ingenio, ni Humor, ni Perspectivas de ningún Interés; Mentiras en cuya Naturaleza no hay Motivo alguno que se me pueda ocurrir. El otro Día, cuando alguien alababa a cierto Teólogo Erudito y Eminente, ¿qué Motivo tenía yo para decir: -"Me parece que sería más Venerable si no fuera tan rubio"? Recuerdo que la Compañía sonrió. He visto dos veces al Caballero, y es Negro azabache. Tengo Sospechas, cada Día de mi Vida, de que Nadie me cree, y aun así nunca me retracto. Le estaba diciendo algo a un Amigo el otro Día en el Café de Will, y él no ofrecía ningún tipo de Respuesta; pero me dijo que un Conocido de Cicerón el Orador le había confiado dos o tres veces, sin recibir Respuesta, Que por su Honor ese mismo Mes cumplía cuarenta Años de Edad; Cicerón respondió: -"Seguramente Usted me tomará por el Hombre más incrédulo del Mundo si no creo lo que me ha dicho todos los Días durante los últimos diez Años". La Picardía del asunto es que dispongo de la asombrosa Inclinación a hacerles creer que he estado presente en cada Ocasión de la que me hablan; esto me ha traído varios Inconvenientes, pero ciertamente han sido menos que los esperados, porque no soy un Hombre malicioso, y en mis Palabras no se hallará jamás una Injuria hacia los Demás. Nunca difamo directamente, aunque hago algo igualmente malo en sus Consecuencias, pues con frecuencia he afirmado que tal o cual elocuente Expresión había sido formulada por cierto Hombre, que en realidad no era sino un Hijo de Vecino. Cuando alguien ha dicho en mi Cercanía que tal o cual no era más sabio de lo normal, inmediatamente he respondido: "Vamos, por favor, no puedo permitir eso; él ha dicho una Cosa muy buena a mi Lord tal o cual, en tal Ocasión", o cosas por el estilo. A estos honestos Necios se los ha sometido al Escrutinio de cada una de las Expresiones que pronunciaran, en virtud de mi Recomendación, y consecuentemente han sido pasibles del Ridículo. Una vez procuré curarme de esta impertinente Cualidad mía, y resolví enmudecer mi Lengua durante siete Días seguidos; así lo hice, pero entonces aparecieron tantos Guiños y Distorsiones innecesarias en mi Rostro ante cualquier cosa que me decían, que descubrí que sólo podía ocultar la Expresión, mas todavía mentía en mi Corazón a todo Hombre con quien me encontraba. Debe Usted saber una Cosa (la cual, creo, es una Lástima, dirá Usted, considerando el Uso que he hecho de ella): Nunca he viajado en mi Vida; pero no sé si podría haber hablado de un País Extranjero con más Familiaridad de la que hago gala actualmente, en Compañía de quienes me son Extraños. He maldecido las Hosterías de Alemania; he recomendado los Burdeles de Venecia y la Libertad de la Conversación de Francia; y aunque nunca he salido de esta querida Ciudad, ni me he alejado más de cincuenta Millas de ella, me han perseguido durante tres Noches seguidas unos Matones profesionales, debido a una Intriga con la Querida de un Cardenal de Roma.
-----"Sería interminable darle los Particulares de este tipo, pero puedo asegurarle, Sr. ESPECTADOR, que hay Veinte o Treinta de nosotros en esta Ciudad, y con Ciudad me refiero a las Ciudades de Londres y Westminster; como decía, constituimos en la Ciudad un Número suficiente como para conformar una Sociedad entre nuestra Gente; y dado que ya nadie nos cree, le ruego que imprima esta Carta, para que podamos concertar Reuniones, y acogernos a una Regulación bajo la cual no pueda haber Confianza entre los miembros, ni podamos creernos los unos a los otros. Si le parece apropiado, podríamos hacernos llamar Los Historiadores, pues Mentiroso se ha vuelto una Palabra muy dura. Y para que un Miembro de nuestra Sociedad no sea mal recibido por el Resto del Mundo, quisiera que Usted se explayara un poco sobre este tipo de Hombres; no deje que a los Historiadores nos asocien, como sucede en la Imaginación de la Gente ordinaria, con los Mentirosos, Agitadores, Impostores e Incendiarios. En aras de su Instrucción, sepa que un Historiador, en la Conversación, no es sino una Persona con una Imaginación tan fértil que no puede contentarse con Ocurrencias ordinarias. Conozco un Hombre de inusuales Cualidades, que ha cruzado hace tiempo la barrera de los cuarenta y tres, y ha tenido esa misma Edad, honrando la broma de Cicerón, desde hace varios Años, cuya Veta tiende a lo Romántico. Si Usted le da la menor Oportunidad, le dirá algo en extremo infrecuente que haya ocurrido en tal Año, y en tal Compañía, en la que estaba presente tal o cual, quien luego fuera nombrado tal cosa. De todas estas Circunstancias, con el mejor Lenguaje del Mundo, reunirá, en base a los Incidentes más improbables, un Relato que revela a una Persona de la más penetrante Agudeza, la Mente más honesta, y aun así, de tal Humildad al hablar de sí mismo, que Usted lo admiraría. Estimado Señor, ¿por qué habría de ser esto una Mentira? Nada hay más instructivo. Cuenta con el Aspecto total más grave, ¡y es tan grande y venerable! Otro de estos Historiadores es un Joven a quien admitiríamos entre nosotros, a pesar de que le faltan Condiciones, porque la Gente envía a los Niños (antes de que puedan aprender nada) a la Escuela, para que no sufran Daño alguno. Dicho Joven dice cosas que no significan nada, y no logra agradar ni desagradar, sino meramente malgastar su Tiempo sin ningún Propósito, y ningún Encanto; pero es de Buen Carácter, y lo hace porque le complace discurrir para entretener a los demás.
-----"Yo podría nombrarle un Soldado que ha hecho grandes cosas sin derramar Sangre; es prodigiosamente aburrido y lento de Entendederas, pero lo poco que dice siempre es Falso, de modo que debemos reclutarlo.
-----"Concédame el Permiso para contarle acerca de uno más, un Amante; se trata de la Criatura de este Mundo que más afligida se encuentra por el temor de que se sepa lo que sucede entre él y una Gran Belleza. Con todo, se tranquiliza: Al Diablo con Jade, la Mujer. Si el Dinero puede mantener callada a la Mujerzuela, con seguridad lo haré, aunque tenga que hipotecar cada Acre; Antonio y Cleopatra, al Caso; All for Love and the World well lost...
-----"Luego, Señor, ahí está mi pequeño Mercader, honesto Índigo del Distrito Comercial, ahí mi Hombre de Pérdidas y Ganancias, ahí donde la Tara y la Rebaja, y las Mentiras más grandes del Mundo; él tiene una Inteligencia tan prodigiosa, que sabe todo lo que los Franceses están haciendo, o bien lo que se proponen hacer, o deberían proponerse, y lo sabe todo por esos Medios. Pero, ¡ay! ¿hacia dónde me estoy yendo? Mientras me quejo, mientros protesto ante Usted, incluso ahora todo esto es una Mentira, y no hay en todo el Mundo tales Persona de Estima, Amantes, Soldados o Mercaderes como los que he retratado. Sin embargo, me controlaré por una Vez en mi Vida, y a pesar de mi Naturaleza diré una Verdad: a saber, que soy

Su Humilde Servidor, &c".

T.



Sábado 4 de agosto, 1711.
Est brevitate opus, ut currat Sentencia.-Hor.
---- En alguna Parte leí sobre una Persona eminente que en sus Ejercicios privados de Oración solía dar Gracias al Cielo por haber nacido Francés: por mi parte, me resulta una Gracia tan peculiar como el haber nacido yo Inglés. Entre muchas otras Razones, me considero muy feliz en mi País, puesto que la Lengua de éste se adapta maravillosamente a un Hombre que no malgasta sus Palabras y que es enemigo de la Locuacidad.
-----Así como he reflexionado frecuentemente sobre mi buena Fortuna en este Particular, he de comunicar al Público mis Especulaciones sobre la Lengua Inglesa, sin dudar siquiera de que les resultarán aceptables a todos mis curiosos Lectores.
-----La Nación Inglesa se deleita en el Silencio más que cualquier otra de Europa, si es que son ciertas las Observaciones que los Extranjeros hacen de nosotros. Nuestro Discurso no se queda atrás en la Conversación, pero cae en más Pausas e Intervalos que los de nuestros Países Vecinos; así como se ha observado que la Materia de nuestros Escritos se expresa en conjunto de un modo mucho más compacto, y se ubica en una Esfera más angosta de lo que es común en las Obras de Autores Extranjeros: porque en favor de nuestra Taciturnidad Natural, cuando nos vemos obligados a expresar nuestros Pensamientos, lo hacemos de la manera más breve de que somos capaces y damos a Luz nuestras Concepciones los más rápido posible.
-----Este Ánimo se manifiesta por sí solo en varias Observaciones que podemos hacer respecto de la Lengua Inglesa. Ante todo, su abundancia de Monosílabos, lo cual nos da la Oportunidad de emitir nuestros Pensamientos en pocos Sonidos. Esto se origina de hecho en la Elegancia de nuestra Lengua, pero al mismo tiempo expresa nuestras Ideas de la manera más pronta, y consecuentemente responde al primer Designio del Discurso mejor que la Multitud de Sílabas, que hacen a las Palabras de otras Lenguas más Melodiosas y Sonoras. Los Sonidos de nuestras Palabras Inglesas son comúnmente como los de la Música de Cuerdas, breves y pasajeros, que nacen y perecen en el momento de ser Tocados; los de las otras Lenguas son como las Notas de los Instrumentos de Viento, dulces y crecientes, y se extienden en la variedad de la Modulación.
-----En segundo lugar podemos observar que, cuando las Palabras no son Monosilábicas, a menudo hacemos que sí lo sean, tantas veces como está en nuestro Poder, mediante la Rapidez de nuestra Pronunciación; como ocurre generalmente en la mayoría de nuestras Palabras largas que derivan del Latín, donde contraemos le extensión de las Sílabas que les dan un Aire grave y solemne en su propia Lengua, para hacerlas más apropiadas para ser Despachadas, y más conformes al Genio de nuestra Lengua. Esto lo podemos encontrar en una multitud de Palabras, como Liberty (Libertad), Conspiracy (Conspiración), Theatre (Teatro), Orator (Orador), etc.
-----La misma Aversión natural por la Locuacidad ha sufrido en los últimos Años una Alteración muy considerable en nuestra Lengua, apretando en una sola Sílaba la Terminación del Pretérito Perfecto, como en las Palabras drown’d (ahogado), walk’d (caminado), arriv’d (llegado), por drowned, walked, arrived, lo cual ha desfigurado mucho la Lengua y convertido una décima parte de nuestras Palabras más fluidas en un Manojo de Consonantes. Esto es lo más notable, porque la falta de Vocales en nuestra Lengua ha sido la Queja general de nuestros más refinados Autores, quienes son, no obstante, los Hombres que han hecho estos Cercenamientos, y en consecuencia quienes han incrementado nuestra Escasez primera.
----Esta Reflexión sobre las Palabras con Terminación en -ed, la he oído en la Conversación de uno de los más grandes Genios que ha producido esta Época, y creo que a la Observación precedente podemos agregar otro Cambio que se ha producido en nuestra Lengua, que es el de la Abreviación de varias Palabras terminadas en -eth, poniendo una Ese en el lugar de la última Sílaba, como en drowns, walks, arrives y una serie innumerable de otras Palabras que en la Pronunciación de nuestros Antepasados eran drowneth, walketh, arriveth. Esto ha multiplicado admirablemente una Letra que antes era demasiado frecuente en la Lengua Inglesa, y ha contribuido a ese Siseo en nuestra Lengua, del cual nuestros Antepasados fueron bien conscientes; pero al mismo tiempo complace nuestra Taciturnidad, y nos desembaraza de muchas Sílabas superfluas.
-----Debería observar aquí que la misma Letra en muchas Ocasiones cumple la Función de una Palabra entera, y representa el His y el Her de nuestros Antepasados. Nosotros no tenemos dudas, pero el Oído del Extranjero, que es el mejor Juez en este Caso, desaprobaría grandemente Innovaciones como ésas, que de hecho nosotros realizamos hasta cierto punto, conservando la vieja Terminación en la Escritura, y en todos los solemnes Oficios de nuestra Religión.
-----Así como en los Ejemplos que he dado hemos optimizado muchas de nuestras Palabras particulares en detrimento de nuestra Lengua, así en otras Ocasiones hemos unido dos Palabras en una, lo que también ha desajustado nuestra Lengua y la ha obstruido con Consonantes, como mayn’t, can’t, shan’t, won’t y otras, por may not, can not, shall not, will not, etc.
-----Es acaso esta Inclinación por no decir más de lo necesario, que ha abreviado infelizmente algunas de nuestras Palabras, lo que en los Escritos familiares y en las Conversaciones ha hecho que algunas perdieran todo excepto la primera Sílaba, como en mob. rep. pos. incog. y otras por el Estilo; y como todas las Palabras ridículas hacen su primera Entrada en una Lengua a través de las Frases familiares, no me atrevo a responder si las mismas llegado el caso no serán consideradas como parte de nuestra Lengua. Vemos que algunos de nuestros Poetas han sido tan indiscretos como para imitar las Expresiones burlescas del Hudibras en sus Composiciones serias, sacándole Partículas a nuestros Sustantivos, que son imprescindibles en Lengua Inglesa. Es más, esta Inclinación a acortar nuestro Lenguaje ha ido tan lejos que algunos de nuestros celebrados Autores, entre quienes podemos reconocer en particular a Sir Roger L’Estrange, comenzaron a recortarle a sus Palabras todas las Letras superfluas, según las llaman, con el fin de ajustar la Escritura a la Pronunciación, hecho que terminaría por confundir todas nuestras Etimologías y destruir nuestra Lengua.
-----Del mismo modo podríamos aquí observar que nuestros Nombres propios, una vez que se han vuelto familiares degeneran por lo general en Monosílabos, mientras que en otras Lenguas modernas reciben un Giro más suave en Casos como esos, mediante el Agregado de una nueva Sílaba. Nick en Italiano es Nicolini, Jack en Francés es Janot; y así en las demás.
-----Hay otro Particular en nuestra Lengua que es un gran Ejemplo de nuestra Frugalidad de Palabras, y se trata de la supresión de varias Partículas que deben reponerse en otras Lenguas que hacer que una Oración sea Inteligible. Esto a menudo desconcierta a los mejores Escritores, cuando encuentran los Relativos whom, which o they a su Merced tanto en el caso de que puedan ser Admitidos o no; y nunca habrá Unanimidad al respecto hasta que tengamos algo como una Academia, y hasta que las mejores Autoridades y Reglas derivadas de la Analogía entre las Lenguas no resuelvan todas las Controversias entre Gramática e Idioma.
-----Sólo he considerado nuestra Lengua en tanto que muestra el Genio y el Temple natural del Inglés, que es modesto, reflexivo y sincero, y que tal vez pueda servir de ejemplo a las personas, a pesar de que ha estropeado la Lengua. Tal vez podríamos trasladar las mismas reflexiones a otras lenguas y deducir una mayor Parte de aquello que es propio de ellas a partir del Genio de los Pueblos que las hablan. Es cierto que el Brillo comunicativo del Ánimo de los Franceses no ha contaminado poco su Lengua, de lo cual existen muchos ejemplos; así como el Genio de los Italianos, que es mucho más adicto a la Música y a la Ceremonia, ha moldeado todas sus Palabras y Frases de acuerdo a sus Usos particulares. La Majestuosidad y Gravedad de los Españoles muestra por sí misma la Perfección en la Solemnidad de su Lengua, y el Ánimo obtuso y honesto de los Alemanes suena mejor en la Rudeza del Alto Holandés de lo que lo haría en una Lengua más refinada.
C.



Jueves, Agosto 2, 1711
Quis Desiderio sit pudoraut modus
Tam Chari capitis?-
Hor.
La Contemplación de la Muerte produce una especie de Placer que, alternadamente, se tiñe de Terror o de Dolor. La Curiosidad del Alma está despabilada, más de lo común, cuando fija su atención en los comportamientos de aquellos que en ese Punto límite se han conducido con Ecuánime, Impasible, Brioso, Noble o Heroico Temple. Sentimos que estas respectivas Conductas nos impresionan pues creemos secretamente que el Rol que desempeña el Moribundo es digno de Imitación o nos permite imaginar aquello de lo que seríamos capaces. Hombres de Mentes exaltadas marchan ante nosotros como Príncipes, y son para el común de nuestra Raza Objetos de Admiración, antes que Ejemplos. Sin embargo, ninguna Idea toma nuestra Imaginación con tanta Fuerza como las que surgen de las Reflexiones por la Partida de los de Hombres insignes. Inocentes que, a pesar de haber sido Benefactores de la Humanidad, han sufrido como Criminales, parecen ser Personas de la más alta Distinción entre los Muertos, la más numerosa de las Sociedades humanas. Cuando la Inquina de su Tiempo llevó a Sócrates a la Ejecución, cuán grandioso y asombroso es observarlo, amparado sólo por el Testimonio de su propia Conciencia y las Cavilaciones acerca del Más Allá, recibir el Veneno con Aire festivo y de buen humor, como si estuviera embarcándose en un Viaje de Placer, para el que solicita los Auspicios de algún Dios.
-----Cuando las buenas Acciones de Foción le valieron el justo reconocimiento de su Patria y era conducido a la Muerte junto con varios de sus Amigos, quejumbrosos ellos por sus Destinos, caminando él hacia el Cadalso, con cuánto Garbo conservó su Ilustre Compostura hasta el último Instante. Pasa frente a la multitud, alguien lo escupe y él con su estilada Autoridad pregunta si alguien estaba en Condiciones de enseñarle a ese Muchacho cómo comportarse. Cuando una Criatura Pobre de Espíritu, que murió a su lado por Culpa de sus Crímenes, se lamentaba cobardemente de su Suerte, él lo reprendió con esta Pregunta: ¿no es Consuelo alguno para un Hombre como tú morir junto a Foción? En el instante previo a su muerte, le preguntan qué Órdenes tiene para su Hijo; "Olvidar esta Injuria de los Atenienses", responde. Nicocles, uno de sus Amigos, bajo la misma Sentencia, pide tomar el Veneno antes que él: Foción dice que no habiéndose negado nunca a ninguno de sus Requerimientos, tampoco se negaría a éste, el más difícil que hubiera formulado alguna vez .
-----Estos Preceptos eran preclaros y admirables, y las Reflexiones de estos Espíritus Sublimes han hecho de la Muerte aquello que realmente pretendía que fuera el Autor de la Naturaleza, Alivio de una Existencia atravesada de Padecimientos y Dificultades.
-----Epaminodas, el General Tebano, habiendo recibido durante una Batalla una Estocada mortal de una Espada, que se quedó clavada en su cuerpo, se tendió en esa postura hasta que tuvo la Certeza de que sus Tropas habían obtenido la Victoria, y luego permitíó que se la sacaran, Momento en el cual se expresó del siguiente Modo: éste no es el fin de mi Vida, Queridos Soldados; es ahora que Epaminondas nace, al morir con tanta Gloria.
-----Sería Labor interminable recolectar los Relatos con los cuales los Tiempos han colmado el Universo de Espíritus lo más Nobles y Heroicos, que se han despedido del Mundo como si el Fin de la Vida no fuera otras cosa que una Contingencia más, tan ordinaria, como el resto.
-----En este Lugar común del Pensamiento caí luego de una turbador Esfuerzo por deshacerme de una Aflicción real y demasiado vívida, acudiendo a Lecturas hechas desde la Melancolía; de todas maneras, no es simple remover las Angustias que tocan al Corazón aplicando Remedios que únicamente sirven para entretener la Imaginación. Y dado que este Ensayo debiera ocuparse de cualquiera de los asuntos que conciernen a la Vida del Hombre, no puedo evitar abocarme, tratándose de este tema, a lo último de lo que mis Ojos han sido testigos, un Regodeo en el Dolor.
-----Esta Tarde fui a visitar un Amigo con la Intención de entretenerlo contándole un Historia que había escuchado acerca de él intentando arruinar un Matrimonio sin nuestro Consentimiento, el de sus amigos íntimos y sus conocidos. Ingresé en su Departamento con la misma Intimidad con la que lo he hecho por muchos años, y me dirigí directamente a su Dormitorio, donde hallé a mi Amigo agonizante. ¿Qué podía hacer? La inofensiva Alegría de mis Reflexiones me pareció la más flagrante Maldad: En vano llamé su nombre; estaba fuera de sí, desfallecido, y muy lejos de poder ponerse al corriente de mi Sufrimiento, o de cualquier Dolor que él mismo pudiera sentir. Permítanme, entonces, transcribir el Soliloquio que recité mientras me mantuve parado junto a su Madre enmudecida, que cargaba el Peso de la Congoja por un Hijo que era su Orgullo y su Felicidad, y que nunca hasta esa Hora le había dado lugar a un solo Segundo de Dolor.

“¡Cuán sorpresiva es esta Transformación! De la Posesión de una vigorosa Vitalidad, a ser reducido en unas pocas horas a este fatal Estado! Esos Labios que lucen tan pálidos y lívidos, en estos últimos días embelesaron a todos aquellos que escuchaban sus Declaraciones: Era su Oficio, la Razón de su Ser, además de obedecer a quien será pronto su Destino, deleitar e instruir, y por ello deleita e instruye también en su Hora final. La Cortesía ha sido el Motor de sus Acciones, y dueño de toda la Capacidad requerida para componer una Figura en el Mundo, las Artes de su brillante Existencia no fueron otras que la Moderación, la Amenidad, la Afabilidad, la Sobriedad y la Castidad. Por ello, mientras yace en una Agonía irrevocable, ningún Sabio que lo conozca tan profundamente como yo puede dejar de resignar todo lo que el Mundo tiene para ofrecer por presenciar de cerca el desenlace de Vida tan ilustre. Por qué mi Corazón obedece tan poco a mi Razón al punto tal que lo llora, a aquel Excelente Hombre.----El cielo lo recibirá, o lo restituirá.-----Querida Madre, leales Amigos, desamparados Siervos, deténganse alrededor del él sin Distinción alguna. Cuánto nos hubiera dicho, si pudiera, a cada uno de nosotros.
-----"No obstante, ahora este buen Corazón se extingue y él está inmóvil –con este último aliento expira un Alma que nunca agració una Pasión inaceptable en el Lugar al que se ha marchado: ¿Dónde están ahora sus Ideas de Justicia, Verdad, Honor? Qué uso tendrán los Volúmenes que ha registrado, los Argumentos que ha inventado, los Ejemplos que ha seguido. No, mi Amigo, sus bienintencionados Alegatos, sus bienintencionadas Consejos y Socorros, sus bienintencionados Servicios a la Patria, ya están, desde su perspectiva, realizados (al igual que su Preocupación por ellos) en Presencia de Aquel que reúne pasado, presente y provenir en una única Imagen. Mientras que otros, talentosos también, eran atormentados por la Ambición, por la Vanagloria, por la Envidia, por la Avidez, cuán acertadamente dedicó él sus Energías a su propio Progreso en Cuestiones desvinculades del Arbitrio de la Fortuna, en la Probidad, en la Integridad, en la Práctica y el Estudio de la Justicia; !cuán sigiloso es su Pasaje, cuán íntima su Travesía, cuán glorioso su Final! He conocido a muchos más Afamados, a algunos mas Instruidos, siquiera a uno tan Inocente.”
R.



Miércoles, 1° de Agosto de 1711
...Quie, aut tempus quid postulet non videt, aut plura loquitur, aut se ostentat, aut eorum quibuscum est,... rationem non habet,... is ineptus dicitur.-Tull.
Habiendo comunicado a mi buen Amigo Sir Roger que partiría a Londres al Día siguiente, a la Hora convenida de esa Tarde sus Caballos estaban listos; y acompañado de uno de sus Criados, fui al Pueblo con la Caída del Sol, de modo de estar listo para el Viaje en Diligencia al otro Día. Tan pronto como llegamos al Hospedaje, el Sirviente que me escoltaba, preguntó en mi Presencia al Chambelán qué Compañía tendría el Coche. El Sujeto respondió: Mrs. Betty Arable, de gran Fortuna, y su Madre la Viuda, un Oficial de Reclutamiento (que viajaba porque viajaban ellas), el joven Squire Quickset, su primo (a quien su Madre también quería ver casado), Efraín el Cuáquero, Guardián de la Muchacha, y un Caballero que regresaba enmudecido de lo de Sir Roger de Coverley. Observé por lo que había dicho de mí que, en Consonancia con su Trabajo, era un gran Traficante de Información; y no dudé que había algún Fundamento para sus Reportes sobre el resto de la Compañía como lo había para la ingeniosa Imagen que transmitió de mí. Al Alba del Día siguiente, nos llamaron a todos; y yo, que conozco mi Timidez natural y trato de no provocar Situaciones incómodas, me vestí inmediatamente para no hacer esperar a nadie. El primer Preparativo de nuestro Viaje fue colocar la Bayoneta del Capitán cerca del Cochero y su Tambor detrás del Coche. Entretanto el Tamborilero, parte del Séquito del Capitán, fue claro al requerir que las Cosas del Capitán se dispusieran de tal modo que no sufrieran ningún Daño; por lo cual su Valija fue colocada en el Asiento del Cochero; y el Capitán en Persona, de acuerdo a una Conducta tan habitual como repugnante en los Militares, ordenó a su Hombre que vigilara bien que nadie salvo las Damas ocuparan el Lugar que había reservado frente al Pescante del Cochero.
-----En poco Tiempo estábamos ubicados en nuestros Lugares y nos mirábamos con ese Desagrado que suelen sentir las Personas desconfiadas la primera Vez que ven a otros. El Coche nos fue sumergiendo sin que lo notáramos en una especie de Familiaridad; y no nos habíamos movido más de dos Millas cuando la Viuda le preguntó al Capitán si había tenido Éxito en la Leva? El Oficial, con una Honestidad que debía parecerle elegante, le dijo que en verdad había tenido muy poca Suerte y que había sufrido muchas Deserciones, por lo que sería muy Dichoso si terminara su Batalla sirviéndola a ella o a su hermosa Hija. "En una palabra," continuó, "soy un Soldado y es mi Estilo ser directo: usted me ve, Señora, joven, saludable y descarado; tómeme, Viuda, o entrégueme a su Hija, y estaré a vuestra entera Disposición. Soy un Soldado de Fortuna, ¡ja!" Esto fue seguido por una Risa estentórea de su Parte y un profundo Silencio del resto de la Compañía. Por mi parte lo único que podía hacer era ponerme a dormir de inmediato, lo cual hice a toda Velocidad. "Vamos", dijo él, "decídase, haremos la Boda en el próximo Pueblo: a este agradable Acompañante que se ha quedado dormido, lo designaremos Damo de Honor y", (dándole al Cuáquero un Golpecito en la Rodilla) concluyó, "a este Santo socarrón que, le aseguro, sabe tan bien como usted o como yo qué es cada cosa, Viuda, se lo daremos a la Novia como Padre". El Cuáquero, que resultó ser un Hombre sagaz, respondió: "Amigo, tomo a bien el que me hayáis conferido la Autoridad de un Padre sobre esta dócil y virtuosa Niña; y debo garantizaros que si de mi dependiese de ningún modo os la confiaría a vos. Vuestra Algarabía, Amigo, sabe a Necedad; sois Persona de Mente leve; vuestros Tambores os simbolizan, pues sólo por huecos resuenan. En verdad, no es vuestra Entereza sino vuestro Vacío el que os ha hecho hablar este Día. Amigo, Amigo, hemos rentado este Coche en vuestra Compañía para que nos conduzca a la Gran Ciudad; no podemos desviarnos de esa Ruta. Esta digna Madre deberá escucharos si quisiéreis proferir vuestras Necedades; no podremos resistirlas, Amigo; pero si lo deseárais, deberíamos escucharlas; sin embargo, de ser un Hombre de buen Juicio, no sacaríais Ventaja de vuestro Aspecto valeroso para humillarnos a nosotros, Hijos de la Paz. Sois, decís, un Soldado; dadnos Cuartel, entonces, pues no podemos resistiros. ¿Por qué os habéis mofado de a nuestro Amigo, que finge dormir? Él no ha dicho nada; ¿cómo sabéis qué es lo que piensa? Si decís Palabras indecorosas en Presencia de esta virtuosa Virgen, consideradlo como un Ultraje a una Persona afligida que no puede huir de vos: que digáis sin Discreción lo que estamos obligados a escuchar por haber sido confinados junto con vos en este Transporte público, es en cierta Forma como saltear Caminos".
-----Aquí Efraín se detuvo y el Capitán, con un Descaro alegre y extraordinario (que al mismo tiempo podría condenarse y defenderse a sí mismo), exclamó: "Noble Amigo, os lo agradezco; habría sido un poco impertinente si no me hubiérais regañado. Ya veo, Amigo, que es usted un Viejo con pocas Pulgas, por lo que me llamaré al Orden durante el resto de la Travesía. Estaba por caer en la Jactancia, pero os pido mil Perdones, Señoritas."
-----Se moderó tanto el Humor del Capitán y nuestra Compañía estaba tan poco dispuesta a amargarse por este pequeño Altercado, que en adelante Efraín y el Capitán encontraron gran Deleite en tratarse bien y asumieron sus correspondientes Jurisdicciones en la Dirección de la Compañía. Nuestra Contabilidad, Alojamiento y Comodidades corrieron por Cuenta de Efraín; y el Capitán se ocupó de todos los Disturbios en el Camino así como también de la buena Conducta del Cochero y de que se respetara nuestra Prioridad de Paso por ir hacia Londres ante los Vehículos que vinieran de allí. Los Inicidentes con que debimos lidiar fueron anodinos y pasó muy poco que pueda divertir en un Relato: pero al considerar la Compañía en que estábamos, me pareció no poca Suerte que el Viaje no pasara en Impertinencias, tan entretenidas para una Parte como bochornosas para la otra. Lo que dijo a Propósito Efraín cuando estábamos por llegar a Londres me pareció Muestra no solamente de buen Juicio sino también de buena Crianza. Cuando la Joven manifestó estar satisfecha con el Viaje y declaró cuán placentero le había resultado, Efraín habló de esta manera: "No hay, entre los Comportamientos ordinarios de la Vida Humana, ninguno que mejor exprese la buena Disposición y el buen Temple de un Hombre, que el Modo de conducirse con los Extraños, especialmente cuando parecen la Compañía menos adecuada para él: cuando este Hombre se tope en el Camino con Personas simples e inocentes, a pesar de su Conocimiento de los Asuntos Mundanales, no hará Ostentación de dicho Conocimiento; por el contrario les ocultará su Superioridad para no resultarles fastidioso. Mi buen Amigo," concluyó, dirigiéndose ahora al Oficial, "vos y yo nos separaremos y puede ocurrir que nunca volvamos a encontrarnos: pero aceptad el Consejo de un Hombre simple; los Modales y las Apariencias son Cosas nimias para el Hombre verdadero, por lo que no debéis considerar a un Hombre como vos Terrible por su Garbo ni a uno como yo despreciable por el mío. Cuando dos Personas como nosotros se encuentren, vos deberéis alegraros de ver mi Semblante pacífico, y yo estar dichoso por saber que vuestra Fuerza y Talento cuidarán de mí."
T


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