Lunes, 1° de Octubre de 1711


-- Opere in longo fas est obrepere somnum.- Hor., Ars Poet. v. 360.

-----Cuando un Hombre ha descubierto una nueva Veta de Humor, con frecuencia se deja llevar por ella mucho más lejos de lo que pensaba. Mis Corresponsales entienden mis Indirectas, y las convierten en Especulaciones que yo nunca preví cuando empecé. Tal ha sido el Destino de mi Ensayo sobre la Partida de Sonrisas, que ya ha motivado un segundo Ensayo sobre Temas paralelos, y me ha traído la siguiente Carta en el último Correo. No diré nada a manera de Preámbulo, excepto que está basada en Hechos Reales, y dice lo siguiente:
SEÑOR,
-----El Mundo ya está en Deuda con Usted a raíz del Discurso sobre la Sonrisa, y ahora Usted aborda el Silbido, después del cual llega, finalmente, al Bostezo; desde allí, creo que podría hacer una Transición muy natural hacia el Sueño. Por lo tanto, le recomiendo como Tema para su próximo Ensayo el siguiente Aviso, que se ntregaba en mano a todo el Mundo hace unos dos Meses, y que se puede ver con algunos Aditamentos en el Dialy Courant del Nueve de Agosto.

Nicholas Hart, quien durmió el Año pasado en el Hospital de St. Bartholomew, se propone dormir este Año en el Cock and Bottle en Little-Britain.

-----Habiendo investigado el Asunto luego de esto, me doy cuenta de que el mencionado Nicholas Hart sufre anualmente un periódico Ataque de Sueño; que empieza alrededor del Cinco de Agosto, y termina el Once del mismo Mes: De tal manera que

El Primer día de ese Mes empezó a embotarse;
El Segundo, parecía somnoliento;
El Tercero, se puso a bostezar;
El Cuarto, empezó a cabecear;
El Quinto, cayó dormido;
El Sexto, se lo escuchó roncar;
El Séptimo, se dio vuelta en la Cama;
El Octavo, recobró su Postura previa;
El Noveno, empezó a desperezarse;
El Décimo a la Medianoche, se despertó;
El Décimo Primero por la Mañana, pidió que le trajeran una Cervecita.


-----Este Relato lo he extraído del Diario de este Bello durmiente, tal como ha sido conservado fielmente por un Caballero de la Posada de Lincoln que asumió la responsabilidad de ser su Historiógrafo. Se lo he enviado a Usted, no solo porque representa las Acciones de Nicholas Hart, sino también porque parece retratar con mucha naturalidad la Vida de muchos Caballeros Ingleses honestos, cuya Historia entera con frecuencia consiste simplemente en Bostezar, Asentir, Desperezarse, Voltearse, Dormirse, Beber, y demás extraordinarios Particulares. No pongo en duda, Señor, que, si Usted quisiera, podría poner un Aviso no muy diferente del mencionado acerca de varios Individuos de Renombre; que el Sr. John de Tal por Cual, Caballero, o Thomas de Tal Otro, Esquire, que durmió en la Campiña el Verano pasado, planea dormir en la Ciudad este Invierno. Lo peor del caso es que la Parte somnolienta de nuestra Especie consiste en su mayor parte de Caballeros muy honestos, que viven discretamente junto a sus Vecinos, sin alterar el Ambiente Público: Son Zánganos, sin Aguijones. Desearía fervientemente que varios Espíritus turbulentos, inquietos y ambiciosos tomaran el Lugar de estos buenos Hombres por un tiempo, y entraran ellos mismos en la Fraternidad de Nicholas Hart. Si tan solo pudiéramos dormir a unas cuantas Cabezas ocupadísimas que yo podría nombrar, desde el Primero de Noviembre hasta el Primero de Mayo siguiente, no me cabe duda de que ello redundaría en la Tranquilidad de ciertas Personas, así como en el Provecho del Público todo.
-----Volviendo a Nicholas Hart: Creo, Señor, que Usted considerará que es muy extraordinaria la Circunstancia en que un Hombre deba ganarse la Vida mediante el Sueño, y que el Resto deba procurarle el Sustento así como la Industria; sin embargo, así sucede con Nicholas, quien el Año pasado ganó lo suficiente como para vivir Doce Meses. Asimismo, me informan que este Año ha tenido una Siesta muy cómoda. Los Poetas se precian sobremanera de dormir en el Parnaso, pero nunca oí que cobraran un Peso por ello: Por el contrario, nuestro Amigo Nicholas gana más durmiendo de lo que podría obtener Trabajando, y de él se puede decir, con más justicia que de Homero, que ha tenido Sueños Dorados. Juvenal, por cierto, menciona un Marido somnoliento que acumuló un Capital mediante el Ronquido, pero hay que tener en cuenta que, tal como lo representa, parece haber dormido lo que la Gente suele llamar un Sueño de Perros; o si su Sueño era real, su Esposa estaba despierta, y a cargo de sus Negocios. Su Pluma, Señor, tan presta a moralizar sobre todos los Temas, también podría decir algo, me parece, acerca de esta Circunstancia, y podría señalarnos aquellos Grupos de Hombres que, en lugar de hacerse ricos gracias a la honesta Laboriosidad, se encomiendan a los Favores de los Poderosos, y se convierten en agradables Compañeros en los Círculos del Lujo y el Placer.
-----Por último debo hacerle saber, Señor, que una de las más eminentes Plumas de la Calle Grub está ahora encargada de Escribir el Sueño de este milagroso Dormilón, que según he oído será de una Longitud mayor que la ordinaria, puesto que debe incluir todos los particulares que se supone que han sucedido en su Imaginación durante tan largo Sueño. Se dice de él que ya ha recorrido tres Días y tres Noches, y que ha registrado en ellas los más notables Pasajes del Mundo. Si puede mantenerse al margen de las Pinceladas partidarias, su Trabajo será Útil; pero lo dudo mucho, porque un Confidente y Amigo suyo me ha informado que se ha tomado demasiadas Libertades al hablar ciertas cosas de Nimrod.

Quedo, Señor, suyo &c.



Jueves, 27 de Septiembre, 1711.
His lacrymus vitam damus, et miscerescimus ultrò.----Virg.

Me complace más una Carta llena de Toques de Inocencia que de Ingenio. La siguiente es de este Tipo.

Señor,
Entre todas las Contrariedades que suceden en las Familias, no recuerdo que haya usted tomado nota del Matrimonio de las Hijas sin el Consentimiento de sus Padres. Yo soy una de esas desdichadas. Tenía quince años cuando tomé la Libertad de elegir por mí misma, y desde entonces he languidecido bajo la Reprobación de un Padre inexorable, quien, a pesar de verme feliz en el mejor de los Matrimonios y verse bendecido con muy bonitos Nietos, no ha podido jamás convencerse de perdonarme. Era tan atento conmigo antes de este Accidente que, en cierta medida, resulta inexcusable mi Desobediencia, Situación que al mismo tiempo hace surgir en mí un Aprecio hacia él a tal punto que, queriéndolo por sobre todas las cosas, moriría por reconciliarme. Me he arrojado a sus Pies y he implorado su Perdón hasta las Lágrimas; pero él siempre me rechaza y me echa; le he escrito numerosas Cartas, pero no las abre ni las recibe. Hace aproximadamente dos Años le envíe a mi pequeño Niño, todo vestidito con nuevos Atuendos; pero el Pequeño regresó en llanto, porque dijo que su Abuelo no lo vería, y que había dado la Orden de dejarlo fuera de su Casa. Mi Madre está de mi Lado, pero no se atreve siquiera a mencionarme frente a mi Padre por temor a provocarlo. Un Mes atrás cayó en Cama, enfermo y con gran Peligro para su Vida: La noticia me perforó el Corazón y no pude evitar acercarme para saber de su Salud. Mi madre aprovechó la oportunidad para hablar por mí: le dijo, con abundantes Lágrimas, que había ido para verlo, que mis Lágrimas me impedían hablar con ella y que ciertamente mi Corazón se rompería si él no aceptaba bajo estas Circunstancias darme la Bendición y reconciliarse conmigo. Tan lejos estuvo de compadecerse que le prohibió a mi Madre hablar de mí, a menos que tuviera la intención de perturbarlo en sus últimos Momentos; además. Señor, debiera usted saber que él tiene la Reputación de ser un Hombre honesto y religioso, lo que hace mi Infortunio aún más grande. Agradezco a Dios que se hay recuperado: Pero su severa Conducta me ha dado tal Golpe, que pronto me hundiré bajo él, a menos que me alivie alguna Impresión que la Lectura de esto en su Ensayo pueda ejercer sobre él.
Soy, etc.

De todas las Insensibilidades no hay ninguna tan inexcusable como aquellas dirigidas de Padres a Hijos. Un temperamento obstinado, inflexible, carente de Piedad es odioso en toda Ocasión, pero aquí es decididamente antinatural. El Amor, la Ternura y la Compasión, que surgen naturalmente hacia quienes dependen de Nosotros, es aquello mediante lo cual se sostiene toda la Vida en el Mundo. El Ser Supremo, a través de la trascendente Excelencia y Bondad de su Naturaleza, tiñe con Misericordia a todas sus Obras; y porque sus Criaturas no poseen espontáneamente esta Benevolencia y Compasión hacia quienes están bajo sus Cuidados y Protección, ha implantado en ellos un Instinto que ocupa el Lugar de su inherente Bondad. He ilustrado este tipo de Instinto en pasados Ensayos y he mostrado cómo rige éste en toda Clase de Criaturas brutales, y cómo, de hecho, todo el Mundo Animal subsiste por él.
Este Instinto en el Hombre es más general e ilimitado que en las Bestias, considerando que se ve robustecido por los Dictados de la Razón y el Deber. Por lo que si nos examinamos atentamente, encontraremos que no solo estamos inclinados a amar a aquellos que descienden de nosotros, sino que también cargamos con una suerte de στοργή, o de Afección natural, hacia todo aquello que confía su Bien y su Preservación en nosotros. La Dependencia es un perpetuo Llamado a la Humanidad y una Incitación al Amor y a la Piedad más grandiosa que cualquier otro Motivo, sea cual fuere éste.
Por lo tanto, el Hombre, que ante cualquier Pasión o Resentimiento, puede superar este poderoso Instinto y extinguir esta Afección natural, se degrada incluso por debajo de la Bestialidad, frustra el Gran Designio de la Providencia tanto como éste reside en él, y expulsa de su Naturaleza uno de los Componentes más Divinos que fueran allí plantados.
Entre innumerables Argumentos que pueden ser usados contra tan irrazonable Proceder, solo insistiré en uno. Es Condición para nuestro Perdón que perdonemos. En nuestras mismas Plegarias deseamos no más que ser tratados con esta clase de Reciprocidad. El caso anterior, entonces, parece ser lo que se denomina un Ejemplo Perfecto, siendo la Relación entre Hijo y Padre la que se encuentra más próxima a la que establecen la Creación y el Creador. Si el Padre es inexorable con el Hijo que lo ha ofendido, pensemos que la Ofensa no puede ser jamás de tan grave Naturaleza, ¿cómo se presentará ante el Ser Supremo estando bajo la tierna Denominación de un Padre y deseando para sí un Perdón que él mismo se niega a dar?
A esto debo añadir muchas otras Consideraciones tanto religiosas como prudentes; pero si el mencionado Motivo no prevalece, descreo que triunfe con cualquier otro y por ello concluiré mi Ensayo con un una Historia subrayable, registrada en una vieja Crónica publicada por Ferher, uno entre otros Escritores de la Historia Alemana.
Eginhart, quien fuera Secretario de Carlos, El Grande, se hizo excesivamente popular dado su Actuación en aquel Puesto. Sus grandes habilidades le concedieron el Favor de su Maestro y la Estima de la Corte en su Totalidad. Imma, la hija del Emperador, estaba tan complacida con su Compañía y su Conversación que se enamoró de él. Como era una de la Bellezas de su Tiempo, Eginhart le correspondió con una más que equitativa Devolución de Pasión. Dada la Preocupación por las fatales Consecuencias que acarrearían, sofocaron las Llamas durante cierto Tiempo. A la larga Eginhart, resolviendo arriesgarlo todo antes que privarse de aquella por quien su Corazón se hallara tan asediado, se dirigió una Noche a los Aposentos de la Princesa y, golpeando gentilmente la Puerta, fue admitido como si se tratara de una Persona que debía comunicarle algo de parte del Emperador. Del modo más privado, él permaneció con ella Parte de aquella noche; pero, mientras se preparaba para marcharse cerca del Amanecer, observó que había caído allí durante su Estadía con la Princesa una gran Nevada. Quedó sumamente perplejo ante el miedo a que las Huellas de sus Pies en la Nieve pudieran producir algún Descubrimiento al Rey, quien solía visitar a su Hija por las Mañanas. Le dio a conocer sus Miedos a la Princesa Imma, que, luego de consultar el Asunto, hizo prevalecer, sobre su Voluntad, que le permitiera cargarlo a través de la Nieve, encima de sus Hombros. Sucedió en ese Momento que el Emperador, incapaz de dormirse, se encontraba levantado y deambulando por su Habitación, cuando observó por la Ventana y percibió a su Hija tambaleando bajo una Carga, llevando a su primer Ministro a través de la Nieve; apenas habiendo cumplido el recorrido, ella retornó con suma Velocidad a sus Aposentos. Frente a este Accidente, el Emperador permaneció turbado, pasmado en Extremo; pero prefirió callar al respecto hasta que encontrara una mejor Oportunidad. Mientras tanto, Eginhart sabiendo que lo que había hecho no podía mantenerse en Secreto por mucho Tiempo, determinó retirarse de la Corte; y para ello rogó al Emperador que prescindiera de él, simulando una Suerte de Descontento por no haber sido recompensado por sus largos Años de Servicio. El Emperador no respondió directamente a su Petición, pero le dijo que pensaría en ella, y fijó un Día preciso para anunciarle su Voluntad. Inmediatamente reunió a sus Consejeros más fieles y, develando el Crimen de su Secretario, les pidió que lo aconsejaran ante tan delicado Caso. La Mayoría de ellos dio su Opinión y sostuvo que la Persona no podía ser castigada severamente a pesar de haber deshonrado a su Amo. Luego del Debate, el Emperador declaró que el Castigo que le cupiera a Eginhart incrementaría la Vergüenza de su Familia en lugar de disminuirla, tal era su Opinión, y por lo tanto consideró que lo más adecuado para disolver la Memoria del Hecho era unirlo en Matrimonio con su Hija. Por Consiguiente, Eginghart fue llamado a comparecer y anoticiado en Boca del Emperador que no podría de aquí en más levantar Queja alguna con respecto a las Recompensas por el Servicio prestado, ya que la Princesa Imma le sería entregada como Esposa, con una Dote adecuada a su Calidad; el Evento fue poco tiempo después debidamente llevado a cabo.
L.



Miércoles, 26 de Septiembre de 1711
Delirant reges, plectuntur Achivi- Hor.
La siguiente Carta posee tanta Gravedad y Buen Sentido que no puedo evitar insertarla aquí, aunque esté relacionada con un Pecador encallecido, al que tengo pocas Esperanzas de reformar, a saber, Luis XIV de Francia.
----"Sr. Espectador,
-----Entre los variados Temas que ha tratado, habría querido que cayera entre sus Planes el exponer la Vanidad de las Conquistas. Este Pensamiento lo llevaría a uno naturalmente hasta el Rey francés, quien ha sido estimado generalmente como el más grande Conquistador de nuestra Época, hasta que los Ejércitos de su majestad le arrebataron muchos de sus Países y lo privaron del Fruto de todas sus antiguas Victorias. Por mi Parte, si debiera pintar su Retrato, no retrocedería más allá de la Paz de Reswick, justo al Término de sus Triunfos y antes del Reverso de su Fortuna; e incluso allí no podría evitar pensar que su Ambición ha sido vana y estéril para él y su Pueblo.
-----En cuanto a él, ciertamente no puede haber ganado nada con sus Conquistas, si no lo han convertido en Amo con más Súbditos, más Riquezas o mayor Poder. Lo que puedo aportar en estos Rubros lo someto a su Consideración.
-----Para comenzar, pues, su Incremento de Súbditos. Desde el Tiempo en que tuvo Edad y se convirtió en su propio Administrador, toda la Gente que ha adquirido fue reducida por las Guerras y quedaron bajo su Dominio por la Paz; conquistó no más de un Tercio de Flandes y, en consecuencia, no más de un Tercio de los Habitantes de esa Provincia.
-----Hace 100 años las Casas de ese País estaban todas numeradas y según un Cómputo preciso la Población, en todos sus Niveles, no podía superar las 750.000 Almas. Y si un Hombre fuera a considerar la Desolación producida por Guerras casi permanentes, los numerosos Ejércitos que han vivido desde entonces a Expensas del Pueblo y el hecho de que buena Parte del Comercio se trasladara para mayor Seguridad a otros Sitios, tendría pocos Motivos para imaginar que su Cantidad haya aumentado desde entonces; y por lo tanto con una Tercera Parte de esa Provincia el Príncipe no puede haber ganado más de un Tercio de Población, o sea, 250.000 nuevos Súbditos, y esto suponiendo que se contentaran con seguir en su País natal transfiriendo su Lealtad a un nuevo Amo.
-----La Fertilidad de esta Provincia, su favorable Situación para el Tráfico y el Comercio, su Capacidad para generar Empleo y Medios de Subsistencia en grandes Cantidades y los vastos Ejércitos que han sido mantenidos allí, nos permiten creer que los restantes dos Tercios de Flandes son equivalentes a las otras Conquistas de este Príncipe; y en consecuencia como máximo no puede haber ganado más de 750.000 nuevos Súbditos, Hombres, Mujeres y Niños, especialmente si debemos restarles aquellos que se han alejado del Conquistador para vivir con sus antiguos Señores.
-----Es Momento ahora de comparar la Pérdida con el Rédito y mostrar cuántos antiguos Súbditos ha perdido en la Operación a cambio de los nuevos: calculo que en sus Guerras rara vez ha llevado al Campo de Batalla menos de 200.000 Combatientes, descontando los que se quedan en las Guarniciones; y entiendo que el Cómputo habitual es que, de un Ejército, en las Postrimerías de la Campaña, sin Sitios ni Batallas, no podrán reunirse más de cuatro Quintos de aquellos que ingresaron al Campo al Principio del Año. Sus Guerras en diversos Períodos hasta la última Paz han durado aproximadamente 20 años; y si 40.000 bajas anuales, o sea un Quinto de sus Ejércitos, deben multiplicarse por 20, no puede haber perdido menos de 800.000 de sus antiguos Súbditos, todos Hombres bien formados y en mayor Número que los nuevos Súbditos adquiridos.
-----Pero esta Pérdida no es todo: la Providencia parece haber dividido parejamente toda la Masa de la Humanidad en diferentes Sexos, de modo que cada Mujer pueda tener su Marido y ambos contribuir parejamente a la Continuación de la Especie. Se sigue pues que por todos los Hombres que se han perdido, una Cantidad proporcional de Mujeres deben haber quedado viudas, y eso si no fuera sólo Buena Voluntad creer que no han prestado todo el Servicio de que eran capaces en su Generación. En un Lapso tan prolongado de Tiempo una buena parte de ellas debe haber muerto y el resto habrá debido retirarse al fin sin dejar detrás ningún Representante. De acuerdo a estas Cuentas el Príncipe debe haber perdido no 800.000 Súbditos, sino el doble de esa Cifra y todo el Incremento que podía esperarse razonablemente de ella.
-----Se dice que durante la última Guerra hubo una Hambruna en el Reino que arrasó con dos Millones de Habitantes. Esto es difícil de creer; una Quinta Parte de esa Suma, ya es una Pérdida enorme. Pero no maravilla que haya Hambrunas donde se quita tanto Sustento del Pueblo para el uso del propio Rey que no queda nada para cubrir los Accidentes, donde tantos hombres son retirados del Arado para servir al Rey en sus Guerras y una gran Parte del Cultivo es puesto en las Manos más débiles de las Mujeres y los Niños. Cualquiera sea la Pérdida, hay que cargarla sin duda a la Cuenta de su Ambición.
-----Y lo mismo con la Destrucción o Expulsión de 300 o 400 mil de sus Súbditos reformados; no podía tener otra Razón para tasar esas Vidas a tan bajo Precio que encomendarse al Fanatismo de la Nación española.
-----¿Cómo podría haber Industria en un País donde toda Propiedad es precaria? ¿Qué Súbdito sembrará su Tierra para que su Príncipe levante toda la Cosecha? La Parsimonia y la Frugalidad deben ser dos Desconocidas para ese Pueblo; pues ¿cuidará Hoy un Hombre lo que teme que Mañana le sea expropiado? ¿Y cuál es el Estímulo para el Matrimonio? ¿Pensará algún Hombre en criar Niños sin poder asegurar la Vestimenta para sus Espaldas y la Comida para sus Barrigas? Y así, por su Ambición fatal, habrá reducido el Número de sus Súbditos, no sólo con Carnicería y Destrucción; impidiendo el Nacimiento mismo, habrá hecho todo lo posible para destruir a la misma Posteridad.
-----¿Entonces éste es Luis el grande, el invencible? ¿Éste el Hombre inmortal, el tout puissant o Todopoderoso, como lo han llamado sus Aduladores? ¿Es éste el Hombre que ha sido celebrado por sus Conquistas? Por cada Súbdito que ha adquirido, ¿no ha perdido tres que le correspondían en Herencia? ¿No son más escasas sus Tropas, y no están peor alimentadas, vestidas y pagadas que antes, a pesar de que ahora cuenta él con una Causa más grande que perseguir? ¿Y cuál puede ser el Resultado de todo esto sino que su Ingreso sea ahora mucho menor, siendo sus Súbditos o más pobres o no tantos como para ser saqueados con Impuestos constantes en Beneficio personal?
-----Es bueno para él que haya encontrado una Manera eficaz de robar un Reino; si ha seguido conquistando como antes, su Ruina ha de haberse consumado hace mucho. Esto trae a mi Memoria unas Palabras del Rey Pirro, luego de que hubo vencido a los romanos por segunda vez en una Batalla campal y fue alabado por sus Generales: , dice, otra Victoria como ésta y estaré acabado. Y ya que he mencionado a Pirro terminaré con una Historia muy buena pero también muy conocida de este ambicioso Loco: cuando manifestara el más profundo Deseo de hacer una Expedición contra los Romanos, Cineas, su primer Ministro, le preguntó qué se proponía con esa Guerra. Pues, dice Pirro, conquistar a los romanos y someter a toda Italia a mi Dominio. ¿Y luego?, dice Cineas. Cruzar a Sicilia, dice Pirro, y hacer que todos los sicilianos sean nuestros súbditos. ¿Y qué piensa hacer su Majestad luego? Pues verdaderamente, dice el Rey, conquistar Cartago y adueñarme de toda África. ¿Y que hará, Señor, al Término de todas sus Expediciones? Bueno, dice el Rey, dedicaremos el resto de nuestras Vidas a descansar y tomar buen Vino. Pero Señor, respondió Cineas, ¿cómo mejorar lo que ahora tenemos ante nosotros? ¿No tenemos ya suficiente para sentarnos a beber?
-----La Violencia y el Exceso no son Atributos dignos de los Príncipes; pero si Pirro y Luis se hubieran entregado a los mismos Placeres que Vitellius habrían sido menos perjudiciales para su Pueblo.
------------------------------------------------Su humilde Servidor,
---------------------------------------------------------------------Philarithmus.
T.





Martes, 25 de Septiembre, 1711

Centuriae senorium agitant expertia fugis:
Celsi praetereunt austera Poemata Rhamnes.
Omne tulit punctum qui biscuit utile dulci,
Lectorem delectando, pariterque monendo.
–Hor.

Mercuriales y Saturninos: tales son las dos Grandes Divisiones en que acaso puedo colocar a mis Lectores. Los primeros son la Parte alegre de mi Discípulos, los que requieres Especulaciones del Humor y el Ingenio; los otros son de Inclinación más solemne, más sobria, y hallan su Placer en Papeles morales y de buen Sentido. Para los primeros, toda Cosa seria es estúpida; para los segundos, lo Lúdico es Impertinente. Si fuera siempre Grave, perdería a la Mitad de mis Lectores; si siempre Alegre, me abandonaría la otra Mitad. Mi Empresa es entonces hallar Entretenimiento de ambos Tipos, y por medio tal acaso consultar la Bondad de ambos más de lo que sería si escribiera tan sólo para un Gusto particular. Como ninguno sabe mi Proceder, es común que el Lector alegre, que toma este Papel para divertirse, se vea sumergido sin saberlo en un Curso de Pensamiento serio, provechoso; y al contrario, el Meditabundo, que acaso espera hallar algo sólido, pleno de Reflexión, vese en ocasiones engañado e inmerso en un Arranque de Alacridad. En pocas Palabras, mi Lector no sabe qué le espera, y tiene por ello, al menos, el Placer de esperar que haya un Guiso hecho a su Paladar.
-----He de confesar que, de poder decidirlo yo, apuntaría a la Instrucción más que a la Diversión; mas si hemos de ser útiles al Mundo, debemos aceptarlo como viene. Los Autores de profesa Severidad desalientan a la más relajada Parte de la Humanidad de enfrentarse a sus Escritos. Debe haber Virtud en un Hombre antes de entrar en la lectura de un Séneca, de un Epicteto. El Título mismo de un Tratado Moral encierra ya un Algo de Austero y de Repelente para los Despreocupados.
-----Por esta Razón varias Personas irreflexivas caen en mi Camino, Personas que no prestan Atención a Disertaciones enunciadas con Religiosa Seriedad o con Gravedad Filosófica. Vense entrampados en Sentimientos de Sabiduría y Virtud cuando no lo han pensado; y si por Medio tal alcanzan un Grado de Consideración que los disponga a escuchar Discursos más estudiosos y elaborados que los míos, pensaré que no son inútiles mis Especulaciones. También observaré que la Melancolía en que a veces se envuelve la Mente de los mejores Hombres suele requerir un Empujón de Gozo y de Risa. Alguien podría agregar que el Clima Inglés, más que ningún otro, vuelve necesaria esta Clase de Entretenimiento.
-----Si lo dicho no las recomienda, al menos excusará la Variedad de mis Especulaciones. No deseo reír sino para instruir, y si fracaso en este Punto, si mi Alegría deja de ser Instructiva, nunca cesará de ser Inocente. Un escrupuloso Decoro en este Particular tiene, acaso, más Mérito que aquel que imagina la Generalidad de Lectores. Si supieran cuántos Pensamientos humorosos ocurren que el Autor, por Modestia y Discreción, extirpa; cuántos Brochazos de la Broma se presentan, que sin duda agradarían al Común Gusto, mas asfíxiolos al nacer por una remota Tendencia, que vive en ellos, a corromper las Mentes de sus Lectores; cuántas Miradas malévolas evito industriosamente, por miedo a injuriar la Reputación de Otro; si supieran, podrían pensar afablemente de los Escritores que se dedican a divertir sin ser Inmorales. Uno podría aplicar a esos Auctores este Pasaje de Waller,

Poets lose half the Praise they would have got,
Were it but known what they discreetly blot.

Ya que nada es más sencillo que ser un Ingenio, con todas las Libertades precitadas, es necesario algo de Genio y de Invención para parecerlo sin ellas.
-----Lo dicho no concierne sólo a mi Público, sino que tiene un Ojo puesto en el Correspondiente que me ha enviado la siguiente Carta, que he castrado en algunos Lugares según esas Consideraciones.

Señor mío,
He leído recientemente su Discurso sobre una Partida de Sonrisas, y hallo imposible no darle Cuenta de una Partida de Silbidos con que, al lado de varias Gentes más, fui entretenido hace unos tres Años, en que estuve en Bath. El Premio era una Guinea, que se conferiría al Silbador más habilidoso, i.e., el que silbara más claramente, y que terminara su Tonada sin reírse, al Tiempo que un Bufón, con sus Poses caprichosas, lo provocaba, que parábase en las Tablas, y ejecutaba sus Disparates a la vista del Intérprete. Tres eran los Competidores: el Primero, un Barrendero de prometedor Aspecto; sus Rasgos eran firmes, y sus Músculos estaban compuestos de una Estupidez tan inflexible que, tan sólo aparecer, todo Mundo dio por perdida una Guinea. El Payaso, sin embargo, halló la Forma de sacudirlo; pues a su Silbido de una Tonada campestre, el Infeliz danzó con tal Variedad de Distorsiones y Muecas, que el Campirano no pudo evitar sonreír, y arruinar su Silbido, y perder el Premio.
-----El siguiente sobre las Tablas era un Pseudociudadano de Bath, una Persona notable entre los Inferiores de aquel Lugar por su grande Sabiduría. Contrajo la Boca con Gravedad enorme y, para que su Mente se dispusiera a una Seriedad mayor que la ordinaria, comenzó la Tonada de Los Niños en el Bosque, y silbó buena Parte con buen Éxito; entonces, el Ingenio aquel que estaba a su Espalda, y quien había permanecido sorprendentemente Atento y Grave, le tocó apenas el Hombro izquierdo, y mirólo con una Sonrisa tan embrujante que el Silbador relajó sus Fibras, afectó una Sonrisa, y al final estalló en una Carcajada. El tercero en Competición era un Paje que, desafiando al Bufón, y con todo su Artificio, silbó una Tonada Escocesa y una Sonata Italiana, con un Rostro tan calmado que se llevó el Premio, para gran Admiración de algunos cientos de Personas, quienes, como yo, estaban presentes en esta Prueba de Habilidades. Ahora, Señor mío, creo humildemente, cualquiera sea su Opinión de los Sonrientes, que habría que impulsar a los Silbadores, no sólo porque su Arte no distorsiona, sino porque mejora la Música del Campo, promueve la Gravedad, y enseña a la Gente Ordinaria a mantener el Semblante firme cuando ve algo ridículo en sus Superiores; también el Silbido parece ser un Entretenimiento muy adaptado a la Gente de Bath: es Costumbre que el Jinete le silbe a su Caballo.

Suyo, &c

Postscriptum. Tras de haber despachado con estos dos importantes Asuntos, Sonreír y Silbar, espero que nos honre usted con algunas Reflexiones sobre el Bostezo, cual lo he visto practicado en Noche de Reyes, entre otros Juegos de Navidad, en Casa de un Caballero muy valioso. Sus Invitados bostezan por un Queso de Cheshire, comenzando a Medianoche, cuando la Compañía toda está dispuesta al Sueño. Aquel que bosteza más ampliamente se lleva el Queso. Si trata usted el Asunto qual se debe, no dudo que su Papel ponga a Bostezar a medio Reino, pero le prometo que Nadie se irá a dormir.

L.



Sábado, 22 de septiembre de 1711


-----Quis enim bonus, aut face dignos
arcana, qualem Cereris vult esse sacerdos,
Ulla aliena sibi credat mala ?
- Juv., Sat. xv. 140.

Aquél que puede escapar por completo de la maldad de los otros,
Es un bruto, en el mejor de los casos, con forma humana.
---Tate.


-----En uno de mis Ensayos de la Semana pasada me ocupé de la Bondad en tanto Efecto de la Constitución; ahora hablaré de ella como Virtud Moral. La primera puede hacer que un Hombre esté cómodo consigo mismo y sea agradable a los demás, pero no implica Mérito alguno en aquél que la posee. De acuerdo con esto un Hombre será tan apreciado por ello como por tener un Pulso regular o una buena Digestión. Poseer esta Bondad por propia Constitución, eso que el Sr. Dryden en algún lugar llama Sangre de Leche, es un Cimiento admirable para la otra. Entonces, con el fin de poner a prueba nuestra Bondad, sea que surja del Cuerpo o de la Mente, o que esté fundada en la Parte Animal o en la Racional de nuestra naturaleza, o, en una palabra, ya sea que permita otra tipo de Recompensa más allá de la secreta Satisfacción y Contento Espiritual que es esencial a ella, y más allá de la amable Recepción que nos procura en el Mundo, debemos examinarla a través de las siguientes Reglas.
-----Primero, si es que actúa con Estabilidad y Uniformidad en la Enfermedad y la mala Salud, en la Prosperidad y en la Adversidad; o si por el contrario debe juzgársela solamente como una Irradiación de la Mente a partir de algún Abastecimiento de Energía, o una más amable Circulación de la Sangre. Sir Francis Bacon menciona a un hábil Procurador que nunca pedía un Favor a un Hombre antes de la Cena, sino que tenía el cuidado de hacer su Petición en un Momento en que la Parte solicitada tuviera su Mente libre de Preocupaciones, y sus Apetitos bien Predispuestos. Una Bondad transitoria y pasajera como ésta, no es aquella Filantropía, aquel Amor a la Humanidad que merece el Título de Virtud Moral.
-----La siguiente manera de hacer que la Bondad de un Hombre comparezca ante nuestro Examen, es considerar si aquella opera de acuerdo a las Reglas de la Razón y el Deber: porque si, no obstante su Benevolencia general hacia la Humanidad, no hace Distinción entre sus Objetos, si se ejerce promiscuamente hacia quien lo merece y hacia quien no, si socorre por igual al Holgazán y al Indigente, si se brinda al primer Solicitante, y tropieza con cualquiera más por Accidente que por Elección, puede pasar por un afable Instinto, pero no debe asumir el Nombre de una Virtud Moral.
-----La tercera Prueba de la Bondad será el examinarnos a nosotros mismos, o sea si somos o no capaces de ejercerla en Desventaja nuestra, y de emplearla en Objetos apropiados, sin importar si de ello surge un pequeño Dolor, Necesidad o Inconveniencia para nosotros a causa de ello: en una Palabra, si estamos dispuestos a arriesgar alguna Parte de nuestra Fortuna, nuestra Reputación, nuestra Salud o Tranquilidad, en beneficio de la Humanidad. Entre Todas estas Expresiones de Bondad, señalaré esa que se conoce bajo el Nombre común de Caridad, y que consiste en ayudar al Indigente, siendo ésta un Tipo de Prueba que se nos ofrece casi en todo Momento y en cualquier Lugar.
-----Propondría como Regla para todo aquél que cuenta con alguna Fortuna Importante más que suficiente para las Necesidades de la Vida, que renuncie a cierta Parte de sus Ingresos para el Uso de los Pobres. A esto lo consideraría una Ofrenda para aquél que tiene Derecho sobre Todo, para el Aprovechamiento de aquellos a quienes ha descrito, según lo dice en cierto Pasaje, como sus Representantes en la Tierra. Al mismo tiempo podríamos administrar nuestra Caridad con tal Prudencia y Precaución que no podríamos herir a nuestros propios Amigos o Parientes, mientras estamos haciendo el Bien a aquellos que son Extraños para nosotros.
-----Esto tal vez pueda ser mejor explicado por un Ejemplo que por un Regla.
-----Eugenio es un Hombre de una Bondad universal, y generoso más allá de la Magnitud de su Fortuna; pero más allá de manejar la Economía en sus Negocios con tanta Prudencia, lo que entrega a la Caridad está administrado asimismo muy bien. Eugenio gana lo que el Mundo llama Doscientas Libros al Año; pero nunca se valúa a sí mismo por encima de Ciento ochenta, del mismo modo que no piensa tener Derecho a la Décima Parte, la cual destina siempre a Usos caritativos. A esta Suma frecuentemente le agrega otras Adiciones voluntarias, de manera que, en un buen Año, y por tales tiene a aquellos en que ha sido capaz de conceder mayores Mercedes de lo común, él ha dado más del doble de esa Suma a los Enfermos e Indigentes. Eugenio se prescribe a sí mismo varios Días particulares de Ayuno y Abstinencia, para incrementar su Fondo privado de Caridad, y separa lo que serían las Expensas corrientes de esos Días, para el Uso de los Pobres. A menudo se dirige a pie a donde lo llaman sus Negocios, y para el Final de la Caminata ha entregado un Chelín –que de acuerdo a sus Métodos ordinarios de Expensas, habría gastado en un Coche de Alquiler– a la primera Persona Necesitada que se ha cruzado en su camino. Supe que cuando ha ido a ver una Obra o la Ópera, terminó destinando el Dinero que estaba separado para ese Propósito, a un Objeto de Caridad con el que se ha encontrado en la Calle, y que por tanto pasó la tarde en una Cafetería, o junto a la Chimenea de un Amigo, con una mayor Satisfacción personal que la que hubiera recibido del más exquisito Entretenimiento del Teatro. De esta manera es generoso sin empobrecerse y disfruta de su Patrimonio haciéndolo Propiedad de otros.
-----Hay pocos Hombres tan apremiados por sus Negocios privados, que no puedan ser caritativos de la manera descrita, sin Desventaja para su Patrimonio o sin Perjuicio para sus Familias. Sólo hace falta sacrificar algunas veces una Diversión o Conveniencia para los Pobres, y cambiar el Curso usual de los Gastos hacia un Canal mejor. Creo que esto no sólo es los más prudente y conveniente, sino una Obra de Caridad que podemos poner en Práctica. Mediante este Método nosotros en alguna medida compartimos las Necesidades de los Pobres al mismo tiempo que las aliviamos, y nos hacemos no sólo sus Patrones sino sus Compañeros de Sufrimiento.
-----Sir Thomas Brown, en la última Parte de su Religio Medici, en la que describe su Caridad en varios Ejemplos Heroicos y con un noble Calor de Sentimientos, menciona ese Verso en los Proverbios de Salomón: “el que se apiada de los Pobres, presta al Señor.” Hay más Retórica en esa sola Sentencia, dice él, que en una Biblioteca de Sermones; y de hecho, si esas Sentencias fueran comprendidas por el Lector con el mismo Énfasis con que son pronunciadas por el Autor, no necesitaríamos esos Volúmenes de Instrucciones, sino que podríamos ser honestos mediante un Epítome.
-----Este Pasaje de las Escrituras es por cierto asombrosamente persuasivo; pero pienso que el mismo Pensamiento es llevado mucho más lejos en el Nuevo Testamento, donde nuestro Salvador nos dice del modo más patético que en adelante considerará el que se vista a los Desnudos, se alimente al Hambriento y se visite a los Presos, como Oficios ejercido sobre él mismo, y de acuerdo a eso los recompensará. En concordancia con esos Pasajes de las Sagradas Escrituras, en algún lugar me he encontrado con el Epitafio de un Hombre caritativo, que me ha complacido grandemente. No puedo recordar las Palabras, pero el Sentido de las mismas se ajusta a este Propósito: Lo que gasté lo perdí, lo que tuve queda para otros, lo que entregué permanece conmigo.
-----Puesto que estoy insensiblemente comprometido con las Sagradas Escrituras, no puedo evitar hacer un Extracto de varios Pasajes que siempre he leído con gran Placer en el Libro de Job. Es el Relato que ese Santo Varón da sobre su Conducta en los Días de su Prosperidad, y, si la consideramos sólo como una Composición humana, es el Cuadro más fino de un Hombre caritativo y bondadoso que puede encontrarse en cualquier otro Autor.
-----“¡Oh, si pudiera volver a los Meses pasados, a los Días en que Dios me protegía: Cuando su Lámpara brillaba sobre mi cabeza, y yo caminaba a su luz entre las tinieblas: Cuando el Todopoderoso aún estaba conmigo: Cuando mis pies se lavaban con leche cuajada, y la roca derramaba para mí arroyos de aceite!”
-----“El que me oía, me felicitaba; y el que me veía daba testimonio a mi favor. Porque yo salvaba al pobre que pedía auxilio y al huérfano privado de ayuda. El desesperado me hacía llegar su bendición, y yo alegraba el Corazón de la Viuda. Yo era ojos para el ciego, y pies para el lisiado; era un padre para el pobre, y examinaba a fondo el caso del desconocido. ¿No lloré con el que vivía duramente y mi Corazón no se afligió por el pobre? ¡Que Dios me pese con una balanza justa y reconozca mi Integridad! Si desestimé el derecho de mi esclavo o el de mi servidora, cuando litigaban conmigo, ¿qué haré cuando Dios se levante, qué le replicaré cuando me pida cuenta? ¿No es uno mismo el que nos formó en el seno materno? Si rehusé a los pobres lo que ellos deseaban, y dejé desfallecer los ojos de la Viuda; si comí yo sólo mi pedazo de pan, sin que el huérfano lo compartiera; si vi a un miserable sin ropa o a un indigente sin nada que cubrirse, y no me bendijeron en lo íntimo de su ser por haberse calentado con el vellón de mis corderos; si alcé mi mano contra un huérfano, porque yo contaba con una ayuda en la puerta, ¡que mi espalda se desprenda del cuello y mi brazo sea arrancado de su juntura! ¿Acaso me alegré del Infortunio de mi enemigo y me regocijé cuando le toco una desgracia? No, no dejé que mi boca pecara, pidiendo su muerte con una imprecación. Ningún extranjero pasaba la noche afuera, y yo abría mi puerta al caminante. Si mi tierra gritó venganza contra mí, y también sus surcos derramaron lágrimas; si comí sus frutos sin pagar y extorsioné a sus propietarios, ¡que en lugar de trigo salgan espinas y en vez de cebada, ortigas punzantes!



Jueves, 20 de Septiembre, 1711.
Proximus à tectis ignis defenditur aegre:----------- Ov. Rem. Am.
Hoy divertiré a mis Lectores con dos o tres Cartas que he recibido de mis Corresponsales. La primera me informa de un Espécimen femenino que había escapado hasta ahora de mi Conocimiento, y que es tal cual sigue.

Sr. Espectador,
Yo soy un joven Caballero de competente Fortuna y de suficiente Gusto por el Estudio como para pasar alegremente cinco o seis Horas diarias entre mis Libros. Para que nada me desvíe de mis Estudios y para evitar los Ruidos de los Carruajes y los Conductores, me he establecido en una Calle muy estrecha, cercana al Whitehall; pero es un Infortunio para mí ser tan responsable, pues mi Residencia da directamente a la de Jezebel. Debe saber, Señor, que Jezebel (así llamada por el Vecindario por desplegar sus perniciosos Encantos en su Ventana) constantemente se presenta arreglada sobre el Marco con miles de pequeños Trucos y Trampas para atraer la Mirada de todos los vagos Jovencitos del Vecindario. He visto a más de seis personas observando al mismo tiempo a Jazebel, que es de quien me estoy quejando en este momento. Yo mismo la miraba, en un principio, con el más alto de los Desprecios por media Hora para dispersarme con sus Aires y volver después a mi Plutarco con Tranquilidad de Conciencia, pero resultó realmente irritante darme cuenta que en menos de un Mes había robado mi Tiempo, por lo que resolví no mirarla más. Sin embargo, esta Jazebel, quien, supongo, consideró aquello una Afrenta contra su Honor, ver reducido el Número de Espías, resolvió no rendirse conmigo y comenzó a ejecutar tantos nuevos Trucos en su Ventana que fue imposible para mí evitar observarla. Creo seriamente que se expuso a los Gastos de un Bebé de Cera nuevo a propósito para fastidiarme; solía retozar y jugar con esta Figura con total Impertinencia, como si se tratara en realidad de un Niño: alguna vez ha dejado caer un Guante o una Almohadilla costurera a la Calle, y ha abierto y cerrado su Ventana tres o cuatro veces en un Minuto. Cuando ya me había casi acostumbrado a esto, se apareció en Mangas cortas y arreglada. No tuve otra Opción que bajar mis Cortinas, Opción a la que debí entregarme a pesar de que oscureciera considerablemente mi Habitación, pero estaba conforme pensando que al fin y al cabo había sacado Provecho de ella. No obstante, la Mañana siguiente quedé sorprendido al escucharla charlar desde su Ventana del otro Lado de la Calle con una Mujer que vive justo sobre mí: estoy enterado desde entonces que ella le hizo una Visita y que en solo tres horas tras la Caída de las Cortinas de mi Ventana hizo Migas con ella.
Señor, me perturban a todo Momento del Día de un modo u otro en mis propios Aposentos; y esta Jazebel tiene el Satisfacción de saber que, aunque no la estoy observando, estoy escuchando sus impertinentes Diálogos que pasan por sobre mi Cabeza. Cambiaría inmediatamente de Residencia, pero supongo que eso parecería una Confesión, lisa y llana, de que he sido conquistado; y además de esto, me han dicho que la gran mayoría de los Barrios del Pueblo están infectados con estas Criaturas. Si es así, como Amante del Estudio y el Silencio, semejante Abuso debería ser notificado.
Soy, Señor,
Suyo, Etc
.

Temo, por algunas líneas en esta Carta, que mi joven Estudiante está afectado por un Malestar con el que siquiera parece haber soñado y que está tan metido en él como para recibir Consejo alguno. De todos modos, advertiré en su debido momento del Abuso del que hace Mención, habiendo observado yo mismo un Nido de Jazebels cerca del Temple, que se procuran Diversión atrayendo las Miradas de los jóvenes Templarios, y viéndolos tropezar en una inoportuna Canaleta que corre bajo la Ventana.
Sr. Espectador,
He leído, recientemente y con gran Placer, las Conclusiones de su Especulación cuarenta y siete acerca de los Idiotas, y desde entonces estoy convencido que esos Caballeros son imprescindibles para animar cualquier Conversación. Junto a numerosos de nuestros Amigos, de ambos Sexos, asistí la Semana pasada a un Evento en el Agua por una Dama en quien tengo depositadas mis Esperanzas. Para divertir a los presentes en general y para demostrar, particularmente a mi Señorita, mis Dotes burlescos, llevé conmigo a uno de los Idiotas más celebrados del Pueblo. Es con total Vergüenza y Confusión que debo contarle la Secuela de mi Aventura: Apenas nos encontramos a bordo del Barco, jugué una o dos Bromas, que creí inteligentes, a este Idiota, cuando mi Genio Maldito, inspirándolo con el único fin de destruirme, le sugirió una Réplica que cosechó Carcajadas solo de su Lado. Ante tan inesperado Vuelco, quedé destrozado, Situación percibida por el Idiota, que resolvió no darme ninguna oportunidad para recuperarme, y persiguiendo su Triunfo, se recompuso y se dedicó a desacreditarme de la manera más impiadosa y bárbara hasta llegar a Chelsea. Tuve algún pequeño Éxito mientras comíamos Cheese-Cakes; pero de regreso a Casa, renovó sus Ataques con la misma Suerte que habían tenido los anteriores y con la misma Diversión para todos los Acompañantes. En definitiva, Señor, debo confesar sinceramente que nunca fui tan manoseado en toda mi Vida, y para completar mi Desgracia, me han dicho que el Idiota, impulsado por su reciente Victoria, ha hecho un par de Visitas al querido Objeto de mi Deseo, por lo que me encuentro simultáneamente en peligro de perder toda Pretensión de Ingenio y toda Posibilidad con mi Señorita. Esto, Señor, es el verdadero Relato de mis Problemas presentes, siendo Usted el más indicado para asistirme en ellos, considerando que fue Usted mismo su principal Causante al recomendarnos un Instrumento sin darnos, junto a él, sus Instrucciones de uso.
He estado pensando si no sería altamente conveniente que todos los Idiotas usaran una Inscripción ajustada a algún Lugar de sus Cuerpos, mostrando en qué Parte son más vulnerables y si se tratan, alguno de ellos, de Personas con Temperamentos inestables, debería haber algún Método adoptado para informar al Mundo cuándo es seguro atacarlos, y cuándo es mejor dejarlos solos. Pero dejando estos Asuntos a su más Seria Consideración,
Soy, SEÑOR,
Suyo.

He visto y escuchado, de hecho, de gran Número de jóvenes Caballeros con la misma Desgracia que mi Corresponsal. La mejor Regla que puedo darles es que eviten Calamidades como éstas en el futuro, aunque deberá ser juzgado, en profundidad, si es que acaso sus Acompañantes son Débiles, o si es que ellos mismos son Ingenios.
La siguiente Carta proviene de Exeter, y hallándome bien informado que el Contenido es una Realidad patente, se la daré a mis Lectores tal cual fue enviada.
Sr.Espectador, Exeter, Sept.7.
Usted se contentó en una Especulación reciente con haber tomado nota del Inconveniente con que lidiamos aquí en el Campo en lo que se refiere a nuestra imposibilidad para seguirle el Paso a la Moda: Sin embargo, hay otra Desgracia a la que estamos sujetos, que no es menos grave que la anterior y que ha escapado hasta aquí de su Observación. Me refiero a la Invasión de Artículos de origen Londinense que nunca fueron siquiera nombradas allá.
Una dama de este Lugar tuvo hace algún tiempo una Caja de las más novedosas Cintas enviadas en Diligencia: Si se trataba de un maliciosos Invento de la Mujer, o de los Inmorales de alguna Sombrerería Londinense, no soy capaz de informarle; pero, entre otras, había una Cinta de Color rojo Frambuesa que medía alrededor de media Docena de Yardas, constreñida en la Figura de una pequeña Toca. La antedicha Dama tenía la Convicción de afirmar, rodeada por un Círculo inquisitorial de Mujeres, presente cuando abrió la Caja, que ésta era la última Moda en la Corte. Como es de suponer, el Sábado siguiente nos encontramos con una multitud de Mujeres que asistieron a la Iglesia con sus Cabezas cubiertas totalmente en Cintas, a tal punto que parecían Víctimas lista para ser sacrificada. Esta es una Moda reinante aún hoy entre nosotros. Al mismo tiempo, tuvimos un grupo de Caballeros que se tomó la Libertad de aparecer en Lugares Públicos sin Botones en sus Abrigos, Botones que han sustituido con pequeños Broches de Plata, a pesar que los más frescos Consejos desde Londres no hacen Mención alguna de una Moda como ésta; y que somos algo tímidos como para dispensarles Material a los Fabricantes de Botones para un segundo Petitorio.
Lo que humildemente le propondría al Público es que se conformase una Sociedad en Londres, integrada por las más habilidosas Personas de ambos Sexos, para la Inspección de Modas y Modales, de manera que de aquí en más ninguna Persona o Personas, en cualquier Lugar del País, se anime a presumir estar singularmente a la Moda, sin el Testimonio de la mencionada Sociedad que constate la Correspondencia entre su Indumentaria y la de Londres. De esta forma, Señor, conoceremos un poco entre quienes nos encontramos.
Si pudiera usted traer este Asunto a debate, satisfaría a la gran Mayoría de sus Amigos del Campo, y, entre el resto, a

Su muy Humilde Servidor,
Jack Modish. X.



Martes, 18 de Agosto de 1711


-- Remove fera monstra, tuæque
Saxificos vultus, quaecunque ea, tolle Medusæ
.- Ovid. Met., v. 215.

En un Ensayo reciente mencioné el Proyecto de un Ingenioso Autor que proponía ofrecer varios Premios a las Artes Manuales, a disputarse entre nuestros Artesanos Británicos, y discutía la Influencia que ello podría tener sobre el Mejoramiento de varias de nuestras Manufacturas... (pendiente)





Lunes, 17 de Septiembre de 1711


Non solum Scientia, quae est remota a Justitia, Calliditas potius quam
Sapientia est appellanda; verum etiam Animus paratus ad periculum, si suâ
cupiditate, non utilitate communi impellitur, Audaciae potius nomen habeat,
quam Fortitudinis
.- Plato apud Tull.

No hay peor Herida que se le pueda infligir a la Sociedad Humana que considerar honorables los buenos Talentos entre los Hombres que estén dotados de ellos, sin ningún Reparo en cómo los aplican. Los Dones de la Naturaleza y los Logros del Arte son valiosos, en tanto se los ejerza en Provecho de la Virtud o se los gobierne mediante las Reglas del Honor. Deberíamos abstraer nuestras Mentes de la Observación de cualquier Excelencia en aquellos con quienes conversamos, hasta haber notado la Disposición de sus Mentes, o recibido Información confiable acerca de ella; de lo contrario, la Belleza de sus Personas, o los Encantos de sus Ingenios podrían hacernos apreciar a quienes nuestra Razón y nuestro Juicio nos pedirían aborrecer.
-----Cuando nos dejamos llevar por la mera Belleza, o el mero Ingenio, Omniamente, con todo su Vicio, nos quitará tanto la Buena Voluntad como la más inocente Virgen o la más discreta Matrona; y no hay Esclavitud más abyecta en este mundo que regodearnos en aquello que deberíamos condenar: Sin embargo, tal será nuestra Condición en todos los Caminos de la Vida, si nos entregamos a aprobar cualquier Cosa, excepto aquello que apunta a promover lo que es bueno y honorable. Si nos tomáramos en serio el Trabajo de considerar todas las Cosas a la Luz de la Razón y la Justicia, aunque un Hombre estuviera en la Flor de la Juventud y la Inclinación amorosa, miraría a una Coqueta con el mismo Desprecio e Indiferencia con que vería pasar a un Fanfarrón: La Disipación en los Adornos de una Mujer le quitaría la Admiración que ella esperara obtener; y los Vestidos o Discursos vanos de un Hombre destruirían el Donaire de sus Formas, o las Bondades de su Entendimiento. Y digo las Bondades de su Entendimiento, porque no es menos común ver a Hombres Sensatos convertirse en Fanfarrones, que a Mujeres hermosas tornarse Impúdicas. Cuando ello le ocurre a cualquiera de los dos, amainaría en dura Proporción el Favor que estamos naturalmente inclinados a otorgarle a las Buenas Cualidades que tienen por Naturaleza. Pero por más justa que sea la Medición del Valor de un Hombre a través de la Aplicación de sus Talentos, y no de la Eminencia de aquellas Cualidades abstraídas de su Uso; digo, por más justa que sea dicha Manera de juzgar, en la presente Época y en todas las anteriores la Contraria ha prevalecido sobre la mayor parte de la Humanidad. ¡Cuántos de los lascivos Trucos que se han preservado de una época a la siguiente habrían perecido tan pronto fueron creados, si tan solo los Pintores y Escultores hubieran estimado el Propósito de sus Diseños en igual medida que su Ejecución! La Imaginación recatada y bien gobernada ha perdido, por esta razón, la Representación de Diez Mil Retratos encantadores, llenos de Imágenes de innata Verdad, Celo generoso, Fe valerosa y tierna Humanidad; en lugar de los cuales hay Sátiros, Furias y Monstruos que las Artes encomiendan a una vergonzosa Posteridad.
-----La injusta Aplicación de loables Talentos se tolera, en la Opinión general de los Hombres, no solo en Casos como los mencionados, sino también en Asuntos que conciernen a la Vida cotidiana. Si tuviéramos que estimar a un Abogado exclusivamente por la manera en que utiliza sus Dones cuando compite por alcanzar Justicia, y nos resultara inmediatamente despreciable cuando apareciera en una Causa de cuya injusticia no se pudiera dudar, ¿cuán honorable nos parecería este Personaje? ¿Y cuán honorables son hoy en día aquellos que ejercen su Profesión esforzándose por proteger a los Desvalidos, destronar a los Opresores, encarcelar a los Deudores descuidados, y hacer justicia para el lastimero Artesano? Sin embargo, a muchos de estos excelentes Personajes se los pasa por alto; pues los superan en Número quienes simulan cubrir un Costado débil en los Títulos de su Cliente, y desvían el Curso de la Demanda, o encuentran un Subterfugio habilidoso para paliar una Falsedad: Aun así, se llama a esto Elocuencia, aunque se emplee injustamente; mientras que la Resolución en un Asesino es, de acuerdo con la Razón, tan loable como el Conocimiento y la Sabiduría en aquel que emplea dichos Dones para defender una Causa innoble.
-----Si considerásemos con firmeza a la Intención como la única Medida de la Aprobación, toda Falsedad perdería prontamente el favor de la Tolerancia; y toda Impostura contra la Humanidad sería despreciable en cualquier Estado de la Vida. Un Par de Cortesanos que hacen Profesión de su Estima serían comparables, si quebraran su Promesa, a dos Falsos Testigos condenados por Perjurio. Pero la Conversación se ha degenerado tanto en lo referente a la Moral, que, como dicen en los Regateos, Comprador, cuídese; y así, en la Amistad, el Hombre que mayor Peligro corre es aquel más propenso a la Credulidad: Pues es más probable que quien sufra al entablar una Relación sea aquel que se embarca en ella con la Obligación de estar más dispuesto a integrarla.
-----Pero solo son verdaderamente grandes aquellos Hombres cuya Ambición consiste en adquirir para sí mismos la Conciencia de Empresas dignas, antes que en la Perspectiva de Gloria que les aguarde. Estos Espíritus exaltados preferirían ser los Autores secretos de Eventos que rindieran Servicios a la Humanidad, antes que, sin ser los dignos responsables, tener la Fama Pública por ellos. De aquí que: el Mérito eminente que se roban mediante Artificio o Detracción, no hará más que crecer a pesar de los Intentos de sus Enemigos: los Esfuerzos impotentes que hagan para ensuciarlo, o para esparcirlo entre la Multitud y dañar a una sola Persona, producirán naturalmente el Efecto contrario; el Fuego se arrebatará, y quemará todo intento de ahogar lo que ellos no pueden extinguir.
-----Sólo hay una cosa necesaria para conservar la Posesión de la verdadera Gloria, y es ésta: Oír a sus Opositores con Paciencia, y preservar la Virtud con que la hemos Adquirido. Cuando un Hombre está completamente persuadido de que no debería admirar, desear o perseguir más que aquello que constituye su Deber, ni las Estaciones, ni la Gente, ni los Accidentes podrán menoscabar su Valor: Sólo es grande el Hombre que puede despreciar el Aplauso de la Multitud, y disfrutar sin que lo turbe su Favor. Ello es, ciertamente, una ardua Tarea; pero a un glorioso Espíritu lo debería reconfortar que se trate del más alto Peldaño al que la Naturaleza humana pueda acceder. El Triunfo, el Aplauso y la Aclamación son caros a la Mente del Hombre; pero decirse uno mismo, Has hecho bien, es un Deleite más exquisito que oír cómo la Raza humana entera te pronuncia glorioso, pues tú mismo puedes unírteles en tus propias Reflexiones. Una Mente así de equitativa y uniforme no contará con la Compañía de insignificantes Admiradores y Seguidores de la moda, pero siempre contará con la Reverencia de Almas afines. Las Ramas del Roble soportan las Estaciones del Año, aunque sus Hojas caigan en Otoño; pues también ellas serán restauradas cuando regrese la Primavera.

T.



Sábado, 15 de septiembre de 1711


Credula res amor est.- Ovid. Met. vii. 826

El amor es una pasión crédula


-----Habiendo descubierto en mi Ensayo de Ayer la Naturaleza de los Celos, y señalado a las Personas que son por lo general Objeto de éstos, debo dedicarme aquí a mis bellas Corresponsales, quienes desean llevar una buena Vida con un Marido Celoso, y aquietar sus Ánimos de tan injustas Sospechas.
-----La primera Regla que propondré que se observe es, que nunca debes demostrar que te desagrada de otro aquello mismo de que el Hombre Celoso es culpable, o admirar cualquier cosa en la que él mismo no se destaca. Un Hombre Celoso es muy rápido en sus Aplicaciones, sabe cómo encontrar en doble Filo en una Invectiva, y cómo hacer una Sátira de sí a partir de un Panegírico sobre otro. No se toma la molestia de considerar a la Persona, sino la de dirigirse el Carácter; y está secretamente complacido o confundido de acuerdo a si encuentra más o menos de sí mismo en él. El hecho de que alabes algo en otro, aviva sus Celos, puesto que eso muestra que encuentras Méritos en otros más allá de sí; pero la Alabanza de aquello de lo cual él carece, lo inflama aún más, puesto que muestra que en ciertos Respectos prefieres a otros antes que a él. Los Celos están admirablemente descriptos en esta Consideración de Horacio en su Oda a Lidia, parte de la cual ofrezco traducida de mi Mano

Quum tu, Lydia, Telephi
Cervicem roseam, et cerea Telephi
Laudas brachia, vea meum Fervens
difficili bile tumet jecur;
Tunc nec mens mihi, nec color
Certa sede manet; humor et in genas
Furtim labitur, arguens
Quam lentis penitus macerer ignibus .

Cuando de Télefo, el Cuello rosado,
El encanto juvenil y el brazo alado,
Deleitándote en el Nombre si lo nombras
En un interminable Rapto elogias,
Hierve el Corazón de Ardor celoso
Y se inflama mi Hígado bilioso;
De mi pálida Mejilla el Color huye,
Y el Hombre dentro mío se diluye:
Mis Penas escondidas reaparecen
En tristes Suspiros y Lágrimas que nacen,
Mostrando el tibio Amor que me destruye,
El Fuego lento, silencioso, que consume,
Las Entrañas más profundas y escondidas
Disolviendo al punto mi Alma herida.


-----El Hombre Celoso no se pone en realidad furioso si te desagrada algo en otro, pero si descubres que esas Faltas se encuentran presentes también en su Carácter, pones de manifiesto no sólo tu Desagrado por el otro, sino también por él mismo. En breve, él siente tantos deseos de acaparar todo tu Amor, que sufre por la falta de cualquier Encanto, pues según él, éstos tienen el Poder de incrementarlo; y si descubre, por tu Censura de otros, que no es tan grato a tu Opinión como podría, concluye naturalmente que tu podrías amarlo más si él tuviera otras Cualidades, y que en Consecuencia tu Afecto no es tan elevado como él cree que debiera. Si por lo tanto su Temperamento fuese grave o huraño, no deberás divertirte demasiado ante un Chiste, ni dejarte llevar por cualquier cosa que sea alegre y divertida. Si su Belleza no fuese una de las más agraciadas, deberás ser una profesa Admiradora de la Prudencia, o de cualquier otra Cualidad que él domine, o que al menos sea lo suficientemente vano para pensar que tiene.
-----Por otro lado, debes estar segura de ser libre y abierta en tu Conversación con él, y debes echar Luz sobre tus Actos, dejar en claro todas tus Intenciones y en evidencia cada Secreto por más ligero o indiferente que sea. Un Marido Celoso tiene una particular Aversión por los Caídas de Ojos y Suspiros, y si no llega a ver hasta el Fondo de cada cosa, se asegurará de ir más allá de ella en sus Miedos y Sospechas. Él siempre esperará ser tu principal Confidente, y cuando se sienta al margen de un Secreto, creerá que hay allí algo más de lo que debiera. Y aquí es de suprema Importancia que preserves el Carácter de tu Sinceridad invariable y entero: porque si él encuentra una sola vez un gesto de Falsedad en cualquier Acto, rápidamente sospechará de todo el resto; su activa Imaginación inmediatamente interpreta un Indicio falso, y lo lleva hasta las más variadas y remotas Consecuencias, hasta haber demostrado ser muy ingenioso en el hallazgo de sus propia Miseria.
-----Si estos dos Métodos fracasan, la mejor manera será que le permitas ver que estás por demás desmoralizada y afligida por la mala Opinión que tiene de ti, y por las Inquietudes que él mismo sufre a Causa tuya. Hay algunos que sienten una suerte de bárbaro Placer en tener Celos de quienes los aman, en insultar a un Corazón dolorido, y que gozan de los Encantos que son capaces de excitar tanta Inquietud.

Ardeat ipsa licet tormentis gaudet amantis.- Juv.

-----Pero esto suele llevar la disposición de Ánimo tan lejos que su fingida Frialdad e Indiferencia termina matando todo el Cariño de un Enamorado, y hace que finalmente salga a la luz todo el Desprecio y el Desdén que un Comportamiento tan insolente merece. Por el contrario, es muy probable que un Aire melancólico y abatido, que es el efecto natural de la Inocencia injuriada, pueda ablandar al Marido celoso hasta la Piedad, volviéndolo sensible a su Equivocación respecto de ti, y borrando de su mente todos esos Miedos y Sospechas que hacen desdichados a los dos. Al menos esto tendrá este Efecto positivo: el de guardarse sus Celos para sí, y lamentarse en privado, ya sea porque es sensible de que son una Debilidad, y que por lo tanto debe esconderlos de tu Conocimiento, o porque temerá los Efectos negativos que pueden producir al enfriar tu Amor hacia él, o dirigirlo hacia otro.
-----Queda todavía otro Secreto que nunca puede fallar, si eres capaz de no dudarlo, y que a menudo es practicado por Mujeres de más Maña que Virtud: Se trata de intercambiar Lugares por un momento con el Hombre celoso, y volver su propia Pasión sobre sí mismo; aprovechar alguna Ocasión de ponerte Celosa de él y seguir el Ejemplo que él mismo te ha dado. Estos Celos simulados lo harán sentir más que Bien, si cree que son reales; porque sabe por experiencia cuánto Amor va aparejado a esta Pasión, y porque además sentirá algo como la Satisfacción de una Venganza, al verte sufrir todas sus propias Torturas. Pero esto, de hecho, es un Artificio tan dificultoso, y al mismo tiempo tan insincero, que nunca debe ser puesto en Práctica sino por quien posea la Habilidad suficiente para ocultar el Engaño, y la Inocencia para hacerlo excusable.
-----Concluiré este Ensayo con la Historia de Herodes y Mariana, tal como la hallamos en Josefo, ya que puede servir casi como un Ejemplo de todo lo que puede ser dicho sobre este Tema.
-----Mariana poseía los Encantos que la Belleza, el Nacimiento, la Agudeza y la Juventud pueden darle a una Mujer, y Herodes todo el Amor que tales Encantos son capaces de despertar en una Disposición cálida y amorosa. En el medio de este Cariño por Mariana, él condenó a Muerte al Hermano de ésta, como había hecho con su Padre no muchos Años antes. La Barbarie del Hecho fue expuesta a Marco Antonio, quien inmediatamente llamó a Herodes a Egipto para responder ante él por el Crimen que se le imputaba. Herodes atribuyó la Llamada de Antonio a su Deseo hacia Mariana, a quien por ende, antes de su Partida entregó en Custodia de su Tío José, con Órdenes privadas de que fuera muerta si alguna Violencia fuera ejercida sobre él mismo. Este José estaba por demás encantado con la Conversación de Mariana, y se empeñó, con toda su Arte y su Retórica, en señalar los Excesos de la Pasión de Herodes hacia ella, pero cuando aún la encontraba Fría e Incrédula, sin ninguna consideración le informó, como un Ejemplo del Afecto de su Señor, sobre las Órdenes secretas que él le había dado, lo cual mostraba claramente, de acuerdo a la Interpretación de José, que él no podía ni Vivir ni Morir sin ella. Este Ejemplo Bárbaro de una Pasión irracional y salvaje exhibió bastante bien, por un momento, esos pequeños Restos del Afecto que ella aún sentía por su Señor: Sus Pensamientos fueron tan por entero arrasados con la Crueldad de sus Órdenes, que ella no pudo considerar la Ternura que los había producido, y por lo tanto se lo representó en su Imaginación más bajo la Idea aterradora de un Asesino que de un Enamorado. Herodes fue finalmente absuelto y despachado por Marco Antonio, cuando su Alma estaba totalmente en Llamas por su Mariana; pero antes de su Encuentro, no fue poco lo que se alarmó ante el Informe que había escuchado sobre la Conversación de su Tío y la Familiaridad con ella en su Ausencia. Éste fue por lo tanto el primer Diálogo que tuvo con ella, con lo cual ella tuvo menuda Tarea para calmar sus Sospechas. Pero al final pareció quedar tan satisfecho de su Inocencia, que de los Reproches y las Disputas él pasó a las Lágrimas y los Abrazos. Ambos lloraron muy tiernamente por su Reconciliación, y Herodes vertió su Alma toda ante ella en las más cálidas Protestas de Amor y Constancia: cuando entre todos sus Suspiros y Desfallecimientos ella le preguntó si las Órdenes privadas que le había dejado a su Tío José eran un Ejemplo del Ardor de su Afecto. El Rey Celoso se reanimó inmediatamente ante tan inesperada Pregunta, y concluyó que su Tío debía haber estado en gran Intimidad con ella, antes de haberle revelado semejante Secreto. En breve, condenó a su Tío a Muerte, y con gran Dificultad se convenció a sí mismo de perdonar a Mariana.
-----Después de esto se vio forzado a un segundo Viaje a Egipto, cuando encomendó a su Señora al Cuidado de Sohemus, con las mismas Órdenes privadas que le había dado a su Tío, en el caso de que él sufriera algún Daño: mientras tanto Mariana había conquistado en tal grado a Sohemus con sus Presentes y su cortés Conversación que le sonsacó todo el Secreto que Herodes le había confiado; así que después de su Regreso, cuando el voló hasta ella con todos los Raptos del Gozo y la Alegría, ella lo recibió fríamente con Suspiros y Lágrimas, y con todas las Marcas de la Indiferencia y la Aversión. Esta Recepción agitó tanto su Indignación que de verdad la hubiera asesinado con sus propias Manos, de no ser porque de pronto temió que él sería el que sufriría más si lo hacía. No fue mucho después de esto cuando sintió que el Amor otra vez volvía violentamente sobre él; Mariana fue entonces enviada para comparecer ante él, y él se esforzó por ablandarla para reconciliarse con todos los Cuidados conyugales y Caricias posibles; pero ella declinó sus Abrazos, y contestó a todo su Cariño con amargas Invectivas por la Muerte de su Padre y su hermano. Esta Conducta exasperó tanto a Herodes que a duras penas se contuvo de golpearla, cuando en el Fragor de lo Disputa apareció un Testigo, sobornado por alguno de los Enemigos de Mariana, que la acusó ante el Rey de una Conspiración para envenenarlo. Herodes no estaba preparado para escuchar algo en Perjuicio de ella, e inmediatamente le ordenó que el Sirviente de Mariana fuera estirado en el Cepo, quien en el punto Límite de su Tortura confesó que la Aversión de su Señora hacia el Rey había surgido de algo que Sohemus le había dicho; pero respecto de cualquier Plan para envenenarlo, desconocía por completo la menor Información. Esta Confesión fue una prueba fatal contra Sohemus, que ahora estaba bajo las mismas Sospechas y Sentencia que habían caído sobre José en igual ocasión. Herodes no descansaría aquí; sino que la acusó con gran Vehemencia de Conspirar contra su Vida, y por su Autoridad sobre los Jueces ella fue públicamente Condenada y Ejecutada. Poco después de sus Muerte Herodes se volvió melancólico y desanimado, se retiró de la Administración de los Asuntos Públicos a la soledad de un Bosque, y abandonándose a todas las negras Consideraciones que surgen naturalmente de la Pasión hecha de Amor, Remordimiento, Piedad y Desesperación, solía desvariar por su Mariana, invocándola en sus frenéticos Arranques, y es muy probable que la habría seguido pronto, si sus Pensamientos no hubieran sido oportunamente alejados de Asunto tan triste por las Tormentas Públicas, que para esa Época lo amenazaban tan de cerca.

L.



AL RECTO Y HONORABLE
HENRY BOYLE, ESQ1.
-----Señor,
-----Como el declarado Designio de esta Obra es entretener a la Generalidad de sus Lectores, sin cometer Ofensa contra ninguna Persona en particular, sería difícil encontrar un Patronazgo más apropiado que el Suyo, considerando que no hay Persona cuyo Mérito sea más universalmente reconocido por todos los Partidos, ni que haya conquistado tantas Amistades como pocos Enemigos. Sus grandes Habilidades y Su incuestionable Integridad en aquellos altos Cargos por los que Usted ha transitado, si no hubieran sido acompañadas de esa Moderación en la Fortuna y de esa Afabilidad en los Modos, que son tan evidentes en cada una de las Etapas de su Vida, no habrían sido suficientes para que se lo consagrara con tan consensuada Aprobación. Asimismo, Su Aversión hacia todo Arte Ostentoso que exhiba los grandiosos Servicios que Su Persona ha brindado al Público, no ha contribuido poco a forjar la Fama Universal con la que su País le ha pagado.
------La Consideración de este Aspecto de Su Carácter me impide demorarme en los Extraordinarios Talentos que le han otorgado tan espléndida Figura en el Senado Británico y en la Elegancia y Caballerosidad que surge en su Conversación más íntima. Sería imperdonable de mi parte que, luego de lo dicho, me aventurara a retenerlo con un Discurso de esta Naturaleza: sin embargo, no puedo concluirlo sin reconocer los grandiosos Deberes que Usted ha depositado en mí,
---------SEÑOR,
------------------Su más obediente,
.........................---....................................humilde Servidor,
---------------------------------------------------------EL ESPECTADOR.

1 Henry Boyle, a quien está dedicado el tercer volumen de El Espectador, era el hijo más joven de Charles, Lord Clifford; de la familia fundada por Richard, Conde de Cork, que compró la propiedad de Raleigh en Irlanda. Desde Marzo de 1701, hasta Febrero de 1707-8, Henry Boyle fue Jefe de Hacienda del Rey William. Había ayudado a Adisson materialmente intercediendo entre él y Lord Godolphin en lo tocante a la celebración de la Batalla de Blenheim. Cuando asumió George I. Henry Boyle se convirtió en Lord Carleton y en Presidente del Consejo. Murió en 1724, su biógrafo fue el primo de Addison, Budgell.



Jueves, 13 de Septiembre de 1711.
Sic vita erat: facile omnes perferre ac pati:
Cum quibus erat cunque una, his sese dedere,
Eorum obsequi studiis: advorsus nemini
Nunquam prǽponens se aliis: Ita facillime
Sine invidia invenias laudem
. ----- Ter. And.
En Virtud de su misma Humanidad, el Hombre está sujeto a incontables Dolores y Pesares, y aún, como si la Naturaleza no hubiera ya sembrado Males suficientes en la Vida, continuamente agregamos Angustia a la Angustia, agravando la Calamidad compartida con nuestro cruel Maltrato. La Carga de Aflicciones que naturalmente pertenece a cada Hombre es engrosada por la Envidia, la Malicia, la Traición o la Injusticia de su Vecino. Al mismo tiempo que la Tormenta se bate sobre la Especie entera, nosotros vamos a su vez lanzándonos repulsivos unos sobre otros.
-----Si el Hombre abandonara este Curso de Acción en el que está inmerso, la Mitad de la Miseria humana podría ser extinguida mediante mutuos Gestos de Compasión, Benevolencia, y Humanidad. No hay nada, por lo tanto, que debiéramos fomentar tanto en nosotros mismos y en el resto de los hombres como esta Disposición del Alma que en nuestro Lenguaje toma el título de Nobleza, asunto que escojo como Tema para la Especulación del Día de la Fecha.
-----La Nobleza es más agradable en la Conversación que el Ingenio, e impregna al Semblante con ciertos Aires más galantes que la Belleza misma. Muestra a la Virtud bajo la Luz más justa, se abstiene, en alguna medida, de la Deformidad del Vicio, y hace que incluso la Estupidez y la Impertinencia sean soportables.
-----No existe Sociedad o Conversación que se sostenga en el Mundo sin Nobleza, o, en su defecto, sin algo que aparente sus Formas, y tome su Lugar. Por esta Razón la Especie se ha visto forzada a inventar una suerte de Humanidad artificial, que es lo que expresamos bajo el Rótulo de Buena Educación. Si examinamos con Profundidad la Idea de aquello que llamamos así, nos encontraremos con que no es otra Cosa que una Imitación y una Mímica de la Nobleza, o en otros términos, la Afabilidad, la Complacencia y la Ligereza de Espíritu reducidas a un Arte.
-----Estos Signos exteriores y Apariencias de Humanidad hacen querido y popular a un Hombre cuando están fundadas sobre una Nobleza verdadera; pero sin ella son como la Hipocresía para la Religión, o como una Forma vacía de Santidad, que, cuando es develada, hace del Hombre una Cosa más detestable que cualquier Impiedad declarada.
-----La Nobleza generalmente nace con nosotros: Salud, Prosperidad y mundana Cortesía son sus muy cuidadosos y afectuosos Protectores dondequiera que la encuentren; sin embargo, allí donde no crece por ella misma, nada es incapaz de originarla. Es una de las Bendiciones, propia de una Personalidad vital, Bendición que la Educación puede refinar pero no producir.
Xenophon, en la Vida de su Príncipe imaginario, a quien concibe como Espejo de Príncipes reales, celebra siempre la Filantropía o la Nobleza de su Héroe, que, nos dice, fue traído a este Mundo al mismo tiempo que él, y procura muchos de sus sobresalientes Caracteres en su Niñez, como así también, en todas las Etapas de su Vida. Específicamente, en su Lecho de Muerte, donde nos lo presenta Feliz, pues mientras que su Alma retornaba hacia él que lo había creado, su Cuerpo se incorporaría a la ilustre Madre de todas las cosas, y por estos medios se volvería beneficioso para la Humanidad. Es por esto que deja a sus Hijos el firme Mandato de no recubrirlo en Oro ni Plata, sino de recostarlo sobre la Tierra apenas la Vida lo abandonara.
-----Un Caso de tal Plétora de Humanidad, tal Exuberancia en el Amor al Hombre, no podría haber ingresado a la Imaginación de un Escritor que no tuviera su Alma colmada de grandes Ideas, y una Benevolencia total para con la Especie.
-----En aquel celebrado Pasaje de Salustio, donde César y Catón son iluminados por tan bella, aunque opuesta, Luz; el Carácter de César está mayormente constituido de Nobleza, así se muestra en todas sus Formas tanto hacia sus Amigos como hacia sus Enemigos, sus Siervos o Dependientes, hacia los Culpables o hacia los Infelices. Mientras que el Carácter de Catón es más bien ruin, y no amable. De hecho, la Justicia parece más afin a la Naturaleza de Dios, y la Clemencia a la del Hombre. Un Ser que no tiene nada que perdonarse, quizás recompense a cada Hombre de acuerdo con sus Obras; por el contrario, aquellos cuyas más grandes Acciones deban ser vistas con Pizcas de Indulgencia, no pueden ser demasiado gentiles, moderados y misericordiosos. Por esta razón, entre todos los monstruosos Personajes de la Naturaleza Humana, no hay uno tan odioso, ni, por otra parte, tan exquisitamente ridículo, como aquel Hombre insignificante de rígido y severo Temperamento
-----Esta Cuota de Nobleza, sin embargo, que consiste en perdonar y examinar las Faltas, debiera ser ejercitada únicamente al servicio de la Justicia, tanto la que nos incumbe a nosotros mismos, como la que atiende al ordinario Intercambio y Suceder de la Vida.
-----Se ha convertido en una Máxima, que los Hombre Agraciados, no son siempre Hombre del mayor Ingenio. Esta Observación, en mi opinión, no tiene Sustento alguno en la Naturaleza. Los más grandes Genios con los que he conversado son hombres eminentes por su Humanidad. Considero pues que aquel Sentir ha sido Efecto de dos Cuestiones. Primero, que la Intemperancia entre Observadores comunes pasa por Ingenio. Un despreciable Dicho gratifica tan pequeñas Pasiones en aquellos que lo escuchan que generalmente se encuentra con buenas Acogidas. La Carcajada lo escolta, y el Hombre que lo pronuncia es considerado un penetrante Sátiro. Esta puede ser una de las Razones por la que un gran Número de placenteros Acompañantes parecen tan sorpresivamente torpes, cuando se han esforzado por dar la Impresión de Tipo chispeante; el Público es mucho más certero que los que asisten a Clubes o Reuniones Privadas a la Hora de distinguir entre lo que es el Ingenio de lo que es la Intemperancia.
-----Otra Razón por la que el Hombre Noble puede poner en cuestión ocasionalmente su Ingenio es, quizás, porque es capaz de conmoverse hasta la Compasión por aquellos Infortunios y Lasitudes que otros ridiculizarían para obtener un reputado Ingenio. El Hombre sin Nobleza alguna, se proporciona un Campo más extenso para explayarse; exhibe aquellos Fallos en la Naturaleza Humana que el otro cubriría con un Velo, se ríe ante los Vicios que el otro mejor excusa o esconde, pone en Discurso Reflexiones que el otro reprime, concierta indiferentemente tanto con Amigos como con Enemigos, expone a la Persona con quien se encuentre comprometido de algún modo, y, en suma, no perdura en nada que pueda fundar su Carácter en el Ingenio. No es un Prodigio entonces que triunfe en ello con mayor Facilidad que el Hombre de Humanidad, de la misma manera que una Persona que hace uso de Atajos probablemente se haga millonario con mayor Velocidad que un Comerciante Justo.
L.



Miércoles, 12 de Septiembre de 1711
...Pectus praeceptis format amicis.-Hor.
Sería un Acto de Arrogancia despreciar la Aplicación de mis Corresponsales y no insertar ocasionalmente sus Críticas en mi Hoja; la de Hoy estará, pues, enteramente compuesta de los Comentarios que me han enviado.

-----‘Sr. Espectador,
-----Le envío la presente para felicitarlo por la última Elección de Tema, por cuyo Tratamiento merece Usted la Gratitud pública; me refiero al de esos Tiranos con Licencia, los Directores de Escuela. Si puede obligarlos a deponer sus Cetros, ciertamente será venerado en la Vejez por todos los jóvenes Caballeros que cuentan hoy entre siete y diecisiete Años. Y podrá jactarse de que el incomparablemente sabio Quintiliano y Usted adoptan al respecto una misma Postura. Si cui est (dice él) mens tam illiberalis ut objurgatione non corrigatur, is etiam ad plagas, ut pessima quaque mancipia, durabitur,-El Niño que fuera de una Naturaleza tan poco dúctil como para no ser corregido por la Reprobación, resistirá, como el peor de los Esclavos, los mismos Golpes; y más adelante, Pudet dicere in quae probra nefandi homines isto caedendi jure abutantur, esto es, Me ruborizo por cuán vergozosamente abusan esos Hombres de su Poder de Corrección.
-----Fui criado, Señor, en una Escuela muy importante, cuyo Director era Galés, pero que descendía sin duda de una Familia Española, como se advertía claramente por su Temperamento y Nombre. Dejo a Usted imaginar qué tipo de Director sería ese Galés cruzado con Español. Tan temible fue para mí que habiendo pasado ya más de Veinte Años desde que sintiera su pesada Mano, todavía una vez al Mes lo sueño; tan fuerte fue la Impresión que dejó en mi Memoria. Es el Signo de que me aterrorizó tan profundamte en la Vigilia lo que continúa visitándome en las Noches.
-----Y sin embargo puedo decir sin Vanidad que realizaba la Tarea de la Escuela con escasa Dificultad; y no era yo muy desdichado; pero era tanta la Severidad del Director que una vez al Mes cuanto menos debía aplicarme una Sanción que habría dejado satisfecha a la Ley Local en un Caso de Castigo por Hurto.
-----He visto muchas Manitos blancas, que la amorosa Madre había besado miles y miles de veces, ser fustigadas hasta cubrirse de Sangre: y quizás sólo por haber sonreído o por haberse alejado de una Puerta una Yarda y media o por haber escrito una O en lugar de una A o una A en lugar de una O: ¡tales eran nuestros tremendos Pecados! Muchos Espíritus nobles y valerosos se quebraron; otros se fugaron y no volvimos a saber de ellos. Es un valioso Emprendimiento abrazar la Causa de la Juventud afligida; y constituye un noble Caso de Caballería Errante el ingresar en la Arena contra tantos Pedagogos armados. Es una lástima pero contamos con un Conjunto de Hombres, civilizados en su Conducta y Modo de Enseñanza, que deberían estar por encima del Elogio y el Temor de los Padres cuyos Niños educan. Podríamos ver entonces que el Estudio se convierte en un Placer y que los Niños se deleitan con lo que ahora aborrecen por tener que conocerlo en tan duros Términos: semejante Cuidado en los Educadores depararía la Felicidad aún mayor de eliminar a los Pedantes y evitar que sean destinados al Estudio los que no tienen Genio para ello. Soy, con la mayor Sinceridad,
------------------------------------------------Señor,
------------------------------------------------------su más devoto
-------------------------------------------------------------------y humilde Servidor”

“Sr. Espectador, ---------------------------------------Richmond, 5 de Sept. 1711.
-----Soy un Chico de catorce Años y durante este último Año estuve bajo la Tutela de un Doctor de Teología que se ha hecho Cargo de la Escuela de este Sitio. Gracias a la gran Ternura de este Caballero para conmigo y a su Amabilidad para con mi Padre, soy feliz estudiando mi Libro. Nunca abandonamos nuestras Diversiones más que para saludarlo en las Horas de Recreo cuando se permite estar con nosotros. No es posible que nadie ame a sus Padres más de lo que nosotros lo amamos a él. Nunca nos dice Palabras severas y el peor Castigo del Mundo es que él deje de hablarnos. Mi Hermano y yo estamos labrando esta Carta juntos: él es un Año más grande que yo, pero el Corazón está a punto de partírsele porque hace tres Días que el Doctor no lo registra. Si usted tiene la Amabilidad de imprimir esto, él lo verá y, según esperamos, sabiendo que el más sincero Deseo de mi Hermano es recuperar su Favor, volverá a sonreírle otra vez.
-------------------------------------------------Su más obediente Servidor,
-----------------------------------------------------------------------------T. S.”
-----“Sr. Espectador,
-----Ha descripto Usted diversos tipos de Impertinentes por separado; deseo que ahora continúe y describa algunos en Banda. Ocurre a menudo en las Reuniones Públicas que unas Personas que han llegado juntas o cuyas Impertinencias son de un Tono semejante, actúan en Concierto y se muestran tan satisfechos de sí mismos que producen Fastidio en todos los que tienen alrededor. A veces nos encontramos con una Banda de Murmuradores que acercan sus Cabezas con el fin de cuerear a todos los que quedan a su Alcance; a veces una Banda de Reidores que mantienen un insípido Jolgorio en su propio Rinconcito demuestran con el Ruido y los Gestos que les importa un Comino el resto de la Compañía. Solemos encontrar estas Bandas en la Ópera, en el Teatro, en los Juegos de Agua y en otros Eventos públicos donde su Misión consiste en quitar la Atención de los Espectadores del Entretenimiento en cuestión y atraerla sobre ellos mismos; y es preciso observar que la Impertinencia es aún más sonora cuando la Banda está integrada por tres o cuatro Mujeres que cuentan entre sus Filas a eso que se denomina un Woman's Man (Hombre de Mujer).
-----No tengo Idea de quiénes podrían aprender esta Conducta las Personas de Fortuna sino de los Lacayos que asisten a los Estrenos de las Obras y que suelen ser vistos en el All-Fours pasando su Tiempo en Banda ante la Vista de un Local lleno con perfecta Desconsideración de las Personas de Calidad sentadas a su lado.
-----Para preservar, entonces, la Decencia de las Reuniones públicas, opino que las Personas fastidiosas deberían pagar por sus Localidades por lo menos el Doble; o si no debería informarse a las Personas de Prosapia y Distinción que al comportarse con Ligereza, ante los Ojos de las Personas Sensatas, se rebajan un nivel inferior al del Criado más vulgar: y los Caballeros deberían saber que el Abrigo más exquisito no es más que una Librea si la Persona que lo usa no tiene una Actitud más noble que la de sus Lacayos. Soy,
---------------------------------Señor,
---------------------------------------su más humilde Servidor.”
-----“Sr. Espectador, ----------------------------------Bedforshire, 1° sept., 1711
-----Soy uno de esos que la Gente llama Pocher (un cazador furtivo) y a veces salgo a cazar con unos Galgos, un Mastín y uno o dos Spaniels; y cuando estoy harto de matar Liebres, me voy a una Taberna a refrescarme. Le pido que haga el Favor (ya que se presenta a sí mismo como Reformista) de especificar cuántos Perros permitirá que lleve y cuántos Vasos de Cerveza hasta el Tope puedo tomarme y cuántas Liebres puedo matar en un Día, y nos prestará así un Buen Servicio a todos los Deportistas: apúrese, entonces, porque la Temporada de Caza está por comenzar.
----------------------------------------------Suyo con Prisa,
--------------------------------------------------------------Isaac Cerco-zanja.”
T





Lunes, 10 de Septiembre de 1711


Quod nec Jovis ira, nec ignis,
Nec poterit ferrum, nec edax abolere vetustas
.- Ovid.

Aristóteles nos dice que el Mundo es una Copia o Transcripción de las Ideas que se encuentran en la Mente del Ser primero, y que las Ideas que están en la Mente del Hombre son una Transcripción del Mundo: A esto podemos agregar que las Palabras son una Transcripción de las Ideas que están en la Mente del Hombre, y que la Escritura o la Imprenta son la Transcripción de las Palabras.
-----Tal como el Ser Supremo expresó sus Ideas y, por así decirlo, las imprimió en la Creación, los Hombres expresan las suyas en los Libros, que gracias a la Invención de Épocas posteriores durarán tanto como el Sol o la Luna, y perecerán sólo cuando acontezca la Gran Ruina de la Naturaleza. Así, Cowley menciona, en su Poema sobre la Resurrección, la Destrucción del Universo, en las siguientes Líneas admirables:

Now all the wide extended Sky,
And all the harmonious Worlds on high,
And Virgil's sacred Work shall die.


Ahora todo el ancho cielo,
y Astros altos y armoniosos,
y la Obra sacra de Virgilio, morirán.


-----No hay otro Método para fijar los Pensamientos que surgen y desaparecen en la Mente del Hombre, ni para transmitirlos a las Postrimerías del Tiempo; no existe ningún otro Método para dar Permanencia a nuestras Ideas y preservar el Conocimiento de una Persona particular, cuando su Cuerpo se haya mezclado con las Masas comunes de la Materia, y su Alma se retire al Mundo de los Espíritus. Los Libros son el Legado que un gran Genio deja a la Humanidad, y que se entregan de Generación en Generación, como Regalos a la Posteridad para aquellos que aun no han nacido.
-----Todas las otras Maneras de perpetuar nuestras Ideas duran poco Tiempo: Las Estatuas no perduran más que unos cuantos Miles de Años, y los Edificios, menos; los Colores aun menos que los Edificios. Miguel Ángel, Fontana y Rafael serán dentro de algún tiempo lo que Fidias, Vitruvio y Apelles en el presente: los Nombres de grandes Escultores, Arquitectos y Pintores cuyas Obras se han perdido. Las diferentes Artes se expresan moldeando sus Materiales: La Naturaleza, en cambio, se hunde bajo ellos, y no puede dar soporte a las Ideas que sobre ella se imprimen.
-----La Circunstancia que da a los Autores la Ventaja sobre todos estos grandes Maestros es que pueden multiplicar sus Originales; o mejor dicho, pueden hacer Copias de sus Obras en el número que les plazca, que serán tan valiosas como los Originales mismos. Ello brinda al gran Autor algo así como una Perspectiva de Eternidad, pero al mismo tiempo lo priva de todas las otras Ventajas de las que goza el Artista. El Artista recibe mayores Recompensas en forma de Ganancias, mientras que el Autor obtiene Fama. ¡Qué Precio Incalculable alcanzaría un Virgilio o un Homero, un Cicerón o un Aristóteles, si sus Obras estuvieran, como las Estatuas, los Edificios o las Pinturas, confinadas a un único Lugar y fueran Propiedad de una única Persona!
-----Si los Escritos son tan duraderos, y pueden pasar de una Época a otra a lo largo del Curso del Tiempo, ¿cuán cuidadoso debe ser un Autor antes de encomendar a la Imprenta cualquier cosa que pueda corromper a la Posteridad, o envenenar las Mentes de los Hombres mediante el Vicio y el Error? Se debe considerar a los Escritores de grandes Talentos que emplean sus Dones en propagar Inmoralidades, y aderezan Sentimientos viciosos con Ingenio y Humor, como si fueran Pestes para la Sociedad, y Enemigos de la Humanidad: Tras de sí dejan Libros (como se dice de aquellos que mueren de Males que engendran la Mala Voluntad en los de su propia Especie) que esparcen la Infección y destruyen a la Posteridad. Representan el rol del Antagonista de un Confucio o un Sócrates; y parecen haber sido enviados al Mundo para depravar la Naturaleza Humana y hundirla en la Condición de la Brutalidad.
-----He oído a algunos Autores Católicos Romanos afirmar que los Autores maliciosos continúan en el Purgatorio mientras dure la Influencia de sus Escritos sobre la Posteridad: Pues el Purgatorio, dicen, no es más que el Saneamiento de nuestros Pecados, que no pueden considerarse erradicados mientras continúen teniendo un efecto corruptor sobre la Humanidad. El Autor dañino, dicen, peca aun después de la Muerte, y durante el tiempo que continúe pecando, deberá aceptar que lo castiguen. Aunque la Noción Católico-Romana del Purgatorio es ciertamente muy ridícula, uno no puede dejar de pensar que si el Alma tiene, después de la Muerte, algún tipo de Conocimiento acerca de lo que sucede en este Mundo, entonces la de un Escritor inmoral padecerá, por seguir corrompiendo, un Arrepentimiento mucho mayor que la Satisfacción que recibirá por seguir agradando a sus Admiradores sobrevivientes.
-----Para alejarnos un poco de la Severidad de esta Especulación, concluiré este Ensayo con un Relato acerca de un Autor Ateo, quien en una época en que estaba peligrosamente enfermo, deseaba la Asistencia de un Prelado para confesarle, con gran Atrición, su Pecado: Que nada pesaba más sobre su Corazón que la Pena de haber seducido a su Generación con sus Escritos, y que su Influencia maligna probablemente continuaría aun después de su Muerte. Luego de examinarlo, el Cura halló al Penitente en la más extrema de las Agonías de la Desazón, y como él mismo era un Hombre de Erudición, le dijo que esperaba que su Caso no fuera tan desesperado como creía, puesto que se mostraba tan consciente de su Falta y se había arrepentido tan sinceramente. El Penitente dirigió su Atención a la malévola Tendencia que su Libro alentaba contra toda Religión, y la escasa Razón para la Esperanza que hallaría alguien cuyos Escritos continuaran haciendo Maldades cuando su Cuerpo yaciera en Cenizas. Dado que el Cura no hallaba otra manera de reconfortarlo, le dijo que hacía bien en afligirse por el maligno Propósito con que había publicado su Libro; pero que debía estar agradecido porque no había peligro alguno de que tuviera algún efecto nocivo: Pues su Causa era tan mala, y sus Argumentos tan débiles, que no percibía ningún Resultado dañino en él: En suma, que podía darse por satisfecho de que su Libro no haría después de su Muerte más Daño que el que hacía mientras estaba vivo. A lo cual agregó, para su propia Satisfacción, que no creía que nadie, aparte de sus Amigos personales y Conocidos, se hubiera tomado el trabajo de leerlo, ni que alguien se fuera a molestar en preguntar por él después de su Muerte. El Hombre, que aun en su Agonía sufría de la Fragilidad de todo Autor a tal punto que este Consuelo le partía el Corazón, preguntó a sus Amigos, sin contestarle nada al buen Prelado, Quién era este Hombre (con el Malhumor tan característico de los enfermos), y de dónde habían sacado a este Necio. El Cura, dándose cuenta de que el Autor no pretendía que lo trataran como a un sincero y verdadero Penitente, sino como a un Penitente de Importancia, luego de una breve Admonición se retiró; y lo único que solicitó es que lo llamaran en la instancia en que la Enfermedad se tornara apremiante. El Autor, sin embargo, se recuperó, y desde entonces ha escrito dos o tres Tratados más en la misma Vena, y, afortunadamente para su pobre Alma, con el mismo Éxito.

C.


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