Sábado, 27 de octubre de 1711


Omnibus in terris, quoe sunt Gadibus usque
Auroram et Gangem, pauci dignoscere possunt
Vera bona, atque illis multym diversa, remoto
Erroris nebulo
.- Juv.

-----En mi Ensayo del Sábado pasado entregué algunos Pensamientos sobre la Devoción en general, y he de mostrar aquí cuáles eran las Nociones de los Paganos más cultos sobre este Tema, tal y como están representadas en el Diálogo de Platón sobre la Oración, titulado Alcibíades Segundo, que sin dudas sirvió de Inspiración a la décima Sátira de Juvenal, y a la Sátira segunda de Persio; así como el último de estos Autores casi ha transcripto el Diálogo precedente, titulado Alcibíades Primero, en su Cuarta Sátira.
-----Quienes hablan en este Diálogo sobre la Oración son Sócrates y Alcibíades, y la Sustancia del mismo (cuando es posible extraerla de entre los Enredos y las Digresiones) es la siguiente.
-----Encontrándose Sócrates con su Discípulo Alcibíades, mientras se dirigía a realizar sus Devociones, y observando que sus Ojos estaban fijos en la Tierra en una Actitud de gran Seriedad y Atención, le dijo que tenía razones para estar reflexivo en esa Ocasión, desde que era posible que un Hombre pudiera atraer Males sobre sí con sus propias Plegarias, y que esas cosas que los Dioses le envíen en Respuesta a sus Peticiones, podían volverse su propia Destrucción: Esto, dijo él, no sólo podía ocurrir cuando un Hombre Rezaba por lo que sabe que es malo en su propia Naturaleza, como Edipo cuando imploró a los Dioses sembraran el Disenso entre sus Hijos, sino cuando rezaba por lo que él creía que podría ser para su propio Bien, y contra lo que creía que podría ocurrir en Detrimento suyo. Aquí el Filósofo muestra que es inevitable que esto ocurra entre nosotros, puesto que las mayoría de los Hombres están ciegos por la Ignorancia, el Prejuicio o la Pasión, que les impiden ver que cosas como ésas son en realidad beneficiosas para ellos. A modo de Ejemplo, le pregunta a Alcibíades si se sentiría completamente complacido y satisfecho si ese Dios a quien se estaba por consagrar le prometiese convertirlo en el Soberano de toda la Tierra. Alcibíades responde que sin dudas consideraría esa Promesa como el Favor más grande que pudiera serle conferido. Entonces Sócrates le pregunta si después de haber recibido ese gran Favor estaría dispuesto a perder su Vida, o si lo aceptaría aún sabiendo que le daría al mismo un mal Uso. A ambas Preguntas Alcibíades respondió por la Negativa. Sócrates le mostró entonces, a partir de los Ejemplos de otros, cómo aquellos, de un modo muy probable, podían ser los Efectos de tal Bendición. Entonces agregó que otros supuestos Dones de la buena Fortuna como esos, como el de tener un Hijo, u obtener el más alto Puesto en el Gobierno, están sujetos a Consecuencias igualmente fatales; pero que, de todos modos, los Hombres seguirán deseándolos ardientemente y no dudarán en rezar por ellos, si están convencidos de que sus Plegarias pueden ser efectivas en pos de su obtención. Habiendo establecido este importante Punto, que todas las supuestas mayores Bendiciones en esta Vida son odiosas por sus terribles Consecuencias, y que ningún Hombre sabe qué terminará siendo, en el curso de los Eventos, una Bendición o una Maldición, le enseñó a Alcibíades de qué modo debía orar.
-----En primer Lugar, le recomendó, como Modelo de su Devoción, una Oración breve que un Poeta Griego compuso para el Uso de sus Amigos, con las siguientes Palabras: Oh, Júpiter, danos aquellas Cosas que son buenas para nosotros, tanto si son aquellas por las cuales te rogamos, como si son aquellas por las cuales no te rogamos: y líbranos de aquellas Cosas que son dañinas, aunque sean esas Cosas por las cuales te rogamos.
-----En segundo Lugar, que el simple hecho de que su Discípulo le preguntase por las Cosas que son convenientes para él, demostraba que era rotundamente necesario que se consagrase al Estudio de la verdadera Sabiduría, y al Conocimiento de aquel que es el principal Bien, y el más indicado para la Excelencia de su Naturaleza.
-----En tercer y último Lugar le informó que el mejor Método del que podía hacer uso para atraer Bendiciones sobre sí, y para volver aceptables sus Plegarias, era vivir en una Práctica constante de su Deber para con los Dioses, y para con los Hombres. Por este Concepto le recomendó grandemente una forma de Oración que usaban los Lacedemonios, en la cual les pedían a los Dioses les otorgaran todas las Cosas buenas siempre y cuando fueran virtuosas. Bajo este mismo Precepto nos brinda un Informe de un Oráculo con el siguiente Propósito.
-----Cuando los Atenienses, en la Guerra con los Lacedemonios, sufrieron muchas Derrotas tanto por Mar como por Tierra, enviaron un Mensaje al Oráculo de Júpiter Amón, para preguntar la Razón de por qué ellos, que habían erigido tantos Templos a los Dioses y los habían adornado con Ofrendas tan costosas, por qué ellos, que habían instituido tantos Festivales y los habían acompañado con tantas Pompas y Ceremonias, en breve, por qué ellos, que habían sacrificado tantas Hecatombes en sus Altares, tenían menos éxito que los Lacedemonios, que habían sido tan escuetos en todos estos Particulares. A esto, nos dice, el Oráculo dio la siguiente Respuesta: Estoy más complacido con las Oraciones de los Lacedemonios, que con todas las Oblaciones de los Griegos. Como esta Plegaria implicaba y alentaba la Virtud en aquellos que las realizaron, el Filósofo procedió a mostrar cómo el más vicioso de los Hombres puede ser devoto, mientras le alcancen las Víctimas, aunque sus Ofrendas sean consideradas por los Dioses como Sobornos, y sus Peticiones como Blasfemias. En esa Oportunidad también citó dos Versos de Homero, en los cuales el Poeta dice, Que el Olor de los Sacrificios Troyanos era llevado hasta los Cielos por el Viento, pero que no eran aceptados por los Dioses, que estaban disconformes con Príamo y su Pueblo.
-----La Conclusión de este Diálogo es muy importante. Habiendo Sócrates disuadido a Alcibíades para no realizar las Oraciones y los Sacrificios que se proponía ofrecer, exponiendo las mencionadas Dificultades para cumplir con ese Deber como debía, agrega estas Palabras, "Debemos por tanto esperar el Momento en que podamos aprender cómo tenemos que comportarnos respecto de los Dioses y de los Hombres". ¿Pero cuándo llegará ese Tiempo, dice Alcibíades, y quién es el que habrá de instruirnos? Porque estaría dispuesto a conocerlo, quienquiera que sea. Es alguien, dice Sócrates, que se preocupa por ti; pero así como Homero nos dice que Minerva quitó la Niebla que cubría los Ojos de Diomedes, y que entonces pudo distinguir tanto a los Dioses como a los Hombres, así la Oscuridad que cubre tu Mente debe ser retirada antes de que puedas discernir qué es el Bien y qué es el Mal. Deja que quite la Oscuridad de mi Mente, dice Alcibíades, y que haga cualquier cosa que quiera; estoy determinado a no rechazar nada que él me ordene, quienquiera que sea, si eso ha de hacerme un mejor Hombre. La Parte restante de este Diálogo es muy oscura: hay algo en ella que nos hace pensar que Sócrates se estaría señalando a sí mismo cuando habla del Maestro Divino que iba a llegar al Mundo, ya que no se reconoce a él mismo tan perplejo y afligido en lo que a esto respecta, como el resto de la Humanidad.
-----Algunos Hombres doctos han visto esta Conclusión como una Predicción de nuestro Salvador, o al menos que Sócrates, como los Altos Sacerdotes, profetizaba sin saberlo, y señalaba al Divino Maestro que llegaría al Mundo en Edades posteriores a la suya. Aunque esto sea posible, notamos que este gran Filósofo vio, mediante la Luz de la Razón, que era conforme a la Bondad de la Naturaleza Divina enviar a una Persona al Mundo para instruir a la Humanidad en los Deberes de la Religión, y, en particular, para enseñarles cómo Rezar.
-----Quienquiera que lea este Resumen del Diálogo de Platón sobre la Oración, hará naturalmente, creo, la siguiente Reflexión: Que el gran Fundador de nuestra Religión, tanto por su propio Ejemplo, como por la Fórmula de Oración que enseñó a sus Discípulos, no sólo sostuvo aquellas Reglas que la Luz de la Naturaleza le había sugerido a este gran Filósofo, sino que instruyó a sus Discípulos en la total Magnitud de este Deber, como así también de todos los demás. Los dirigió hacia el Objeto de Adoración apropiado, y les enseñó, de acuerdo a la tercera Regla antes mencionada, a consagrarse a él en sus Gabinetes, sin hacer Exhibición ni Ostentación, y a adorarlo en Espíritu y en la Verdad. Así como los Lacedemonios con su Forma de Oración imploraban a los Dioses en general para que les dieran cosas buenas mientras fuesen virtuosas, nosotros pedimos en particular que se perdonen nuestras Ofensas, así como nosotros perdonamos las de los que nos ofenden. Si observamos la segunda Regla que Sócrates ha prescripto, a saber, "Que debemos consagrarnos al Conocimiento de aquellas Cosas que son lo mejor para nosotros", vemos que esto también está explicado detalladamente en las Doctrinas de los Evangelios, donde se nos enseña con varios Ejemplos a considerar Bendiciones esas cosas que a los Ojos del Mundo se presentan como Maldiciones, y contrariamente, a estimar como Maldiciones a esas cosas que a la Generalidad de la Humanidad se le presentan como Bendiciones. De ese modo, y siguiendo esa Prescripción, sólo estaremos rezando por nuestra Felicidad, que es nuestro Bien principal, y el gran Fin de nuestra Existencia, cuando pidamos al Ser Supremo la Llegada de su Reino, sin pedir otra Bendición temporal que nuestro Sustento diario. Por otro Lado, Nosotros no rezamos contra otra cosa que el Pecado, y contra el Mal en general, dejando a la Omnisciencia determinar qué sea tal cosa. Si observamos la primera Regla de Sócrates, en la que recomienda la Fórmula mencionada del Poeta antiguo, descubrimos esa Fórmula no sólo contenida sino muy perfeccionada por la Petición en la que le rogamos al Ser Supremo hágase su Voluntad: que tiene la misma Fuerza que esa Fórmula que nuestra Salvador usó cuando rezó contra la más dolorosa e ignominiosa de las Muertes, Hágase tu Voluntad, aunque no sea la mía propia. Esta extensa Petición es la más humilde, así como la más prudente, que puede ser ofrecida por la Creatura a su Creador, ya que supone que el Ser Supremo no hará nada que no sea para nuestro propio Bien, y que él sabe cuál es nuestro Bien mejor que nosotros.

L.



Jueves, 25 de Octubre, 1711

Decipimur specie recti ---- Hor.

Cuando me encuentro con un Personaje depravado que no es de Conocimiento público, a fin de prevenir sus Desmadres, lo retrato minuciosamente y hago de él un Espantapájaros, para no solo plasmar un Ejemplo de la Persona al que pertenece, sino también para dar Aviso a todos los Súbditos de su Majestad, que evitarán así Sufrimientos. Cambiando la Metáfora, he advertido muchos de los Bajíos y de las Arenas Movedizas que minan la Vida y estoy permanentemente abocado a descubrir aquellos que están todavía ocultos con el fin de salvar a los Ignorantes y los Incautos de toparse con ellos. Es con esta Intención que publico la siguiente Carta, que echa luz sobre Secretos de esta Naturaleza.

Sr, ESPECTADOR.
Ninguna de sus Especulaciones leo con mayor Deleite que aquellas pensadas para el Perfeccionamiento de nuestro Sexo. En los Papeles Siete y Doce, usted ha puesto todo su Empeño en corregir nuestros insensatos Temores y Supersticiones; nuestra Afición al Equipaje, en el Quince; nuestro Amor por los Títeres, en el Treinta y uno; nuestras Nociones de la Belleza, en el Treinta y tres; nuestra Inclinación por la Novela, en el Treinta y Siete; nuestra Pasión por las Estupideces francesas, en el Cuarenta y uno; nuestra Madurez y nuestro Partidismo, en el Cuarenta y siete; nuestro Abuso por el Baile, en el Sesenta y seis y Sesenta y siete; nuestra Liviandad, en el Ciento cuarenta y ocho; Nuestro amor por las Capas, en el Ciento cincuenta y cuatro y Ciento cincuenta y siete; nuestra Tiranía sobre el Henpeckt, en el Ciento setenta y siete. Usted ha descrito a la Pinta en el Cuarenta y uno; al Ídolo en el Setenta y Tres; a la Rebatidora en Ochenta y nueve; a la Salamandra, en el Ciento noventa y ocho. Ha despedazado literalmente nuestra Indumentaria y nos ha presentado las Extravagancias de las que somos culpables en estos terrenos. Además de numerosos pequeños Defectos tratados en muchos de sus Papeles o Cartas, dispersas a lo largo y a lo ancho de sus Obras, ha caído sobre nuestro Parches, en el Quince y el Ochenta y uno; sobre nuestras Cómodas, en el Noventa y ocho; sobre nuestros Abanicos, en el Ciento dos; sobre nuestros Hábitos hípicos, en el Ciento cuatro; sobre nuestras Faldas, en el Ciento Veintisiete. Al mismo tiempo, debemos admitir que los Servicios brindados a nuestro Sexo son innumerables y que aquellas Faltas que usted marca no son falsas, pero tampoco, como bien sabe, universales. Sin embargo, Señor, es evidente que sus Discursos están calculados solo para la Parte de la Femineidad atenta a la Moda y para Provecho de aquellas más bien indiscretas que viciosas. De modo, Señor, existe una Clase de Prostituta en la Parte más baja de nuestro Sexo que son un Escándalo para nosotras y bien merecido tienen caer bajo su Censura. Sé que quizás tener en Consideración a estas Libertinas degrade demasiado sus Escritos, pero, como haría Justicia con numerosas Mujeres de Virtud y Honor que sufren por ellas tan solo si se limitara a remarcar alguna de sus Características, espero no tenga por inapropiado darle cuenta, al Público, de esta Naturaleza. Debe saber, Señor, que fui empujada a escribir esta Carta por el Comportamiento de una Mujer infame, que habiendo transcurrido su Juventud en la más vergonzante Prostitución, es ahora una de esas que se ganan la Vida seduciendo a otros más jóvenes que ella y estableciendo un Comercio criminal entre Sexos. Entre sus Artilugios para conseguir Dinero, suele convencer a un Jovenzuelo vanidoso de que una Mujer de su Calidad, o tan Célebre, sostenga con él una Pasión secreta y no quiera otra Cosa que una Oportunidad de revelarlo: ahora, ha llegado tan lejos como para escribir Cartas bajo el Nombre de una Mujer de Reputación con el fin de tomar prestado Dinero de uno de estos Idiotas de Roderigo, dinero con el que luego se queda para su propio Provecho. Mientras tanto, el Prestamista ha dado por sentado que tiene prometida a una Señorita de la que apenas conoce el Nombre y, ante la Ingratitud de ésta tras un encuentro, se preguntará si ella ha tomado conocimiento del Favor, a pesar de ser él un Hombre demasiado Honrado como para haber siquiera pensado en ello.
Cuando esta Mujerzuela abandonada halla a un Hombre lo suficientemente vanidoso como para dar Crédito a Relaciones de esta naturaleza, no tarda en tenerlo muy en Cuenta, repitiendo Elogios nunca antes pronunciados y entregando Mensajes nunca enviados. Dado que la Casa de esta Criatura desvergonzada es frecuentada por gran cantidad de Forasteros, he escuchado de otro Artilugio, útil también para obtener Dinero. El Forastero llega en busca de alguna Belleza británica, de quien solo conoce su Fama: le promete, mejor si es secreto, un Encuentro. El Extranjero, sobrecogido ante su Fortuna, le realiza un Obsequio y en poco tiempo le es atribuido un Título imaginario; pues debe saber usted que esta astuta Dadivosa tiene sus Estandartes, para Ocasiones como ésta, en las más refinadas Ladies del Reino. Por ello, he sido informado, es usual toparse con un Conde alemán en el Extranjero que hará Alarde de los Favores que ha recibido de Mujeres del más alto Rango y del más inmarcesible Carácter. Bien, Señor, ¿qué Resguardo hay para la Reputación de una Mujer, cuando una Señora puede ser prostituida por Otra y ser renombrada como una Mujer impura; como el Héroe del Noveno Libro del Virgilio de Dryden, considerado un Cobarde, porque el Fantasma aparecido, que se le asemeja, huye de Turno? Quizás dependa usted de este Relato para darle Realidad a los Hechos, y también de la Práctica de más de una de estos Pándaros femeninos. Si imprime esta Carta, puede que ponga a su Disposición mayor Información de esta depravada Raza de Mujeres.
Su humilde Servidora,
BELVIDERA.

Añadiré otras dos Cartas de diferentes Asuntos para completar este Papel.

Sr. Espectador,
Soy un Clérigo del Campo y espero me prestará usted su Ayuda para ridiculizar algunas pequeñas Indecencias que no pueden ser apropiadamente expuestas desde el Púlpito.
Una Viuda, que este Verano se ha desviado de Londres hacia mi Parroquia para, como dice ella misma, gozar de los Beneficios del Aire, se pasea cada Sábado en la Iglesia con abundantes Extravagancias de la Moda que dejan boquiabierta a la Congregación.
Pero lo que resulta más ofensivo es su histriónico Modo de Cantar los Salmos. Introduce cincuenta Tonos italianos en el centésimo Salmo; y mientras iniciamos el All People en el viejo solemne Tono de nuestros Antepasados, ella en un Registro del todo distinto hace divisiones en la Vocales y las adorna con las Gracias de un Nicolini; si se encuentra con una Eke o una Aye, frecuentes en el Metro de Hopkins y Sternhold, ciertamente las escucharemos vibrar medio Minuto después de nosotros, como si se tratara de una Ópera.
De ninguna manera soy enemigo de la Música de Iglesia; pero temo que este Abuso ridiculice a mi Parroquia, que todavía ve en los Salmos un Entretenimiento y no una Expresión de su Devoción: Además, me preocupa que la Infección se difunda, ya que el Terrateniente Squeekum, quien por su Voz, (si se me permite la Expresión) parece estar hecho para Cantor Italiano, estaba el Sábado pasado practicando los mismos Tonos.
Conozco los Principios de la Señora en cuestión y sé que suplicará una Tolerancia que le permita mostrar su Disconformidad al respecto (pues ello le gusta); pero le ruego le comunique que Cantar los Salmos en un Tono diferente al resto de la Congregación produce una Suerte de Cisma que la Ceremonia no tolera.
Soy, Señor,
Su muy Humilde Servidor,

R.S.

Sr. Espectador,
En su Ensayo sobre la Templanza, usted prescribió una Regla para la Bebida, citada de Sir William Temple, en las siguientes palabras: La primera Copa para mí, la segunda para mis Amigos, la tercera para el buen Humor, y la cuarta para mis Enemigos. Ahora, Señor, debe usted saber que leí este Espectador en un Club del que soy Miembro; cuando nuestro Presidente nos contó que había un Error en el Impreso, que la palabra Copa debiera ser Botella; y por ello me ha dado la Orden de informarle su Error y pedirle que publique la siguiente Errata: En el Ensayo del Sábado, 13 de Octubre, Col. 3. Línea 11, por Copa léase Botella.
Suyo, El Buen Muchacho Robin.
L.



Miércoles, 24 de Octubre de 1711
Urit grata protervitas, Et vultus nimium lubricus aspici.-Hor.
-----No me desgrada en absoluto el haberme convertido en Mensajero del Amor y que los Aquejados por esa Pasión se transmitan sus mutuos Lamentos por mi Intermedio. Las Cartas que siguen han llegado a mis Manos recientemente y les daré su Sitio aquí de buena Gana. En lo que hace al Entretenimiento del Lector, espero sepa disculpar la inclusión de Pormenores que pueden parecerle frívolos pero que son de la mayor Importancia para sus Autores. Evitaré el Fastidio de los Prefacios, los Cumplidos y las Disculpas que se me hacen con cada Epístola que quieren que publique; pero por lo general me dicen que las Personas a las que van dirigidas pueden sospechar, por ciertas Frases y Alusiones, de dónde proceden.
"A Saudade
-----Esta Palabra con que me dirijo a ti, que entiendes portugués, te da una Imagen vivaz de la tierna Mirada con que te veo. La reciente Carta de Statira me dio la Idea de recurrir al mismo Método para hacerte saber mis Intenciones. El Propósito de tu Acercamiento hacia mí, revelado por tu última Conducta, no me ofende; lo imputo antes a la Degeneración de la Época que a tu Falta particular. Como sólo pretendo ser tuya, estoy dispuesta a ser una Extraña a tu Nombre, a tu Fortuna o a cualquier otra Condición que tu Esposa pueda esperar asumir en este Mundo, siempre y cuando mi Comercio contigo no sea un Comercio culpable. Renuncio a los Vestidos caros, al Placer de las Visitas, a la Servidumbre, al Teatro, a los Bailes y a las Óperas, a cambio de la única Satisfacción de que seas siempre mío. Estoy dispuesta a que ocultes con Esmero la única Ocasión de Triunfo a la que puedo aspirar en esta Vida. Sólo deseo que mi Deber sea, y también mi Vocación, velar por tu Dicha. Si esto no tuviera el Resultado al que apunta esta Carta, deberás entender que tenía la Intención de librarme de tí y que tomé el Camino más directo para empalagarte con la Oferta de algo a lo que jamás podías negarte sin sentirte un Zopenco. Sé un Hombre franco; sé mi Esclavo mientras dudas de mí y abandóname cuando sepas que te amo. Te desafío a que descubras cuál es tu Situación conmigo; mientras pueda tolerar este Suspenso,
-----------------------------seré tu admirada
----------------------------------------------Belinda."
"Señora,
-----el Hombre se halla en una extraña Situación espiritual cuando los mismos Defectos de la Mujer que adora se transforman en sus Méritos y Virtudes. Le aseguro que en verdad estoy muy asustado al mostrarme ante usted de este modo. Usted me gusta ahora a pesar de mi Razón y creo que es una Circunstancia inconveniente el que la Dicha dependa de la Infatuación. Puedo notar que coquetea con todos los Jóvenes que la miran y veo que sus Ojos buscan nuevas Conquistas cada vez que se encuentra en un Lugar Público: y sin embargo hay tanta Belleza en todas sus Miradas y en todos sus Gestos que en el Acto mismo en que se esfuerza por ganar el Corazón de otros sólo puedo admirarla. Mi Condición es la misma que la del Amante al Uso del Mundo. He estudiado sus Faltas durante tanto Tiempo que se han vuelto tan familiares para mí que las amo como si fueran mías. Piense en esto, Señora, y considere si esta Conducta alegre me parecerá tan digna de Amor como ahora, que soy su Amante, cuando sea su Marido. Habiendo llegado hasta aquí, debemos proceder: y espero que entienda que si puede ser conveniente para mí seguir siendo su Amante no lo será para usted. La Vida alegre en el Estado Matrimonial es adecuada en un Sexo pero inadmisible en el otro. Según se valga de estas Insinuaciones, habrá afirmado la Dicha o la Desdicha de,
------------------------------------Señora,
--------------------------------------------Su más obediente
-------------------------------------------------y más humilde Servidor,
------------------------------------------------------------------------T.D."

"Señor,
-----cuando estaba yo sentada junto a la Ventana y Usted con mi Primo al otro Extremo del Salón , vi que me descubrió mirándolo. Ya que al fin posee el Secreto, el cual estoy segura que nunca habría sabido si no fuera por Distracción, debo decirle que mis Ojos dijeron la Verdad. Pero es demasiado pronto para confirmarlo con mi Mano y por eso no firmaré con mi Nombre."
"Señor,
-----Había otros Hombres más cerca y no sé qué Urgencia lo impulsó a recoger el Abanico de esa Criatura impertinente la otra Noche; pero que nunca más tocará una Varilla del mío, eso es seguro.
-------------------------------------------------Filis."




"No sé a qué más atribuir el Giro brutal que ha dado este Joven sino a cierta Severidad y Distancia que su Padre empleó con él; y eso, tal vez, puede haber ocasionado una Repugnancia hacia esos Modos de Vida que no conoció a través de la Libertad y la Afabilidad." (Spectator, N° 192)



Lunes, 22 de Octubre de 1711


Saepe decem vitiis instructior odit et horret.- Hor.

-----El otro Día, al pasar por la Calle, vi a un robusto Aprendiz que discutía con el Cochero de un Carro de Alquiler; y de repente, ante una Provocación, el Aprendiz arrojó su Sombrero y su linda Peluquita, apretó el Puño y le asestó un Golpe en la Cara al otro Tipo, al tiempo que lo llamaba Sabandija, y le informaba que era Hijo de un Caballero. El joven Caballero estaba, al parecer, a cargo de un Herrero; y el Debate surgió a raíz del Pago de cierto Trabajo realizado sobre el Coche, acerca del cual estaban peleando. Durante el Combate, su Maestro no dejaba de alabar el desempeño del Muchacho; y mientras lo incitaba a usar sus Manos y sus Pies, así como a arremeter con la Cabeza, nos informaba a todos los que estábamos cerca de él que se trataba de un Muchacho con muchos buenos Amigos, por el cual pondría las Manos en el Fuego. Como me ocupo con frecuencia de la Teoría de la Humanidad, no pude dejar de reflexionar sobre la súbita Popularidad que rodeó a este Chico; y quizá, junto con mi Amigo Tácito, me entregué a ciertas Observaciones demasiado elevadas para la Ocasión; o bien expliqué este Favor general mediante Causas que no tenían nada que ver con el caso. El hecho de que el joven Herrero fuera un Caballero, en mi opinión, es lo que le granjeó esa Buena Predisposición de parte de aquellos entre la Multitud que eran sus Iguales: Agrégase a ello que no era tan Caballero como para privarse de usar en su Defensa los mismos Métodos que su humilde Antagonista. La Ventaja de tener buenos Amigos, como su Jefe había expresado, no había sido comentada en vano; pues se mostró superior al Cochero en las Cualidades personales del Coraje y la Actividad, y confirmó que tenía buenos Aliados, aun antes de considerar si su derecho de Nacimiento le serviría de algo.
-----Si se puede moralizar sobre esta sencilla Historia, uno podría decir que, sin importar cuáles sean los Beneficios de la Fortuna, la Alcurnia o cualquier otra Ventaja que la Gente posea por sobre el resto del Mundo, en su Carácter deberían revelar una Eminencia al margen de tales Distinciones; de otra manera, dichas Distinciones sólo les servirán para sustentar la Buena Educación y sus Ceremonias, en lugar de preservar un verdadero Lugar favorable en la Opinión, la Estima y el Sentido Común de sus Congéneres.
-----La Necedad de la Gente que no puede imaginar algo más necesario para mantener su Distinción que los Bienes de su Propiedad, o su Circunstancia Acomodada, se revela, más que en ningún otro caso, en la Vida Doméstica. Es común que sus Humores se vuelvan Excrecencias anormales, si se me permite la expresión, y que sus Cuerpos se tornen caprichosos y de Condición inestable, por Falta de una Reflexión obvia: Que no todas las Áreas de la Vida Humana se reducen al Comercio. No basta con pagar las Cuentas y dar Órdenes para convertirse en Jefe de Familia; la Prudencia, la Conducta sólida y la Predisposición para cuidar de los otros miembros y para quererlos es lo que da Derecho a un Hombre a constituir ese respetado Personaje en los Corazones y los Sentimientos de los demás. Es agradable observar que los Hombres esperan de sus Dependientes, en base a un único factor, el Miedo, lo que todos los Efectos de una Educación liberal, una Fortuna opulenta y el resto de las Ventajas no han podido producir en ellos mismos. Un Hombre quiere que su Sirviente sea justo, diligente, sobrio y casto, por ninguna otra Razón que el Terror de perder el Favor de su Amo, cuando todas las Leyes Divinas y Humanas no pueden retener dentro de los Límites respetables, mediante ninguna de esas Virtudes, a aquel a quien obedece. Con todo, tanto en los grandes Asuntos como en los ordinarios, una Superioridad que no se funde en el Mérito y la Virtud sólo se sostiene mediante el Artificio y las Estratagemas. Por eso verá que los Agentes de las Familias de Humor cambiante son Aduladores, así como quienes se conducen por cualquier principio ajeno a la Razón. Agitadores, Parientes lejanos, Compatriotas y Seguidores empobrecidos constituyen la Chusma que sostiene la Economía de un Hombre rico y de humor variable; eternamente están susurrándole con Inteligencia quién le es leal o lo ha traicionado en Asuntos de poca Monta; y él mantiene veinte Amigos para que lo defiendan contra las Insinuaciones de uno que quizá podría llegar a robarle un viejo Capote. No entraré ahora en Especulaciones más detalladas sobre este Tema, pero pienso que las siguientes Cartas y Peticiones revelan los Sentimientos apropiados para esta Ocasión.

Sr. ESPECTADOR,

-----Soy la Criada de una anciana Dama a la que manipula una que se hace llamar su Amiga; y que tiene una relación tan estrecha, que se atribuye la facultad de aconsejarla sin que se lo pida, y así es como no deja de inquietarla. Le ruego, Señor, tenga a bien hacer algún Comentario sobre los Consejeros voluntarios; y hágale saber a esta Gente que darle Consejo a otro es como decirle "Yo soy Mejor que tú". Pídole, Señor, que describa tan bien como pueda a esa eterna Seductora y Perturbadora de Familias, la Sra. Taperty, que siempre está visitando a alguien, y, como se suele decir, señalándole el Camino a la Gente. Si puede lograr que se quede en su Casa por una Velada, será Usted un Benefactor general de las Damas de esta Ciudad, y particularmente de

----------Su Amiga que lo quiere,
--------------------Susan Civil.

Sr. ESPECTADOR,

-----Soy un Lacayo, y vivo con uno de esos Hombres de quienes se dice que poseen el mejor Humor del Mundo, pero que son apasionados. Por favor, infórmeles que quien es apasionado y toma recaudos para controlar su Prisa, inflige en media Hora más Daño a sus Amigos y Sirvientes del que Años enteros puedan compensar. Mi Amo, que es por lo demás el mejor Hombre que se conozca sobre la faz de la Tierra, le falta el Respeto a alguien todos los Días de su Vida; es más, me pega por cualquier cosa, simplemente porque le place. Si estos Caballeros además supieran que hacen todo el Daño que se puede hacer en una Conversación, entonces se reformarían; y yo, que he sido un Espectador de las Cenas de estos Caballeros durante muchos Años, he visto que la Indiscreción hace diez veces más Daño que un Ánimo irritable. Sin embargo, Usted podrá representar esto mejor que

----------Su maltratado
---------------y Humilde Sirviente,
--------------------Thomas Smoaky.

Al ESPECTADOR,


-----La humilde Petición de John Steward, Robert Butler, Harry Cook y Abigail Chambers, de parte de sus Parientes y de sí mismos, que pertenecen al Servicio y están repartidos entre varias de las grandes Familias en las Ciudades de Londres y Westminster;

Muestra,

-----Que en muchas de las Familias con las que viven quienes peticionan, y en las cuales están empleados, los Jefes de Familia ignoran completamente los Negocios, y no pueden juzgar cómo los tratamos nosotros, los susodichos Peticionadores. Que por falta de tal Habilidad para manejar sus propios Asuntos, y con Indulgencia hacia su propia Pereza y su Orgullo, continuamente se rodean de Animales dañinos, conocidos como Espías. Que cada vez que nos visita un Espía, la Paz de la Casa se esfuma en ese mismo Instante. Que los Espías nunca brindan un Relato útil, sino que representan nuestro Júbilo mediante las Palabras Disipación y Desorden. Que en las Familias donde hay Espías, reinan los Celos y los Equívocos. Que los Amos y Amas de aquellas Casas viven en perpetua Sospecha de sus fieles e ingenuos Sirvientes, y se prestan a los Manejos de quienes los engañan con Perfidia. Que aquellos Amos y Amas que dejen entrar a los Espías ya no serán más que Ceros a la Izquierda para sus propias Familias; y que a nosotros, sus Peticionadores, se nos obliga con gran Desdén a que los respetemos, y que nuestro futuro depende de tales Espías. Por lo tanto, sus Peticionadores le ruegan humildemente que retrate nuestra Situación a toda la Gente de Alcurnia; y sus Peticionadores, en cumplimiento del Deber, seremos por siempre Suyos, &c.

T.



Martes, 23 de Octubre de 1711
Phoebe pater, si das hujus mihi nominis usum,
Nec falsa Clymene culpam sub imagine celat;
Pignora da, genitor.
-Ov. Met.
-----Existe una vaga Tribu de Hombres, de quienes no he dado Cuenta todavía, que se pasean por todos los Rincones de esta gran Ciudad con el objeto de seducir a las desventuradas Mujeres que encuentran a su Paso. Estos Libertinos disolutos tienen Descendencia en todos los Barrios de la Ciudad y muy a menudo, con una valiosa Consideración, los hacen bautizar por el Cura de la Iglesia. De este modo existen diversos Hombres casados que tienen pequeñas Familias en la mayoría de las Parroquias de Londres y Westminster y diversos Solteros arruinados por la Carga de los Niños.
Incompleta...



Sábado, 20 de octubre de 1711


"Religentem esse oportet, Religiosum nefas".- Incerti Autoris apud Aul. Gel.

-----Es de máxima Importancia moderar las Pasiones de un Niño mediante la Devoción, la cual raramente muere en la Mente que ha recibido una temprana Tintura de ella. Aunque pueda parecer extinguida por un tiempo por las Preocupaciones del Mundo, los Ardores de la Juventud, o las Tentaciones de Vicio, generalmente se desata y se hace manifiesta otra vez tan rápido como la Discreción, la Consideración, la Edad o las Desgracias han conducido al Hombre hasta sí mismo. El Fuego puede estar cubierto u oscurecido, pero no puede ser enteramente extinguido y sofocado.
-----Un Estado de Templanza, Sobriedad y Justicia, sin Devoción, es una fría, sin vida e insípida Condición de Virtud; y deberá ser llamada antes bien Filosofía que Religión. La Devoción abre la Mente a las grandes Concepciones, y la llena con Ideas más sublimes que cualquier otra de las que han de encontrarse en la más exaltada de las Ciencias; y al mismo tiempo calienta y agita al Alma más que los Placeres sensuales.
-----Algunos Escritores han observado que el Hombre se distingue más del Mundo Animal por la Devoción que por la Razón, ya que varias Criaturas Brutas manifiestan en sus Acciones una especie de leve Atisbo de Razón, aunque no hay Circunstancia de su Comportamiento en que muestren Algo que dé la menor señal de Afinidad con la Devoción. La Propensión del Espíritu al Culto Religioso es algo indudable; la Tendencia natural del Alma a volar hacia algún Ser Superior en busca de Socorro ante los Peligros y el Dolor, la Gratitud hacia un invisible Director que surge en nosotros cuando recibimos un golpe extraordinario e inesperado de buena Fortuna; los Actos de Amor y Admiración con los que son tan maravillosamente transportados los Corazones de los Hombres al meditar sobre las Perfecciones Divinas, y la Concurrencia universal de todas las Naciones bajo el Cielo en el gran Artículo de Adoración, muestran claramente que la Devoción o el Culto Religioso deben ser el Efecto de la Tradición surgida de cierto primer Fundador de la Humanidad, o que responden a la Luz Natural de la Razón, o que proceden de un Instinto implantado en el Alma misma. Por mi parte, veo a todas éstas como Causas concurrentes, pero si se le confiriese a alguna de ellas el carácter de Principio del Culto Divino, manifiestamente apuntaría a un Ser Supremo como su primer Autor.
-----Yo podría aprovechar alguna otra Oportunidad de considerar aquellas Formas y Métodos particulares de Devoción que nos son enseñadas por el Cristianismo, pero he de hacer notar aquí a qué Errores pueden conducirnos incluso este Principio Divino, cuando no es moderado por esa recta Razón que nos ha sido dada como Guía de todos nuestros Actos.
-----Los dos grandes Errores hacia los que puede conducirnos una Devoción desviada, son el Entusiasmo y la Superstición.
-----No hay un Espectáculo más melancólico que un Hombre que tiene su Cabeza trastornada por el Entusiasmo Religioso. Una Persona que está loca, ya sea por el Orgullo o la Malicia, es una Vista que mortifica grandemente a la Naturaleza Humana; pero cuando surge la Enfermedad a partir de algún indiscreto Fervor de Devoción, o una demasiado intensa Aplicación del Espíritu a Deberes equivocados, esto merece nuestra Compasión de una Manera más particular aún. De todos modos podemos aprender de allí esta Lección, que la Devoción misma (la cual una podría pensar que no podría ser demasiado ardiente) puede desordenar la Mente, al menos que su Ardor sea templado por la Precaución y la Prudencia, y que debemos ser particularmente cuidadoso de conservar nuestra Razón lo más fría posible, y de defendernos en todas las Etapas de la Vida contra la Influencia de la Pasión, la Imaginación y la propia Constitución.
-----La Devoción, cuando no reposa bajo la Restricción de la Razón, puede tender a degenerar en Entusiasmo. Cuando la Mente se encuentra demasiado inflamada con sus Devociones, experimenta una gran Inclinación a pensar que éstas no pertenecen a su propio Fuego, sino que son encendidas por algo Divino dentro suyo. Si ella permite que este Pensamiento llegue demasiado lejos, y consiente la expansión de la Pasión, termina lanzándose a imaginarios Raptos y Éxtasis; y una vez que se ha imaginado bajo la Influencia de un Impulso Divino, no hay que asombrarse si desprecia las Ordenanzas Humanas, y se rehúsa a obedecer cualquier Forma de Religión establecida, considerándose dirigida por una Guía muy superior.
-----Como el Entusiasmo es una suerte de Exceso de Devoción, la Superstición es no sólo un Exceso en la Devoción sino en la Religión en general, de acuerdo con el antiguo Dicho Pagano, citado por Aulo Gelio, Religentem esse oportet, Religiosum nefas: Un Hombre debe ser Religioso, no Supersticioso: Porque como nos dice el Autor, Nigidio observaba respecto de este Pasaje, que las Palabras Latinas que terminan en osus generalmente implican Caracteres viciosos, y la posesión en Exceso de alguna Cualidad.
-----Un Entusiasta de la Religión es como un Bufón obstinado; un Hombre Supersticioso, como un Cortesano insípido. El Entusiasmo tiene algo de Locura; la Superstición, de Necedad. La mayoría de las Sectas que han quedado fuera de la Iglesia de Inglaterra tienen fuertes Tintes de Entusiasmo; del mismo modo podríamos decir que la religión Católica Romana es un enorme Cuerpo excesivamente desarrollado de Supersticiones infantiles e infundadas.
-----La Iglesia Católica Romana parece en verdad irrecuperablemente perdida en este Particular. Si se introdujeran en el Mundo una Vestimenta o un Comportamiento absurdos, esto saltaría a la vista pronto y serían descartados: Por el contrario, un Hábito o Ceremonia, aunque no sea tan ridículo, que ha hecho de la Iglesia su Santuario, se queda allí para siempre. Acaso fue un Obispo Godo el que consideró apropiado repetir esa Forma usando un tipo determinado de Zapatos o Zapatillas; otro imaginó que sería muy decente si esa Parte de la Devoción pública fuese practicada con una Mitra sobre su Cabeza y con Báculo en su Mano: a esto un Hermano Vándalo, tan sabio como los otros, agrega una antigua Vestimenta, que según él aludiría muy adecuadamente a tal o cual Misterio, hasta que por Grados el Oficio todo ha degenerado en una especie de Espectáculo.
-----Sus Sucesores ven la Vanidad e Inconveniencia de estas Ceremonias; pero en lugar de reformarlas, quizás agreguen otras, que ellos creen más significantes, y que toman Posesión de la misma manera, y ya nunca serán dejadas de lado una vez que han sido admitidas. Yo he visto al Papa oficiar en San Pedro, donde, por dos Horas enteras, estuvo ocupado en ponerse y sacarse sus diferentes Atavíos, de acuerdo a las diferentes Partes que tenía que representar con ellos.
-----Nada es tan glorioso a los Ojos de la Humanidad, y ornamental para la Naturaleza Humana, sin contar las infinitas Ventajas que de ella surgen, que la fuerte, firme y masculina Piedad; pero el Entusiasmo y la Superstición son las Debilidades de la Razón humana que nos exponen al Desprecio y la Mofa de los Infieles, y nos hunden aún por debajo de las Bestias que perecen.
-----La Idolatría puede ser vista como otro Error que surge de la Devoción equivocada; pero como las Reflexiones sobre ese Tema no serían útiles para el Lector Inglés, no me extenderé sobre el mismo.

L.



Jueves 18 de Octubre, 1711
Scribere jussit amor. --- Ovid.

Las Cartas que siguen están escritas con tanta Sinceridad que no puedo negarme a insertarlas.

Sr. Espectador,
A pesar que en todos sus Escritos se ha mostrado amigable con las Mujeres, no recuerdo que haya usted considerado directamente la mercenaria Práctica de los Hombres a la Hora de elegir sus Esposas. Si gustara emplear su Inteligencia en este Tema, vislumbraría con Facilidad la miserable Condición en la que muchas de nostras nos encontramos, hallándonos no solo impedidas, dadas las Leyes de la Costumbre y el Decoro, para aproximarnos a nuestros Deseos, sino también, por obra de la Fortuna, fuera de toda Esperanza de ser cortejadas por aquellos a quienes amamos. Bajo estas desventajosas Circunstancias, me veo obligada a dirigirme a usted y a esperar convencerlo a publicar en su Próximo Ensayo la siguiente Carta: una Declaración pasional hacia un Hombre que viene, desde hace algún tiempo, realizando algunas maniobras distractoras. Creo que me ama con Ardor, pero la Desigualdad de nuestras Fortunas lo lleva a pensar que no puede declarárselo al Mundo si lo que busca es el Matrimonio; y creo también que, como no quiere mucha Publicidad al respecto, me descubrió el otro Día mirándolo imprevistamente de tal Modo que sus Esperanzas de conquistarme han crecido en lo que respecta, según lo denominan los hombres, a la facilidad. Pero mi Corazón estaba rebosante en esta Ocasión, y si usted sabe lo que son el Amor y el Honor, me perdonará que no use más Argumentos y me permitirá aprontarme a la Carta, a él dedicada, a quien llamo Oroondates; Nombre que tiene origen en la Novela, pues en caso de fracasar se parecerá a ella; y en caso de ser correspondida, recibirá usted un par de Guantes en mi Boda, enviadas bajo el Nombre de Statira.

A OROONDATES
Señor,
Después de mucha Perplejidad, y hurgando cómo darle a conocer mis Sentimientos y discutir juntos lo que concierne a los suyos, he elegido esta Vía, por cuyo medio puedo confesarme sin ambages, o, si le place, mantenerme oculta. Si dentro de unos pocos Días no encuentro el Efecto esperado, todo el Asunto será mejor enterrado en el Olvido. Pero, ¡Ay!, ¿qué voy a hacer, cuando estoy a punto de contarle que lo amo? Sin embargo, luego de haberlo hecho, le aseguro que, con toda la Pasión que alguna vez hubiera cabido en un tierno Corazón, sé que puedo borrarlo de mi Vista para siempre una vez que me convenza que no tiene otras Intenciones conmigo que las de deshonrarme. Pero, ¡Ay! Señor, ¿por qué sacrificaría usted la Felicidad real y esencial de la Vida por la Opinión de un Mundo que se mueve bajo el solo y declarado Fundamento del Error y el Prejuicio? Podemos observar que las Riquezas no producen Felicidad por ellas mismas, y que aún así consagramos Todo cuando se trata de Competir por enriquecernos. Y como este Mundo es tan ruin que la Religión ha sido abandonada a nostras, tontas Mujeres, y ustedes, Hombres, obran generalmente según el Principio del Beneficio y el Placer, le hablaré sin recurrir a Razón alguna que no conlleve el mayor Provecho posible para su persona, como Hombre de Mundo. Y dejaré sentado ante usted el Estado del Caso, suponiendo que se encuentra ahora en su Poder la Decisión de hacerme su Mujer, o su Esposa, y espero persuadirlo de que lo segundo es más afín a sus Intereses que lo primero, y que contribuirá más y mejor a su Placer.
Supondremos, luego, que el Escenario está dispuesto y que usted se encuentra ahora a la Expectativa de la cercana Velada en la que yo me reuniré con usted, para ser llevada luego al Rincón del Pueblo que usted crea conveniente para consumar todo lo que su pícara Imaginación le haya prometido de la Posesión de una en la Flor de su Juventud y de Inocente reputación: pronto tendrá usted suficiente conmigo, pues soy Vivaz, Joven, Radiante, y Delicada. Cuando las Fantasías son satisfechas y encuentran falsas todas las Promesas que se hicieran, ¿dónde estará la Inocencia que otrora lo atrapara? A la primera Hora de Soledad, se dará cuenta de que el Placer del Libertinaje no es otro que el de un Espíritu destructivo: Fruto que prueba, Fruto que arruina; y donde el Bruto ha estado devorando, nada queda que valga la Pena para el Entusiasmo del Hombre. La Razón vuelve a ocupar su Lugar luego de que la Imaginación se ve saciada, y yo, víctima de la mayor Inquietud y Confusión, me veré sujeta a incómodas Reflexiones sobre usted, teñida por la Clandestinidad y vecina, de allí en más, de dos Compañeras (las más incompatibles del Mundo): la Soledad y la Culpa. No insistiré en la vergonzante Oscuridad en la que deberemos pasar nuestro Tiempo, ni repasaré las leves Brisas de Aire fresco y libre Comercio que nos corresponden, acciones que no merecen examen alguno; pero le dejo estas Reflexiones a usted, testigo de esta Vida de la que yo apenas tengo una remota Idea.
Por otra Parte, si usted fuera tan bueno y generoso como para hacerme su Esposa, puede dar por seguro toda la Obediencia y el Cariño que la Gratitud es capaz de inspirar en una Mujer virtuosa. Cual sean los Beneficios en una Persona afable, cual sean las Complicidades de un Temperamento accesible, cual sean las Consolaciones propias de una Amistad sincera, usted las verá cumplidas como Premio a su Generosidad. Lo que hoy en su Perspectiva enferma le promete la Imaginación de mí, será sucedido por el Disgusto y el Empalago; los Arrebatos de una Mujer virtuosa son lo que resta de su Felicidad. Los Raptos de inocentes Pasiones son solo Rayos para el Día, más bien interrumpen, y no ayudan, al Placer que de ellos sacamos. ¿Cuán feliz puede ser entonces aquella Vida, en la que el más alto de los Placeres sensibles es meramente la Parte más baja de su Felicidad?
Ahora repetiré para usted su Intención inhumana de tomarme directamente. Bien sé que se interpone entre mí y aquella Felicidad la Hija altiva de un Hombre cuya fortuna resulta adecuada para la suya. Pero si usted considera sus Acompañantes y su Comportamiento y espera que se asemeje con aquella que ingresa en su Casa, honrada y respetuosa de vuestro Permiso, ¿a cuál de las dos elegiría? Usted, quizás, piensa que se encontrará en posición de pasar una Jornada fuera como todo Hombre sensible y afortunado; pero ella se considerará utilizada en su Ausencia y elucubrará desde su Hogar un Costo apropiado para la Imagen que de usted tiene el Mundo. Ella estará atenta en todo momento a la Fortuna que ella le trajo, mientras que yo lo estaré, pero a la Fortuna a la que ested me introdujo. El Intercambio entre ustedes dos estará eternamente signado por cierto Aire a Convenio; el nuestro por la Amistad: la Alegría siempre entrará en su Habitación cada vez que llegue, y amables Deseos lo atenderán, mi Benefactor, cuando se marche. Hagasé esta pregunta: ¿cuán placentero puede ser disfrutar para siempre el Placer de confiar las Obligaciones más urgentes en un Espíritu agradecido? Tal será su Caso conmigo. En el otro Matrimonio vivirá en una Comparación constante de Ganancias, y nunca concocerá la Felicidad de conceder o recibir alguna.
Quizás usted, después de todo, se conduzca mejor de Modo prudente, en sintonía con la Sentido Común del Mundo. No sé que pueda pensar o decir cuando esta melancólica Reflexión crezca en mí; pero solo añadiré que está en su Poder convertirme en Agradecida Esposa, pero nunca en Abandonada Mujer.



Miércoles, 17 de octubre de 1711.
Cervae, luporum praeda rapacium,
Sectamur ultro, quos opimus
Fallere et effugere est triumphus
.-Hor.
Existe una Clase de Mujeres a las que distinguiré con el Nombre de Salamandras. Una Salamandra es un Tipo de Heroína de la Castidad, que camina sobre el Fuego y vive entre las Llamas sin quemarse. La Salamandra no hace Distinción de Sexo al elegir con quién conversa, intima con un Extraño a primera Vista y no es tan estrecha mentalmente como para reparar en si la Persona con la que habla lleva Faldas o Pantalón. Admite una Visita masculina junto a su Cama y se entretiene con ella dos o tres Horas a la Luz de la Luna; y se escandaliza en extremo por la Insensatez de un Marido o la Severidad de un Padre que eliminarían el Sexo de esas inocentes Libertades. Su Salamandra es, por lo tanto, una permanente Impugnadora de los Celos, una Admiradora de la Buena Crianza francesa y una gran Rigorista de la Libertad en la Conversación. En suma, la Salamandra vive en un invencible Estado de Simplicidad e Inocencia: su Organismo se conserva en una Especie de Escarcha natural; se pregunta ella qué quiere decir la Gente con la Palabra Tentaciones; y desafía a la Humanidad que le ofrezca la más terrible de todas. Su Castidad está involucrada en una constante Ordalía o feroz Prueba: como la buena Reina Ema, esta Inocente hermosa camina con los Ojos vendados entre Rejas de Arado candentes, sin que la tuesten ni chamusquen.
-----Por lo tanto, no destino este Papel para uso de las Salamandras, sean casadas o solteras, sino para esas Mujeres que son de Carne y Hueso y se encuentran expuestas a la Fragilidad humana.
-----A la Parte del Bello Sexo que no pertenece a la Especie de las Salamandras, le recomendaré muy enérgicamente que observe una Conducta bien distinta y que evite en lo posible lo que la Religión llama Tentaciones y el Mundo Oportunidades. ¿Acaso saben cuántas Miles de su Sexo han sido gradualmente arrastradas desde las inocentes Libertades hacia la Ruina y la Infamia? ¿Y cuántos Millones de los nuestros han comenzado con Piropos, Requiebres y Gestos de Cariño pero terminaron con Reproches, Perjurio y Maldad? Si lo supieran, esquivarían como si fueran la misma Muerte los primeros Abordajes de ése que podría conducirlas a los inextricables Laberintos de la Culpa y la Desdicha. Debo por eso renunciar a la Causa del Mundo masculino para exhortar al Sexo Femenino con las Palabras de Chamont en el Huérfano.

Trust not a Man, we are by Nature false,
Dissembling, Subtle, Cruel and Unconstant:
When a Man talks of Love, with caution trust him;
But if he swears, he’ll certainly deceive thee.

No te fíes de un Hombre, somos falaces por naturaleza,
Hipócritas, sutiles, crueles e inconstantes:
Si un hombre habla de amor, confía en él con reservas,
Pero si jura, seguro te engañará.


-----Podría extenderme mucho sobre este Tema pero concluiré con una historia que escuché últimamente de uno de nuestros Oficiales españoles y que puede mostrar los Peligros a que se expone una Mujer que trata a un Amigo Varón con demasiada Familiaridad.
-----Un Habitante del Reino de Castilla, Hombre de una Prudencia mayor a la Ordinaria y de una Conducta correctísima y grave, a sus Cincuenta Años decidió asumir un Compromiso Matrimonial. Para sentirse cómodo con él, le echó el Ojo a una Joven que sólo se distinguía por su Belleza y buena Educación, habiendo sido sus Padres reducidos a la extrema Pobreza por las Guerras que asolaban el País desde hacía Años. Luego de que el Castellano hiciera su Declaración y se casara con la Muchacha, los dos vivieron juntos en perfecta Felicidad durante algún tiempo; hasta que al cabo los Negocios del Marido lo obligaron a realizar un Viaje a Nápoles, donde tenía buena Parte de sus Hacienda. La Mujer lo amaba demasiado como para dejarlo partir solo. No habían pasado más de un Día en el Barco cuando desafortunadamente cayeron en Manos de un Pirata Argelino, quien los llevó a Tierra y los convirtió en Esclavos. El Castellano y su Esposa tuvieron la Ventaja de quedar bajo un mismo Amo, el cual viendo cuán intensamente se amaban entre sí y cuánto ansiaban recobrar la Libertad, exigió de Rescate una Suma exorbitante. El Castellano, que habría muerto en la Esclavitud antes que pagar una Suma que lo llevaría a la Ruina, se compadeció tanto de su Mujer que envió repetidas Órdenes a su Amigo en España (que resultaba ser un Pariente cercano) para que vendiera su Hacienda y le hiciera llegar el Dinero. Su Amigo, deseando que los Términos del Rescate se tornaran más sensatos y no queriendo vender Propiedades que él mismo tenía cierta Esperanza de heredar, interpuso tantos Impedimentos que Tres años transcurrieron sin que nada se lograra para ponerlos en Libertad.
-----Resulta que en el mismo Lugar donde el Castellano y su Esposa eran mantenidos Priosioneros vivía un Renegado francés. Como este Sujeto poseía toda la Vivacidad de su Nación, a menudo entretenía a los Cautivos con Relatos de sus propias Aventuras, a los cuales agregaba una Canción, un Baile o alguna otra Pieza festiva, para que pudieran distraerse durante el Confinamiento. Su Familiaridad con las Costumbres de los Argelinos a su vez lo habilitaba para prestarles otros buenos Servicios. Un Día que el Castellano conversaba con este Renegado, le reveló la Negligencia y la Traición de su Corresponsal en Castilla y le pidió Consejo sobre cómo conducirse ante esa Circunstancia apremiante; además le contó al Renegado que le resultaría imposible reunir el Dinero a menos que fuera él mismo a disponer de su Hacienda. El Renegado, luego de manifestarle que su Amo argelino jamás aceptaría su Liberación por un Motivo semejante, ideó un Plan para que el Castellano pudiera darse a la Fuga disfrazado de Marinero. La Operación fue exitosa y luego de vender su Hacienda, temeroso de que el Dinero se perdiera en el Camino y decidido a morir antes que perder a quien era más valiosa para él que su propia Vida, regresó en un pequeño Barco que viajaba a Argelia. Es imposible describir el Júbilo que sentía en esta Ocasión cuando pensaba en que pronto vería a la Esposa que tanto amaba y que ella lo amaría más a él por este inusual Gesto de Generosidad.
-----El Renegado, durante la Ausencia del Esposo, se insinuó de tal Modo a las bellas Gracias de la joven Esposa y le colmó la Cabeza con tantas Historias Galantes, que rápidamente empezó a considerarlo el Caballero más gentil que hubiera tratado nunca. En resumidas cuentas, su Mente se olvidó del honesto Castellano, a quien se le enseñó a mirar como a un Sujeto viejo y formal indigno de poseer a una Criatura tan encantadora. Fue instruida por el Renegado sobre como conducirse a su Arribo; de modo que lo recibió aparentando total Amor y Gratitud y al fin lo convenció de que confiara a su Amigo común el Renegado el Dinero que había traído para el Rescate, alegando que renegociaría sus Términos y sacaría más Ventaja a su Favor de la que ellos mismos podrían conseguir. El buen Hombre admiró su Prudencia y siguió su Consejo. Desaría poder ocultar el resto de la Historia, pero como no puedo la despacharé en pocas Palabras. El Castellano durmió más de lo común la mañana siguiente y al despertarse descubrió que su Mujer lo había abandonado: se levantó al instante y preguntó por ella, pero se le dijo que habpia sido vista con el Renegado al despuntar el Alba. En Síntesis, habiendo dispuesto su Amante las Cosas necesarias para su Partida, pronto escaparon de los Territorios de Argelia, llevándose el Dinero, y dejaron la Castellano en Cautiverio; el cual, en Parte por el cruel Trato que le dispensó el enfurecido Argelino y en Parte por el desagradecido Accionar de su Esposa infiel, murió unos pocos Meses más tarde.
L



"Hay un Defecto particular que he observado en la mayoría de los Moralistas de todas las Épocas, y es que siempre declaran ser felices e infunden aliento a otros para que lo sean. Éste es un Estado al que no se llega en esta Vida, por lo tanto yo le encomendaría que hablara con un Tono más humilde que el usado por sus Predecesores, y que en lugar de ufanarse de su felicidad, nos instruya únicamente en la Sencillez." (Spectator 196)



Lunes, 15 de Octubre de 1711


Est Ulubris, animus si te non deficit æquus.- Hor. I Ep. xi. 30.

True happiness is to no place confined, / También hallarás la Felicidad en Ulubra,
But still is found in a contented mind / Si te mantienes ecuánime.


Sr. ESPECTADOR,

-----Hay un Defecto particular que he observado en la mayoría de los Moralistas de todas las Épocas, y es que siempre declaran ser felices e infunden aliento a otros para que lo sean. Éste es un Estado al que no se llega en esta Vida, por lo tanto yo le encomendaría que hablara con un Tono más humilde que el usado por sus Predecesores, y que en lugar de ufanarse de su felicidad, nos instruya únicamente en la Sencillez. Los Pensamientos de aquel que quiera ser discreto, y apunte a las cosas prácticas, deberían versar sobre cómo aliviar nuestro Dolor, más que en cómo promover nuestra Dicha. Hay que evitar toda Gran Inquietud, mas la Gran Felicidad no se puede alcanzar. La Gran Lección consiste en la Equanimidad, la Estabilidad de Espíritu que está apenas por encima de la Jovialidad y por debajo del Júbilo. Siempre conviene alentar la Jovialidad si un Hombre no sufre Dolor, pero el Júbilo siempre debería ser accidental en el Hombre prudente: Debería surgir naturalmente en la Ocasión, y la Ocasión rara vez lo amerita, pues los Temperamentos a los que les hace falta el Júbilo para quedar complacidos son como esos Cuerpos que se reblandecen sin que les haga falta el Brandy. Por eso yo siempre digo que el Precepto debe ser: Relájate. Sólo la Mente disoluta y desbocada requiere, para salir de su Inactividad, que la azuzen con grandes Risotadas y Placeres sensuales.
-----Conozco a un Par de viejos Muchachos que se reúnen todos los Días para fumarse unas Pipas, y gracias a su Afecto mutuo, aunque son Hombres de Negocios, siempre muy ajetreados en el Mundo, disfrutan de una Tranquilidad más apacible que la que lograrían por sí mismos si leyeran cualquier Capítulo de Séneca. La Indolencia del Cuerpo y de la Mente, cuando no nos proponemos nada más, se puede disfrutar con frecuencia; pero la Búsqueda misma de la Felicidad conlleva una cierta Agitación que, al Hombre que vive entre Comidas mesuradas, Conversaciones amigables y cómodas Modorras, no le preocupan en absoluto. Mientras que los Hombres refinados hablan sobre la Tranquilidad, aquel la posee.
-----Lo que trato de decirle con estos Balbuceos, Sr. ESPECTADOR, es que Usted debería hablar de este Modo de Vida que los Hombres sencillos pueden seguir para colmar de Satisfacción el Espacio de sus Horas. Es una Circunstancia lamentable que la Sabiduría, o como Usted la llama, la Filosofía, pueda proveer Ideas sólo a los Eruditos; y que un Hombre deba ser Filósofo para saber cómo pasar el Tiempo de manera agradable. Sería, por lo tanto, digno de su Esfuerzo que pudiera echar una Luz esclarecedora sobre aquellas Relaciones y Afinidades entre los Hombres que tornan a sus Conversaciones tan gratas, de manera que, en comparación, los más altos Talentos no brindarán sino Placeres impotentes. Hallará Descripciones y Discursos que harán del Sillón junto al Hogar de un Artesano honesto un Lugar tan entretenido como su propio Club lo es para Usted. La Afabilidad cuenta con innumerables Fuentes de Placer; y la Representación de la Vida doméstica, llena de Gratificaciones naturales (en lugar de las Vejaciones necesarias, sobre las que generalmente insisten los Escritos de los Ingeniosos) será un muy buen Oficio para la Sociedad.
-----Las Vicisitudes del Trabajo y el Descanso en las Regiones más humildes de la Humanidad transcurren con esa suerte de Gusto que expresamos mediante la Palabra Confort; y Usted, que es un Espectador, debería tratar el Tema, así como los otros que parecen ser de orden más especulativo, pero que en realidad son menos instructivo. En una palabra, Señor, quisiera que Usted dedicara sus Pensamientos para Provecho de aquellos a quienes les hacen más falta; muestre que la Simplicidad, la Inocencia, la Industriosidad y la Templanza son Artes que llevan a la Tranquilidad, tanto como lo hacen el Aprendizaje, la Sabiduría, el Conocimiento y la Contemplación.

----------Soy, Señor,
---------------Su más Humilde Servidor
,

T. B.


Sr. ESPECTADOR, ------------------------------Hackney, 12 de Octubre.
-----Soy una de las Mujeres a las que Usted reivindicó con tanta Justicia hace un tiempo, cuando reconoció que yo dominaba a la perfección el Abanico, y que lo usaba con sumo Conocimiento y Destreza. Ciertamente el Mundo, por malo que sea, deberá admitir que ante un Acceso de Risa, súbitamente recobro mi Compostura, me inclino cortésmente, y dejo caer mis Manos sobre mi Regazo, en el mismo instante en que cierro mi Abanico, como harían las mejores Mujeres de Inglaterra. Me deleita enormemente haber obtenido su Atención y Aprobación; y aunque a otras Jóvenes les dé Envidia, yo triunfaré, y exigiré un Rincón de su Amistad. Usted deberá, por lo tanto, permitirme que le exponga el estado actual de mi Mente. Estaba leyendo su Espectador del día 9, cuando pensé que la Circunstancia del Asno dividido entre dos Haces de Heno, que afectaban igualmente sus Sentidos, era un Representación de mi actual Condición: Pues debe saber que estoy extremadamente enamorada de dos jóvenes Caballeros que en este momento me cortejan. Una no debe esconder nada cuando pide Consejo, así que admito que soy muy enamoradiza y propensa al Deseo. Mi Amante Will es muy rico, y mi Amante Tom es muy apuesto. Puedo quedarme con cualquiera de ellos, cuando me plazca; pero cuando debato la Cuestión en mi Cabeza, no puedo elegir a Tom por miedo a perder los Bienes de Will, ni entrar en la Propiedad de Will y decir adieu a Tom. Soy muy joven, y sin embargo nadie en este Mundo, querido Señor, está más pendiente de aprovechar las Oportunidades que yo. ¡Tom es la Criatura más alegre y despreocupada! Baila bien, es educado, y me entretiene a toda Hora y en toda Estación: Oh, ¡y es una Dicha para mis Ojos! Ahora bien, Will es tan rico y cuidadoso del Deber... ¿Cuántos bellos Trajes debe vestir Tom para seducirme? Pero entonces se me ocurre inmediatamente que un Hombre en sus Circunstancias es el más pobre de todos. En resumen, he examinado mis dos Deseos, el Amor y la Avaricia, y habiendo sopesado rigurosamente el Asunto, comienzo a pensar que la Pasión aguantará durante más tiempo que el Aprecio; por lo tanto, si Usted no tiene nada que decir para oponerse, escogeré a Will. ¡Ay, pobre Tom!

----------Su Humilde Servidora,

---------------BIDDY LOVELESS.

T.



Sábado, 13 de octubre de 1711


Νηπιοι, ουδ ισασιν οσω πλεον ημισυ παντος,
Ουδ οσον εν μαλαχητε δε ασφοδελω μεγ ονειαρ. - Hes., Los Trabajos y los Días, 40-41.

Los necios desconocen que al todo supera la mitad,
Al igual que el valor del parco don y la ración frugal.


-----En los Cuentos de las Mil y Una Noches hay una Historia de un Rey a quien durante mucho tiempo había debilitado una mala Constitución Física, y que sin ningún resultado había tomado gran cantidad de Remedios. Finalmente, dice la Fábula, un Médico lo curó con el siguiente Método: tomó un Esfera ahuecada de Madera y la llenó con varias Drogas; luego de lo cual la cerró con tanto arte que nada podía salirse. A su vez tomó el Mango de un Mazo, y tras ahuecarlo junto con esa parte que se encaja en la punta del Mazo, puso dentro varia Drogas del Mismo modo en que lo había hecho con la Esfera. Entonces le ordenó al Sultán, que era su Paciente, que temprano en la Mañana hiciera ejercicios con estos Instrumentos correctamente preparados, hasta que lo hicieran Transpirar: De modo que, según sigue la Historia, la Virtud de los Medicamentos fue trasudando a través de la Madera y ejerciendo una Influencia tan buena sobre la Constitución del Sultán, que finalmente se halló curado de una Indisposición que todos los Compuestos que había tomado anteriormente no habían sido capaces de eliminar. Esta Alegoría Oriental está finamente planeada para mostrarnos cuán beneficioso es el Esfuerzo físico para la Salud, y que el Ejercicio es la Medicina más efectiva. He descrito en mi Ensayo número Ciento Quince, a partir de la Estructura general y el Mecanismo del Cuerpo Humano, cuán absolutamente necesario es el Ejercicio para su Preservación. En esta Ocasión he de recomendar otro gran Preservativo de la Salud, que en muchos Casos produce los mismos Efectos que el Ejercicio, y que puede, en cierta medida, ocupar su Lugar, allí donde las Oportunidades de Ejercicio faltan. El Preservativo del que hablo es la Templanza, que tiene por sobre todos los otros Medios de Salud el poder ser practicada por todos los Rangos y Condiciones, en cualquier Estación o en cualquier Lugar. Este es un tipo de Régimen al que cada Hombre puede plegarse sin Interrupción de sus Negocios, Gasto de Dinero, o Pérdida de Tiempo. Si el Ejercicio quita todas las Superfluidades, la Templanza las previene; si el Ejercicio limpia los Vasos, la Templanza ni las sacia ni las esfuerza por demás; si el Ejercicio genera Fermentos benéficos en los Humores, y promueve la Circulación de la Sangre, la Templanza le permite dar a la Naturaleza Rienda suelta, y la habilita para ejercerse en todo su Poder y Vigor; si el Ejercicio disipa un Enfermedad que se está desarrollando, la Templanza la extermina.
-----La Medicina, en la mayoría de los casos, no es más que el Sustituto del Ejercicio o la Templanza. Las Medicinas son de hecho absolutamente necesarias en las Enfermedades agudas que no pueden esperar la lenta Acción de estos dos grandes Instrumentos de la Salud; pero si los Hombres vivieran en una Línea de Conducta en la que el Ejercicio y la Templanza fueran habituales, habría poca Ocasión para aquellas. Del mismo modo encontramos que aquellas Partes del Mundo que son las más Saludables, son las que subsisten de la Caza; y que los Hombres son más longevos cuando sus Vidas fueron empleadas en cazar, y cuando han ingerido pocos Alimentos más allá del los obtenidos en esa actividad. Tener Ampollas, ponerse Ventosas y hacerse Sangrías, raramente son cosas que le ocurren a los que no son Ociosos e Intemperantes; así como aquellas Aplicaciones interiores que están tan en práctica entre nosotros no son en su mayoría más que Recursos para hacer a la Lujuria concordar con la Salud. El Boticario está perpetuamente ocupado en contraminar al Cocinero y al Vinatero. Se dice de Diógenes que, al encontrarse con un Joven que iba a un Banquete, lo detuvo en la Calle y lo llevó a casa con sus Amigos, como si fuese alguien expuesto a un Peligro inminente del cual nadie lo hubiera advertido. ¿Qué habría dicho ese Filósofo de haberse encontrado con la Glotonería de una Comida moderna? ¿No habría pensado que el Dueño de Casa estaba loco, y enviado a sus Sirvientes a que le ataran las Manos, de haberlo visto devorar el Pollo, el Pescado y la Carne; tragar Aceite y Vinagre, Vinos y Especias; devastar Ensaladas de veinte Hierbas diferentes, Salsas de cien Ingredientes, Confites y Frutas de innumerables Dulces y Sabores? ¿Qué Convulsiones y Fermentaciones antinaturales no produciría semejante Mezcolanza de Intemperancias en el Cuerpo? Por mi Parte, cuando contemplo un Mesa elegante dispuesta con toda Magnificencia, imagino que estoy viendo Gotas e Hidropesías, Fiebres y Letargos, con otras innumerables Enfermedades tendiendo una Emboscada entre los Platos.
-----La Naturaleza deleita con la más llana y simple Dieta. Cada Animal, excepto el Hombre, se atiene a un Plato. Las Hierbas son el Alimento de estas Especies, los Peces lo son de aquellos, y la Carne, de un Tercer Hombre que cae sobre cualquier cosa que se cruza en su Camino, y ni el más pequeño Fruto o Excrecencia de la Tierra, ni siquiera una Fresa o un Hongo se le puede escapar.
-----Es imposible establecer una determinada Regla para la Templanza, debido a que lo que es Molicie en un caso puede ser Templanza en otro; pero hay pocos que hayan vivido algún tiempo en el Mundo, que no sean Jueces de sus propias Constituciones como para saber qué Tipo y qué Proporciones de Comida le sientan mejor. Si yo tomase a mis Lectores como si fuesen mis Pacientes, y prescribiese un Tipo de Templanza tal que se acomode a todas las Personas, y tal que sea particularmente adaptable a nuestro Clima y Modo de Vida, copiaría las siguientes Reglas de un muy eminente Médico. Come solamente un único Plato. Si te permites un segundo, evita beber nada Fuerte, hasta tanto hayas terminado tu Comida; y al mismo tiempo abstente de las Salsas, o al menos de las que no son de lo más sencillas y simples. Un Hombre no puede ser cabalmente culpable de Glotonería, si se atiene a estas pocas y obvias Reglas. En el primer Caso no habrá Variedad de Gustos para solicitarle al Paladar, ni oportunidad de Exceso; ni en el segundo ningunas Provocaciones artificiales para aliviar la Saciedad, y crear un falso Apetito. Si fuera a prescribir una Regla para la Bebida, estaría basada en un Dicho citado por Sir William Temple: La primera Copa para mí, la segunda para mis Amigos, la tercera para el buen Humor, y la cuarta para mis Enemigos. Pero como es imposible para alguien que vive en el Mundo atenerse siempre a una Dieta de una manera tan filosófica, pienso que cada Hombre debe tener sus Días de Abstinencia, de acuerdo a cómo se lo permita Constitución. Estas son grandes Ayudas para la Naturaleza, en tanto la califican para luchar con el Hambre y la Sed, cuando cualquier Enfermedad o Deber de Vida pueda ponerla en tales Dificultades; y al mismo tiempo le da una Oportunidad de extraerse de las Opresiones y recobrar los variados Tonos y Energías de sus Vasos distendidos. Súmese a esto que la oportuna Abstinencia a menudo mata a la Enfermedad en Embrión, y destruye las primeras Semillas de una Indisposición. Ha sido observado por dos o tres Autores Antiguos que Sócrates, a pesar de haber vivido en Atenas durante la Plaga que tanto Ruido hizo a través de todas las Edades, y que ha sido solemnizada en diferentes Momentos por Manos tan eminentes, digo, que a pesar de que él vivió en el momento de esa devoradora Pestilencia, jamás sufrió la menor Infección, aquella misma que esos Escritores unánimemente adscriben a esa Enfermedad incesante a la que dieron tanta importancia.
-----No puedo más que mencionar aquí una Observación que he hecho a menudo, al leer las Vidas de los Filósofos, y comparándolas con cualquier Serie de Reyes o grandes Hombres del mismo número. Si consideramos a esos Sabios Antiguos, cuyas Filosofías en la mayoría de los casos consiste en un Estilo de Vida sobrio y abstemio, uno pensaría que la Vida de un Filósofo y la Vida de un Hombre fueran de dos Épocas diferentes. Porque encontramos que la Generalidad de estos Hombres sabios andaban alrededor de los Ciento sesenta Años de Edad en el Momento de sus Muerte. Pero el Ejemplo más destacado de la Eficacia de la Sobriedad en la procuración de una Vida larga, es aquello con lo que nos encontramos en un Librito publicado por el Veneciano Lewis Cornaro; a quien menciono debido a su Crédito indudable, al igual que el ex Embajador de Venecia, quien perteneció a la misma Familia, y que en su Conversación lo ha atestiguado más de una vez cuando residió en Inglaterra. Cornaro, que es el Autor del pequeño Tratado que he mencionado, tenía una Constitución débil, hasta que alrededor de los cuarenta, momento en que persistió obstinadamente en un inquebrantable Camino de Templanza, recobró un perfecto Estado de Salud; tanto es así que a los ochenta publicó su Libro, que ha sido traducido al Inglés con el Título de Métodos seguros y infalibles para lograr una Vida larga y sana. Vivió para ver una 3° y una 4° Edición del mismo, y luego de haber pasado los cien Años, murió sin Dolor o Agonía, como alguien que se queda dormido. El Tratado que menciono ha sido destacado por varios Autores Eminentes, y está escrito con un Espíritu de Jovialidad, Religión y Buen Sentido, en correspondencia con los Concomitantes naturales de la Templanza y la Sobriedad. La Mezcla del Anciano que hay en él es más una Recomendación que un Descrédito del mismo.
-----Habiendo determinado que este Ensayo sea la Secuela de aquél referido al Ejercicio, no he considerado la Templanza en tanto Virtud Moral que es, cosa que será el Tema de una Especulación futura, sino sólo en tanto Medio para la Salud.

L.



Miércoles, 10 de octubre de 1711
Uno ore omens omnia
Bona dicere, et laudare fortunas meas,
Qui gnatum haberem tali ingenio praeditum.
Ter.
Contemplaba el otro Día a un Padre sentado en Medio de una Sala con una gran Familia de Niños a su alrededor y me pareció que podía captar en su Rostro diferentes Movimientos de Placer cada vez que miraba a uno o a otro de los Niños. Es un Hombre de Planes moderados en lo que respecta a la Educación y el Bienestar de ellos; y como tiene una Fortuna acomodada, no está urgido por amasar una más grande. Su Hijo mayor es un Muchacho de Disposición muy dócil, y mientras el Padre lo ame nunca será un Pillo que busque incrementar la Fortuna. No conozco a un Hombre que posea más temperada Jovialidad ante la Vida que la Persona de que estoy hablando, ni que se mantenga en Guardia contra los Terrores de la Escasez o las Ilusiones de la Prosperidad. Lo habitual es que de una Muchedumbre de Niños el Padre escoja a los de su Rebaño para ocupar todos los Cargos del Reino. Para un Hombre hay algo tan sorprendente en las Facultades de un Niño suyo, que no hay nada demasiado grande que no pueda esperar de sus Talentos. Conozco a una Mujer que sólo tiene tres Hijos y nada hay, dice, que espere con mayor Certeza que ver a uno convertido en Obispo, a otro en Juez y al tercero en Médico de la Corte. Lo Gracioso es que cualquier Cosa que puede pasarle a cualquier Hijo, todo Hombre espera que le pase al suyo: pero el Amigo del que iba a hablar no se jacta de tales vanas Expectativas, pues vela más por la Virtud y la Disposición de sus Niños que por su Progreso o sus Caudales. Los buenos Hábitos ciertamente mejorarán la Fortuna de un Hombre; pero en cambio el Incremento de la Fortuna no producirá los buenos Sentimientos del Espíritu con la misma Probabilidad.
-----Es muy natural que un Hombre de Disposición amable se entretenga con las Promesas que le hace su Imaginación acerca de la futura Condición de sus Hijos, y que se represente a sí mismo la Imagen que tendrán en el Mundo una vez que él lo haya abandonado. Cuando las Proyecciones de este tipo le resultan agradables, es como si el Afecto le alargara sus Días, y la Sobrevida de un Hombre digno en su Hijo no es un Placer inferior a la Esperanza en la Prolongación de la Vida propia. Es feliz el Hombre que puede creer que su Hijo escapará a las Necedades e Indiscreciones de las que fue culpable él mismo y que defenderá y mejorará todo lo que él ha tenido de valioso. La Prolongación de su Virtud es más digna de consideración que la de su propia Vida; pero la más penosa de todas las Reflexiones es pensar que el Heredero de la Fortuna será un Extraño para los Amigos de su Padre, ajeno a sus Intereses y promotor de todo lo que él desaprueba. Que el Patrimonio de un buen Hombre caiga en Poder de un Heredero semejante es peor que haberlo tirado a la Basura; y la Familia de que es Jefe queda en una Condición más deplorable que la Extinción.
-----Cuando visito la agradable Residencia de mi honrado Amigo Rurícola y me paseo de Habitación en Habitación pensando en las muchas Ocurrencias placenteras y en las muchas Palabras sobre Sentimientos justos que le escuché emitir, y veo a su Heredero Booby sufrir mientras presta los Honores de su Casa al Amigo de su Padre, siento un Pesar inexpresable. A nadie se debe imputar la Falta de Genio; pero la Falta de Humanidad es culpa del Hombre. El Hijo de Rurícola (cuya Vida fue una Serie ininterrumpida de Acciones nobles e Inclinaciones dignas de Caballeros) vive en Compañía de Payasos ebrios y no conoce otro tipo de Elogio que la Adulación de sus propios Criados; sus Placeres son viles y desordenados; su Lenguaje abyecto e inmundo, su Conducta tosca y absurda. ¿Esta Criatura debe ser considerada el Sucesor de un Hombre de Virtud, Ingenio y buena Crianza?Así como tengo este melancólico Panorama en la Casa donde extraño a mi viejo Amigo, puedo ir a lo de un Caballero allí cerca que tiene una Hija que es la viva Imagen de su Cuerpo y Mente, mejorados ambos por la Belleza y la Modestia propias de su Sexo. Ella compensa al Mundo la Pérdida de su Padre: ella, sin el Nombre o la Fortuna de su Padre, es un Recuerdo suyo más verdadero que el Hermano, quien hereda ambas Cosas. Un Vástago como el Hijo mayor de mi Amigo perpetúa a su Padre de la misma manera que lo haría la Aparición de su Fantasma: es en verdad Rurícola pero Rurícola vuelto espantoso.
-----No sé a qué más atribuir el Giro brutal que ha dado este Joven sino a cierta Severidad y Distancia que su Padre empleó con él; y eso, tal vez, puede haber ocasionado una Repugnancia hacia esos Modos de Vida que no conoció a través de la Libertad y la Afabilidad.
-----Podemos garantizar que ninguna Excrecencia semejante se encontrará en la Familia de los Cornelii, donde el Padre vive con sus Hijos como si fuera su Hermano mayor y ellos conversan con él como si no tuvieran otro Motivo que el considerarlo el Hombre más sabio entre sus Amistades. Como los Cornelii son eminentes Mercaderes, la buena Afinidad entre ellos es tan beneficiosa para todos los que los conocen como para ellos mismos; y se sirven de su Amistad, buena Voluntad y nobles Servicios, así como de su Fortuna, conjuntamente; de modo que nadie hace nada por otro que no le sea devuelto con Creces por todos los demás.
-----Lo más bello que pueden contemplar nuestros Ojos es la imagen de un Hombre con Dignidad que vive en una ilimitada Correspondencia con su Hijo. La Amabilidad y el Afecto mutuos le transmite a todos quienes los conocen una Satisfacción inefable. Es un Placer sublime que aumenta por la Participación. Es tan sagrado como la Amistad, tan agradable como el Amor y tan jubiloso como la Religión. Este Estado del Espíritu no sólo disipa Angustias que serían extremas sin él sino que además realza Placeres que de otro modo serían despreciables. La cosa más indiferente tiene Fuerza y Belleza cuando la dice un Padre amoroso, y una insignificante Bagatela tiene su Peso cuando la ofrece un Niño aplicado. No se cómo expresarlo, pero creo que puedo decirle Amor propio transplantado. Todas las Alegrías y los Sufrimientos con que se topa un Hombre significan algo en la medida en que le conciernen por la Relación con algún otro. El Honor mismo de un Hombre asume un nuevo Valor cuando piensa que estando él en la Tumba se recordará que tal Acción fue realizada por el Padre de una Persona tal. Consideraciones de ese Tenor endulzan el Anochecer del Hombre viejo y disfruta del Soliloquio cuando puede decirse: Nadie puede decir a mi Hijo que su padre fue impiadoso o injusto. Mi Hijo encontrará muchos Hombres que le podrán decir: estoy en deuda con tu Padre y que mi Hijo sea Amigo del suyo para siempre.
-----No está al Alcance de todos los Hombres el dejar a la Posteridad un Nombre ilustre o una gran Fortuna pero puede hacer mucho para que tengan Industria, Probidad, Valor y Justicia. Está al Alcance de cualquier Hombre esl dejarle a su Hijo el Honor de descender de un Hombre virtuoso y sumarle las Bendiciones del Cielo a cualquier cosa que le legue. Terminaré mi Rapsodia con una Carta a un excelente Joven que acaba de perder a un noble Padre.

-----“Querido Señor,
-----No hay Cosa en la Vida más impertinente que administrar Consuelo: no incurriré en ella, pues sería como aplaudir su Dolor. Los virtuosos Principios que ha recibido de ese Hombre excelente que acaba de perder, han sido trabajados en usted como debían, convirtiéndolo en un Joven de Veintitrés incapaz de Consolarse por quedar en Posesión de una gran Fortuna. No dudo de que honrará su Memoria disfrutando modestamente de su Patrimonio; y desdañará imponerse sobre su Tumba derrochando en Juergas, Excesos y Libertinaje lo que él adquirió con tanta Industria, Prudencia y Sabiduría. Esta es la verdadera Forma de demostrar su Sentimiento ante la Pérdida y aliviar la Desesperación de los otros por lo sucedido. No puede traer de vuelta a su Padre por medio del Dolor, pero puede revivirlo para sus Amigos en su Conducta.”
T.



Lunes, 8 de Octubre de 1711


Servitus crescit nova.- Hor., 2 Od. viii. 18.

Nacen nuevos Esclavos

-----Desde la última vez que expuse algunas Reflexiones acerca de la Negligencia general que suele acompañar la Opinión sobre las Mujeres, o mejor dicho, desde que hablé acerca de la Frecuentación de Mujerzuelas, he recibido Epístolas sobre el Tema que, en pos del Entretenimiento presente, insertaré tal cual se presentan ante mis Ojos.

Sr. ESPECTADOR,

-----Puesto que sus Especulaciones no están confinadas a una Parcela de la Vida Humana, sino que conciernen a los Malvados tanto como a los Bondadosos, le ruego me conceda su favorable Merced en lo que una pobre Jovencita como yo, que trabaja en las Calles de esta Ciudad, viene a decirle. Según me ha dicho un Caballero Católico Romano que me levantó la semana pasada, y que espero ya esté absuelto de lo que pasó entre nosotros; como decía, esta Persona, que procuró convertirme a su propia Religión, me ha comentado que en los Países donde la Pobreza abunda, además de tener la Ventaja de Burdeles con Licencia, hay Beneficios considerables que se otorgan a las Incurabili, como creo que llaman a aquellas que no tienen más Remedio, y se les proveen los medios de Manutención y Sostén para que no deban preocuparse más hasta el fin de sus días. Esta Manera de tratar a las pobres Pecadoras demuestra, creo, una gran valor humanitario; y como Usted es una Persona que aspira a llevar sus Reflexiones con Candor a todos los Temas que se le ocurran, y a mantener sus Actos por encima de cualquier Sentido malinterpretado con el cual se puedan topar, le ruego que me conceda el Favor de exponer ante el Mundo la infeliz Condición de todas nosotras, las pobres Vagabundas, que realmente nos dedicamos al Trabajo y no a la Indolencia. Hay Multitudes entre nosotras a quienes nuestra Manera de Ganarnos la Vida ya no nos agrada; y estaríamos dispuestas a llevar una nueva Vida, si el Rigor de los Virtuosos no se empeñara en expulsarnos del Mundo para no dejarnos retornar. Como están las cosas, para la eterna Infamia del Sexo Masculino, la Hipocresía entre Ustedes no es reprochable, mientras que la Credulidad de las Mujeres se considera infame.
-----Concédame el Permiso, Señor, para narrarle mi Historia. Debe Usted saber que soy Hija de un Hombre de buena Reputación, Inquilino de un Hombre Honorable. Al Heredero de esta gran Casa se le puso en la Cabeza mirarme con Deseo, y lo logró. No pretendo decir que me propuso Matrimonio: No era yo una Criatura lo suficientemente necia como para creerme un Cuento tan tonto: Pero él huyó conmigo hasta esta Ciudad, y me ha presentado a una seria Matrona, con la que me he hospedado por uno o dos Días con extrema Gravedad; me ha agradado mucho el Cambio de mi Condición, que me llevó de una Vida Campestre a la Compañía más selecta de todo el mundo, según creía. Mi humilde Servidora me dio a entender que siempre me sostendrían en la Condición de plenitud que entonces disfrutaba; entonces él, después de haber demostrado un gran Cariño hacia mí, me dejó durante cuatro o cinco Días. La Tarde de ese mismo Día mi buena Ama de Llaves vino y, al verme muy pensativa, comenzó a consolarme, y con una Sonrisa me dijo que a mí me hacía falta ver el Mundo. Cuando me mostré sorda a todo lo que me decía para distraerme, comenzó a decirme con un Aire de mucha Franqueza que me tenían que tratar como yo merecía, y que no podía abanonarme a estos Humores aprensivos, pues mi Amigo me había entregado a las Calles de la Ciudad; y, como reza la Frase, esperaba que yo atendiera a mi Compañía, o me tratarían como lo que ahora me correspondía, a causa de lo que había hecho. Esto me provocó un Ataque de Llanto: Inmediatamente, ante el verdadero Sentido de mi Condición, me arrojé al Suelo, deplorando mi Destino e invocando todo lo que es bueno y sagrado para que me socorriera. Mientras estaba en esta Agonía, observé que un Viejo decrépito entraba en la Habitación, y miraba con un Dejo de Placer en su Mirada mi Vehemencia y mi Abandono. En una Pausa de mi Angustia, le oí decir a una Vieja sinvergüenza que estaba junto a mí: Ciertamente es un Rostro nuevo, o al menos lo parece. Así la Señora, que iba a aprovecharse de mí, y de los Cambios de mi Persona, los Vaivenes de mi Pasión y los apropiados Ajustes de mi Postura, aprovechó para elogiar mi Cuello, mi Silueta, mis Ojos y mis Extremidades. Todo ello iba acompañado de unos Discursos tales como los que uno suele escuchar de los Jinetes de Caballos durante la Venta de Ponies, mientras se los estima por su Solidez. Usted entenderá a esta Altura que me habían dejado en un Burdel, expuesta al mejor Postor, para que me compraran como Propiedad de mi Dueña. Este Trabajo es un Infierno; el Placer que da la Posesión de Mujerzuelas como nosotras depende, en proporción, del Grado en que rebasemos los Límites de la Inocencia, y ningún Hombre queda satisfecho si no le queda nada por corromper en nosotras. Bueno, Señor, mi primer Hombre, cuando vine a la Ciudad, fue Sir Jeoffry Foible, que era abundantemente generoso con su Dinero, y se apegó tanto a mí que me habría llevado consigo, si mi Dueña hubiera presentado Términos razonables para mí: Pero como él era viejo, su Pasión más fuerte era la Codicia, así que, pobre de mí, pronto quedé expuesta como el Desecho de todas las Harapientas y Libertinas de la Ciudad. No puedo saber si Usted me hará Justicia o no, hasta que vea si imprime esto o no; de lo contrario, como ahora vivo con Sal, podría brindarle un Informe preciso de quién anda con quién en esta Ciudad. Probablemente no me lo crea; pero yo conozco a uno que se precia de ser un buen Protestante y se acuesta con una Católica Romana: Pero más de esto, para después, si Usted me da el Gusto. A nuestra Casa vienen los más afamados Políticos de la Época; y Sal es más astuto de lo que Muchos imaginan: pues Nadie puede creer que Hombres tan sabios vayan a Casas de Mala Reputación sin un Propósito; a menudo los he oído hablar de César Augusto, quien entablaba Intrigas con las Esposas de los Senadores, no por Lascivia, sino por Estrategia.
-----Es verdaderamente una Lástima que Usted sea tan severamente virtuoso como temo que es; de lo contrario, después de una Visita o dos, pronto comprendería que nosotras, las Mujeres de la Ciudad, no somos unas Corresponsales tan inútiles como Usted imagina: Usted sin duda habrá oído que fue una Cortesana quien descubrió la Conspiración contra Catilina. Si Usted imprime esto, le diré más; mientras tanto, quedo
----------SEÑOR,
---------------Su más humilde Servidora,
--------------------REBECCA NETTLETOP.


Sr. ESPECTADOR,

-----Soy una Joven desocupada que podría trabajar para ganarse la Vida, pero me someten de tal Manaera que no puede liberarme. Mi Tirano es un Tipo viejo y celoso que no me permite tener nada para ponerme. No tengo más que un Zapato y una Pantufla; ni un Sombrero, ni siquiera una Enagua. Dado que Usted se presenta como Reformador, desearía que me sacara de esta mala Vida, y que me mantuviera como suya.
--------------------EVE AFTERDAY.

Sr. ESPECTADOR,

-----Debo quejarme ante Usted por un Conjunto de Fanfarrones impertinentes que visitan los departamentes de nosotras, las Mujeres de la Ciudad, con el único Objetivo de, como lo llaman ellos, ver el Mundo. Le confieso que entre los Hombres Delicados, esto puede surtir el Efecto de curarlos; pero cuando se trata de Muchachos estúpidos, alborotadores y borrachos, sólo tiende a hacer del Vicio entre ellos algo placentero y risueño, y al mismo Tiempo nauseabundo para nosotras. A partir de ahora, Señor, de vez en cuando le diré los Nombres de estos Miserables que pretenden entrar en nuestras Casas como meros Espectadores. Estos Hombres consideran ingenioso el Mal Uso que hacen de nosotras: Por favor dígales que, aunque podamos ser dignas de dicho Tratamiento, es indigno de ellos que sean culpables de tal Maltrato. Ruégole, Señor, tome Nota de esto, y se apiade de las Oprimidas y de las, desearía poder agregar, Inocentes.

T.



Sábado, 6 de Octubre de 1711

-----Patriae pietatis imago.- Virg. En. X, 824.

Una imagen de ternura paternal.

-----Habiendo sido escrita la siguiente Carta a mi librero, acerca de un Tema que he tratado hace algún tiempo, la haré pública en este Ensayo, junto con la Carta que estaba incluida en ella.

-----Sr. Buckley,

-----Tras haber disertado el Sr. ESPECTADOR últimamente sobre la Crueldad de los Padres hacia sus Hijos, fui inducido (por los Ruegos de varios de los Admiradores del Sr. ESPECTADOR) a adjuntar esta Carta, que le aseguro es el Original escrito por un Padre a su propio Hijo, a pesar de que la Provocación de este último había sido pequeña o casi nula. Sería maravillosamente cortés para el Mundo, si el Sr. ESPECTADOR diera su Opinión de la misma, en alguna de sus Especulaciones, y en particular para

-----(el Sr. Buckley)
---------------Su Humilde Servidor.


Señorito,

-----Eres un Bribón flojo y audaz, a un tiempo Tonto e Insensato, y me importa un Bledo si te parece bien o no; no borra mis Impresiones de tu Insolencia que andes por ahí diciendo Injurias de mí, y al Día siguiente solicites mi Favor: Esas son Inconsistencias que sólo revelan la Depravación de tu Juicio. Para ser breve, no tengo ganas de verte la Cara; y, Señorito, si terminas en un Hospicio, no sería ninguna Desgracia para mí que allí te dieran sustento; y si te mueres de Hambre en las Calles, jamás daré nada secretamente en Favor tuyo. Si llego a recibir algún otro Disparate garrapateado por tu mano, te voy a romper la Cabeza ni bien te vea. Eres una Bestia empacada; ¿ésta es tu Gratitud hacia mí por haberte dado Dinero? Y ahora, Pícaro, voy a hacerle un favor a tu Juicio, y a ayudarte con el más importante de los Sentidos: el de tu Deber (lamento decirlo) hacia tu Padre, etc.

P.D. Será Prudente de tu parte mantenerte lejos de mi Vista; porque por haberme reprochado, que “La Fuerza puede más que la Razón”, en la parte Exterior de tu Carta, voy a darte un buen Golpe en la Cabeza.

-----¿Hubo alguna vez una Imagen de Ternura Paternal semejante? Era usual entre algunos de los Griegos hacer beber en Exceso a sus Esclavos, y luego mostrárselos a sus Hijos, quienes de ese modo concebían una temprana Aversión hacia el Vicio que hacía a los Hombres parecer tan monstruosos e irracionales. He expuesto este Cuadro de un Padre antinatural con la misma Intención, que su Deformidad pueda disuadir a otros a partir de su Semejanza. Si el Lector tiene ganas de ver a un Padre de la misma Estampa representado en el más exquisito Número Humorístico, puede encontrarlo en una de las más finas Comedias jamás vista en la Escena Inglesa: me refiero a la Parte de Sir Sampson en Amor por Amor.
-----De todos modos, ahora no debo tomar partido ciegamente del Lado del Hijo a quien fue dirigida la tierna Carta que he citado. Su Padre lo llama Bribón flojo y audaz en la primera Línea, y me temo que tras un Examen no probaría más que la presencia de una Juventud brusca. Si andar por ahí injuriando a su Padre, sin hallar otro Lugar sino el Exterior de la Carta para decirle que Pudo salir Bien, no pone en evidencia sus Razones para ser depravado, y que es tanto un Tonto como un Insensato, como lo llama el colérico y anciano Caballero, podemos al menos conceder que el Padre hará muy bien en empeñarse para mejorar su Juicio, y brindarle un mayor Sentido del Deber. Pero si esto se logrará rompiéndole la Cabeza, o dándole un Golpazo en la Sesera, debe, creo yo, ser sometido a una cuidadosa consideración. En suma, yo espero que el Padre no se haya encontrado con la Horma de su Zapato, y que él no pueda ser del mismo modo equiparado con un Hijo, como la Madre en Virgilio.

Crudelis tu quoque mater:
Crudelis mater magis an puer Improbus ille?
Improbus ille puer, crudelis tu quoque mater.

...cruel, madre, tú también.
¿Fue más cruel la madre o aquél malvado niño?
Aquel niño malvado; cruel, madre, tú también.


Bucólica VIII, vv. 48-50


-----O como el Cuervo y su Huevo, en el Proverbio Griego,

Κακοῦ κόρακος κακὸν ὤoν.
De mal cuervo mal huevo.


-----Debo aquí dejar Registro de una Carta que he recibido de un Corresponsal desconocido, que toca el Tema de mi Ensayo, sobre el que se funda igualmente la Carta precedente. El Redactor de la misma parece muy preocupado por que el Ensayo parezca dar Aliento a la Desobediencia de los Hijos hacia sus Padres; pero si el Redactor se toma el Trabajo de leerla otra vez atentamente, me atrevo a decir que sus Preocupaciones desaparecerán. El Perdón y la Reconciliación es todo los que las Hijas Penitentes solicitan, y todo por lo que yo bregaré en su Nombre; y en este Caso puedo usar el Dicho de un eminente Talento, quien, al ser presionado para que perdonase a una Hija suya que se había casado sin su Consentimiento, dijo que no podía rechazar ninguno de los Argumentos esgrimidos, pero que debían recordar que hay una Diferencia entre Conceder y Perdonar.
-----Debo confesar que, en todas las Controversias entre Padres y sus Hijos, estoy naturalmente predispuesto en favor de los primeros. Las Obligaciones hacia ese Lado nunca pueden ser abolidas, y creo que una de las más importantes Reflexiones sobre la Naturaleza Humana es que el Instinto Paternal debe ser un Motivo más fuerte para Amar que la Gratitud Filial; que el recibir Favores debe ser menos un Móvil de la Buena Voluntad, la Ternura y la Conmiseración que el conferirlos; y que preocuparse por una Persona debe hacer que el Hijo o el Mantenido amen más al Padre o al Benefactor, que el Padre o el Benefactor al Hijo o al Mantenido; sin embargo así ocurre que por cada Padre cruel encontramos mil Hijos ingratos. De hecho esto está maravillosamente planeado (como he observado anteriormente) en pos de la Subsistencia de todas las Especies vivientes; pero al mismo tiempo que muestra la Sabiduría del Creador, manifiesta las Imperfecciones y Degeneración de la Criatura.
-----La Obediencia del Hijo hacia sus Padres es la Base de toda Autoridad, y es la Medida de esa Obediencia que debemos a aquellos a quienes la Providencia ha puesto sobre nosotros.
-----Es el Padre Le Conte, si no me equivoco, quien nos dice cómo se castiga la Falta de Obediencia en este Particular entre los Chinos, de manera que si se sabe que un Hijo ha matado, o ha llegado a golpear a su Padre, no sólo el Criminal sino toda su Familia es desterrada, o incluso pueden ser condenados a Muerte por los Habitantes del Lugar, o el Lugar mismo puede ser arrasado hasta sus Bases, y sus Cimientos sembrados con Sal; porque, dicen ellos, debe haber habido una total Depravación de las Costumbres en el Clan o Sociedad de Personas capaces de haber criado entre ellas a tan horrible Pecador. A esto agregaré un Pasaje del primer Libro de Heródoto. En su Relato sobre las Costumbres y la Religión de los Persas, este Historiador nos dice que según la Opinión de este Pueblo nunca un Hombre asesinó a su Padre, y que ni siquiera es posible que semejante Crimen sea posible en la Naturaleza; pero que si algo así sucediera, ellos creen que ese Hijo debía ser Ilegítimo, Supositicio, o engendrado en Adulterio. Su Opinión en este Particular muestra suficientemente qué Noción deben haber tenido de la Desobediencia en general.

L.


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  • Miguel Rosetti
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  • Ramiro Vilar

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  • Diana Benzecry
  • Guadalupe Silva

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EL ESPECTADOR: ARCHIVO

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