Jueves, 29 de Noviembre, 1711.

------ Populares
Vincentum strepitus--- Hor.

No existe Cosa alguna que pertenezca con mayor Tino al Ámbito del Espectador que los Espectáculos y los Pasatiempos Públicos; y, como entre ellos no hay ninguno que compita con esos elegantes Entretenimientos que son llevados adelante en nuestros Teatros, me considero particularmente responsable de tomar Nota de todo lo que sea destacable en esas multitudinarias y refinadas Asambleas.

Hemos tenido Noticia, estos últimos Años, de cierta Persona, Habitante de la Galería Superior del Teatro, que, cada vez que se siente complacida por algún Desempeño en Escena, expresa su Aprobación con un fuerte Golpe sobre las Butacas o el Entablado; Golpe capaz de llegar a todos los Rincones del Recinto. Esta Persona es conocida bajo el Nombre de El Maderero de la Galería Superior. Si es porque el Embate que propina en estas Ocasiones se asemeja al que a menudo es escuchado en el Oficio de estos Artesanos, o porque verdaderamente se trata de un Maderero que luego de finalizar su Jornada laboral descarga sus Tensiones en estos Entretenimientos públicos con el Martillo en Mano, no me atrevo a afirmarlo con Certeza. Hay algunos, lo sé, que han sido lo suficientemente estúpidos como para imaginar que se trata de un Espíritu que mora en la Galería superior y que de tanto en tanto genera esos extraños Sonidos; idea que ha encontrado sus justificativos, pues se ha comprobado que, cada vez que el Fantasma de Hamlet aparece, es más ruidoso de lo normal. Otros han informado que es un Hombre callado que ha elegido esta Forma de expresarse ante la Emoción que le produce lo que mira o escucha. Otros sostienen que es el Sonidista del Teatro que se consagra a estos Ejercicios en la Galería Superior cuando no tiene nada que hacer sobre el Techo.

Sin embargo, siendo mi Tarea conseguir la mejor Información posible sobre este Asunto actual, he hallado que El Maderero, como es comúnmente conocido, es un inmenso Hombre negro, a quien nadie conoce. Habitualmente se apoya de Espaldas sobre el enorme Piso de Roble con gran Solicitud hacia todo lo que sucede sobre el Escenario. Nunca se lo ha visto sonreír, pero luego de escuchar algo que lo divierte, levanta su Tranca en ambas Manos y la descarga, con excesiva Vehemencia, sobre la más próxima Pieza de Madera que encuentra en su Camino; después de ello, vuelve a su antigua Postura hasta que algo nuevo lo pone otra vez a trabajar.

Se ha observado que su Golpe es tan puntual que siquiera el Crítico más juicioso podría reprobarlo. Tan pronto como un Pensamiento luminoso es expresado por el Poeta, o cualquier Talento inusitado aparece en el Actor, él arremete contra el Asiento o el Entablado. Si la Audiencia no coincide con él, arremete una segunda Vez, y, si la Audiencia aún no despierta, mira a su alrededor con gran Furia y repite el Golpe por tercera Ocasión, procedimiento que nunca falla en conseguir el Aplauso. Algunas veces deja que la Audiencia comience el Aplauso por ellos mismos y a su término lo ratifica con un único Trancazo.

Es de tanta Utilidad para el Teatro que se dice que el anterior Director, no estando en condiciones de contar con su Presencia por razones de Enfermedad, contrató a otro para que ocupara su Lugar el Tiempo necesario hasta que se recuperara; sin embargo, la Persona empleada, pese a la increíble Violencia de sus Embestidas, equivocó de tal manera los Momentos que la Audiencia descubrió que no se trataba de su viejo Amigo, el Maderero.

Ha sido señalado que aún esta Temporada no se ha expedido con Vigor. Algunas veces ha hecho el Servicio en la Ópera y, ante la primera Aparición de Nicolini, se comenta que, poseído por la Furia de su Aplauso, demolió tres Asientos. Ha destruido media docena de Plantas de Roble y rara Vez sale de una Tragedia de Shakespeare sin dejar el Entablado totalmente sacudido.

Los Actores no solo abonan este estrepitoso mecanismo de Aprobación, sino que también, y muy alegremente, reponen, ellos mismos, cualquier Daño producido. Tuvieron alguna vez la Idea de erigir una suerte de Yunque de Madera para su Uso, hecho de un Material extremadamente sonoro con el fin de imprimirle a sus Golpes mayor Profundidad y Tersura; pero como tal vez éste no hubiera podido ser distinguido de la Música que produce un Redoblante, el Proyecto fue abandonado.

Mientras tanto, no puedo sino notar el gran Provecho que hace la Audiencia del hecho de que un Persona pueda presidir la Ceremonia, como un Director de Orquesta, con el objetivo de despertar su Atención y pautar el Ritmo de sus Aplausos; o, para sacarme una Sonrisa, he imaginado al Maderero en la Galería Superior como un Dios del Viento: sentado en la cima de una Montaña y que, cuando golpea su Báculo contra una de sus Laderas, levanta un Huracán y deja a toda la Caverna inmersa en un Bullicio.

Es cierto, el Maderero ha salvado a muchas Obras de calidad y ha dado Prestigio a muchos Actores talentosos que de otra manera nunca hubieran sido notados. Es muy evidente cuando la Audiencia, que fácilmente entra en desconcierto, se encuentra atrapada en un Aplauso que no fue acompañado por su Amigo de la Galería Superior; entonces los Actores, en caso de que no abrigue el Sonido del Roble, no toman aquel Aplauso como Parámetro, sino que lo consideran un mero Brutum fulmen, o un Ruido hueco. Sé que ha circulado, gracias a aquellos que son Enemigos del Maderero, que alguna vez ha sido sobornado para responder a los Intereses de un mal Poeta o de un desgraciado Actor; pero éste es un Rumor que no tiene ningún Fundamento: sus Embates son siempre justos y sus Admoniciones, puntuales; no administra sus Golpes al Azar; donde ubica la Mira, acierta. Esa indecible Fuerza con la que arremete muestra suficientemente la Evidencia y la Firmeza de su Convicción. Su Pasión por un buen Autor es verdaderamente incontrolable y es capaz de traspasar cualquier Cerca o Límite, cualquier Tabla o Madera que esté a la Altura de la Expresividad de su Aplauso.

Como no me interesa terminar mis Reflexiones en fútiles Especulaciones o en un mero Registro de los Hechos, sin extraer de ellos Algo para el Provecho de mis Compatriotas, tomaré la Libertad de hacer una humilde Propuesta: cuando sea que el Maderero deje este Mundo, o cuando sea que pierda la Energía de su Brazo por Enfermedad, Vejez, Debilidad, o algo así, algún Crítico, físicamente en condiciones, debería tomar su Posta y gozar de un Salario adecuado, asignado de por Vida, para ser aprovisionado, a costa del Expendio público, de Bambúes para las Óperas, Garrotes de Crabtree para las Comedias, Plantas de Roble para las Tragedias. Y para dejar sentado que este Lugar debería ser de aquí en más ocupado de acuerdo al Mérito, no propondría yo a aquel que no haya dado Pruebas convincentes de ambas cosas: de un Juicio confiable y de un Brazo potente; o a quien no sea capaz, llegada la Ocasión, de voltear un Buey y de escribir un Comentario sobre el Arte Poética de Horacio. En definitiva, lo imagino como una Combinación exacta entre Hércules y Apolo, y tan bien calificado para este importante Oficio, que quizás así el Maderero no sea echado de menos por nuestra Posteridad.



Sábado, 24 de Noviembre de 1711


O Pudor! O Pietas! - Mart. Viii, 78.

O Modestia! O Piedad!

-----Mirando las Cartas que últimamente he recibido de mis Corresponsales, me encontré con una escrita con una Cortesía tal, que no puedo más que sentirme muy complacido con ella, y preguntarme si no será aceptada del mismo modo por el Lector.

Sr. ESPECTADOR,

-----Usted, que no es un Extraño en las Reuniones Públicas, no puede no haber observado el Sobrecogimiento que éstas ejercen sobre aquellos que están obligados a ejercer algún Talento ante el Público. Es una especie de Aflicción a la que las Mentes ingeniosas están más expuestos, y que por lo tanto puede merecer algunas observaciones en su Ensayo. Muchos valientes Camaradas, que han puesto en Fuga a su Enemigo en el Campo de Batalla, se las han visto ante el mayor Trastorno al tener que dar un Discurso ante un Grupo de Amigos en su Casa: Uno pensaría que hay una especie de Fascinación en los Ojos de un gran Círculo de Personas cuando se lanzan al unísono sobre una Persona. Yo he visto a un Actor novel en una Tragedia tan acorralado por el miedo al punto de casi no poder hablar y que hubiera esperado morir tres Actos antes de que la Daga o la Copa de Veneno hicieran su entrada. No estaría mal que a alguien así se lo hiciera aparecer primeramente como un Fantasma o una Estatua, hasta que recobrase el Ánimo y estuviera en condiciones de hacer un Papel viviente.
-----Como este súbito Desamparo muestra una falta de Confianza, que no es desconcertante, implica al mismo tiempo el mayor de los Respetos para cualquier Audiencia. Es una suerte de muda Elocuencia, la cual alega en su Favor mucho mejor de los que pueden hacerlo las Palabras; y encontramos su Generosidad movida naturalmente a apoyar a aquellos que se encuentran ante la enorme Perplejidad de entretenerlos. Me resultó en extremo satisfactorio un reciente Ejemplo de este Tipo en la Ópera de Almehide, en el Estímulo dado a una joven Cantante que estaba más ansiosa de lo normal en su primera Aparición, a quien no dejaron por eso de alabarle menos su agradable Voz, y su correcta Actuación. La mera Modestia sin Mérito es torpe; y el Mérito sin Modestia, insolente. Pero el Mérito modesto tiene una doble Exigencia de Aceptación, y generalmente se encuentra con tantos Patrones como Observadores.

Soy, etc.

-----Es imposible que una Persona se esfuerce por descollar en una Reunión, ya sea que su Parte sea hablar o cantar, si se encuentra bajo una Opresión demasiado intensa de Modestia. Yo recuerdo que, hablando con un Amigo mío respecto de la Fuerza de la Pronunciación, nuestra Conversación nos llevó a la Enumeración de varios Órganos del Discurso que un Orador debe poseer en grado Perfecto, como la Lengua, los Dientes, los Labios, la Nariz, el Paladar y la Traquea. Hablando de los cuales, dijo mi Amigo, has omitido al Órgano más material de todos, que es la Frente.
-----Pero más allá de que un Exceso de Modestia obstruya la Lengua, y la deje incapacitada de cumplir su Oficio, se supone que una debida Proporción de ella es también un requisito para un Orador, lo cual ha sido recomendado por los Retóricos a sus Discípulos como un Pormenor de sus Arte. Cicerón nos dice que no apreciaba a un Orador que no mostrase un poco de Confusión al Inicio de su Discurso, y confiesa que él mismo nunca empezaba un Discurso sin Temblor y Preocupación. Es ciertamente una especie de Deferencia conferida hacia la Audiencia, en las grandes Reuniones, y que raramente deja de elevarse hasta la Benevolencia, hacia la Persona que habla. Mi Corresponsal se ha enterado de que el más valiente de los Hombres a menudo parece temeroso en esas Ocasiones, cosa que de hecho podemos observar, en las que generalmente no hay Criatura más atrevida que un Cobarde.

Lingua melior, sed frigida bello
dextera


-----Una Lengua valiente y un Brazo débil son las Cualidades de Drances en Virgilio, así como Homero hace uso, para describir a un Hombre al mismo tiempo temeroso y simple, de una especie de Peculiaridad que raramente uno se encuentra en sus Escritos, a saber, que tiene los Ojos de un Perro, pero el Corazón de un Ciervo.
-----Una Modestia justa y razonable no sólo recomienda la Elocuencia, sino que hacer resaltar cada gran Talento del que un Hombre puede estar poseído. Enaltece todas las Virtudes que acompaña como las Sombras en la Pintura, eleva y rodea cada Figura y hace a los Colores más hermosos, aunque no tan deslumbrantes como lo serían sin ella.
-----El Pudor no es sólo un Ornamento, sino también una Guarda de la Virtud. Es una especie de Sensación repentina y delicada en el Alma, que la hace contraerse y alejarse de cada cosa que implique un Peligro. Es una Sensibilidad tan exquisita que le avisa cuándo escapar ante la primera Aparición de las cosas dañinas.
-----En este momento no puedo recordar Dónde ni Cuándo ocurrió lo que voy a mencionar, pero he leído en algún lugar en la Historia de la Antigua Grecia, que las Mujeres del País estaban poseídas por una Melancolía inenarrable, que dispuso a varias de ellas a acabar con sus vidas. El Senado, luego de intentar varios Recursos para evitar estos Suicidios, que eran muy frecuentes entre ellas, publicaron un Edicto: Que si alguna Mujer levantara su Mano violentamente contra sí misma, su Cuerpo sería expuesto desnudo en la Calle, y arrastrado por la Ciudad ante la vista de todo el Público. Este Edicto le puso Fin inmediatamente a la Práctica que antes fuese tan común. Podemos ver en este Ejemplo la Fuerza del Pudor Femenino, que es capaz de vencer a la Violencia de la Locura e incluso de la Desesperación. El Temor a la Vergüenza en el Sexo Bello prevalecía en esos Días sobre el de la Muerte.
-----Si el Pudor tiene una Influencia tan grande sobre nuestros Actos y es en muchos Casos un Guía inexpugnable de la Virtud, ¿qué puede socavar más la Moralidad que la Urbanidad que reina entre la Parte no pensante de la Humanidad, y trata de pasada de moda a la Parte más ingenua de nuestra Comportamiento; que recomienda la Desfachatez como de buena Educación, y hace que un Hombre permanezca Inmutable, no debido a su Inocencia, sino a su Desvergüenza?
-----Séneca considera a esta pudorosa Modestia un Freno tan poderoso para el Vicio que nos prescribe la practiquemos en Secreto, y nos aconseja suscitarla en nosotros en Ocasiones imaginarias, cuando las que son reales no se prestan para hacerlo; porque el Significado de su Precepto es tal que cuando estamos solos, sumidos en la mayor de nuestras Soledades, deberíamos imaginar que Catón está delante nuestro mirando todo lo que hacemos. En Síntesis, si destierras a la Modestia del Mundo, ella se llevará consigo la mitad de la Virtud que está en ella.
-----Luego de estas Reflexiones sobre la pudorosa Modestia en tanto Virtud, debo observar que hay una Modestia viciosa, que con justicia merece ser ridiculizada, y que muy a menudo descubren aquellas Personas que se valoran a sí mismas muy por encima de la Confianza bien educada. Esto ocurre cuando un Hombre se avergüenza de actuar de acuerdo con su propia Razón, y cuando bajo ningún Motivo sería sorprendido en la Práctica de esos Deberes para cuyo Cumplimiento fue enviado al Mundo. Varios Libertinos impúdicos se sonrojarían de ser sorprendidos en una Conversación seria, y apenas serían capaces de asomar su Cabeza, luego de haber expuesto una Consideración religiosa. La Decencia en el Comportamiento, toda Muestra visible de Virtud, y el Aborrecimiento del Vicio, son cuidadosamente evitados por este Grupo de Personas Desvergonzadas como algo que disminuiría su Temperamento gracioso e inevitablemente los llevaría al Deshonor. Esto es de una Pobreza de Espíritu tal, de una Cobardía despreciable tal, de un Estado Mental a tal punto abyecto y degenerado, que uno lo creería ajeno a la Naturaleza Humana, de no ser porque nos encontramos con frecuentes Ejemplos de ello en la Conversación común y corriente.
-----Existe otro Tipo de Modestia viciosa que hace que un Hombre se avergüence de su Persona, su Cuna, su Profesión, su Pobreza u otras Desdichas semejantes, que no estaba dentro de sus Opciones evitar, y que no estaba en su Poder corregir. Si un Hombre se siente ridículo por alguna de las Circunstancias antes mencionadas, el sentirse turbado por ellas lo vuelve más ridículo aún. En su lugar deberían darle Ocasión de ejercitar un Espíritu noble, y paliar aquellas Imperfecciones que no están en su Poder, mediante aquellas Perfecciones que sí lo están; o para usar una Alusión muy aguda de un Autor eminente, debería imitar a César, quien, como su Cabeza era calva, cubrió ese Defecto con Laureles.

C.



Lunes, 26 de Noviembre de 1711


Nihil largiundo gloriam adeptus est.-----Sallust., Bell. Cat., 54
Obtuvo la gloria por no dar nada a nadie.

-----Mi buen y sabio Amigo, Sir Andrew Freeport, divide su Presencia en partes iguales entre el Campo y la Ciudad: En la Ciudad, destina su Tiempo al Público y a la Administración de su Fortuna; y cuando han transcurrido de esta Manera tres o cuatro Días, se retira otros tantos a su Hacienda, a unas cuantas Millas de la Ciudad, para su propio Disfrute, y para el de su Familia y sus Amigos. Así, los Negocios y el Placer, o mejor dicho, en Sir Andrew, el Trabajo y el Descanso, se corresponden el uno al otro; y se turnan tan rápidamente ante las Vicisitudes, que ninguno se vuelve Hábito, ni toma Posesión del Hombre entero, ni lo satura. Con frecuencia lo veo en nuestro Club, de buen Humor, aunque a veces hay un Aire de Preocupación en su Mirada: Pero en su Retiro Campestre siempre está relajado, y constituye el Compañero ideal; de modo que nunca pierdo oportunidad de unírmele cuando tiene el agrado de invitarme.
-----El otro Día, tan pronto como hubimos subido a su Carruaje, dos o tres Mendigos a cada Lado se colgaron de las Puertas y solicitaron nuestra Caridad, con la Retórica usual de la Esposa enferma o el Esposo en Casa y los tres o cuatro pequeños Niños desvalidos que se morían de Hambre y de Frío. Nos vimos obligados a darles algo de Dinero, para evitar que siguieran importunándonos; y luego proseguimos con nuestro Viaje, con las Bendiciones y Aclamaciones de esa pobre Gente.
-----Bueno, dice Sir Andrew, partimos con las Plegarias y los Buenos Deseos de estos Mendigos, y tal vez Quien le habla se emborrache en la próxima Taberna: Para entonces, de lo único de lo que podremos preciarnos es de haber promovido el Comercio del Dueño de esa Hostería al pagar el Gravamen del Gobierno. Mas ¡cuán pocas Onzas de Lana recubren el Cuerpo de aquellas pobres Criaturas! Cuando veamos a las próximas, difícilmente estén mejor vestidas; deben vivir siempre con estos Andrajos, a fin de parecer Objetos de la Compasión. Si sus Familias también están en las condiciones en que las presentan, seguramente tampoco estén bien vestidos, y aún peor alimentados: Me imagino que las Papas deben ser su Pan de cada Día, y un poco de Agua su única Bebida; entonces, ¿cuáles se supone que sean los buenos Clientes que les compren a los Granjeros la Lana, el Trigo y el Ganado? Este Tipo de Clientes y de Consumo no pueden sino favorecer los Intereses de los Terratenientes, y mantener altas las Rentas de los Caballeros.
-----Pero de todos los Hombres del Mundo, nosotros los Comerciantes, que vivimos de la Compra y la Venta, nunca deberíamos alentar a los Mendigos. Los Bienes que exportamos son ciertamente el Producto de nuestras Tierras, pero la Mayor Parte de su Valor es, con mucho, el Trabajo de la Gente: ¿y cuánto del Trabajo de la Gente exportaríamos si los contratáramos para que no hagan nada? Pues las Limosnas que les damos son un Salario a la Vagancia. A menudo pienso que a ningún Hombre se le debería permitir recibir Limosnas de la Parroquia, o pedirla en la Calle, hasta que se hubiera ganado algo de su propio Sustento con el Trabajo de sus Propias Manos; y aun entonces al Público sólo debería corresponderle solventar la Diferencia. Si esta Regla se observara estrictamente, veríamos en todas partes una Multitud tal de nuevos Trabajadores, que con toda probabilidad reduciría los Precios de todas nuestras Manufacturas. La Vida misma de la Mercancía consiste en comprar barato y vender caro. El Comerciante busca recortar sus Costos lo más posible, para obtener el mayor Provecho de sus Ganancias; y nada se lo facilitaría tanto como una Reducción del Precio de la Mano de Obra en todas nuestras Manufacturas. Ésta sería la Manera apropiada de incrementar el Número de nuestros Mercados Extranjeros: La Caída del Precio de la Manufactura pagaría su Transporte a los más distantes Países; y dicha Consecuencia sería igualmente beneficiosa tanto para los Intereses del Terrateniente como los del Comerciante. Dado que dicho Aumento de Mano de Obra produciría esta feliz Consecuencia para el Mercader y el Caballero, nuestra Liberalidad hacia los Mendigos comunes, así como cualquier otro Obstáculo para el Aumento del Número de Trabajadores, es igualmente perjudicial para ambos.
-----Sir Andrew procedió a afirmar que la Reducción del Precio de nuestras Manufacturas mediante el Aumento de Mano de Obra no presentaría Inconvenientes para Nadie: Pero al notar que a mí me asombraba un poco esta Aserción, hizo una breve Pausa y entonces prosiguió su Discurso. Puede parecer una Paradoja, dijo, que el Precio de la Mano de Obra se pueda recortar sin un Caída de los Salarios, o que los Salarios se puedan recortar sin Inconvenientes para el Trabajador; sin embargo, nada ocurriría con más Certeza que ambas Cosas. Los Salarios de los Trabajadores constituyen la mayor Parte del Precio de toda Cosa útil; y si, en proporción con los Salarios, el Precio de todas las demás Cosas bajara, todo Trabajador podría comprar, con un Salario menor, la misma cantidad de Bienes necesarios para Subsistir; ¿cuál sería entonces el Inconveniente? Pero sucede que el Precio de la Mano de Obra se puede reducir mediante el Agregado de Trabajadores a la Manufactura, sin que baje el Nivel del Salario de la Gente. El admirable Sir William Petty ha dado Ejemplos de ello en algunos de sus Escritos: Uno de ellos, según recuerdo, es el del Reloj, que procuraré explicar de manera tal que resulte adecuado a mi Propósito. Es cierto que un solo Hombre no puede fabricar un único Reloj al mismo Precio, en Proporción, que cien Hombres harían cien Relojes; pues como hay una vasta Variedad en dicho Trabajo, ninguna Persona podría adecuarse a todas sus Partes de la misma manera; la Manufactura sería tediosa, y de seguro se llevaría a cabo con Torpeza: Pero si cien Hombres hicieran Cien Relojes, la Caja se asignaría a uno, el Dial a otro, los Engranajes a un tercero, los Resortes a un cuarto, y cada una de las Partes restantes al Artesano correspondiente; como no habría necesidad de confundir a Nadie con demasiada Variedad, todos serían capaces de cumplir su única Parte con mayor Habilidad y Rapidez; y los cien Relojes estarían terminados en una cuarta Parte del Tiempo que se requeriría para hacerlo de la otra manera, y cada uno de ellos requeriría una cuarta Parte del Costo, aunque los Salarios de todos los Hombres fueran iguales. La Rebaja en el Precio de la Manufactura incrementaría su Demanda; todos los Trabajadores estarían empleados y bien pagos. La misma Regla valdría para la Vestimenta, el Transporte y cualquier otro Oficio. Y así, el Agregado de Trabajadores a nuestra Manufactura sólo reduciría su Precio; pero el Trabajador todavía conservaría el mismo Salario, y sería capaz, por lo tanto, de comprar más Cantidad de aquellos Bienes necesarios para la Subsistencia; de manera que los Intereses de toda la Nación se verían beneficiados con el Incremento de nuestra Gente Trabajadora.
-----Además, no veo Ocasión para la Caridad hacia los Mendigos comunes, pues todo Mendigo es un Habitante del Área al cuidado de una Parroquia, y toda Parroquia está obligada a la Manutención de los Pobres. Por mi parte, no estoy muy de acuerdo, como se podrá imaginar, con las Leyes que han hecho esto, que instrumentan más medios para alimentar a los Pobres que para emplearlos. Tenemos una Tradición de nuestros Antepasados, por la cual después de que la primera de esas Leyes se hiciera, los insultaron con la famosa Canción,

Hang Sorrow, and cast away Care,
The Parish is bound to find us
, &c.

-----Y si vamos a ser tan complacientes de mantenerlos sin que trabajen, ellos no pueden menos que devolvernos el favor cantándonos Los Mendigos Felices.
-----Entonces, ¿qué hay que hacer? ¿Acaso estoy en contra de todos los Actos de Caridad? ¡Dios no lo permita! No conozco ninguna otra Virtud en el Evangelio cuya Práctica nos esté encomendada de manera más conmovedora que la Caridad: "Porque tuve Hambre, y no me disteis de comer; tuve Sed, y no me disteis de Beber; fui Forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la Cárcel, y no me visitasteis." Nuestro Bendito Salvador considera el Ejercicio de la Caridad hacia los Pobres o su Descuido como el Cumplimiento o el Incumplimiento de este Deber hacia Él. Procuraré obedecer la Voluntad de mi Amo y Señor: Y por consiguiente, si un Hombre industrioso se sometiera al más arduo Trabajo y a las Tareas más pesadas, en lugar de rebajarse a la Vergüenza de recibir su Sustento de la Parroquia, o de pedirlo en las Calles, tal será para mí el Hambriento, el Sediento, el Desnudo; y creeré firmemente que, si un Hombre se acerca en busca de Refugio de la Persecución o la Opresión, será el Forastero al que recibiré. Si un Compatriota cayera en Manos de los Infieles, y viviera en Estado de miserable Cautividad, él será el Prisionero, a cuyo Rescate deberé contribuir. Donaré a algún Hospital de Inválidos, para rescatar a tantos Ciudadanos útiles como sea posible; pero no entregaré ni un Centavo a los Haraganes del Hogar de Pobres; y por la misma Razón, no consideraré como una Actitud reprochable en mi Persona el negar mi Caridad a ese tipo de Mendigos comunes. Pero solemos aconsejar mejores Reglas que las que podemos cumplir; nos avergüenza no ceder ante las Costumbres erradas de nuestro País: Y con todo, al mismo tiempo no puedo dejar de pensar que es reprochable (y peor aun que la acción de Maldecir) que toleremos a los Haraganes y a los Abandonados en el Nombre de los Cielos y de todo lo que consideramos sagrado, y que les permitamos exigir de los Cristianos y los Corazones compasivos los Suministros para paliar una Forma de Vida derrochadora, a la cual esperan que contribuyamos, pero nunca que mitiguemos.

Z.



Jueves, 22 de Noviembre, 1711.

Spirat adhuc amor,
Vivuntque commissi colores
Aeoliae fidibus puella.--Hor
.

Entre las Piezas más famosas de la Antigüedad que todavía hoy se exponen al Público en Roma se encuentra el Torso de una Estatua que ha perdido los Brazos, las Piernas y la Cabeza; y que, aún en restos, revela una tan exquisita Artesanía que Miguel Ángel declaró haber aprendido todo su Arte de ella. De hecho, la estudió con tanta Atención que hizo la mayoría de sus Estatuas, e incluso sus Pinturas, a ese Gusto, para decirlo a la Manera Italiana; por esta Razón, esta Estatua herida, aún en nuestros días, es conocida como la Escuela de Miguel Ángel.
Un Pasaje de Safo, que he elegido como Tema del presente Papel, goza de larga Reputación entre Poetas y Críticos del mismo modo que la mutilada Figura antes mencionada, entre Escultores y Pintores. Muchos de nuestros Compatriotas, y el Sr. Dryden en particular, parecen haberlo llevado a menudo a sus Dramas y a sus Poemas amorosos.
Más allá de cuáles pueden haber sido las Cricunstancias de esta Oda, el Lector Inglés percibirá sus Beldades si la supone escrita desde el Lugar que ocuparía el Enamorado en presencia de su Dama. Daré a Publicidad tres diferentes Copias de este hermoso Original: la primera es una Traducción de Catulo, la segunda del Señor Boileau, la tercera de un Caballero cuya Traducción del Himno a Venus ha sido merecidamente admirada.

Ad LESBIAM.

Ille mi par esse deo videtur,
Ille, si fas est, superare divos,
Qui sedens adversus identidem te,
Spectat, et audit.
Dulce ridentem, misero quod omnis
Eripit sensus mihi: nam simul te,
Lesbia, adspexi, nihil est super mi
Quod loquar amens.
Lingua sed torpet, tgenuis sub artus
Flamma dimanatOda Sáfica, sonitu suopte
Tinniunt aures, gemina teguntur
Lumina nocte
.

Mi ducho Lector entenderá bien la Razón por la cual uno de estos Versos está impreso en Letras Romanas; y si compara esta Traducción con el Original, encontrará que las primeras tres Stanzas son fieles Palabra por Palabra y que no solo repiten su Elegancia, sino también el mismo pequeño Giro expresivo que es tan destacable en la Versión griega y tan propio de la Oda Sáfica .No puedo siquiera imaginar la Razón por la que Madam Dacier nos ha dicho que esta Oda de Safo se ha preservado completa en Longino, cuando es evidente para cualquiera que eche un Vistazo a la Cita del Autor que debiera haber allí, como mínimo, una Stanza más que no nos ha sido trasmitida.
La segunda Traducción del Fragmento, que aquí citaré, es la de Monsieur Boileau.

Heureux! qui prés de toi, pour toi seule soûpire:
Qui jouït du plasir de t´entendre parler:
Qui te voit quelquefois doucement lui soûrire.
Les Diuex, dans son bonheur, peuvent-ils l´égaler?

Je sens de veine en veine une subtile flamme
Courir par tout mon corps, si-tost que je te vois:
Et dans le doux transports, où s´egare mo name,
Je ne sçaurois trouver de langue, ni de voix.

Un nuage confusse répand sùr ma vuë,
Je n´entens plus, je tombe en de douces langueurs;
Et pâle, sans haleine, interdite, esperduë,
Un frisson me saisit, je tremble, je me meurs.


El Lector verá que se trata de una Imitación más que de una Traducción. Las Circunstancias no están tan espesamente tramadas y no se siguen una a la otra con la Vehemencia y la Emoción del Original. En suma, Monsieur Boileau nos ha entregado toda la Poesía, pero no toda la Pasión de este famoso Fragmento. En último Término, presento a mi Lector la Traducción Inglesa.

I

Blest as th´ inmortal God is he,
The Youth who fondly sits by thee,
And hears and sees thee all the while
Softly speak and sweetly smile.

II

´Twas this depriv´d my Soul of Rest,
And rais´d such Tumultus In my Breast;
For while I gaz´d, in the Trabnsport tost,
My Breath was gone, myVoice was lost:

III

My Bosom glow´d; the subtle Flame
Ran quick through all my vital Frame;
O´er my dim Eyes a Darkness hung;
My Ears with hollow Murmurs rang.

IV

In dewy Damps my Limbs were chill´d;
My Blood wIth gentle Horrors thrill´d;
My feeble Pulse forgot to play;
I fainted, sunk, and dy´d away.



En Lugar de evaluar esta última Traducción, deseo que mi diestro Lector se remita a las Críticas que Longino ha hecho sobre el Original. De ese modo sabrá a qué Traducción será más justo preferir. Solamente añadiré que esta Traducción está escrita en el mismo Espíritu Sáfico y tan próxima a la Versión Griega como el Genio de nuestro Idioma es capaz de permitir.
Longino ha obervado que la presente Descrpción del Amor en Safo es una copia exacta de la Naturaleza y que todas las Circunstancias que se suceden una tras otra, apuradas y emotivas, a pesar que se repelen entre sí, son realmente las que ocurren en el Trance del Amor.
Me pregunto por qué ninguno de los Críticos o Editores, por cuyas Manos esta Oda ha transitado, no ha aprovechado la Ocasión para mencionar una Circunstancia relatada por Plutarco. Este Autor en la famosa Hisotria de Antioco, que se enamoró de Stratonice, su Madrastra y (sin importarle descubrir esta Pasión) simuló una Enfermedad que lo confinara a su Cama, nos cuenta que Erasístrato, el Médico, develó la Naturaleza de su Afección a través de los Síntomas del Amor que había aprendido de los Escritos de Safo. Stratonice se hallaba en su Habitación cuando estos Síntomas se pusieron de Manifiesto ante su Médico; y es probable que no fueran muy distintos a los que ha registrado Safo en un Amante frente a su Dama. La Hisotria de Antioco es tan bien conocida que no es necesario añadir su Desenlace, el cual no guarda Relación alguna con el Tema de este Ensayo.



Miércoles, 22 de Noviembre de 1711
Percunctatorem fugito, nam garrulus idem est.-Hor.
Existe una Criatura que posee todos los Órganos del Habla, una Capacidad tolerablemente buena para entender lo que se le dice, junto con una Conducta bastante correcta en todas las Situaciones de la Vida cotidiana, pero que por naturaleza carece de Pensamientos propios y se ve obligada a solicitar Ayuda externa. De esta Factura es el Hombre demasiado inquisitivo: se puede observar a menudo que aunque habla con tan buen Tino como cualquiera sobre cualquier cosa que le es familiar, no puede confiar en el Alcance de su propia Fantasía para entretenerse sólo sobre ese Fundamento sino que debe estar realizando siempre nuevas Indagaciones. Así, aunque lo sepamos apto para mantener la Conversación más refinada, lo veremos muy satisfecho sentado junto a un Jockey que relata los numerosos Cambios en la Salud de su Caballo, qué Pócima le hizo beber, cómo funcionó luego, cómo le cayó al Estómago o cómo afectó su Ejercicio, o cualquier otra Impertinencia parecida; y estará tan conforme como si le hubieran hablado de las Verdades más profundas. Este Temperamento lejos está de hacer infeliz a un Hombre pero puede hacerlo proclive a la Tomada de Pelo; puesto que generalmente da con Personas que parecen haber nacido para ser su Compañero charlista. Está establecido que en estos dos Carácteres hay una secreta Tendencia a cubrir sus Necesidades mutuas, tan natural como el Encuentro entre diferentes Sexos. El otro Día, sentado en una Sala pública, tuve el Honor de ver a un Hombre inquisitivo recibiendo con Satisfacción el Abordaje de uno de estos Charlistas. El Hombre de Palabra fácil tomó Asiento a su lado; y luego de rascarse la Cabeza, inclinarse sobre un Brazo y poner Cara de Malestar, comenzó: “Hoy no hay Novedades de ningún Tipo. No sé qué tengo, pero dormí muy mal Anoche; si me agarré un Resfrío o no, no lo sé, pero me parece que no estoy usando Calzado lo suficientemente grueso para el Tiempo que hace, y estuve toda la Semana con Tos: debe ser así, porque la Costumbre que tengo de lavarme la Cabeza con Agua fría en Invierno y en Verano, me protege de todo Daño por ese Acceso; por lo tanto ha de venir de mis pies. Pero no me consta, pues como viene se va. Muchos de nuestros Males se deben a una Ternura excesiva; y nuestras Caras tienen por naturaleza tan poca Resistencia al frío como las otras Partes. Respondió bien el Indio al Europeo que le preguntó cómo podía andar desnudo, diciendo, Soy todo Cara”.
-----Noté que este Discurso fue tan bienvenido por mi Investigador constante como podría haberlo sido cualquier otro de mayor Importancia; pero como alguien llamara a nuestro Charlista a otra Parte de la Sala, el Indagador contó al siguiente Hombre que se sentó a su lado que el Sr. Fulano de tal, que acababa de irse, solía lavar su Cabeza con Agua fría todas las Mañanas; y entonces repitió casi verbatim todo lo que habían dicho. La Verdad es que los Indagadores son los Túneles de la Conversación: no toman nada para su propio Uso sino meramente para pasárselo a otro: son los Canales por los cuales todo lo Bueno y lo Malo que se dice en la Ciudad es transmitido. Los que se ofenden por ellos o piensan que ellos se preocupan por sus Conductas pueden corregir ese Error; pues no son Gente maliciosa y si usted deseara ser su provedor, podrá contradecir sin Miedo cualquier cosa que le hayan dicho antes por su propia Boca. Un nuevo Relato de los Hechos es el mayor Bien que puede alcanzarlos; y sólo rara vez entran en otro Detalle que decir, La Ciudad lo sabrá; o lo sé de buena Fuente; de modo que hay margen para que la Ciudad conozca el Asunto más particularmente y para que una mejor Fuente contradiga lo que dijo una buena.
-----No he visto este Temperamento de forma más ridícula que en un Padre que requería insistentemente que se le informara cómo había pasado su Hijo las Horas de Ocio; aunque sea de una Manera totalmente insignificante, no puede haber Alegría mayor que la de un Indagador que ve seguir tan promisoriamente sus propios Pasos: pero esta Actitud de los Hombres causa más placer cuando se dice algo que no es totalmente correcto que una tercera Persona escuche, aunque en sí mismo sea algo insignificante. El otro Día llegó un Sujeto joven, bien vestido, y dos Caballeros de esta Especie se pusieron a susurrar sobre su Pedigree. Puede captar, por momentos, Ella es su Tía, y luego una Respuesta, Sí, ella es del Lado de la madre; y luego otra vez en una Voz aún más baja, Su Padre usa generalmente una Peluca más oscura; Respuesta, no tanto. Pero este Caballero usa Tacos Zapatos de tacos más altos.
-----Como los Inquisitivos en mi Opinión son así por un Vacío en su propia Imaginación, no hay nada tan peligroso, me parece, como comunicarles Secretos; pues la misma Tendencia a la Indagación los vuelve no menos impertinentemente comunicativos: pero no hace falta que ningún Hombre, aunque converse con ellos, se entregue a su Poder, pues quedarán satisfechos con Asuntos de poca Valía. Mientras haya suficiente Combustible, no importa de qué se trate... Así, para ellos, los Finales de las Oraciones en los Diarios de Noticias, como Esto debe confirmarse, Esto suscita muchas Especulaciones, El Tiempo descubrirá el Hecho, no son meros Expletivos.
-----Se puede ver a veces que este Temperamento viene acompañado de un insaciable Deseo de saber lo que ocurre, pero no para darle algún Uso en el Mundo sino por mero Entretenimiento. Una Mente que se entretiene de este Modo será más dada al Humor y el Placer y tendrá mayor Predisposición a cumplir en el Mundo un Papel despreocupado; y como yo a ser un mero Espectador. Esta Curiosidad, sin Malicia o Interés Personal, acumula en la Imaginación una Revista de Circunstancias que introducidas en la Conversación sólo pueden entretener. Si uno pudiera conocer, del Hombre de primera Categoría y del más vil Sirviente, las diferentes Intrigas, Sentimientos, Placeres e Intereses de la Humanidad, ¿no sería el más agradable de todos los Entretenimientos posibles el disfrutar de esa constante Farsa, como el observar a la Humanidad difiriendo de sí misma más en sus Pensamientos secretos y Acciones Públicas que en sus Gorros de Dormir y sus Pelucas?

“Sr. Espectador,
-----Plutarco nos cuenta que a Cayo Graco, el romano, la Pasión solía impulsarlo a menudo a hablar en un Tono de Voz tan elevado y tumultuoso que forzaba su Garganta y quedaba imposibilitado de seguir. Para remediar este Exceso contaba con un ingenioso Sirviente, de nombre Licinius, que siempre lo socorría con una Tubo o Instrumento para afinar su Voz; siempre que Licinius oía a su Amo elevar el Tono, tocaba inmediatamente una Nota suave; con lo cual, se dice, Cayo se refrenaba y calmaba al instante.
-----Al recordar esta Historia he lamentado frecuentemente que tan útil Instrumento se haya discontinuado hace tanto; especialmente porque encontramos que el buen Servicio de Licinius ha preservado su Memoria por muchos cientos de Años, lo cual, creo, debería haber estimulado a alguien a revivirlo si no para el Bien público por lo menos para su propio Crédito. Puede objetarse que aquellos de los nuestros que hablan fuerte gustan tanto de su propio Ruido que no se tomarían a bien ser refrenados por sus Sirvientes: pero concediendo que esto puede ser así, seguramente cualquiera de sus Oyentes tiene justo Derecho a tocar una Nota suave en Defensa propia. Para ser breve, como no aparece ningún Licinius y el Ruido se incrementa, resolví darle a este último una larga vacación para el Bien de mi País; y al fin, con la asistencia de un Artista ingenioso (que trabaja para la Royal Society), casi he concluido mi Diseño y estaré listo en un Tiempo muy breve para poner a Disposición del Público la Cantidad de estos Instrumentos que desee, ya para Uso personal o para que los coloquen en todos los cafés. Entretanto, con varios Caballeros que sé que estarán en Peligro de sentirse ofendidos por este Instrumento, tendré la Delicadeza de Notificarlos de su Existencia en Cartas privadas donde escribiré solamente: “Consíganse un Licinius”.
-----No lo molestaré más pero no debo concluir sin antes desear que acepte uno de estos Tubos, que le haré llegar por Buckley; y espero que le resulte de utilidad, ya que siendo usted mismo silencioso, está usted más expuesto a los Insultos de los Ruidosos.
-------------------------------------------------Soy, Señor, etc., W. B.

Casi olvidé informarle que como Accesorio tendrá el Instrumento una Nota particular que llamo Nota-Abucheo; y ella habrá de emplearse contra las Historias largas, las Imprecaciones, las Obscenidades y cosas del estilo.”
T.



"... de todas las Limitaciones o las Ayudas expeditivas para el Ingenio, la que más admiro es la de un ingenioso Proyectista, cuyo Libro he visto. Como este Virtuoso era también un Matemático, había vertido el Arte Poetica en forma de Problema, de manera acorde a su Gusto, y había dispuesto unas Tablas gracias a las cuales cualquier Persona podía, con gran Comodidad, componer o erigir Versos Latinos, aunque no tuviera Conocimiento alguno de su Gramática o Sentido." (Spectator, Nº 220)



Lunes, 19 de Noviembre de 1711


Mutum est pictura poema.- Hor. Ars Poet. 361.
A picture is a poem without words.

-----Con gran frecuencia me he lamentado aquí de este Tema, y en varias Especulaciones he sugerido cuánto me apena que el Arte de la Pintura no se use con más provecho para Mejorar nuestros Modales. Cuando consideramos que la Pintura representa la Acción de una Persona de la mejor Manera imaginable, y que no solo expresa la Pasión o la Preocupación que se han asentado sobre aquel a quien retrata, sino que bajo esas Facciones también transmite la Altura de la Imaginación del Pintor: ¡Cuántas poderosas Imágenes de Virtud y Humanidad podemos estimar que se puedan inculcar en la Mente gracias a los Esfuerzos del Lápiz! Se trata de Poesía que se puede entender con menos Capacidad y menos Tiempo que aquella que se enseña mediante la Escritura; pero su Uso generalmente se pervierte, y la admirable Destreza se prostituye en los más sórdidos e indignos Fines. ¿A quién le beneficia observar las más bellas Venus, las Bacanales mejor compuestas, las Imágenes de Cupidos durmientes, Ninfas desfallecientes o cualquier otra Representación de Dioses, Diosas, Semi-Dioses, Sátiros, Polifemos, Esfinges o Faunos? Mas si el Pintor de estos Vicios y Virtudes, que a veces simulan estar representados bajo guisa de tales Juegos, nos los presentara mediante Personajes de la Vida real, y con las Figuras de los Hombres y las Mujeres cuyas Acciones los han hecho loables o infames, entonces no habría Pieza Histórica alguna que pudiéramos ver sin aprender una instructiva Lección. Esta Verdad no requiere ninguna otra Prueba que el Testimonio de toda Criatura razonable que haya visto las Pinturas en la Galería de Su Majestad, en Hampton-Court: Se trata de Representaciones de nada menos que las Acciones de nuestro Bendito Salvador y sus Apóstoles. Aquí sentado, mientras vienen a mi Mente las cálidas Imágenes que el admirable Rafael ha elevado, me es imposible, aún con las más tenues Marcas en mi Memoria de algo que no he visto en dos Años, no conmoverme ante el Horror y la Reverencia que aparecen en el Conjunto todo cuando el Mercenario cae muerto; ante el Asombro del Hombre que nació ciego cuando le es dada la Vista por primera vez; o ante la desgarbada Indignación del Hechicero cuando se queda ciego. El Cojo, cuando por primera vez siente Fuerza en sus Pies, se yergue temeroso de su flamante Vigor. Los Apóstoles celestiales aparecen actuando estos grandes Hechos, con un profundo Sentido de las Flaquezas que vienen a curar, pero sin comprender el Valor de sí mismos, que suministran Alivio a aquellas Debilidades. Se saben meros Instrumentos; y la generosa Angustia en que aparecen pintados donde se les ofrecen Honores divinos es una Representación del más exquisito Grado de la Belleza de la Santidad. Cuando San Pablo está predicando a los Atenienses, ¡con qué maravilloso Arte están representados casi todos los diferentes Temperamentos de la Humanidad en esa Audiencia elegante! Se ve a uno que cree a pie juntillas todo lo que aquel dice, a otro envuelto en un profundo Suspenso, a otro que dice que algo de Razón hay en lo que oye, a otro enojado porque el Apóstol destruye esa Opinión favorita que no está dispuesto a abandonar, a otro totalmente convencido, que extiende sus Manos, extasiado; mientras el grueso de la Asistencia espera la Opinión de los Personajes que lideran a la Congregación. No me atrevo siquiera a mencionar la Escena donde está trazada la Silueta de nuestro Bendito Señor después de su Resurrección. La Autoridad Presente, el previo Sufrimiento, la Humildad y la Majestuosidad, el Mando Despótico y el Amor Divino, todos estos Rasgos hallan asiento a la vez en su celestial Semblante. Las Figuras de los Once Apóstoles se arroban en una misma Pasión: La Admiración, que sin embargo se revela de distinta forma en cada uno de los Personajes. Pedro recibe de Rodillas las Órdenes de su Maestro, y su Admiración se mezcla con una Atención particular: Los dos siguientes están entregados a un Éxtasis más abierto, aunque todavía se sienten intimidados de manera sobrecogedora por la Divina Presencia: El Discípulo Amado, que supongo es, de las dos primeros Personajes, el que está a la derecha, tiene en su Rostro un Asombro ahogado por el Amor; y la última Figura, cuya Espalda está vuelta hacia el Espectador y cuyo Perfil está frente a Su Presencia, uno diría que es Santo Tomás, desconcertado como está por ser consciente de su previa Inseguridad; y es posible que Rafael haya pensado que esa perpleja Falta de Confianza fuera una Labor demasiado ardua de dibujar, excepto mediante este Reconocimiento de la Dificultad para describirla.
-----La Obra entera es un Ejercicio de la más excelsa Piedad del Pintor; y todos los Toques de una Mente religiosa se expresan de una Manera más potente que la que podría llevarse a cabo mediante la más emotiva Elocuencia. Estas Piezas invaluables están con toda justicia en Manos de los más grandes y piadosos Soberanos del Mundo; y no pueden ser Objeto de frecuentación para cualquiera, en el momento que se le antoje: Pero como un Grabador es a un Pintor como un Impresor a un Autor, es digno de la Nombradía de Su Majestad que haya alentado a ese Noble Artista, Monsieur Dorigny, a publicar estas Obras de Rafael. Tenemos, gracias a este Caballero, una Pieza de la Transfiguración que, según creo, se considera una Obra sin par en el Mundo.
-----En mi Opinión, sería ridículo en Gente de nuestra Condición que, después de las grandes Recompensas que se han otorgado a Extrajeros sin Rango ni Mérito, pasáramos por alto la Ocasión de tener, a cambio de una insignificante Suscripción, una Obra que ningún Hombre puede observar sin sentir los más cálidos y nobles Sentimientos inspirados por el Amor, la Admiración, la Compasión, el Desprecio de este Mundo, y la Esperanza de uno mejor.
-----Es ciertamente el mayor Honor que podemos rendirle a nuestro País el de distinguir a los Extranjeros de Mérito que soliciten nuestro Favor con la Modestia y Reticencia que generalmente acompañan al Mérito. No se puede desperdiciar una Oportunidad de este Tipo; y la Conducta recatada debería alertarnos para que examinásemos si no nos estamos perdiendo de algo excelente a causa de esa Desventaja en el Poseedor de dicha Cualidad. Mi Destreza para juzgar los Cuadros donde a uno no lo transporta la Pasión de la Pintura es tan despreciable, que me encuentro totalmente perplejo cuando me ofrezco para hablar del Desempeño de Pintores de Paisajes, Edificios o Retratos. Esto me deja sin Palabras ahora que debo mencionar las Piezas que el Sr. Boul pone a la Venta en la Subasta del Miércoles que viene en la Calle Shandois: Pero habiendo oído cómo aquellos que le han comprado obras previamente alababan la gran Integridad de sus Tratos, y habiendo escuchado por casualidad cómo él mismo (aunque es un loable Pintor) decía que ninguna de sus obras era adecuada para compartir la Sala con aquellas que había venido a vender, me temo que no debo perder la Oportunidad de hacerle un Favor a un Hombre de Valía, y no emitir palabra acerca de su Subasta.

-----AVISO.

-----Ha llegado de Italia un Pintor que se considera a sí mismo la Figura más grande de su Época en su Arte, y está dispuesto a ser tan renombrado en esta Isla como lo es, según declara, en el Extranjero
. El Doctor pinta gratis a los Pobres.

T.



Sábado, 17 de Noviembre de 1711


Nullum numen abest si sit Prudentia.- Juv., Sat. x. 365.
La Prudencia suple la ausencia de la providencia.

-----A menudo he pensado que si las Mentes de los Hombres se abriesen a nuestra vista, veríamos poca Diferencia entre la del Hombre Sabio y la del Tonto. Hay infinitas Fantasías, innumerables Extravagancias y una perpetua Fila de Vanidades, que atraviesan a ambas. La gran Diferencia es que el primero sabe cómo elegir y hacer uso de sus Pensamientos en una Conversación, suprimiendo algunos y comunicando otros; mientras que el otro los deja brotar en Palabras indiferentemente. Esta clase de Discreción, de todos modos, no tiene Lugar en la Conversación privada entre Amigos íntimos. En tales Ocasiones el Hombre más sabio es el más simple al hablar, porque en verdad la Charla con un Amigo no es nada más que pensar en voz alta.
-----Tulio ha expuesto por ende, con gran precisión, un Precepto dado por cierto Escritor Antiguo, "Que un Hombre debe vivir con su Enemigo de modo tal que exista la Posibilidad de que éste se convierta en su Amigo; y con su Amigo debe vivir de modo tal que, si se convierte en su Enemigo, éste no tenga la Posibilidad hacerle daño." La primera Parte de esta Regla, que concierne a nuestro Comportamiento hacia un Enemigo, es en verdad muy razonable, tanto como prudente; pero la última Parte de la misma, que se refiere a nuestro Comportamiento hacia un Amigo, huele más a Maña que a Discreción, y privará a un Hombre de los mayores Placeres de la Vida, que son las Libertades de la Conversación con un Amigo querido. Además de que cuando un Amigo se convierte en Enemigo, y (como lo llama el Hijo de Sirach) Contador de Secretos, el Mundo basta para acusar la Perfidia de un Amigo, más que la Indiscreción de la Persona que confió en él.
-----La Discreción no sólo se muestra a sí misma en Palabras, sino en todas las Circunstancias de Acción, y es como un Agente Oculto de la Providencia que nos guía y dirige en los Asuntos ordinarios de la Vida.
-----Existen muchas Cualidades más brillantes en la Mente del Hombre, pero no hay ninguna tan útil como la Discreción; es ésta en verdad la que le da Valor a todas las demás, la que las pone a obrar en su justo Lugar y Tiempo, y la que las vuelve una Beneficio para las Personas que las poseen. Sin ella el Conocimiento es Pedantería y el Ingenio Impertinencia; la Virtud misma parece una Debilidad; esos Elementos destacados sólo califican a un Hombre para caer con mayor agilidad en los Errores, y para ser más activo en su propio Perjuicio.
-----La Discreción no sólo hace un Hombre Amo de sus propios Elementos constitutivos, sino de los de los otros Hombres. El Hombre discreto descubre los Talentos de aquellos con quienes conversa, y sabe cómo aplicarlos a Empleos apropiados. Por lo tanto si miramos las Comunidades particulares y Divisiones de Hombres, podemos observar que es el Hombre Discreto, no el Ingenioso, no el Docto, no el Valiente, el que guía la Conversación, y da Moderación a la Sociedad. Un Hombre de grandes Talentos, pero carente de Discreción, es como el Polifemo de la Fábula, Fuerte y Ciego, dotado de una Fuerza irresistible que por falta de Visión no tiene ninguna Utilidad para él.
-----Aunque un Hombre tenga todas las otras Perfecciones, si le falta Discreción, no será de gran Importancia para el Mundo; pero si tiene este solo Talento entre sus Perfecciones, y apenas una Porción común de los otros, podrá hacer lo que quiera en su Lugar particular en la Vida.
-----Al mismo tiempo que creo que la Discreción es el Talento más útil del que un Hombre puede ser Dueño, creo que la Astucia es la Habilidad de las Mentes pequeñas, viles y poco generosas. La Discreción apunta a los Fines más nobles para nosotros, y persigue los Métodos más apropiados y laudables para lograrlos: la Astucia sólo tiene Miras egoístas y privadas, y no se mantiene firme junto a nada que pueda hacerlas triunfar. La Discreción tiene una Mirada profunda y extendida, y como un Ojo bien formado, domina todo un Horizonte: la Astucia es un Tipo de Falta de Vista que descubre los Objetos mínimos que están a la Mano, pero que no es capaz de discernir cosas a la distancia. La Discreción, mientras más conciencia se tenga de ella, da una mayor Autoridad a la Persona que la posee: la Astucia, una vez que se la ha detectado, pierde se Fuerza y vuelve a un Hombre incapaz de realizar aún esos Hechos que podría haber llevado a cabo, de haber pasado simplemente por un Hombre sencillo. La Discreción es la Perfección de la Razón, y una Guía para nosotros frente a todos los Deberes de la Vida; la Astucia es una especie de Instinto que sólo atiende a los Intereses inmediatos y al Bienestar. La Discreción sólo se encuentra en los Hombres de Juicio firme y buen Entendimiento: la Astucia se encuentra a menudo en los Brutos mismos, y en Personas que no son sino los Grados inmediatamente contiguos de aquellos. En síntesis, la Astucia es sólo la Mímica de la Discreción, y puede hacer que Hombres débiles pasen por no serlo, del mismo modo que la Vivacidad es con frecuencia tenida por Habilidad, y la Gravedad por Sabiduría.
-----El Alcance de Mente que es natural en un Hombre discreto, le permite llegar a ver el Porvenir y considerar cuál será su Condición dentro de Muchísimo Tiempo, así como su Estado presente. Él sabe que la Desdicha o la Felicidad que le están reservadas en el otro Mundo, no pierden nada de su realidad por estar a una gran Distancia suya. Los objetos no le parecen pequeños porque estén remotos. Considera que aquellos Placeres y Dolores que se esconden en la Eternidad se acercan más a cada Momento, y que se le presentarán en su total Peso y Medida, tanto más que aquellos Dolores y Placeres que siente en este Instante. Por esta Razón, es cuidadoso de asegurarse a sí mismo aquella Felicidad propia de su Naturaleza, y el Designio último de su ser. Lleva sus Pensamientos hasta el Fin de cada Acto, y considera tanto los Efectos más distantes como los más inmediatos. Reemplaza cada pequeña Perspectiva de Ganancia y de Conveniencia que se le presenta aquí, si no la encuentra consistente respecto de sus Visiones de un futuro. En una Palabra, sus Esperanzas están llenas de Inmortalidad, sus Esquemas son extensos y gloriosos, y su Conducta apropiada para alguien que conoce su verdadero Interés y cómo lograrlo mediante los Métodos convenientes.
-----En este Ensayo sobre la Discreción, he considerado a ésta como un Talento y como una Virtud, y la he descrito por ende en su Extensión total; no sólo en su relación con los Asuntos mundanos, sino en tanto incumbe a nuestra Existencia en su totalidad; no sólo en tanto es la Guía de una Criatura mortal, sino la Directora en general de un Ser racional. Es bajo esta Luz que la Discreción es representada por el Hombre Sabio, quien a veces la menciona con el Nombre de Discreción y a veces con el de Sabiduría. Es ciertamente (como la describí en la última Parte de este Artículo) la Sabiduría más grande, pero al mismo tiempo está en Poder de todos el obtenerla. Sus Beneficios son infinitos, mas su Adquisición es sencilla; o, para hablar de ella en los Términos del Escritor Apócrifo que cité en el Ensayo del Sábado pasado, La Sabiduría es gloriosa, y nunca se desvanece, sin embargo es fácil que aquellos que la aman la vean, y que la encuentren aquellos que la buscan. Ella se adelanta a aquellos que la desean, haciéndose presenta ante ellos. Aquél que la busca tempranamente, no tendrá que realizar un largo Viaje: porque la encontrará sentada a su Puerta. Pensar en ella es por tanto la Perfección de la Sabiduría, y quien aguarda por ella muy pronto perderá todo Cuidado. Porque ella anda buscando a quienes son dignos de ella, mostrándose favorablemente ante ellos en los Caminos, y se encuentra con ellos en cada Pensamiento.

C.



Thursady, 15 de Noviembre, 1711.

O suavis Anima! qualem te dicam bonam
Antehac fuisse, tales cùm sint reliquiae!-Phaed
.

Cuando reflexiono sobre el variado Destino de aquella gran Cantidad de Escritores de la Antigüedad que florecieron en Grecia e Italia, veo al Tiempo como en un Inmenso Océano en el que muchos nobles Autores han sido tragados por completo, muchos más fueron maltratados y estropeados, algunos directamente descuartizados o hechos Pedazos; mientras que otros, incólumes, se han salvado de esta Ruina Común; sin embargo, el Número de los últimos es muy pequeño.

Aparecen diseminados nadadores en el vasto abismo
Apparent rari nantes in gurgite vasto


Entre los Poetas de la Antigüedad que nos han llegado cercenados; no existen Fragmentos tan hermosos como los de Safo. Ellos nos dan una Prueba de su Escritura, que es perfectamente afín con la extraordinaria Personalidad que en ella encontramos a través de los grandiosos Críticos que se familiarizaron con su Obra cuando ésta se hallaba completa. Uno podría ver, por lo que ha quedado, que ella siguió los pasos de la Naturaleza en cada uno de sus Pensamientos, sin caer en esos pequeños Filos, Vanidades y Juegos de Ingenio con los que muchos de nuestros modernos Líricos están miserablemente infectados. Su Alma parece haber estado hecha de Amor y Poesía: ella sintió la Pasión en todo su Esplendor y la registró en cada uno de sus Síntomas. Es recordada por los Autores antiguos como la Décima Musa; y Plutarco la compara con Caco, el hijo de Vulcano, que no expelía más que Llamas cuando respiraba. No sé, dado el Carácter que se le atribuye a sus Trabajos, si acaso no haya sido beneficioso para la Humanidad que se perdieran. Estaban colmados con tan encantadora Ternura y Exaltación, que podría haber sido un verdadero Peligro leerlos.
Un Amante inconstante, llamado Phaon, ocasionó enormes Padecimientos a esta Poética Mujer. Ella se enamoró desesperadamente y emprendió Viaje en su Búsqueda a Sicilia, donde él se había retirado con el Propósito de evadirla. Fue en esa Isla, y en estas Circunstancias, donde se supone que compuso su Himno a Venus, cuya Traducción prsentaré a mi Lector. Su Himno fue inconducente a la Felicidad por la que suplica en él. Phaon se mantuvo inflexible y Safo, arrastrada a tal Extremo por la Violencia de su Pasión, tomó la Resolución de deshacerse de ella a cualquier Precio.
Existía un Promontorio en Acarnania llamado Leucas en cuya Cima había un Templo dedicado a Apolo. En este Templo era común que Amantes desesperados hicieran sus Votos en Secreto para luego arrojarse desde la Cima del Precipicio hacia el Mar, de donde eran, raras veces, rescatados con Vida. Por ello, este Lugar fue bautizado bajo el Rótulo de El Salto del Enamorado; y, ya sea por el Susto que acabaran de sentir, o por la Convicción que pudo haberlos impulsado a tan terrible Remedio, o por los Golpes que solían recibir en su Caída, todos los delicados Sentimientos amorosos que los embargaban eran borrados y preñaban sus Espíritus de otro Brío; aquellos que acometieron este Salto, se observó, nunca recayeron en tal Pasión. Safo probó la Cura, pero fracasó en el Experimento.
Después de haber presentado esta pequeña Historia de Safo, conveniente para el Entendimiento de la siguiente Oda, adjuntaré la Traducción tal como fue enviada por mi Amigo, cuyas admirables Pastorales y Piezas de Invierno han sido ya tan bien recibidas1. El Lector encontrará en ella esa Patética Simplicidad, tan peculiar en él, y tan apropiada para la Oda que aquí ha traducido. Esta Oda, en Griego (además de esas Bellezas observadas por Madam Dacier), contiene garn Cantidad de armoniosos Giros verbales que no se han perdido en la Versión Inglesa. Debo añadir asimismo que la Traducción ha preservado cada una de las Imágenes y Sentimientos de Safo, sin ir en contra, por ello, de toda la Soltura y el Espíritu dignos de un Original. En una Palabra, si las Señoritas tienen en Mente conocer el Estilo literario practicado por la tan mentada Safo, podrán tener aquí una Muestra de su genuina y natural Belleza, sin ningún extraño o afectado Adorno.

Un Himno a Venus

I

O Venus, Beauty of the Skies
To whom a Thousand Temples rise
Gayly false in gentle Smiles
Full of Love prepelxing Wiles;
O Goddess! From my heart remove
The wasting Cares and Pains of Love.


II

If Ever thou hast kindly heard
A Song in soft Distress prefer´d
Propitious to my tuneful Vow,
O gentle Goddess! hear me now.
Descend, thou, bright inmortal Guest,
In all thy radiant Charms confest.


III

Thou once didst leave Almighty Jove,
And all the Golden Roofs above:
The Carr thy wanton Sparrows drew;
Hov´ring in Air they lightly flew,
As to my Bower they wing´d their Way:
I saw their quiv´ring Pinions play.


IV

The Birds dismissed (while you remain)
Bore back their empty Carr again:
Then you, with Looks divinely mild,
In ev´ry heav´nly Feature smil´d,
And ask´d what new Complaints I made,
And why I call´d you to my Aid?

V

What Phrenzy in my Bosom rag´d,
And by what Care to be asswag´d?
What gentle Youth I could allure,
Whom in my artful Tolies secure?
Who does my tender Heart subdue,
Tell me, my Sappho, tell me Who?

VI

Tho´ now he Shuns thy longing Arms,
He soon shall court thy slighted Charms;
Tho´ now thy Off´rings he dispise,
He soon to thee shall Sacrifice;
Tho´ now he freeze, he soon shall burn,
And be thy Victim in his turn.


VII

Celestial Visitant, once mor
Thy needful Presence I implore!
In Pity come and ease my Grief,
Bring my distemper´d Soul Relief;
Favour thy Suppliant´s hidden Fires,
And give me All my Heart desires.


Madame Dacier observa que hay algo muy bonito en las Circunstancias de esta Oda, en la que Venus es descrita despidiendo a su Carruaje a su Llegada a los Aposentos de Safo, poniendo de Relieve, de este modo, que no era su Intención hacerle una Vista transitoria. Esta Oda fue preservada por un eminente Crítico griego, que la insertó en su Totalidad a sus Trabajos como Patrón de Perfección en lo que se refiere a la Estructura.
Longinus ha citado otra Oda de esta gran Poetisa que es igualmente admirable en su Género y que ha sido traducida por la misma Mano. Me comprometo ante mi Lector a presentarla en un futuro Ensayo. Mientras tanto, no puedo dejar de pensar en que estas dos acabadas Piezas nunca antes habían sido ensayadas por ningún Compatriota. Sin embargo, la Verdad es ésta; las Composiciones de la Antigüedad, que no contienen ninguna de esas artificiosas Ingeniosidades que son el Deleite de los Lectores ordinarios, son extremadamente difíciles de ser trasladadas a otra Lengua, de modo tal que las Beldades del Original tal vez no aparezcan sino tenuemente, débiles y borrosas en la Traducción.


1.Ambrose Philips, cuya Pieza de Invierno apareció en el Nº 12 del Tatler, y cuyas seis Pastorales procedieron a las de Pope. Las Pastorales de Philips habían aparecido en 1709 en el sexto volumen de una Miscelánea Poética dada a circulación por Jacob Tonson. Los primeros cuatro volúmenes de la Miscelánea habían sido editados por Dryden, el quinto fue recogido luego de su muerte, y el sexto fue célebre por comenzar con las Pastorales de Ambrose Philips y cerrar con aquellas del joven Pope que Tonson se había comprometido a Imprimir, proveyéndole de este modo, tal como dijera Wycherley, un escalera con la cual Pope treparía hacia la Inmortalidad. En una Carta dirigida a su amigo Mr. Henry Cromwell, Pope dijo, manteniéndose generosamente al margen, que no existían mejores églogas en Inglés que aquellas de Philips; pero cuando, más tarde, Tickell en el Guardian, analizando a los Poetas pastorales de Teócrito en adelante, exaltó la figura de Philips y excluyó a Pope, el poeta recortado se tomó revancha enviando a Steele otro chispeante Ensayo sobre la Poesía Pastoral. Este era una irónica exaltación de lo peor que pudo encontrar en la obra de Philips contra los mejores momentos de su propio Trabajo, que Steele insertó (está en el número 40 de el Guardian). Inmediatamente Philips, se cuenta, se hizo de un bastón en la Cafetería de Button, que dijo sería usado contra Pope la próxima vez que se vieran. Pope contuvo su furia y aplaudió a Philips tiempo después aludiéndolo como el personaje de Macer, diciendo de esta época del Espectador:
When simple Macer, now of high renown,
First sought a Poet´s fortune in the town,
´Twas all ambition his high soul could feel,
To wear red stockings, and to dine with Steele
.





Lunes, 12 de Noviembre de 1711


Rumoresqe serit varios.- Virg., Eneida. xii. 228.
A thousand rumours spread.

SEÑOR,

-----¿Por qué se dirige a mi Padre para suplicarle mi Amor? No puedo evitar que él le entregue mi Humanidad, pero le aseguro que no está en su Poder, ni siquiera en el mío, darle mi Corazón. Estimado Señor, tenga en cuenta las penosas Consecuencias de tal Arreglo; Usted tiene Cincuenta y Cinco, yo Veintiuno. Usted es un Hombre de Negocios, profundamente versado en Aritmética y las Formas de Calcular; por lo tanto, tenga a bien considerar en qué Proporción se relaciona su Espíritu con el mío; y cuando haya encontrado una Estimación justa del inevitable Deterioro de una de las Partes, y de la Redundancia de la otra, entonces Usted actuará de manera acorde. Quizá no sea éste el Lenguaje que Usted esperaría de una joven Dama; pero mi Felicidad está en juego, y debo hablar con Claridad. Lo odio mortalmente; y así, puesto que Usted y mi Padre están de acuerdo, puede tomarme o dejarme: Pero si puede hacerme el Favor de no verme nunca más, le estará eternamente agradecida

-----SEÑOR,
----------Su más humilde Servidora
,
---------------HENRIETTA.

Sr. ESPECTADOR,

-----Hay tantos Artificios y Formas de Falso Ingenio, entre cuyos Devotos se puede descubrir tal Variedad de Humor, que sería imposible agotar un Tema tan fértil, si Usted considerara apropiado retomarlo. Pero si a Usted le parece, las siguientes Instancias podrían agregarse a Manera de Apéndice a sus Discursos sobre el Tema.
-----La Hazaña de Actividad Poética mencionada por Horacio, acerca de un Autor que podía componer Doscientos Versos parado en una Pierna, ha encontrado un Imitador en un Escritor moderno que, orgulloso de la Prisa de sus Invenciones, estimó que sería un considerable Agregado a su Fama que se midiera al Minuto la Creación de cada una de sus Piezas, con el exacto Número de Horas y Días que le costaba su Composición. Ningún Halago le satisfacía más que informarle a alguien qué corto Tiempo había empleado en merecerlo; y más que a la Ostentación de su Arte, se dedicaba a su eficiente Despacho.

--- Accipe si vis,
Accipe jam tabulas; detur nobis locus, hora,
Custodes: videamus uter plus scribere possit
.- Hor.

-----Esa era su única Ambición; y por lo tanto no puedo sino pensar que es muy apropiado comparar los Vuelos de este rápido Autor con las laboriosas Naderías que Usted habrá observado entre los Ingeniosos Alemanes, en las cuales perdieron, con gran Ligereza y Tedio, tal Cantidad de Tiempo.
-----Conozco a un Caballero dotado de otro tipo de Humor, que, en desprecio del Título de Autor, nunca mandó a imprimir sus Obras, sino que impuso a su Talento ciertas Restricciones: Con la ayuda de un finísimo Diamante, que llevaba en su Meñique, hacía Poesía sobre Cristal. Tenía un muy buen Ingenio Epigramático; y no había Salón al que hubiera asistido, o Ventana de alguna Taberna donde hubiera comido, que no guardara una Marca o Recuerdo. Su Desgracia fue apostar su Genio y su Anillo contra un Estafador, para luego perderlos; pues desde entonces ya no ha intentado componer Versos.
-----Sin embargo, de todas las Limitaciones o las Ayudas expeditivas para el Ingenio, la que más admiro es la de un ingenioso Proyectista, cuyo Libro he visto. Como este Virtuoso era también un Matemático, había vertido el Arte Poetica en forma de Problema, de manera acorde a su Gusto, y había dispuesto unas Tablas gracias a las cuales cualquier Persona podía, con gran Comodidad, componer o erigir Versos Latinos, aunque no tuviera Conocimiento alguno de su Gramática o Sentido. Sus Tablas eran una especie de Logaritmo Poético, dividido en varias Cuadrículas, todas ellas inscriptas con sus respectivas Palabras incoherentes, de tal manera que el conjunto parecía la Pantalla de un Adivino. ¡Qué Dicha debe ser para el Operador lego descubrir que estas Palabras, reunidas cuidadosamente y escritas en el Orden correspondiente al Problema, se disponen en Versos en Hexámetro y Pentámetro! Un Amigo que estudia Astrología, al encontrarse con este Libro, realizó la Operación según las Reglas allí explicadas; y luego le mostró sus Versos a un Conocido que por casualidad sabía Latín; y cuando a éste se le informó que los Versos describían una Tempestad Ventosa, los agregó oportunamente, junto con su Traducción, a un Almanaque que estaba a punto de imprimir, y que se suponía iba a predecir la siguiente gran Tormenta.
-----Creo que la única Mejora a esto sería la que el difunto Duque de Buckingham mencionó a un estúpido Poeta Farsante como el Proyecto de un Mecánico Holandés, a saber, un Molino para hacer Versos. Como se trata del más abarcativo de entre todos los Métodos propuestos, quizá merezca la Atención de nuestros modernos Virtuosi, que se dedican a propiciar nuevos Descubrimientos para el Bien Público: Y valdría la pena considerar si no redundaría en el Beneficio común, en una Isla donde nadie está satisfecho a menos que tenga Ingenio, que el Ingenio fuera también Mano de Obra barata.

-----Soy, SEÑOR,
----------Su humilde Servidor
, &c.

Sr. ESPECTADOR,

-----Con frecuencia ceno en la Casa de un Caballero donde hay dos jóvenes Damas, muy agradables ellas, pero muy distantes en su Comportamiento, porque me toman por una de esos Señores dados a revelar súbitamente qué está pasando por sus Mentes, si me entiende lo que le quiero decir. Pero si me tomé alguna Confianza con ellas no fue porque estuviera enamorado de alguna de las dos, sino porque esperaba que me trataran con la agradable Libertad e Indiferencia con que tratan al resto del Mundo, en lugar de limitarse a brindar entre sí; ansiaba que de cuando en cuando miraran con agrado a éste,

-----SEÑOR,
----------Su humilde Servidor
.

Sr. ESPECTADOR,

-----Soy un joven Caballero, y considero como una Señal de Buena Educación sacarme el Sombrero cuando observo algo particularmente encantador en una Mujer, ya sea que la conozca o no. Me esmero en no conferir a mis Modales nada risible o condescendiente, y me cuido de no obtener el Saludo de una Mujer mediante Engaños como el Humor o las Bromas; y sin embargo, a excepción de las Damas que conozco, todas tienen por Regla considerar este Rasgo de Buena Educación, por el cual rindo Homenaje a su supuesto Mérito, como si fuera una Impertinencia o un Atrevimiento que está bien visto aceptar para luego descartar. Quisiera, Señor, que solucionara todo este Asunto del Saludo; y le ruego que me instruya en la manera de resistir este súbito Impulso que tengo de mostrarme educado ante quienes exhalan la Idea de tener Méritos; o bien dígales a estas Criaturas cómo deben comportarse en Respuesta a la Estima que tengo por ellas. Mis Asuntos son tales, que su Decisión será un gran Favor para mí, siquiera para ahorrarme las Expensas innecesarias en que incurro por gastar mis Sombreros tan rápidamente como lo hago en la actualidad. Hay quienes sí me conocen, pero no se dignan saludarme ni con las más leve Reverencia.

-----Soy,
----------SEÑOR,
---------------Suyo
,
--------------------T.D.

T.



Sábado, 10 de Noviembre de 1711


Vix ea nostra voco.- Ov., Met. xiii, 141.

A ésta apenas puedo llamarla nuestra.


-----No hay más que unos pocos Hombres, que no ambicionen distinguirse en la Nación o País en que viven, y ganar la consideración entre aquellos con quienes tratan. Hay un tipo de Magnificencia y Respeto, que la Parte más ordinaria e insignificante de la Humanidad se esfuerza por procurar en el pequeño Círculo de sus Amigos y Conocidos. El más pobre de los Operarios, o aún el Hombre que vive a costa de las Limosnas corrientes, se consigue su Grupo de Admiradores y se deleita en la Superioridad de que goza sobra aquellos que están en algún Aspecto por debajo de ellos. Creo que esta Ambición, que es natural en el Alma del Hombre, me parece que puede experimentar un muy feliz giro; y de ser correctamente encaminada, puede contribuir tanto al Beneficio de una Persona, como al que comúnmente afecta a su Intranquilidad y Desasosiego.
-----Por lo tanto he de reunir algunos pensamientos sobre este Tema, que no he encontrado en otros Escritores: y los presentaré tal y como me ocurrieron, sin tomarme el Trabajo de Conectarlas o Metodizarlas.
-----Toda la Superioridad y la Preeminencia que un Hombre puede tener sobre otro puede reducirse a la Noción de Excelencia, la cual, considerada en general, no es otra que la de la Fortuna, del Cuerpo o de la Mente. La primera es la que consiste en el Nacimiento, el Título o las Riquezas, y es la más ajena a nuestra Naturaleza, y la que menos podemos considerar como propia o como alguna de los tres Tipos de Excelencia. En cuanto a la del Cuerpo, la Calidad surge de la Salud, la Fuerza o la Belleza, que están más cerca de nosotros y son más una Parte nuestra que las anteriores. La Excelencia, en lo que toca a la Mente, tiene su Origen en el Conocimiento o la Virtud, y es la más esencial a nosotros, y la más íntimamente unida a nosotros respecto de las otras dos.
-----La Excelencia de la Fortuna, a pesar de que un Hombre tiene menos Razón de valorarse a sí mismo en base a ella que por las del Cuerpo o la Mente, es de todos modos el tipo de Excelencia que nos vuelve la Figura más brillante ante los Ojos del Mundo.
-----Como la Virtud es la más razonable y genuina Fuente de Honor, generalmente encontramos en los Títulos un Remedo de algún Mérito particular que debe recomendar a los Hombres el dirigirse a las altas Posiciones que ellos poseen. Al Papa se le atribuye la Santidad; la Majestad, a los Reyes; la Serenidad o Suavidad de Temperamento, a los Príncipes; la Excelencia o la Perfección, a los Embajadores; la Gracia, a los Arzobispos; el Honor, a los Nobles; el Señorío o el Comportamiento Venerable, a los Magistrados; y la Reverencia, que es del mismo Peso que la anterior, al Clero inferior.
-----En los Fundadores de grandes Familias, tales Atributos de Honor se corresponden generalmente con las Virtudes de las Personas a quienes son aplicados; pero en los Descendientes, aquellos son muy a menudo las Marcas más bien de Pompa que de Mérito. El Sello y la Denominación aún continúan, pero el Valor Intrínseco con frecuencia se ha perdido.
-----El Lecho de Muerte muestra el Vacío de los Títulos a la Luz verdadera. Un pobre y desanimado Pecador yace temblando bajo los Temores por el Estado en el que está entrando, y un grave Sirviente le pregunta cómo le va a su Santidad. Otro escucha que lo llaman por el Título de Alteza o Excelencia, mientras yace en tan viles Circunstancias de Mortalidad como son las de la Desgracia de la Naturaleza Humana. Los Títulos en ese momento parecen más Insultos o Burlas que Respeto.
-----La Verdad de esto es que los Honores en este Mundo no están sometidos a ninguna Regulación; la verdadera Excelencia es descuidada, la Virtud es oprimida, y el Vicio resulta triunfante. El último Día rectificará este Desorden, y asignará a cada uno un Lugar apropiado a la Dignidad de este carácter; entonces se ajustarán los Rangos y la Prioridad se corregirá.
-----Me parece que deberíamos tener la Ambición, si no de anticiparnos al otro Mundo, al menos de preservar nuestro Lugar en él, y eclipsar aquí a nuestros Inferiores en Virtud, para que ellos no puedan ser puestos por encima nuestro en una Posición que sirve para Establecer una Distinción para la Eternidad.
-----En las Escrituras los Hombres son llamados Forasteros y Pasajeros por esta Tierra, y la Vida una Peregrinación. Varios Autores Paganos, así como Cristianos, han representado al Mundo, bajo el mismo tipo de Metáfora, como una Posada, cuyo sólo fin es brindarnos Alojamiento en éste nuestro Tránsito. Es por lo tanto muy absurdo pensar en preparar nuestro Descanso antes de llegar al Final de nuestro Viaje, y no ocuparnos de la Recepción que allí hemos de encontrar, en lugar de fijar nuestros Pensamientos en las pequeñas Conveniencias y Ventajas que disfrutamos uno sobre otros en el camino hacia él.
-----Epicteto hace uso de otro tipo de Alusión, que es muy hermosa y maravillosamente apropiada para inclinarnos a estar satisfechos con el Lugar en que la Providencia nos ha puesto. Estamos aquí, dice, como en un Teatro, donde cada uno tiene un Papel asignado. El gran Deber que recae sobre el Hombre es realizar su Papel a la Perfección. De hecho, podemos decir que nuestro Papel no nos sienta, y que podríamos representar mejor otro. Pero esto (dice el Filósofo) no es Asunto nuestro. Todo lo que nos concierne es distinguirnos en el Papel que se nos ha dado. Si éste no es el apropiado, la Falta no es nuestra, sino de aquél que ha distribuido los Papeles y que es el gran Director del Drama.
-----El Papel que representó este mismo Filósofo no fue más que uno bastante mediocre, porque vivió y murió siendo Esclavo. Su Motivo de Contento en este Particular, recibe un Refuerzo muy importante de la Consideración mencionada antes, si recordamos que nuestro Papel en el otro Mundo será un nuevo reparto, y que la Humanidad estará allí alineada en diferentes Posiciones de Superioridad y Preeminencia, de acuerdo a si aquí se han destacado o no en la Virtud, y si han representado en los varios Puestos de la Vida los Deberes que les han correspondido.
-----Hay muchos Pasajes hermosos en el Librito Apócrifo titulado La Sabiduría de Salomón, que sirven para alejarse de la Vanidad del Honor y de ese tipo de Cultos pasajeros que gozan de una Reputación enorme entre los Hombres, y también para confortar a aquellos que no están en Posesión de los mismos. El Libro expresa en Términos cálidos y nobles la Elevación del Hombre bueno en el otro Mundo, y la enorme Sorpresa que ésta producirá entre aquellos que son sus Superiores. “Entonces el Hombre recto se yergue con gran Audacia ante el Rostro de aquél que lo ha afligido, y no dará Cuenta alguna de sus Obras. Cuando ellos lo vean, los perturbarán horribles Temores, y serán sorprendidos por la Extrañeza de su salvación, tan por encima de sus propias expectativas. Y arrepintiéndose y gimiendo por la Angustia de su Espíritu, se dirán para sus adentros: Éste es aquél que fue objeto de nuestro Escarnio, y un Proverbio de Reproche. Nosotros, infames, lo consideramos un Loco, y pensamos que su Fin carecería de Honor. ¡Ahora él se cuenta entre los Hijos de Dios, y su Destino está entre los Santos!”
-----Si el Lector quisiera ver la Descripción de una Vida que ha pasado en la Vanidad y entre las Sombras de la Pompa y la Grandeza, podría verla delicadamente trazada en el mismo Lugar. Entretanto, desde que es necesario en la presente Constitución de las cosas, ese Orden y esa Distinción deberían conservarse en el Mundo, y deberíamos estar contentos si aquellos que disfrutan las Posiciones superiores en él se esforzaran por sobrepasar a los otros en la Virtud, tanto como en el Rango, y por su Humanidad y Condescendencia hacer su Superioridad fluida y aceptable para aquellos que están por debajo suyo: y si, por el contrario, aquellos que están en Posiciones inferiores en la Vida, considerasen cómo podrían mejorar sus Condiciones en la otra Vida, y mediante una Deferencia y Sumisión justas hacia sus Superiores, los hicieran felices con aquella Adoración de que la Providencia los ha dotado para distinguirlos.

C.



Jueves, 8 de Noviembre, 1711.

--Tunc faemina simplex,
Et partier toto repetitur clamor ab antro.--Juv. Sat. 6

Hoy distraeré a mi Lector con Cartas de Corresponsales. La primera contiene la Descripción de un Club del que no puedo saber si es real o imaginario; sin embargo me atrevo a arriesgar que la Escritora, quien quiera que sea, ha dado Forma a una suerte de Orgía Nocturna, fruto de su propia Fantasía: Si se lleva adelante lo que consigna o no, su Carta puede conducir al Mejoramiento de aquellas Personas allí representadas y cuyos Caracteres son ya frecuentes en el Mundo.

Sr. Espectador,
-----En algunos de sus primeros Papeles agradó usted al Público con divertidos Relatos sobre numerosos Clubes y Agrupaciones nocturnas; peso a eso, pertenezco a una Sociedad que ha escapado totalmente de su Óptica, me refiero al Club de Juguetonas. Cada una toma un Carro Hackney y nos reunimos una vez a la Semana en una extensa Habitación a lo alto, que alquilamos por el Año con este Propósito; nuestro Casero y su Familia, que son Gente tranquila, constantemente arguyen estar afuera en nuestras Noches de Club. Apenas nos juntamos dejamos de lado todo el Decoro y la Reserva con las que nuestro Sexo se ve obligada a disfrazarse en los Espacios Públicos. No estoy en Condiciones de poder expresar el Placer que experimentamos desde las Diez de la Noche hasta las Cuatro de la Mañana al comportarnos como lo hacen ustedes, los Hombres, en sus vidas, primitivamente. Cuando nuestro Juego da Inicio, la Habitación inmediatamente se llena de Abanicos rotos, de Faldas rasgadas, Orejeras de Sombreros, Volados, Grogueras, Ligas y Delantales de Trabajo. He omitido decirle antes que además de los Coches en los que viajamos, llevamos con nosotras uno siempre vacío para cargarnos a nuestro Hombre Muerto, nombre que le damos a todos esos Restos y Harapos con los cuales colmamos el Cuarto y que luego recogemos en Bultos y ubicamos en el antedicho Coche. No es poca Diversión reunirnos la Noche siguiente en la Habitación de alguno de los Miembros, donde cada una debe recuperar lo que le perteneciera de este confuso Bulto de Telas, Cosas, Lazos y Cintos.
-----Hasta ahora he dado Cuenta de nuestra Diversión en una Noche de Club normal; por ello, debo poner en su Conocimiento que una vez al mes demolemos a un Puritana, esto es, hacemos que nos acompañe a alguna Criatura torcida y formal, y la despojamos de su Anillo en un Instante. Nuestra Puritana del Mes último estaba tan armada y robustecida de Tela de Ballena y Vestidos de Ciervo que debimos esforzarnos seriamente para abordarla, sin embargo se hubiera usted reído hasta morir de haber visto cómo quedó esa Cosa tan sobria y rara cuando fue liberada de sus Estreñimientos. En suma, Señor, es imposible trasmitirle una verdadera Impresión de nuestra Gimnasia, a menos que guste usted acompañarnos una Noche; aunque va en contra de las Reglas de Nuestra Sociedad admitir a Visitantes Masculinos, depositamos tanta Confianza en su Silencio y Taciturnidad, que fue acordado por todo el Club, en nuestra última Reunión, darle un Permiso por una Noche como Especatdor,
--------------------------------------------------------Soy,
-----------------------------------------------------------Su Humilde Sirvienta,
------------------------------------------------------------------Kitty Termagant.

P.D. Demoleremos a una Puritana este Jueves.

Si bien agradezco a Kitty su amable Ofrecimiento, al momento no tengo Intenciones de aventurarme junto a ella y sus juguetonas Compañeras. Me vería como un segundo Claudio filtrándose en el Misterioso Rito de Bona Dea y sufriría la Demolición tanto como la Puritana.
La siguiente Carta llega de un Caballero, cuyo Gusto encuentro demasiado delicado para resistir el mínimo Acercamiento al Jugueteo. De aquí en adelante, tal vez desarrolle la Pista que me suministra y la convierta en un Tema para un Spectator entero; mientras tanto, mejor tomarla tal como viene, formulada con sus propias Palabras.

Sr. Espectador,
-----Para mi Desgracia, estoy enamorada de una Criatura que a diario comete Error tras Error, y que a pesar que me propinan la mayor de las Incomodidades, me veo en Problemas a la hora de reprobarlos, o incluso, de ponerlos en evidencia. Ella es bonita, viste bien, es adinerada y tiene buen Humor; pero, o la rechaza de Cuajo o no tiene siquiera Noción de aquello que la Gente Educada ha dado en llamar Delicadeza. El otro Día, luego de retornar de una Caminata se arrojó sobre una Silla y exclamó frente a una Multitud que estaba empapada de Sudor. Me dijo esta Tarde que le dolía el Estómago; y ayer durante la Cena se quejó de que algo había quedado atorado entre sus Dientes. El último Verano le obsequié un Canasto de Frutas que engulló con tanta Avaricia, que a punto estuvo de convencerme de no verla nunca más. En definitiva, Señor, tiemblo cada vez que se dispone a hablar o a hacer algún Movimiento. Como no le importa el Consenso, si recibe estas Pistas, soy feliz; si no, temo hondamente que estas Cosas que hoy me sorprenden en el Comportamiento de una Señora, me resultarán insoportables en el de una Esposa.
-----------------------------Soy,
---------------------------------SEÑOR,
-----------------------------------------Suyo &c.


La próxima Carta viene de un Corresponsal a quien no puedo sino valorar profundamente por el Relato que hace de ella misma.

Sr. Espectador,
------He llegado felizamente a un Estado de Serenidad, que pocas personan envidian, me refiero al de una vieja Criada; de este modo, hallándome totalmente ajena a ese Menjunje de Estupideces al que nuestro Sexo accede a través de la Afición que le tiene a su Persona, leo sus Burlas sin Provocación alguna. Puedo decir con Hamlet,

Man delights not me,
Nor Woman neither.


Por ello, Estimado, como usted no tiene Reservas con su propio Sexo, no tema reprobar lo que es ridículo en el nuestro; hágalo y usted complacerá al menos a una Mujer, a
-------------------------------Su humilde Servidora,
-----------------------------------------Sussanah Frost.

Sr. Espectador,
-----Soy la Esposa de una Clérigo y no puedo evitar pensar que en su Décima o en la Cracterización número Diez de la Mujer usted se refirió a mi Persona; por lo tanto no tengo ninguna Queja por las otras Nueve Caracterizaciones.
-----------------Vuestra humilde Servidora,
--------------------------------------------A.B.
X.



"Como me ocupo con frecuencia de la Teoría de la Humanidad, no pude dejar de reflexionar [...] y quizá, junto con mi Amigo Tácito, me entregué a ciertas Observaciones demasiado elevadas para la Ocasión; o bien expliqué este Favor general mediante Causas que no tenían nada que ver con el caso." (Spectator, 202)



Lunes, 5 de Noviembre de 1711


Perierunt tempora longi Servitii.- Juv. Sat. iii. 124.
A long dependence in an hour is lost. --Dryden

-----Hace un tiempo expuse ante el Mundo la triste Situación de aquella Sección de la Humanidad que se dedica al Comercio y que sufre la Falta de Puntualidad en los Tratos con sus Superiores; pero hay un Conjunto de Hombres que merece mucho más ser el Objeto de nuestra Compasión: se trata de los Dependientes, a quienes los Grandes Hombres se complacen en tomar bajo su Protección en calidad de Sirvientes dignos de compartir su Amistad y su Favor. Sin duda, tanto por el Homenaje que se acepta de ellos como por la Esperanza que se les ofrece, se convierten en una Especie de Acreedores; y puesto que tales Deudas son Deudas de Honor, deben, según la célebre Máxima, ser honradas en primer término.
-----Cuando hablo de Dependientes, no quiero dar a entender que me refiero a aquellos que no tienen ningún Valor propio, o que, sin que los llamen, se arriman a la Compañía de quienes los superan. Asimismo, cuando digo Patrones no me refiero a aquellos que no disponen de la Capacidad o la Obligación de asistir a sus Amigos; no, hablo en cambio de los Amos que tienen tanto el Poder como la Obligación, y de los que esperamos que honren sus Méritos y nuestras Expectativas.
-----La División entre Patrones y Clientes comprende, creo, a un Tercio de la Nación; entre ellos, la Falta de Mérito y de Valor real en el Cliente abarca aproximadamente a Noventa y Nueve de Cien; lo propio sucede con la Falta de Capacidad entre los Patrones. Sin embargo, debo decir esto: Quien quiera emplear el Tiempo y la Fortuna de otros para su propio Servicio, y no contemple recompensarles su Mérito, es tan injusto en su Trato como quien toma Bienes de un Comerciante sin Intención o Capacidad de Pago. De los pocos en la Clase que estimo apropiado considerar en estos menesteres, no hay dos de diez que logren dicho Cometido, pues conozco a un Hombre sensato que puso a su Hijo al servicio de un Herrero, aunque tenía una Oferta para que fuera bien recibido como Lacayo de un Hombre de Valía. Ni la Guerra produce tantos Inválidos como estos grandes Servicios; algunos Sirvientes pierden el Habla debido a su Malestar; otros, la Memoria; otros, el Sentido de sus Vidas; y rara vez veo a un Hombre profundamente insatisfecho, sin llegar a la conclusión de que ha debido estar al Servicio de algún Gran Hombre. He conocido a algunos que tuvieron durante los últimos veinte Años un buen Empleo, y nunca consiguieron sentir la Felicidad de que algo les entusiasmara.
-----Nada es tan común como que un Hombre que ha alcanzado cierto Nivel inmediatamente cambie la manera en que trata a todos sus Amigos; desde ese Momento se dirigirá a ellos como si fuera el Destino en persona. No les consultará, ni siquiera cuando se trate de Temas que les conciernen, pues es un Patrón que pertenece a una Especie superior a la de ellos, y de la cual no se puede esperar la libre Comunicación con los demás. Tal puede ser, quizá, la Condición en que los mantenga mientras detente su Cargo, y cuando su Mandato llegue a su Fin, volverán a ser tan íntimos con él como lo habían sido, y él se ofenderá gravemente si mantienen la Distancia que él mismo había ordenado cuando disfrutaba de su Esplendor. Uno pensaría que caer en dicho Comportamiento es lo propio de un Hombre que carece de toda Cortesía imaginable; pero quienes saben cómo funciona el Mundo lo han comprobado más de una vez. Con frecuencia, con un secreto Pesar, he oído al mismo Hombre que profesaba su Aversión por toda clase de Comportamiento pasivo, perder los Minutos, las Horas, los Días y los Años al Servicio inútil de uno que no tenía la menor Intención de convertirlo en su Amigo. Hay que tener muy en cuenta que los que gozan de la Grandeza tienen un Privilegio especial sobre el resto del Mundo: son lentos para dejarse impresionar por la Amabilidad, y rápidos para ofenderse. La Elevación por encima del resto de la Humanidad hace que los Hombres (excepto los dotados de Grandes Mentes) pierdan la Cabeza, de tal modo que no puedan ver lo que acaban de hacer apenas un momento antes; y así desprecian a sus viejos Amigos, y se esfuerzan por extender sus Intereses a otros Impostores. Por estos medios sucede a menudo que, cuando nos enteramos de cómo hemos perdido el Empleo, hallaremos que quien nos reemplaza nunca había soñado con obtenerlo; pero ciertamente él no estará asombrado, y quizá haya peticionado para recibirlo. En tales Ocasiones, uno puede ponerse de mal Humor; y cuando esto pasa, toda la Humanidad caerá con el Patrón, y uno se convertirá en un Malhumorado intratable que no puede evitar enojarse por este Desengaño: Mas no importa si uno se ofende o no ante el Agravio, pues lo tratarán de la misma Manera, al igual que las Madres que azotan a sus Niños hasta que les arrancan un Llanto, y luego los azotan porque lloran.
-----Hay sólo dos Maneras de llevar a cabo algo con Gente importante, y consisten en hacerse uno considerable o agradable: La primera no se consigue sino hallando una Manera de vivir sin dicha Gente, o bien escondiendo la aspiración a acercárseles; la segunda sólo se alcanza granjeándose su Gusto y sus Placeres: Tal es, de todos los Empleos del Mundo, el más servil, excepto si sucede de acuerdo con la propia Inclinación natural. Pues resultar agradable a otro, especialmente si ese otro está por encima, significa ya no poseer los Atributos y los Logros que hacen a un Hombre agradable por sí mismo, sino aquellos que lo hacen agradable con respecto a otro. Una Imitación de sus Fallas, o la Capitulación a la Conformidad, cuando no el Servilismo a sus Vicios, se convertirá en la Medida de su Conducta.
-----Si sobreviene esa Situación, el Estado antinatural en que vive un Hombre llega a su fin cuando a su Patrón le plazca; y entonces se le objetará su Culpa y su Condescendencia, aunque el Hombre que lo rechace por sus Vicios no sólo haya sido su Socio sino también su Tentador. Así, el Cliente (al igual que una Muchachita que ha perdido la Inocencia que la hacía encantadora) no sólo ha perdido el Tiempo, sino también la Virtud que podría haberlo hecho capaz de ofenderse ante el Daño que le han hecho.
-----Sería interminable enumerar los Trucos que uno tiene para alejar a aquellos que tienen menos Poder para servirlo; el Arte de disculparse por este inexplicable Accidente en el propio Comportamiento, que hace que alguien (que, quizá, nunca ha oído de uno) se oponga a nuestro Avance; y si uno cuenta con alguna Cualidad por encima de la norma, lo halagarán con un Suspiro, a los efectos de que no es Sorpresa que sirvan con tal delicadeza a un Hombre con ese Talento, y cosas por el estilo.
-----Luego de este largo Tratado, todavía me falta agregar la más divertida Insolencia de todas, y que he visto una o dos veces: A saber, Que cuando un desdichado Granuja ha desperdiciado un Tercio de su Vida en el Servicio sin obtener ganancia, está terriblemente mal visto que se retire, y que decida emplear el tiempo restante para sí mismo.
-----Cuando consideramos estas Cuestiones, y reflexionamos sobre la honesta Naturaleza de tantos (de las cuales todos aquellos que se dedican a Observar lo que pasa habrán tomado nota), que se han descarriado en todo tipo de Aplicaciones, la Escena resultante es en extremo melancólica; por lo tanto, me reservaré otra Oportunidad para discurrir acerca de los buenos Patrones, y para distinguir a aquellos que han cumplido su Deber hacia quienes estaban a su Servicio, y que no podían arreglárselas sin su Favor. Los Patrones valiosos son como los Ángeles Guardianes de Platón, que siempre están procurando el Bien de sus Protegidos; mas los Patrones negligentes son como los Dioses de Epicuro, a quienes les gusta recostarse sobre las Nubes y, en lugar de echar Bendiciones, arrojan Tormentas y Tempestades sobre las Cabezas de aquellos que les ofrecen Incienso.


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