Lunes, 31 de diciembre de 1711


Nulla venenato Littera mista Joco est.- Ovid., Trist. ii., 566.
My paper flows from no satiric vein,
Contains no poison, and conveys no pain.


-----Me siento abrumado por la Deuda para con el Público en virtud de su amable Aceptación del Ensayo que los visita cada Mañana, y que no tiene ninguno de los Condimentos que recomiendan en tantos Escritos que están de Moda entre nosotros.
-----Dado que, por un lado, mi Ensayo no contiene ni una Palabra acerca de las Noticias, ni Reflexiones sobre Política, ni una Pizca de Partidismo; por otro lado, tampoco tiene el Toque Infiel de Moda, o Ideas obscenas, Sátiras sobre el Sacerdocio, el Matrimonio u otros Tópicos populares de Ridículo; ni Escándalos privados, ni cualquier otra Cosa que pudiera tender a la Difamación de Personas, Familias o Sociedades particulares.
-----Cualquiera de los Temas mencionados podría vender hasta un Ensayo mediocre, si pensara yo en gratificar al Público con Métodos tan mezquinos y vulgares. No obstante, aun cuando he rechazado todo lo que tuviera sabor Partisano, inexacto o inmoral, y todo lo que podría crear Malestar en las Mentes de Personas particulares, descubro que la Demanda de mis Ensayos se ha incrementado Mes a Mes, desde su primer Aparición en el Mundo. Ello quizá no refleja tanto mi Honor como el de mis Lectores, quienes le conceden a mis Discursos sobre la Virtud y la Moralidad una Atención tanto mayor que la que yo habría esperado, o mejor dicho ansiado.
-----Cuando me alejé de ese gran Cuerpo de Escritores que emplean su Ingenio y sus Medios en propagar el Vicio y la falta de Religión, no tuve dudas de que me tratarían como a un amable pero extraño Muchacho que se figura capaz de parecer singular en su Modo de Escritura: Pero la Recepción general que he encontrado me convence de que el Mundo no está tan corrompido como solemos imaginar; y si aquellos Hombres de Medios que han sido empleados en viciar nuestra Época se propusieran rectificarse y enmendarlo, no habría hecho falta que sacrificaran su Sensatez ni su Virtud a la Fama y la Reputación. Ningún Hombre está tan sumido en el Vicio y la Ignorancia como para que no quede en él una Semilla de Bondad y Conocimiento; la cual le provocará Deleite ante las Reflexiones y Especulaciones que tienen la Capacidad de mejorar la Mente y reformar al Corazón.
-----Ya he mostrado en un Ensayo anterior con cuánto Cuidado he evitado todo Pensamiento inexacto, obsceno o inmoral; y creo que mi Lector me apreciaría más si supiera que escribo de tal manera que nada se pueda interpretar como un Ataque a Personas particulares. Por esta Razón, cuando delineo un Personaje con alguna Falla, considero a todas las Personas que las Malas Intenciones de este Mundo podrían llegar a sobreentender a partir de mi Descripción, y tomo recaudos para añadir una Pizca de alguna Circunstancia particular que prevenga tales excesos maliciosos de Interpretación. Si escribo algo sobre un Negro, repaso en mi Mente a todas las Personas eminentes en esta Nación que tengan esa Tez: Cuando ubico un Nombre imaginario en la Cabeza de un Personaje, examino cada Sílaba y Letra, para que no tenga ningún Parecido con alguno real. Bien sé cuál es la Estima que cada Hombre tiene de su propia Reputación, y cuán doloroso es verla expuesta a la Burla y el Jolgorio del Público, y por lo tanto me precio de no distraer a mi Lector a Expensas de un Hombre particular.
-----Así como me he mostrado sensible a la Reputación de toda Persona, también he sido más escrupuloso que de ordinario en cuanto a evitar las Ofensas hacia aquellos que aparecen en las Esferas más altas de la Vida. A mí no me divierte un pedazo de Cartón al que le pintan el Semblante de un Personaje Público; por tal Razón nunca he siquiera visto de reojo la recientemente preparada Procesión de Su Santidad y su Séquito, a pesar de que me habría provisto de Tema para muchas risueñas Especulaciones. Entre las Ventajas que el Público puede obtener de este Ensayo, no es la menor de ellas que aparta las Mentes de los Hombres de las Amarguras Partisanas, y les brinda Temas de Conversación sobre los que pueden discurrir sin Favores ni Pasiones. Tal dicen que fue el primer Propósito de aquellos Caballeros que pusieron Pie en la Sociedad Real; y tuvo en aquel entonces un muy buen Efecto, pues condujo hacia las Disquisiciones sobre el Conocimiento natural a muchos de los más grandes Genios de la Época, quienes, si se hubieran dedicado a la Política con los mismos Medios y la misma Aplicación, podrían haber dejado en Llamas a la Nación. La Bomba Hidráulica, el Barómetro, el Cuadrante y otras Invenciones por el estilo les fueron encomendados a aquellos Espíritus alborotados, como las Tinas y los Barriles se le arrojan a una Ballena, para que deje a la Nave navegar en Paz, mientras ellas se divierte con esos inocentes Juguetes.
-----He sido tan meticuloso en este Particular de no herir la Reputación de ningún Hombre, que incluso he evitado mencionar a aquellos Autores cuyo Nombre no se puede separar del Honor. Confieso que ello ha sido una gran Muestra de Abnegación: Pues como al Público nada le deleita más que ver ridiculizado a algún Escritor Eminente, no hay nada de más fácil Ejecución para un Hombre cuyo Talento ordinario se reduce a poner a otros en Ridículo. Uno puede despertar la Risa durante todo un Cuatrimestre burlándose de una Persona que ha publicado apenas unos cuantos Volúmenes; Razón por la cual me asombra que quienes tanto se han opuesto a este Diario se hayan aprovechado tan poco de él. Las Críticas que hasta ahora hemos publicado fueron compuestas con la Intención de descubrir la Belleza y la Excelencia en los Escritores de nuestro Tiempo, más que para publicar sus Faltas e Imperfecciones. Entretanto, me harían un gran Favor mis Detractores solapados si lanzaran todos sus Golpes Bajos, como para darme el Pretexto de examinar sus Ejecuciones con un Ojo imparcial: Tampoco consideraré como una Falta de Caridad la Crítica hacia el Autor, en tanto no afecte a la Persona.
-----Mientras tanto, hasta que me provoquen para que cometa tales Hostilidades, me propongo hacer Justicia, de tanto en tanto, a aquellos que se han distinguido en Áreas más corteses del Aprendizaje, y señalaré aquellas Bellezas en sus Trabajos que hayan escapado a la Observación de los demás.
-----Ya que el primer Lugar entre los Poetas Ingleses le corresponde a Milton, y que he sacado más Citas de él que de ningún otro, me dispongo a comenzar una Crítica regular de su Paraíso Perdido, que publicaré todos los Sábados, hasta que haya expuesto todos mis Pensamientos acerca del Poema. No pretendo, sin embargo, imponer a los demás mis Juicios particulares sobre el Autor, sino meramente presentar mis Opiniones privadas. La Crítica abarca grandes Áreas, y cada Maestro de un Arte tiene sus Pasajes favoritos de un Autor, que no impresionan por igual a los mejores Jueces. Será suficiente para mí si descubro muchas Bellezas o Imperfecciones que otros han pasado por alto, y me daré por satisfecho si alguno de nuestros eminentes Escritores publica sus Descubrimientos sobre el mismo Tema. En suma, quisiera que se comprenda que siempre escribiré mis Ensayos Críticos siguiendo el Espíritu que Horacio ha expresado en sus famosos Líneas:

Si quid novisti rectius istis,
Candidus imperti; si non, his utere mecum.

'If you have made any better Remarks of your own, communicate them with Candour; if not, make use of these present you with.'


C.



Sábado, 29 de Diciembre de 1711


Γαμος γαρ ανφρωποισιν ευκταιον κακον.- Frag. vet. Poet., Menander, Monostichoi, 102.

Wedlock's an ill men eagerly embrace.

-----Mi Padre, a quién mencioné en mi primera Especulación, y a quien siempre debo nombrar con Honor y Gratitud, me habló muchas veces sobre el Tema del Matrimonio. En la Época de mi mocedad me hallaba consagrado, en parte por Consejo suyo, y en parte debido a mis propias Inclinaciones, a hacerle la Corte a un Persona de una gran Belleza, y que ante mis primeras Aproximaciones parecía no sentir ninguna Aversión hacia mí; pero como mi natural Taciturnidad me impedía mostrar mis mejores Cualidades, ella comenzó gradualmente a verme como un Tipo torpe, y resolviendo considerar el Mérito más que cualquier otra Cosa en la Persona que realizara la Solicitud de su Mano, se casó con un Capitán de Dragones que terminó siendo reclutado para marchar a una Campaña.
-----Este Accidente desafortunado me provocó una Aversión respecto de esos Tipos bonitos desde entonces, y me desalentó de probar Suerte con el Bello Sexo. Las Observaciones que hice en esta Conjetura, y los repetidos Concejos que recibí en esa Época del buen Anciano antes mencionado, han producido el siguiente Ensayo sobre el Amor y el Matrimonio.
-----La Parte más agradable de la Vida de un Hombre es generalmente aquella que pasa de Cortejo, siempre que su Pasión sea sincera, y la Persona amada sea discreta. El Amor, el Deseo, la Esperanza, todos los Impulsos del Alma se dirigen a su Prosecución.
-----Es más común para un Hombre artero que no está enamorado, persuadir a Su Señora de que siente gran Pasión por ella, y triunfar en su Busca, que para uno que ama con la mayor de las Violencias. El verdadero Amor padece diez mil Pesares, Impaciencias y Resentimientos, que vuelven a un Hombre desagradable a los Ojos de la Persona cuyo Afecto solicita: además de que arruina su Figura, le da Temores, Recelos y Pobreza de Espíritu, y a menudo lo hace parecer ridículo en aquellas cosas que quiere resaltar de sí mismo.
-----Los Matrimonios que más desbordan Amor y Constancia son aquellos que fueron precedidos por un largo Cortejo. La Pasión debe echar Raíces y cosechar Fortalezas antes de que el Matrimonio se injerte en ella. Un largo Curso de Esperanzas y Expectativas fija la Idea en nuestras Mentes, y nos habitúa al Cariño por la Persona amada.
-----No hay nada de mayor Importancia para nosotros que las buenas Cualidades de la Persona con quien nos uniremos de por Vida; no sólo hace nuestro Momento presente feliz, sino que a menudo determina nuestra Felicidad para toda la Eternidad. Donde la Elección es dejada a los Amigos, el Punto principal bajo Consideración es el Patrimonio: donde las Parejas eligen por sí mismas, sus Pensamientos se dirigen más hacia la Persona. Ambos tienen sus Razones. Los primeros procurarán muchas Conveniencias y Placeres de la Vida para la Pareja cuyos Intereses defienden; y al mismo tiempo ellos esperan que la Riqueza de su Amigo se vuelva hacia su propio Crédito y Beneficio. Los otros están preparando para sí un Regocijo perpetuo. Una buena Persona no sólo se enamora sino que continúa amando, y alimenta un Placer y una Complacencia secretos en el Observador, cuando los primeros Calores del Deseo se han extinguido. Este Amor da a la Esposa o al Marido Aliento tanto entre Amigos como Extraños, y generalmente llena a la Familia de una saludable y hermosa Estirpe de Niños.
-----Yo preferiría a una Mujer que fuese agradable a mis propios Ojos y que no fuese monstruosa ante los del Mundo, a una Belleza Célebre. Si te casas con una que se destaca por su hermosura, debes sentir una Pasión violenta por ella, o no tienes el Gusto apropiado para apreciar sus Encantos; y si sientes esa Pasión por ella, estarás en condiciones pero serás acosado por Temores y Celos.
-----La Bondad y la Serenidad de Temperamento te proporcionarán una Compañía tranquila de por Vida; la Virtud y el buen Juicio, un Amigo agradable; el Amor y la Constancia, una buena Esposa o un buen Marido. Por cada Persona con todos estos Logros que conocemos, encontramos cien sin ninguno de ellos. El Mundo, no obstante, está más concentrado en Séquitos y Carruajes, y en las Partes ostentosas de la Vida; amamos más para deslumbrar a la Multitud, que para tener en cuenta nuestros propios Intereses, y, como ya he observado en otro lado, una de las Pasiones más inexplicables de la Naturaleza humana es que hacemos nuestro mayor Esfuerzo por parecer tranquilos y felices ante los otros, antes que hacer lo necesario para serlo en verdad. De todas las Disparidades que en el Humor representan a los más infelices Matrimonios, pocas entran en nuestros Pensamientos en el momento de contraer ese Lazo. Varios que en este Respecto están unidos de modo desparejo, y que no hallan sosiego en sus Vidas con una Persona de un Carácter particular, podrían haber estado satisfechos y felices con una Persona opuesta a ellos, sin importar que sean acaso igualmente virtuosos y elogiables en su Tipo.
-----Antes del Matrimonio no podemos ser demasiado inquisitivos y discernir en las Faltas de una persona amada, ni después del mismo hacer la vista gorda y ser superficiales. No importa cuán perfecta y distinguida te parezca una Persona a la Distancia, siempre encontrarás muchas Manchas e Imperfecciones en su Humor al tener un Conocimiento más íntimo, que antes nunca habrías descubierto o sospechado. Es aquí por lo tanto donde la Discreción y la Bondad muestran su Fortaleza; la primera impedirá que tus Pensamientos permanezcan en lo que es desagradable, la otra elevará en ti todas las Ternuras de la Compasión y la Humanidad, y gradualmente suavizará aquellas mismas Imperfecciones hasta volverlas Bellezas.
-----El Matrimonio alarga el Cuadro de nuestras Felicidades y Miserias. Un Matrimonio por Amor es grato; un Matrimonio por Interés es cómodo; y un Matrimonio en el que se combinan ambas, feliz. Un Matrimonio feliz contiene en sí todos los Placeres, los Gozos del Juicio y la Razón, y ciertamente, todas las Dulzuras de la Vida. Nada constituye una Marca mayor de una Época degenerada y viciosa que el común Ridículo que transcurre en este Período de la Vida. Es, por cierto, sólo feliz para aquellos que pueden mirar con Desdén y Negligencia las Impiedades de la Época, y pisar a un tiempo los Caminos de la Vida en un constante y uniforme Curso de Virtud.



Lunes, 24 de diciembre de 1711


φήμη γάρ τε κακὴ πέλεται, κούφη μὲν ἀεῖραι
ῥεῖα μάλ', ἀργαλέη δὲ φέρειν - Hesíodo Los Trabajos y los Días, 761-2.

Fame is an ill you may with ease obtain,
A sad oppression, to be borne with pain.


-----Hay muchas Pasiones y Temperamentos de la Mente que naturalmente nos disponen a despreciar y vilipendiar el Mérito del que se eleva en la Estima de la Humanidad. Todos aquellos que hicieron su Entrada en el Mundo con las mismas Ventajas, y que alguna vez se consideraron sus Iguales, tienden a pensar que sus propios Desatinos quedan mal parados frente a la Fama del Mérito de aquel; y por lo tanto no perderán Oportunidad de endilgarle todo tipo de Escándalos por alguna Acción del Pasado, o le restarán Valor a las Presentes, con tal de mantenerlo a su mismo Nivel. El mismo Tipo de Consideración con frecuencia despierta la Envidia de aquellos que alguna vez fueron sus Superiores, y que consideran denigrante para sus Méritos ver que se les adelanta y los rebasa en la Carrera hacia la Gloria; y entonces procurarán hundir su Reputación, para así preservar mejor la propia. Aquellos que alguna vez fueron sus Iguales lo envidian y difaman, porque ahora lo ven como alguien Superior; y aquellos que alguna vez fueron sus Superiores lo hacen porque ahora lo ven como un Igual.
-----Más aun, el Hombre cuya Reputación extraordinaria así lo eleva y lo hace notorio ante la Observación de la Humanidad atrae sobre sí una Multitud de Ojos que inspeccionarán minuciosamente cada uno de sus Rincones; se ocuparán de escrutarlo desde todos los Ángulos, y no les gustará un ápice verlo bajo la peor y más desventajosa Luz. Muchos hay que disfrutan de contradecir los Reportes comunes de la Fama, y de divulgar en el Extranjero las Debilidades de un Personaje célebre. Tales sujetos publican sus mezquinos Descubrimientos con secreto Orgullo, y se aplauden a sí mismos por la Singularidad de su Juicio, que ha escarbado más profundamente que el de los demás y ha detectado lo que el resto del Mundo había pasado por alto, para encontrar una Falla en aquello que la Mayoría de la Humanidad admiraba. Otros hay que proclaman los Errores y Flaquezas del Gran Hombre con íntima Satisfacción y Complacencia, si resulta que ellos mismos no evidencian tales Errores y Flaquezas; pues mientras ponen al descubierto las Debilidades de otro, tácitamente apuntan al Elogio de sí mismos por carecer de dichas Faltas, y tienden a exaltarse con secreta Vanidad al verse superiores en algún Aspecto a alguien de sublime y celebrada Reputación. Es más, muy a menudo sucede que los más industriosos en publicar las Imperfecciones de una Reputación extraordinaria son aquellos que justamente son pasibles de la misma Censura en su propio Carácter, pues o bien ansían disculpar sus propios Defectos por la Autoridad de un Ejemplo tan respetable, o bien se dan a sí mismos un Aplauso imaginario por parecerse a la Persona de honrosa Reputación, aunque más no sea en los Aspectos más reprobables de la Personalidad. Si todos estos secretos Motivos de la Difamación fallan, entonces con frecuencia se verá que la vana Ostentación del Ingenio empujará a un Hombre a atacar a un Nombre establecido, y a sacrificarlo a la Burla y la Risa de aquellos que lo rodean. Ni Sátiras ni Libelos contra alguien del Montón lograrán granjearse la misma Recepción y Aprobación que los Lectores conceden a los Ataques que apuntan contra aquellas Personas cuyo Mérito las ubica en un Rango de Eminencia y les confiere una Figura más destacada sobre el resto de los Hombres. Tanto si pensamos que se requiere más Destreza para exponer al Ridículo a un Hombre cuyo Carácter parece un Tema tan inapropiado para ello, como si nos complace esa clase de Venganza implícita que consiste en ver caer, herido en su Reputación y reducido a nuestra propia Condición, a quien tanto se había elevado por encima de nosotros según los Reportes y las Opiniones de la Humanidad.
-----De esta manera vemos cuántos oscuros e intrincados Motivos hay para la Difamación y la Injuria, y cuántos Espías malintencionados hurgan en las Acciones de un Gran Hombre, quien no siempre es el mejor preparado para una Inspección tan meticulosa. Pues podemos observar que, en general, nuestra Admiración por un Hombre famoso disminuye cuanto más llegamos a conocerlo; y rara vez oímos la Descripción de una Persona renombrada sin un Catálogo de notorias Debilidades y Flaquezas. La Razón puede ser que, como cualquier pequeño Desliz en su Conducta es más evidente y fácil de observar que en otros Hombres, debido a que no encaja con el resto de su Personalidad, o porque es imposible que un Hombre atienda al mismo tiempo los Deberes más importantes de su Vida y mantenga una Mirada vigilante sobre todas las Circunstancias insignficantes de su Conducta y su Conversación; o porque, como ya hemos observado, el mismo Temperamento de la Mente que nos lleva a desear la Fama naturalmente nos arrastra a cometer el tipo de Deslices y Descuidos que no acechan a los Hombres de Disposición contraria.
-----Después de todo hay que confesar que los nobles y triunfantes Méritos a menudo brillan más que estas pequeñas Manchas y Mancillas en la Reputación; pero si por una equívoca Búsqueda de la Fama, o debido a la humana Debilidad, se da un Paso en falso en los más decisivos Asuntos de la Vida, el Esquema todo de los Proyectos ambiciosos se arruina y nos decepciona. La menor Mancha o Imperfección puede desteñirse y desaparecer en medio del Brillo que la rodea; pero cuando es la más profunda Naturaleza la que sufre el Desdoro, entonces echará una Sombra sobre todas las otras Bellezas, y opacará la Personalidad entera. ¿Cuán difícil es, por lo tanto, preservar un gran Nombre, cuando aquel que lo ha adquirido es tan repugnante a las pequeñas Debilidades y Flaquezas que gran Mal le hacen cuando son descubiertas, especialmente cuando se las proclama abiertamente y las enfatizan quienes alguna vez fueron sus Superiores o Iguales; y por el contrario, cuán difícil es para aquellos que procuran vanagloriarse de su Juicio o su Ingenio, y para aquellos que son culpables o inocentes de los mismos Deslices o Traspiés en su propia Conducta?
-----Pero si en los demás no existiera ninguna de estas Inclinaciones para censurar al Hombre famoso, ni éste fuera dado a la Mala Conducta, aun así no serían pocos los Problemas que enfrentaría para mantener la Honra de su Reputación en todo su Esplendor. Siempre habrá una noble Serie de Acciones a llevar a cabo para preservar la Fama en el Trajín de su Vida. Pues en cuanto se detenga, naturalmente su Renombre decaerá y languidecerá. La Admiración es una Pasión de corta vida, que inmediatamente se degrada cuando se familiariza con su Objeto, a menos que se la alimente con nuevos Descubrimientos, y se la mantenga viva mediante una perpetua Sucesión de Milagros que desfilen ante ella. Hasta las más grandes Acciones de una Persona de Renombre se llevarán a cabo en Condiciones desfavorables: Pues no importa cuán sorprendente o extraordinaria sean, no serán más que lo que se espera de él; por el contrario, si no dan la Talla de la Opinión que se tiene de él, aunque fueran capaces de elevar la Reputación de otro, para él serán un Perjuicio.
-----Uno pensaría que hay algo maravillosamente reconfortante en la Posesión de la Fama que, a pesar de todas estas denigrantes Consideraciones, puede alentar al Hombre a embarcarse en tan desesperada Persecución; no obstante, si consideramos la magra Felicidad que espera al gran Personaje, y la Multitud de Desasosiegos con las que el Deseo de Fama somete a la Mente ambiciosa, uno se sorprendería aun más de ver a tantos inquietos Candidatos en pos de la Gloria.
-----La Ambición provoca un Tumulto secreto en el Alma, inflama la Mente y apresura violentamente los Pensamientos: Consiste en la vacua Persecución de un Bien imaginario que no tiene en sí mismo el Poder de apaciguarla ni satisfacerla. La mayoría de las Cosas que ansiamos pueden aliviar los Antojos que se presentan en medio de nuestra Sensatez, y por un tiempo dejan descansar al Apetito: Mas la Fama es un Bien tan completamente ajeno a nuestra Naturaleza, que no tenemos Facultades en el Alma para adaptarnos a ella, ni Órgano alguno en el Cuerpo que en ella se deleite; es un Objeto de Deseo fuera de nuestras Posibilidades de Fruición. Ciertamente puede colmar la Mente por un tiempo con una especie de tenue Placer, pero es ese tipo de Placeres el que inquieta al hombre, lo incomoda, y constituye menos una Satisfacción de la actual Sed que una Excitación de nuevos Deseos, además de fijar nuevos Emprendimientos para el Alma. Pues ¿cuán pocos Hombres ambiciosos hay que tengan tanta Fama como deseaban, y cuya Sed no sea tan codiciosa, aun en la Cima de su Reputación, como lo era cuando se hizo conocido entre los Hombres eminentes? No hay ninguna Circunstancia en la Personalidad de César que me lo pinte mejor que ese Dicho que, según Cicerón, usaba con frecuencia en sus Conversaciones privadas: Que estaba Satisfecho con la Porción de Vida y de Fama que le había tocado, Se satis vel ad Naturam, vel ad Gloriam vixtisse. Muchos, por cierto, han abandonado sus Esfuerzos después de obtener la Fama, pero ello se ha debido a la Desilusión que resulta de alcanzarla, o bien a la Experiencia del escaso Placer que la acompaña, o bien a las maduras Reflexiones de la Vejez o a su natural Frialdad; mas rara vez se debe a la completa Satisfacción y Aquiescencia en su actual Disfrute.
-----La Fama no solo resulta poco satisfactoria en sí misma, sino que el Deseo de ella nos hace Presa de muchos Problemas accidentales de los que están libres quienes no la tienen en tan alta Estima. ¿Con cuánta frecuencia el Hombre ambicioso se muestra deprimido y decepcionado cuando no recibe la Alabanza que esperaba? Es más, ¿con cuánta frecuencia se siente avergonzado de las Alabanzas que recibe, si no lo elevan tan alto como él piensa que deberían hacerlo, lo cual rara vez hacen a menos que estén infladas por la Adulación, puesto que pocos Hombres tienen tan buena Opinión de nosotros como nosotros mismos? Mas si el Hombre ambicioso puede afligirse tanto por la Alabanza, ¿acaso será capaz de sobrellevar el Escándalo y la Difamación? Pues el mismo Temperamento de la Mente que lo lleva a desear la Fama lo lleva a odiar el Reproche. Cuanto más lo obnubilen las Alabanzas extraordinarias de los Hombres, tanto más lo deprimirá su Censura. ¡Cuán poca es la Felicidad, entonces, en el Hombre ambicioso que le entrega a cualquiera el Dominio sobre ella, y se somete de esta manera a Discursos justos o malintencionados, y le otorga el Poder a cualquier Lengua mezquina para provocarle un Arranque de Melancolía y para destruir su Descanso natural y el Reposo de su Mente! Especialmente si consideramos que el Mundo es más dado a censurar que a aplaudir; y el Hombre mismo, más lleno de Imperfecciones que de Virtudes.
-----Podemos ir más lejos y observar que dicho Hombre, en lugar de sentirse complacido por el Disfrute de la Fama, estará más afligido por su Pérdida. Pues aunque la Presencia de un Bien imaginario no puede hacernos felices, su Ausencia nos vuelve desdichados: Porque en el Disfrute de un Objeto sólo hallamos la Porción de Placer que es capaz de darnos, mientras que en la Pérdida nuestra Penano guarda Proporción con el Valor real que entraña, sino con el Valor que nuestro Antojo y nuestra Imaginación le asignan.
-----Así de insignificante es la Satisfacción que trae la Fama, y así de grandes las Incomodidades a las que nos somete. El Deseo de Fama agita Pensamientos inquietos en la Mente, y lejos de satisfacerse, se inflama ante la Presencia de la Cosa que desea. Disfrutar de la Fama brinda muy poco Placer, aunque la Pérdida o la Carencia de ella nos aflija y nos resulte muy hiriente; e incluso esta pequeña Felicidad es tan precaria, que depende enteramente de la Voluntad de los demás. No solo nos torturan los Reproches que nos hacen, sino que nos decepciona el Silencio de los Hombres cuando no lo esperamos, y hasta nos humillan sus Alabanzas.

C.



Sábado, 22 de Diciembre de 1711


Laudis amore tumes? sunt certa piacula, quae te
Ter pure lecto poterunt recreare libello
.- Hor., Epístolas, I. i. 36-37.

Know there are rimes, wich (fresh and fresh apply'd)
Will cure the arrant'st puppy of his pride.- Pope.


-----El Alma, considerada separadamente de sus Pasiones, es de una Naturaleza remisa y sedentaria, lenta en sus Resoluciones y lánguida en sus Ejecuciones. Por lo tanto la Utilidad de las Pasiones es el movilizarla y hacerla entrar en Acción, para despertar el Entendimiento, para fortalecer la Voluntad y para hacer al Hombre en su conjunto más vigoroso en la Prosecución de sus Designios. Como este es el Fin de las Pasiones en general, también lo es particularmente el de la Ambición, que empuja al Alma a Acciones que sirven para procurarle Honor y Reputación a quien las ejecuta. Pero si llevamos nuestras Reflexiones más alto, podemos descubrir Fines de la Providencia ulteriores, al dotar a la Humanidad de Pasiones.
-----Fue necesario para el Mundo que se inventasen las Artes y se perfeccionasen, que se escribiesen Libros y se transmitiesen a la Posteridad, que las Naciones fuesen Conquistadas y civilizadas: Ahora, desde que los Motivos convenientes y genuinos para estas grandes Acciones y otras similares sólo influirían a las Mentes virtuosas, no habría sino pequeños adelantos en el Mundo de no haber algún Principio de Acción común obrando igualmente entre los Hombres. Y tal Principio es la Ambición o el Deseo de Fama, que hace que todos los grandes Dotes no sean padecidos para permanecer ociosos e inútiles para el Público, y muchos viciosos Hombres que se pasan de listos ocupados en Actos contrarios a sus Inclinaciones naturales en un Curso de Acción glorioso y laudable. Porque si observamos más allá podemos ver que los Hombres que poseen grandes Habilidades son los más enardecidos por la Ambición: y que por el contrario, las Mentes ordinarias y estrechas son las menos movidas por ella: ya sea que la Conciencia de los Hombres respecto de sus propias Incapacidades los hagan perder las Esperanzas de obtener Fama, o que no posean el alcance de Pensamiento suficiente para buscar algún Bien que no se refiera a su Intereses y Conveniencias inmediatas, o que la Providencia, en la Fragua misma de sus Almas no los haya sometido a una Pasión que sería inútil para el Mundo y un Tormento para sí mismos.
-----De no ser este Deseo de Fama tan fuerte, tan dificultosa su obtención, y tan peligrosa su pérdida cuando se la ha obtenido, sería suficiente con disuadir a un Hombre de Búsqueda tan vana.
-----¿Cuán pocos son aquellos que están dotados de Habilidades suficientes para encomendar sus Acciones a la Admiración del Mundo, y para distinguirse del resto de la Humanidad? La Providencia nos pone en general en cierto Nivel, y observa una especie de Proporción en su Distribución respecto de nosotros. Si nos concede en grado perfecto un Logro, generalmente nos hace deficientes en otro, y parece más preocupada por preservar a cada Persona de ser mezquina y deficiente en sus Cualidades, que de hacer que alguno en particular sea eminente o extraordinario.
-----Y entre aquellos que han sido dotados de modo más rico por la Naturaleza, y distinguidos por su propia Diligencia, ¿cuán pocos son aquellos cuyas Virtudes no están oscurecidas por la Ignorancia, el Prejuicio o la Envidia de sus Observadores? Algunos Hombres no pueden discernir entre una Acción mezquina y una noble. Otros están en condiciones de atribuirles algún Fin o Intención falsos; y otros las tergiversan o las interpretan de modo equivocado.
-----Pero mientras más reforcemos esta Consideración, podremos observar que los que buscan la Fama con peores resultados, son los que más la desean. Es una Observación de Salustio sobre Catón, que mientras menos codició la Gloria, más la obtuvo.
-----Los Hombres encuentran un Placer enfermizo en entorpecer nuestras Inclinaciones, y en defraudarnos en aquello que más azuza nuestros Corazones. Y cuando ellos han descubierto el apasionado Deseo de Fama del Hombre Ambicioso (como no puede mostrarlo ningún otro Temple de Ánimo) se vuelven parcos y reservados en sus Alabanzas, le envidian la Satisfacción de un Aplauso, y ven sus Elogios más como un Favor hecho a su Persona, que como un Tributo retribuido por su Mérito. Otros que están libres de esta Perversión natural del Ánimo se vuelven más cautos en sus Elogios de alguien que tenga una gran Valoración de ellos, a menos que lo hayan elevado demasiado alto en su Imaginación, y en Consecuencia lo alejan a una gran Distancia aún mayor de sí.
-----Pero además, este Deseo de Fama lleva al Hombre ambicioso a Indecencias tales que terminan disminuyendo su Reputación. Él seguirá temeroso de que alguna de sus Acciones sea llevada a cabo en privado, de que sus Méritos se oculten a los Ojos del Mundo, o de recibir algún Perjuicio de los Relatos que otros hacen de ellos. Esto a menudo lo lleva a vacías Jactancias y Ostentaciones de sí mismo, y lo conduce a vanos Recitados fantásticos de sus propios Hazañas: Su Discurso generalmente se encarrila en una Dirección, y, cualquiera sea el Tema que trate, se dirige oblicuamente ora a detractar a otros, ora a exaltarse a sí mismo. La Vanidad es la Debilidad natural de un Hombre ambicioso, la cual lo expone al Desprecio y la Mofa secretos de aquellos con quienes conversa, y arruina la Reputación con la que tan laboriosamente quiere progresar. Porque aunque sus Acciones nunca son tan gloriosas, ellos pierden su Brillo cuando se las exhibe ampliamente, y cuando son expuestas por su propia Mano; y como el Mundo es más apto para encontrar faltas que para alabar, la Jactancia probablemente será censurada cuando las grandes Acciones que ocasionó se hayan olvidado.
-----Además este mismo Deseo de Fama es visto como un Bajeza y una Imperfección en la mayor de las Reputaciones. Una Grandeza de Alma sólida y sustancial mira con un generoso Descuido a las Censuras y Aplausos de la Multitud, y ubica a un Hombre más allá del pequeño Ruido y el Estrépito de las Lenguas. Por lo tanto encontramos en nosotros un Sobrecogimiento secreto y una Veneración por la Fama de uno que se mueve por encima de nosotros en un Camino de Virtud regular e ilustre, sin ningún miramiento respecto de nuestras buenas o malas Opiniones de él, de nuestros Reproches o Halagos. Del mismo modo que, contrariamente, es usual en nosotros que, cuando deberíamos desprendernos de la Fama y la Reputación de una Acción, la atribuimos a la Vanagloria, y a un Deseo de Fama en el Actor. Ni tampoco es este un Juicio común y una Opinión infundada de la Humanidad: porque ciertamente no denota una gran Valentía de Espíritu que debe ser lograda para cualquier acción noble mediante un Motivo tan egoísta, y para realizarla más allá del Deseo de Fama, al que no podríamos ser incitados por el Amor desinteresado por la Humanidad, o por una Pasión generosa por la Gloria de aquél que nos ha creado.
-----Así la Fama es una cosa difícil de obtener para todos, pero particularmente para aquellos que la ansían, desde que la mayoría de los Hombres tienen demasiado mal Carácter, o Cautela como para no gratificar o mitigar la vanidad del Hombre Ambicioso, y desde que estas mismas Ansias de Fama lo lleva por naturaleza a Indecencias tales que disminuyen su Reputación, y son en sí vistas como una Debilidad en las mayores de las Reputaciones.
-----Y en siguiente lugar, la Fama se pierde con facilidad, y es tan difícil de preservar como lo fue el obtenerla. Pero este será el Tema de un próximo Ensayo.

C.



Al
Duque de Marlborough
-----Mi Señor,
-----Como es Natural que sintamos Aprecio por lo que nos ha costado mucho Tiempo y Atención producir, espero Su Gracia disculpe la Voluntad de proteger esta Obra del Olvido asociándola a Su Nombre memorable.
-----No osaré mencionar aquí los ilustres Sucesos de Su Vida celebrados por toda la Época y comentados por las Plumas más sublimes; pero si pudiera transmitirlo a la Posteridad en Su Carácter privado y describir la Estatura, la Conducta y el Aspecto del Duque de Marlborough, no dudo que eso proporcionaría al Lector Imágenes más agradables y un Entretenimiento más placentero que lo que pueda hallar en este o cualquier otro Libro.
-----Por cierto no puede uno observar sin Ofensa para Usted que su Persona excede al resto de la Humanidad tanto en las grandes como las pequeñas Dotes. Tampoco debería mencionarse esta Circunstancia, si las Gracias y los Atractivos de su Persona no fueran la única Ventaja que posee Usted con respecto a los otros, lo cual no suele ser observado por mejores Escritores.
-----Pero ¿cuán agradable sería para aquellos que lean las sorprendentes Acciones de su Historia el familiarizarse con su Vida ordinaria y Pasatiempos? ¿Cuán agradable sería escuchar que el mismo Hombre que llevó el Fuego y la Espada a los Países que se oponían a la Causa de la Libertad y que llenó de Pánico a los Ejércitos de Francia, en medio de Su elevada Posición mantuvo la Conducta gentil que suele acompañar los primeros Pasos hacia la Grandeza? Y si fuera posible expresar ese Grandor no forzado que al mismo tiempo persuade y manda, sería clarísimo tanto para los que están por venir como para nuestros Contemporáneos que todos los Acontecimientos ocurridos bajo la Conducción de un Espíritu con tan buen Gobierno no han sido más que Recompensas del Cielo por la Sabiduría y el Valor; y todo lo que parezca adverso habrá sido Voluntad de Dios, y no nos corresponde indagar allí .
-----Ha pasado Usted el Año en que el más hábil y afortunado de los Capitanes, en un Tiempo anterior al Suyo, declaró haber vivido ya lo suficiente para la Naturaleza y la Gloria; y Su Gracia puede hacer la misma Reflexión con mucha más Justicia. Él lo dijo cuando había llegado al Imperio por Usurpación de aquellos a quienes había esclavizado; pero el Príncipe de Mindelheim puede jactarse de una Soberanía que fue Obsequio de Aquel cuyos Dominios ha preservado.
-----No sólo por sus grandes Logros podemos felicitar a Su Gracia sino también por la feliz Expiración de Su Gobierno, por la cual su Gloria será colocada fuera del Alcance de la Fortuna; y cuando le pase lo mismo a su Persona, que el Autor y Dueño de todas las Cosas lo coloque en esa Mansión más elevada de Bendición e Inmortalidad que se reserva para los buenos Príncipes, los Legisladores y los Héroes, a donde ÉL a SU debido Tiempo los rescata de la Envidia de la Humanidad, es el Deseo más sincero de,
---------------------------Mi Señor,
----------------------------------Su más obediente, más devoto
------------------------------------------------------y más humilde Servidor,
------------------------------------------------------------------------El Espectador.





Sábado, 15 de diciembre de 1711


Γελως ακαιρος εν Βροτοις δενον κακον.- Frag. Vet. Poet., Menandro, Monostichoi, 88
La risa inoportuna es un infortunio penoso.

-----Cuando hago la Elección de un Tema que no ha sido tratado por otros, reúno mis Reflexiones sobre el mismo sin ningún Orden o Método, de manera que puedan surgir más con la Soltura y Libertad de un Ensayo que con la Regularidad de un Discurso Intencionado. Es con ésa Disposición que he de considerar la Risa y el Ridículo en mi presente Artículo.
-----El Hombre es la Especie más alegre de la Creación, todo por encima y por debajo de él es Serio. Él ve las cosas bajo una Luz diferente de la de los otros Seres, y le parece ver surgir la Alegría de Objetos que tal vez causarían algo parecido a la Pena en las Naturalezas superiores. En verdad la Risa es un muy buen Contrapeso para la Melancolía y parece razonable que seamos capaces de recibir Gozo de lo que no es un verdadero Bien para nosotros, desde que podemos recibir Dolor de cosas que no son un verdadero Mal.
-----En mi Artículo número cuarenta y siete realicé una Especulación sobre las Nociones de un Filósofo Moderno, que afirma que el primer Motor de la Risa es una Comparación secreta que hacemos entre nosotros mismos y las Personas de las que nos reímos; o en otras Palabras, que la Satisfacción que nos provoca el Supuesto de alguna Superioridad en nosotros, cuando vemos los Absurdos de otros o cuando nos burlamos de algún Absurdo pasado propio. Esto parece aplicarse a la mayoría de los Casos, y podemos observar que la Parte más vana de la Humanidad es la más adicta a esta Pasión.
-----Yo he leído un Sermón de un Conventual en la Iglesia de Roma, referido a esa Afirmación del Sabio que dice que la Risa es sinónimo de Locura; ¿pero qué hay con la Hilaridad? Sobre eso afirma como Punto de Doctrina que la Risa es el Efecto del Pecado Original, y que Adán no podía reír antes de la caída.
-----La Risa, mientras dura, retarda y afloja la Mente, debilita las facultades y causa una especie de Negligencia y Disolución en todas las Fuerzas del Alma: y en ese sentido puede ser considerada como una Debilidad en la Composición de la Naturaleza Humana. Pero si consideramos los frecuentes Alivios que recibimos de ella, y cuán a menudo desbarata esa Tristeza capaz de deprimir la Mente y apagar nuestros Espíritus, con inesperados Destellos transitorios de Alegría, uno podría despreocuparse de no volverse muy Sabio por un Placer de la Vida tan grande.
-----El Talento de poner a un Hombre en Ridículo, y de exponer a la Risa a aquellos con los cuales uno conversa, es la Cualidad de los Temperamentos poco generosos. Un Joven con esta Disposición mental se priva a sí mismo de todos los modos de Perfeccionamiento. Todos tienen sus Defectos y Debilidades; es más, las mayores Manchas se encuentran a menudo en los Personajes más descollantes; pero ¡¿qué cosa tan absurda es pasar por alto todas las Partes valiosas del Hombre y fijar nuestra Atención en sus Miserias?, ¿y observar sus Imperfecciones más que sus Virtudes, y usarlo para Divertimentos de los demás, en lugar de para nuestro propio Perfeccionamiento?
-----Encontramos por lo tanto muy seguido que las Personas más consumadas en el Ridículo son aquellas que se destacan en la Habilidad de dar con las Manchas ajenas, sin ejercer nada propio con maestría. Así como hay muchos Críticos eminentes que nunca escribieron una buena Línea, hay muchos Bufones admirables que censuran el menor Defecto en los otros, sin descubrir jamás la menor Belleza de sí mismos. Por estos Medios, estos desafortunados Ingenios menores, a menudo ganan Reputación en la Estima de las Mentes Vulgares y se elevan por encima de Personas de Caracteres mucho más elogiables.
-----Si el Talento para el Ridículo fuera empleado para que los Hombres menospreciaran el Vicio y la Insensatez, sería de alguna Utilidad para el Mundo; pero en lugar de esto, vemos que generalmente los Hombres la usan para reírse de la Virtud y el buen Juicio, atacando todo aquello que es Solemne y Serio, Decente y Digno de encomio en la Vida Humana.
-----Podemos observar que en las Primeras Épocas del Mundo, cuando se crearon las grandes Almas y las Obras maestras de la Naturaleza Humana, los Hombres brillaban por una noble Simplicidad de Comportamiento, y eran Ajenos a aquellos Adornos que están tan de Moda en nuestras Conversaciones actuales. Y es de destacarse que, no obstante, no alcanzamos en la actualidad el Nivel de la Poesía, la Pintura, la Oratoria, la Historia y la Arquitectura antiguas; y todas las nobles Artes y Ciencias que dependen más del Genio y la Experiencia, nosotros las superamos en las Coplas, el Humor y la Burlesca, y todas las Artes triviales del Ridículo. Nos encontramos con más Bufonadas entre los Modernos, pero más Buen Juicio entre los Antiguos.
-----Las dos grandes Ramas del Ridículo en la Literatura son la Comedia y la Burlesca. La primera ridiculiza a las Personas trazándolas en su Carácter distintivo, la otra mostrándolas de modo muy diferente de como son. La Burlesca es por consiguiente de dos clases; la primera representa Personas viles caracterizados como Héroes, la otra describe grandes Personas actuando y hablando como las más bajas de las Gentes. Don Quijote es un Ejemplo de la primera, y los Dioses de Luciano, de la segunda. Es una Disputa entre los Críticos si la Poesía Burlesca funciona mejor en Verso Heroico, como el del Dispensario, o en Coplas, como las de Hudibras. Yo creo que donde hay que elevar a un Personaje bajo, el Heroico es el Metro apropiado; pero cuando un Héroe debe ser rebajado y degradado, queda mejor en Coplas.
-----Si Hudibras hubiese sido proyectado con tanto Ingenio y Humor en Verso Heroico como lo ha sido en Coplas, hubiera resultado una Figura mucho más agradable de la que ya es; aunque la generalidad de sus Lectores está tan maravillosamente complacida con las Rimas dobles, que no espero que muchos sean de mi Opinión en este Particular.
-----Terminaré este Ensayo sobre la Risa observando que la Metáfora de la Risa, aplicada a los Campos y las Praderas cuando están en Flor, o a los Árboles cuando están Florecidos, se repite en todas las Lenguas, cosa que no he observado en ninguna otra Metáfora, excepto la del Fuego y el Ardor cuando se la aplica al Amor. Esto muestra que naturalmente vemos la Risa en tanto en sí misma es amable y hermosa. Por esta razón, asimismo, Venus se ha ganado el Título de (Φιλομειδης) la Señora Amante de la Risa, como lo ha Traducido Waller, y es representada por Horacio como la Diosa que se deleita con la Risa.
-----Milton, en una gozosa Asamblea de Personas imaginarias, nos ha dado una Figura Poética de la Risa. Toda su Banda de la Hilaridad está descrita con tanta delicadeza, que voy a citar el Pasaje en extenso.

Pero ven tú, Diosa bella y libre,
Llamada Eufrósine en el Cielo,
Y Gozo del alma por los Hombres,
A quien Venus dio, en un solo Parto,
Con tus Hermanas, las dos Gracias,
A Baco de Hiedra coronado:
Apresúrate, Ninfa, y trae contigo
Chanzas y Alegrías juveniles,
Pullas y Bromas y alegres Ardides,
Reverencias y Ademanes, Sonrisas enlazadas,
Como las que cubren de Hebe las Mejillas,
Y gustan de vivir en los Hoyuelos:
El Juego que alisa los Pesares arrugados,
La Risa que se toma los Costados.
Ven y baila, mientras pasas,
Sobre la punta de tu Pie fantástico y ligero:
Y a la dulce Libertad conduce con la Diestra,
Ninfa de los Montes;
Y si te rindo los Honor merecidos,
Admíteme, Alegría, en tu Cortejo,
Para vivir contigo y a su lado,
Libre en lo Placeres sin pecado.


C.



Lunes, 10 de Diciembre de 1711


-- Judex et callidus audis.- Hor., 2 Sat. vii. 101.
A judge of painting you, a connoisseur.

Sr. ESPECTADOR, Covent-Garden, 10 de Dic.

-----No puedo, sin cometer una doble Injusticia, dejar de expresarle la Satisfacción que todo un Clan de Virtuosos ha obtenido de las Sugerencias que Usted le ha regalado hace poco a la Ciudad acerca de los Grabados del inimitable Rafael. A todo Espectador le incumbe, en mi Opinión, la Tarea de mejorar los Placeres de la Vista, y no hay Manera más inmediata de hacerlo que embarcarse en el Estudio y la Observación de Dibujos y Pinturas excelentes. Cuando vi por vez primera las Obras de Rafael que Usted ha encomiado, debo confesarle que apenas me agradaron; la vez siguiente me gustaron un poco más, pero finalmente las he llegado a conocer mejor, y ahora me siento profundamente enamorado de ellas; cual Discurso sabio, han hallado un lugar profundo en mi Corazón; pues debe Usted saber, Sr. ESPECTADOR, que hoy un Hombre de Ingenio puede afectarnos en extremo, pero si carece de Discreción, sus Méritos pronto desaparecerán, mientras que un Hombre Sabio que no tiene el mismo Caudal de Ingenio proveerá, sin embargo, una Satisfacción más duradera y mucho mayor: Lo mismo se puede decir de un Cuadro pintado con gran Artificio, pero poco Estudio; uno podrá llamarlo un "Cuadro Ingenioso", aunque el Pintor corra el peligro de ser considerado un Necio. Por otro lado, un Cuadro completamente concebido como un Todo, y bien ejecutado en cada Detalle, fundado en los Cimientos de la Geometría, llevado a cabo según las Reglas de la Perspectiva, la Arquitectura y la Anatomía, y perfeccionado por una buena Armonía, una Paleta justa y natural y tales Pasiones y Expresiones de la Mente como las propias de Rafael; eso es lo que uno puede llamar con justicia un "Cuadro Sabio", que no dejará en quitarnos el Aliento hasta que podamos recuperar las Facultades necesarias para emitir un Juicio de Apreciación. Otros Cuadros están hechos sólo para nuestros Ojos, así como los Cascabeles están hechos para los Oídos de los Niños; y, ciertamente, los Cuadros que complecen únicamente a los Ojos, sin representar alguna selecta Faceta de la Naturaleza, no hacen más que mostrar los bonitos colores que se venden en la Pinturería, y constituyen una Burla a la Obra del Creador. Si permitimos que el mejor Imitador de la Naturaleza sea considerado el mejor Pintor, en lugar del que mejor demuestra su Brillo y Colorido, necesariamente se deduce que quien mejor se envuelva en los más vistosos Ropajes será el mejor vestido, y aquel que puede hablar más fuerte será el mejor Orador. Todo Hombre que ve un Cuadro debería examinarlo de acuerdo con aquel Aspecto de la Razón que él mismo domine, o correrá el Riesgo de hacerse un Juicio equivocado. Si los Hombres que viajan al exterior hicieran Observaciones con más frecuencia acerca de las Bellezas de la Naturaleza que a cada Momento se presentan ante sus Ojos, serían mejores Jueces de las imitaciones que ven en su país: Ello ayudaría a corregir los Errores en que caen muchos Farsantes que se apresuran a juzgar sin permitir que la Razón se inmiscuya en sus Decisiones; es por esta Falencia que los Hombres confunden en este Caso, así como en la Vida diaria, una Pincelada rotundamente extravagante con una enérgica y notable; un Sujeto insolente, con un Hombre valeroso y de Coraje; Acciones irracionales y apresuradas, con los Emprendimientos del Espíritu y la Resolución; el Colorido chillón, con lo verdaderamente Bello; y un Discurso falso y lleno de indirectas, con la simple Verdad sugerida con Elegancia. Este Paralelo también se sostiene en todas las Áreas de la Vida y de la Pintura; y los Virtuosos antes mencionados estarán complacidos de ver que Usted lo expone en los Términos del Arte. Tal como las Sombras en un Cuadro representan la Seriedad y la Melancolía, así las Luces hacen lo propio con los Pensamientos brillantes y vivaces: Pues así como en un Cuadro debería haber sólo una Luz contundente que se derramara sobre el Héroe y captara nuestra Atención, así también debería haber un único Objeto de nuestro Amor: El Autor mismo de la Naturaleza. Éstas y otras Reflexiones, debidamente mejoradas, bien podrían contribuir a la Apertura de la Belleza del Arte, al tiempo que lograrían prevenir que los Jóvenes se envenenaran con el infame Gusto que los Artesanos extravagantes tratan de imponernos.

----------Soy, SEÑOR, Su más humilde Servidor.


Sr. ESPECTADOR,

-----Aunque Mujer, soy una de las que están confesa y enteramente complacidas con una Especulación con la que agasajó al Mundo hace un Tiempo, acerca de un antiguo Poeta Griego que ha dado en llamar Simónides, en relación con las diversas Naturalezas y Distinciones de nuestro Sexo. No puedo sino admirar con qué Precisión se avienen las Mujeres de hoy en Día con aquellas de los Tiempos de Simónides; al punto que puedo decir que no hay ninguna entre ellas de cuyo Tipo no haya conocido algún Ejemplo en una u otra Época de mi Vida. Pero Señor, el Tema de la presente Esquela es un Conjunto de Mujeres, comprendidas en la Novena Clasificación de su Ensayo, llamadas "Las Simias", cuya Descripción, según leo, afirma que son tan Feas y desagradables que, al no contar con Rasgos bellos, procuran negarlos o ridiculizarlos en los demás. Ahora bien, Señor, esta Secta, según me han dicho, abunda en las grandes Ciudades donde Usted vive; las Circunstancias de mi Vida, sin embargo, me obligan a residir en la Campiña, y aunque vivo a pocas Millas de Londres, no me topado con muchas de ellas, y gracias a lo que he aprendido recientemente gracias a su Experiencia, Señor, ni siquiera podría considerarlas una Compañía deseable. Le hago saber, Señor, que a principios del actual Verano una Familia de tales Simias llegó y se asentó por la Temporada no lejos del Lugar donde vivo. Como eran Recién Llegadas en el Campo, recibieron la Visita de las Damas de los alrededores, entre quienes me hallaba yo, con la Afabilidad usual en aquellos que pasan la mayor parte de su Tiempo en Soledad. Las Simias vivieron con nosotras, conforme a nuestras Costumbres, hasta que el Verano llegó a su Fin, momento en el cual comenzaron a considerar su Regreso a la Ciudad; fue entonces, Sr. ESPECTADOR, que se dispusieron a revelar el Rasgo distintivo y propio de su Carácter; y, como decimos de los Espíritus Malignos, que tienden a llevarse consigo un Trozo de la Casa que están a punto de dejar, las Simias, sin ningún Reparo acerca de la Misericordia, la buena Educación o la Gratitud, pensaron que era apropiado burlarse de los Rostros, Vestidos y Comportamientos de sus inocentes Vecinas, esparciendo abominables Reproches, así como esos vergonzosos Apelativos que comúnmente llamanos Apodos, sobre todas ellas; en suma, estas delicadas Damas convirtieron su honesta Sencillez y Sinceridad en Objeto del Ridículo. No puedo sino relatarle, de acuerdo con mi propia Inclinación, estos Agravios y los Deseos de todas las Involucradas que sufrieron algún daño. Espero, Señor, que Usted pueda rectificar totalmente esta Malicia, o en su Defecto tomar Nota de ella en alguna de sus futuras Especulaciones, de manera tal que las dignas Integrantes de nuestro Sexo se pongan en Guardia ante estas Criaturas; y que al mismo tiempo las Simias se vayan enterando de que este tipo de Algarabía está tan alejada de la Diversión inocente, que resulta en su más alto Grado un Vicio que comprende a todos los demás.

-----Soy, SEÑOR, Su humilde Servidora.

----------Constantia Field.

T.



Sábado, 8 de Diciembre de 1711


Formam quidem ipsam, Marce fili, et tanquam faciem Honesti vides: quae si oculis Cerneretur, mirabilis amores (ut ait Plato) excitaret Sapientiae.— Tull. Offic. I, 5, 15.

Tu ves, Marco, hijo mío, a la virtud como si tuviera una forma perceptible, como si, de aparecer ante nuestra vista, excitaría (como dice Platón) en nosotros un maravilloso Amor por la sabiduría.

-----No recuerdo haber leído ninguna Disertación escrita expresamente sobre la Belleza y Encanto de la Virtud, sin considerarla como un Deber, y como el Medio para hacernos felices tanto ahora como en la otra Vida. Haré por tanto de esta Especulación un Ensayo sobre ese Tema, en el cual he de considerar a la Virtud sólo por su Naturaleza afable, luego de haber establecido como premisa que entiendo por la Palabra Virtud la Noción general que le asignan los Escritores Morales, y que los Hombres devotos denominan con el Nombre de Religión, y los Hombres de Mundo con el Nombre de Honor.
-----La Hipocresía en sí le hace un gran Honor, o más bien Justicia, a la Religión, y tácitamente reconoce que es un Ornamento para la Naturaleza humana. El Hipócrita no se esforzaría tanto en mostrar una Apariencia de Virtud, si no supiera que es el medio más conveniente y efectivo para obtener el Amor y la Estima de la Humanidad.
-----Sabemos por Hierocles que era un Dicho común entre los Paganos, que "El Hombre Sabio no odia a nadie, sino que sólo ama al Virtuoso".
-----Tulio expuso bellamente sus Pensamientos en Grados para mostrar cuán benéfica es la Virtud. Amamos a una Hombre virtuoso, dice, que vive en las Regiones más remotas de la Tierra, aunque estamos enteramente fuera del Alcance de su Virtud, y no podemos recibir de ella ninguna Forma de Beneficio; y aun uno que murió hace Siglos puede despertar un Aprecio y una Benevolencia secretas en nuestras Mentes, cuando leemos su Historia: e incluso –lo cual es aún más– uno que ha sido el Enemigo de nuestra Patria, siempre que sus Guerras hayan sido conducidas con Justicia y Humanidad, como Pirro, mencionado por Tulio como Ejemplo en esa Oportunidad como opuesto a Aníbal. Esa es la natural Belleza y Encanto de la Virtud.
-----El Estoicismo, que fue la Pedantería de la Virtud, le atribuye todas las buenas Cualidades, de cualquier tipo que sean, al Hombre virtuoso. De acuerdo con esto Catón, según la Caracterización que Tulio nos ha dejado de él, llevaba las Cosas tan lejos que no aceptaba que nadie más que el Hombre virtuoso fuese Apuesto. Esto se parece en verdad más a un Delirio Filosófico que a una Opinión real de un Hombre sabio; sin embargo esto era lo que Catón sostenía con total seriedad. En síntesis, los Estoicos consideraron que ellos no podían representar suficientemente la Excelencia de la Virtud si no incluían en esa Noción a todas las posibles Perfecciones; y por la tanto no sólo suponían que aquella era trascendentemente hermosa en sí misma, sino que volvía al mismo Cuerpo amable, expulsando toda clase de Deformidad de la persona en la cual residía.
-----Es una Observación común que el más depravado respecto de todo Sentido de Bondad es dado a desear que quienes se relacionan con él sean de una Fama diferente; y es muy notable que nadie está más impactado por los Encantos del bello Sexo que aquellos que por su misma Admiración hacia esos Encantos son conducidos al Deseo de echarlos a perder.
-----Una Mente virtuosa en un bello Cuerpo es en verdad un delicado Cuadro bajo la Luz apropiada, y por lo tanto no debe asombrarnos que ese Cuadro haga que el bello Sexo sea todo Encantos.
-----Como la Virtud en general es de una Naturaleza afable y encantadora, hay algunos tipos particulares de ella que lo son más que otros, y son esos los que nos disponen a hacer el Bien a la Humanidad. La Temperancia y la Abstinencia, la Fe y la Devoción son en sí mismas acaso tan laudables como cualquier otra Virtud, pero aquellas que hacen a un Hombre popular y amado son la Justicia, la Caridad, la Munificencia y, en síntesis, todas las buenas Cualidades que nos vuelven provechosos los unos a los otros. Razón por la cual aun un Hombre extravagante, que no tiene nada más que alabar de sí que una falsa Generosidad, es a menudo más amado y estimado que una Persona de un Carácter mucho más delicado, que es deficiente en este Particular.
-----Los dos grandes Ornamentos de la Virtud, que la muestran de la Manera más ventajosa y la hacen completamente exquisita, son la Alegría y la Bondad. Estas van generalmente juntas, puesto que un Hombre no puede ser agradable a los otros si no es natural en su interior. Aquellas son requisitos indispensables en una Mente virtuosa, por eso hay que excluir a la Melancolía que surge de los muchos Pensamientos serios con los cuales está ligada, y ponerle coto a su Odio natural al Vicio para que no se convierta en Severidad y Rigidez.
-----Si la Virtud es de esta Naturaleza afable, ¿qué podemos pensar de aquellos que pueden mirarla con el Ojo del Odio o la mala Voluntad, o que permiten que su Aversión por un Partido borre todo el Mérito de la Persona que está ligada a él? Un Hombre debe ser excesivamente estúpido, así como no caritativo, si cree que no hay Virtud sino de su Lado, y que no hay Hombres tan honestos como él si los demás difieren con él en sus Principios Políticos. Los Hombres pueden estar enfrentados unos con otros respecto de ciertos Particulares, pero no deben trasladar su Odio a aquellas Cualidades de Naturaleza afable en sí mismas, y que nada tienen que ver con los Puntos en Disputa. Los Hombres de Virtud, aunque de diferentes Intereses, deben considerarse a sí mismos más cercanamente unidos entre sí que con la Parte viciosa de la Humanidad, que se embarca con ellos en los mismos Intereses civiles. Deberíamos profesar el mismo Amor hacia un Hombre de Honor, que es un vivo Antagonista, cosa que Tulio nos dice en el Pasaje antes mencionado, del mismo modo que lo hacemos con un Enemigo que está muerto. En suma, debemos estimar la Virtud incluso en un Adversario, y aborrecer el Vicio hasta en un Amigo.
-----Digo esto con Vistas al cruel Trato que los Hombres de todas las Facciones suelen dar a los Caracteres de aquellos que no coinciden con ellos. ¿Cuántos Hombres de Probidad indudable y Virtud ejemplar, de cualquier Facción, son denigrados y difamados? ¿Cuántos Hombres de Honor están expuestos al Vilipendio y los Reproches? Aquellos que por ende son Instrumentos o Cómplices en esos Comportamientos Infernales, deben ser vistos como Personas que hacen uso de la Religión para promover sus Causas, y no de sus causas para promover la Religión.

C.



"Las Traducciones del Griego que nos ha estado entregando últimamente en algunos de sus más recientes Ensayos han sido la Ocasión de que haya investigado un poco a estos Autores..." (Spectator Nº 238)



Lunes, 3 de Diciembre de 1711


Nequicquam populo bibulas donaveris Aures;
Respue quod non es
.- Persius, Sat. iv. 50.
No more to flattering crowds thine ear incline,
Eager to drink the praise which is not thine.- Brewster


-----De todas las Enfermedades de la Mente, ninguna es más perniciosa o epidémica que el Amor por la Adulación; pues allí donde los Fluidos del Cuerpo están preparados para recibir una Influencia maligna, la Enfermedad avanzará con mayor Violencia; y en esa Destemplanza de la Mente, en la cual hay una perenne Propensión e Inclinación a absorber el Veneno, lo único que puede suceder es que el Orden todo de la Acción razonable sufra un Vuelco completo, pues, al igual que la Música, ello

--Tanto suaviza y desarma a la Inteligencia
que ninguna Flecha puede hallar Resistencia.

-- So softens and disarms the Mind,
That not one Arrow can Resistance find.


-----Primeramente nos adulamos a nosotros mismos; luego, la Adulación de otros tendrá el Éxito asegurado, pues despertará en nosotros el Amor Propio, ese Partisano que siempre está listo para rebelarse contra el Juicio correcto y unirse al Enemigo externo. Es por ello que la Profusión de Favores que con tanta frecuencia vemos destinada a los Parásitos se nos figura, a causa de nuestro Amor Propio, como si fueran Actos de Justicia rendidos al Hombre que tan amablemente se rebaja a tratar con nosotros. Es entonces que, sobrecogidos por tales suaves Insinuaciones y seductoras Complicidades, con gusto recompensamos los Artificios que ha usado para nublar nuestra Razón, y que triunfan sobre las Debilidades de nuestro Temperamento y nuestras Inclinaciones.
-----Mas si todo Hombre estuviera persuadido de cuán bajo y mezquino es el Principio del cual deriva esta Pasión, sin duda la Persona que intentara gratificarla sería pasible de un Desprecio tan grande como lo es hoy su Éxito. El Deseo de cierta Cualidad que no poseemos, o la Inclinación hacia algo que no somos, es lo que constituye la Causa de que nos entreguemos así a aquel que nos confiere el Carácter y las Cualidades de otros; los cuales, quizá, nos queden tan mal y sean tan poco adecuados a nuestro Talle como sus Abrigos. En lugar de rehuir la Naturaleza de nuestro Cariz, en favor del de otros, sería un mejor Esfuerzo, y por cierto más loable, que nos ocupáramos de mejorarnos a nosotros mismos: En lugar de miserables Copias, nos volveríamos buenos Originales; pues no hay Temperamento ni Disposición tan grosera e intratable que no se puede aprovechar, de una u otra Manera, como un Rasgo agradable en la Conversación, o en los Negocios, o en la Vida misma. Una Persona de Comportamiento tosco, y menos afecta a las Ceremonias usuales de la Conducta, podrá, como Manly en aquella Obra, resultar agradable por la Gracia que la Naturaleza concede a toda Acción que sea afín a sus Reglas; a los Impulsivos y a los Enérgicos no les harán falta sus Admiradores, y los de Temperamento más reservado y melancólico tendrán, a veces, un Tenor más afable.
-----Cuando no hay en un Hombre la Vanidad suficiente como para hundirlo, el Adulador agita sus Debilidades latentes, y lo inspira con suficientes Condecoraciones como para hacer de él un Bufón. Pero si la Adulación es el Acto más sórdido al que se puede acceder, el Arte de la Alabanza es con justicia más encomiable: Pues es loable alabar correctamente; así como los Poetas a la vez conceden a alguna Figura la Inmortalidad y la obtienen como Recompensa: Ambos quedan satisfechos, pues la primera recibe la Recompensa al verdadero Mérito, y el segundo porque sabe cómo distinguirlo; pero sobre todo, un Hombre puede ser feliz en este Arte si, cual habilidoso Pintor, preserva las Facciones y la Tez, al tiempo que suaviza la Pintura para que presente el Parecido más agradable.
-----Difícilmente se pueda, en mi opinión, imaginar un Placer más deseable que aquel de la Alabanza libre de toda Posibilidad de Adulación. Tal era la que Germanicus disfrutaba cuando, en Vísperas de la Batalla, ansioso de oír una Muestra de la Estima que sus Legiones sentían por él, disfrazado entre sus Soldados, según nos lo describe Tácito, escucha el Discurso de uno de ellos, arrobado por el Logro de su Gloria, mientras con una Sinceridad natural sus Subordinados alaban su noble y majestuoso Semblante, su Afabilidad y su Valor, así como su Conducta y su Éxito en la Guerra. ¡Cómo debe colmarse de Alegría el Corazón de un Hombre ante tal Ejemplo de Gloria! ¡Qué Estímulo y Aliciente debe sentir por continuar en la Senda que ya lo ha conducido a probar uno de los más grandes Placeres permitidos a los Mortales!
-----A veces sucede que hasta los Enemigos y los Envidiosos despliegan las más sinceras Muestras de Apreciación cuando menos se lo proponen. Tales ocasiones provocan aún más Placer, pues es el Mérito quien las causa, y no hay Sospecha alguna de Favoritismo o Adulación. Y esto es lo que sucede con Malvolio; tiene Ingenio, Educación y Discernimiento, mas todos ellos están atemperados por una Mezcla de Envidia, Amor Propio y Reproche; Malvolio empalidece si la Dicha y el buen Humor de la Compañía no están centrados en su Persona; se torna celoso y se enfada cuando deja de ser la única Persona digna de admiración, y considera los Encomios ofrecidos a otro como una Detracción de sus propios Méritos y un Intento por reducir la Superioridad que él mismo pavonea, mas con este Método ofrece Halagos tales que no se puede sospechar que estén teñidos por la Adulación. Su Incomodidad y Desagrado son Signos certeros del Merecimiento de la Gloria que otro puede reclamar y que él desea, con la Mortificación de saber que aún no la tiene.
-----Con justeza se suele comparar a un buen Nombre con un preciado Ungüento: Y cuando nos alaban con Habilidad y Decencia, ciertamente es como un agradable Perfume, pero si se lo deja entrar en grandes cantidades a un Cerebro de una Textura menos vigorosa y feliz, tendrá, como los Olores muy fuertes, el Efecto de abrumar los Sentidos, y acabará siendo perjudicial para los Nervios que se suponía iba a refrescar. La Mente generosa es, de todas, la más sensible a la Alabanza y el Reproche, y el Espíritu noble se refuerza en su debida Proporcioń ante los Honores y el Aplauso, así como se debilita ante el Desprecio y la Falta de Atención: Pero cualquiera de estos dos Extremos sólo afecta a aquellas Personas que están muy por encima del Nivel común; como en un Termómetro, sólo el Espíritu más puro y sublimado se contrae o se dilata por la Benevolencia o la Inclemencia de las Estaciones.

Sr. ESPECTADOR,

-----Las Traducciones del Griego que nos ha estado entregando últimamente en algunos de sus más recientes Ensayos han sido la Ocasión de que haya investigado un poco a estos Autores; casualmente he encontrado una Colección de Cartas que dicen llevar la Rúbrica de Aristaneto. De todos los Restos de la Antigüedad, creo que nada hay que pueda disputarles el Aire galante y cortés; cada Carta contiene una pequeña Novela o Aventura, relatada con toda la Belleza del Lenguaje y realzada por la Exuberancia del Ingenio. Varias de ellas están traducidas, pero hay tal Divergencia respecto de los Originales, y están vertidas en un Estilo tan distante del de los Autores, que el Traductor parece haber tomado las Sugerencias como Permiso para expresar sus propios Significados y Pensamientos, más que para procurar una Versión fiel de Aristaneto. En la siguiente Traducción, he conservado el Sentido Griego tanto como me ha sido posible, y sólo he agregado unas cuantas Palabras para que las Oraciones en Inglés se ensamblaran un poco mejor de lo que de otra manera lo hubieran hecho. La Historia parece haber sido tomada de la de Pigmalión y la Estatua, en Ovidio: Algunos de los Pensamientos revelan sus mismos Giros, y está enteramente escrita en una especie de Prosa Poética.

Philopinax a Chromation.


Ningún Hombre se ha sentido tan abrumado por una Pasión tan fantástica como la mía. He pintado a una hermosa Mujer, y ahora desespero y muero por esta Pintura. Mis propias Habilidades han sido mi Ruina; no es el Dardo de Venus, sino mi propio Lápiz el que así me ha herido. ¡Ay, qué será de mí! ¡Con qué Ansiedad me veo urgido a adorar a mi propio Ídolo! ¡Qué miserable soy cuando los demás demuestran tanta Lástima por el Pintor como Aprecio sienten por la Pintura, y hacen de mi Tormento algo mayor aún que mi Obra! Mas, ¿por qué me quejo así? ¿Acaso no ha habido Pasiones más desdichadas y anormales que la mía? Sí, he visto Representaciones de Fedra, Narciso y Pasífae. Fedra era infeliz en el Amor; la Pasión de Pasífae era monstruosa; y mientras que el otro consiguió apresar a su amado Semejante, destruyó así la Imagen acuosa que siempre eludía sus Abrazos. La Fuente reflejaba a Narciso su propia Imagen, y la Pintura representaba a ambos, anhelantes de sus adoradas Reflejos. Mas yo no soy tan desdichado, porque disfruto la adorada Presencia continuamente, y si la toco no destruyo su bellísima Forma, sino que le agrado, y entonces una dulce Sonrisa halla asiento en el encantador Espacio que divide sus Labios. Uno juraría que brotan de ellos la Voz y el Habla, y que nuestros Oídos perciben el melodioso Sonido. ¿Con cuánta frecuencia, engañado por la Credulidad del Amante, he escuchado con atención, a la espera de que me susurrara algo? Y cuando mis Esperanzas se vieron frustradas, ¡cuán a menudo me he cobrado la Revancha en forma de Besos en sus Ojos y Mejillas, y le he murmurado tiernas Palabras de Amor para que me abrazara, mientras ella simplemente callaba para enfurecerme (o por lo menos así me parecía). Con todo, tan Loco como soy, ¿es posible que esté así de cautivo de la mera Representación de un bello Rostro, y un Cabello ondulante, y que me pierda, ahogado en Lágrimas, por una Sombra? Ay, seguramente hay algo más, ¡con Certeza! Pues miren, su Belleza destella con un nuevo Esplendor, y parece que me condenara con duros Reproches. Oh, quisiera tener una Amada viviente con esta Figura, de forma que, si comparase la Obra de la Naturaleza con la Obra de Arte, me quedaría absorto a la hora de escoger una, y permanecería largamente perplejo en esa agradable Incertidumbre.

T.



Sábado, 1° de Diciembre de 1711


Visu carentem magna pars veri latet.- Edipo de Séneca.
Aquellos que son cortos de vista ven la verdad por mitades.

-----Es muy razonable creer que Parte del Placer que las Mentes dichosas disfrutarán en la Vida futura surgirá de un Contemplación prolongada de la Sabiduría Divina en el Gobierno del Mundo, y de un Descubrimiento de los Secretos y asombrosos Pasos de la Providencia desde el Principio de los Tiempos. Parece no haber Entretenimiento más adaptado a la Naturaleza del Hombre, si consideramos que esa Curiosidad es uno de los Apetitos más intensos y duraderos implantados dentro nuestro, y que la Admiración es una de las Pasiones más placenteras; ¡y qué perpetua Sucesión de Divertimentos le estará deparada a ambas, en una Escena tan prolongada y variada como la que puede desarrollarse ante nuestra Vista en una Sociedad de Espíritus superiores, que tal vez disfrutarán con nosotros ante una Perspectiva tan deliciosa!
-----No es imposible, por el contrario, que Parte del Castigo de aquellos que están excluidos de la Bienaventuranza pueda consistir no sólo en que les sea negado este Privilegio, sino poseer aún sus Apetitos al mismo tiempo enormemente incrementados, sin que les sea posible Satisfacción alguna. En estos, la vana Búsqueda de Conocimiento quizás se sume a su Infelicidad, y los enrede en Laberintos de Error, Oscuridad, Distracción e Incertidumbre de cada cosa menos de su propia Condición aciaga. Milton ha representado así a los Ángeles caídos debatiendo juntos en una especie de Respiro de sus Tormentos, y creando para sí una nueva Inquietud en medio de sus Diversiones; no podría haber descrito los Pasatiempos de los Espíritus condenados, sin el Matiz de Horror y Melancolía que tan juiciosamente ha entremezclado entre ellos.

Otros se hastían apartados en una Colina retirada,
Sumidos en Pensamientos más elevados, razonando
Sobre la Providencia, la Presciencia, la Voluntad, el Destino,
El Destino prefijado, el Libre Albedrío, la Presciencia absoluta,
Y no encuentran Fin a su extravío en esos Laberintos
.

-----En nuestra Condición presente, que es un Estado medio, nuestras Mentes están, y siempre han estado, restringidas por la Verdad y la Falsedad; y como nuestras facultades son estrechas, y nuestros Puntos de Vista imperfectos, es imposible que nuestra Curiosidad no se tope con muchas Negativas. Siendo el Objeto de la Humanidad en esta Vida el actuar más que el saber, su Porción de Conocimiento está repartida entre ellos correspondientemente.
-----De allí que la Razón del Inquisitivo se encuentra largamente ejercitada en las Dificultades, al tener que dar cuenta de la promiscua Distribución del Bien y del Mal entre los Virtuosos y los Malvados en este Mundo. De allí vienen todas esas patéticas Lamentaciones por los muchos Hechos trágicos, que le ocurren tanto al Sabio como al Bueno, y de tan sorprendente Prosperidad, que es a menudo la Recompensa del Culpable y del Desatinado; esa Razón es a veces confundida y queda perpleja para pronunciarse sobre una Dispensación tan misteriosa.
-----Platón expresa su Aborrecimiento por algunas Fábulas de los Poetas, que parecen desprestigiar a los Dioses como Autores de la Injusticia; y establece como Principio que "Cualquier cosa que le ocurra a un Hombre justo, cualquier forma de Pobreza, Enfermedad o alguna de esas Cosas que parecen ser Malas, conducirán ya sea en la Vida o en la Muerte a su propio Bien". Mi Lector observará cuán conveniente es esta Máxima respecto de lo que nos transmite la mayor de las Autoridades. Séneca ha escrito un Discurso expresamente sobre este Tema, en el que se toma el Trabajo, siguiendo la Doctrina de los Estoicos, de mostrar que la Adversidad no es en sí misma un Mal; y menciona un noble Dicho de Demetrio: "Que nada sería más desdichado que un Hombre que nunca hubiese conocido la Aflicción". Compara la Prosperidad con la Indulgencia de una tierna Madre hacia su Niño, lo cual a menudo lo conduce a su Ruina, y contrariamente, a la Afección que proviene del Ser Divino con la del Padre sabio que ejercita a sus Hijos en las Fatigas, la Desilusión y el Dolor, las cuales les han dado Fortaleza y han perfeccionado su Firmeza. En esta Ocasión el Filósofo se eleva hacia el celebrado Sentimiento de que "No hay en la Tierra un Espectador más digno de la Atención de un Creador dedicado a sus Obras que un Hombre aguerrido que está por encima de sus Sufrimientos"; a lo cual agrega que "El mismo Júpiter debe experimentar cierto Placer en mirar desde el Cielo y ver a Catón entre las Ruinas de su País, preservando su Integridad".
-----Este Pensamiento parecerá más aún razonable si consideramos a la Vida humana como un Estado de Noviciado, y a la Adversidad como el Puesto de Honor en él, asignado a menudo para las mejores y más selectos Espíritus.
-----Pero en lo que insistiría aquí es en que en el presente no estamos en la situación Apropiada para juzgar los Designios por los que la Providencia actúa, desde que sólo un poco llega a nuestro Conocimiento, y aún a ese poco lo discernimos imperfectamente; o de acuerdo a la elegante Figura de las Sagradas Escrituras, "Vemos sólo en parte, como en un Espejo oscuramente". Debe considerarse que la Providencia en su Economía contempla todo el Sistema del Tiempo y las Cosas juntas, de manera que nosotros no podemos descubrir la hermosa Conexión entre los Incidentes que se encuentran profundamente separados en el tiempo, y por perdernos tantos Eslabones de la Cadena, nuestros razonamientos se vuelven disgregados e imperfectos. Así aquellas Partes en la Moral del Mundo que no tienen una belleza absoluta, pueden sin embargo tener una relativa, respecto de alguna otra Parte escondida para nosotros, pero visible a sus Ojos ante los cuales el Pasado, el presente y el Futuro están juntos en un solo Punto de Vista: y esos Eventos, el Permiso de los cuales ahora parece acusar su Bondad, pueden en la Consumación de las Cosas magnificar tanto su Bondad y exaltar su Sabiduría. Y esto es suficiente para detener nuestras Presunciones, desde que es en vano aplicar nuestros Parámetros de Regularidad a Asuntos de los cuales no sabemos ni los Antecedentes ni las Consecuencias, ni el Principio ni el Fin.
-----Liberaré a mi Lector de este Pensamiento distraído, relatando aquí una Tradición Judía concerniente a Moisés, que parece ser una especie de Parábola, y que ilustra lo que acabo de mencionar. Se cuenta que ese gran Profeta fue llamado por una Voz desde el Cielo hacia la cima de una Montaña, donde, en una Entrevista con el Ser Supremo, le fue permitido proponerle a éste algunas Preguntas referidas a la Administración del Universo. En medio de este Coloquio Divino se le ordenó bajar la mirada hacia la Llanura de abajo. Al Pie de la Montaña corría un claro Manantial de Agua, en el cual un Soldado se apeaba del Caballo para beber. Se acababa de ir cuando un Muchachito llegó al mismo Sitio, y encontrando una Bolsa de Oro que el Soldado había dejado caer, la tomó y se fue con ella. Inmediatamente después de esto llegó un débil Anciano, fatigado por los Años y el Viaje, y habiendo saciado su Sed, se sentó a descansar a la Orilla del Manantial. El Soldado que había perdido la Bolsa regresó a buscarla, y se la exigió al Anciano, quien afirmó que no la había visto y poniendo al Cielo como testigo de su Inocencia. El Soldado no creyó en sus Protestas y lo mató. Moisés se tomó el Rostro con Horror y Asombro, cuando la Voz Divina se anticipó así a su Protesta: "No te sorprendas, Moisés, ni preguntes porqué el Juez de toda la Tierra ha tolerado que esto ocurriese: el Niño fue la Causa para que la Sangre del Anciano fuese derramada; pero debes saber que el Anciano que viste era el Asesino del Padre del Niño."


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