Nº 264


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Miércoles, 2 de Enero de 1712
-Secretum iter et fallentis semita vitae.- Hor.
-----Desde siempre ha existido la Afectación de amar la Soledad entre aquellos que no pueden suponerse de ningún Modo calificados para pasar la Vida en esa Forma. Esta Gente ha tomado de sus Lecturas muchas Cosas agradables que se han escrito sobre el Tema, donde se nos permite conocer Personas excelentes que se deleitaron viviendo retirados y al margen de los Placeres que fascinan a la mayor Parte del Mundo. Este Modo de Vida es recomendado por cierto con gran Belleza y de tal Forma que inclina al Lector por un Momento al agradable Olvido del Ajetreo de la Vida en que está involucrado y, a la vez, al Anhelo de ese Estado que fascina en la Descripción. Pero con sólo examinar el Mundo y advertir cuán pocos son capaces de abrazar una Soledad religiosa, culta y filosófica, deberemos cambiar ese Tipo de Soledad completa por un Modo singular de emplear el Tiempo en el Mundo sin llegar al Extremo de abandonarlo totalmente. He observado con frecuencia que no hay un sólo Hombre respirando que no difiera de todos los otros Hombres tanto en los Sentimientos de su Espíritu como en los Rasgos de su Cara. La Felicidad ocurre cuando alguien es tan dichoso que descubre y sigue la Inclinación propia de su Genio y dirige todos sus Esfuerzos para actuar según lo que ella le dicta. En vez de esto, que es un Método inocente para que el Hombre goce de sí y se aleje de los Caminos habituales donde tiene Multitudes de Competidores, están aquellos que buscan su propio Camino con Amargura y con Espíritu de Contradicción: estos Hombres se entregan a todas las Privaciones como si la Culpa y la Impunidad no pudieran ir juntas. Eligen las Cosas simplementen porque disgustan a otros; y fingen en verdad una Constancia inviolable en Asuntos sin Importancia. Así a veces un viejo Sujeto llevará con gran Integridad este o aquel Corte de Ropa, mientras el resto del Mundo degenera en Botones, Bolsillos y Pliegues desconocidos para sus Ancestros. Aun con todo lo insignificante que es esto, si se investigara a Fondo, descubriríamos que este señor no es sincero, que en su Corazón aprueba la Moda y que la resiste por mera Obstinación. Pero me estoy alejando del Propósito que me impuse, que es celebrar un Modo particular de pasar la Vida, que no supone Contradicción para el Hombre sino la Decisión de no contraer ninguno de los Deseos exorbitantes a los cuales la Gente se esclaviza. El mejor Modo de alejar del Mundo el propio yo es renunciar al Deseo de ser por él reconocido. Habiendo preservado un Hombre su Inocencia y habiendo cumplido todos sus Deberes, el Tiempo que pase a su Modo será lo que distinga su Vida de la de un Esclavo. Si quienes afectan Pompa y Espectáculo supieran cuántos de sus Espectadores se mofan de sus triviales Preferencias, se sentirían mucho menos alentados y evaluarían el Mérito de todo lo relacionado con ellos: pronto descubrirán que hay muchos que desempeñan un Papel por debajo de lo que les permite la Fortuna o el Mérito, por Elección propia y por un elegante Deseo de Tranquilidad e Indiferencia. Parecerá un Caso de Novela si les cuento que en esta Época hay un Viejo que se contenta con pasar por Humorista y que no comprende el Papel que debería desempeñar en este Mundo, al tiempo que vive en una Residencia de diez Chelines por Semana con un solo Criado. Vestido de acuerdo a la Temporada con Lienzo o Lana y no teniendo ningún otro Llamado impostergable salvo las Campanadas de Oración dos veces al día, les parecerá de Fábula saber que este Caballero dona todo el Excedente de su Gran Fortuna, por Métodos secretos, a otros Hombres. No posee la Pompa de un Séquito numeroso ni de otros que lo atiendan, pero todos los Días de su Vida sabe que la Viuda, el Huérfano, el Enlutado y el Extraño bendicen su Mano invisible en las Plegarias. Este Humorista renuncia a todos los Cumplidos que la Gente de su misma Condición podría dirigirle a cambio del Placer de ayudar a los afligidos, abastecer a los menesterosos y amar a los abandonados. Este Humorista guarda para sí mucho más de lo que desea y resigna una vasto Cúmulo de sus Posesiones Superfluas para comprar el Cielo y, liberando a otros de las Tentaciones de la Escasez mundanal, llevar consigo un Séquito hasta allí.
-----De todos los Hombres que pueden jactarse de vivir de un Modo particular, luego de este admirable Personaje, estoy encantado con Irus, cuya Condición no le permite la misma Generosidad, y quizás sería incapaz de practicarla, si su Condición se lo permitiera. Irus, aunque ahora tiene más de cincuenta Años, no ha aparecido en el Mundo, con su verdadero Carácter, desde los veinticinco, Época en que se agotó su pequeño Patrimonio y pasó un Tiempo con los Calaveras que habían vivido alimentándose de él: un Período de diez Años en todos los Callejones, los Senderos y a veces las Tabernas abiertas y las Calles de su Ciudad, dotó a Irus de una perfecta Habilidad para juzgar las Inclinaciones humanas y actuar en consecuencia. Gravemente consideró que era pobre y el Horror general que la Mayoría de los Hombres siente por los que están en Situación semejante. Irus pensó con Acierto que mientras mantuviera en Secreto su Pobreza no la sentiría como una Carga; perfeccionó esta Idea hasta practicar la Austeridad y la Avaricia. Decidió manejar su Vida futura de acuerdo con este único Principio; y a los Treinta y seis Años regresó a Long-Lane, donde encontró diversos Trajes abandonados por sus primeros Dueños ofrecidos al mejor Postor. En este Sitio cambió la alegre Desprolijidad de su Ropa, conveniente para un Hombre mucho más joven, por otra más cálida y aceptable para un Hombre mucho más viejo. Irus salió equipado de Pies a Cabeza, con un pequeño Bastón de roble y con el Aspecto de un Hombre sustancial, de más de cincuenta, despreocupado por su Atuendo. Tenía en ese Momento cincuenta libras en efectivo; y así vestido, con esos Caudales, se instaló en su Alojamiento actual de la calle St. John, en la Mansión de la Viuda de un Sastre, quien lava y almidona sus Fajas. Desde entonces ha mantenido sus Reservas, sin ganar ni perder nada, en el Valor de cinco Libras. Le dejó a alguien todos sus viejos Contactos y todo sus Artificios de Vida, salvo el Juego de Backgammon, con el cual ha hecho más que afrontar sus Gastos. Desde que vino al Vecindario, Irus ha demostrado hábilmente ser un irreductible Huraño que vale su peso en Oro: nadie lo visita, no recibe Cartas y cuenta su Dinero a la Mañana y a la Noche. Gracias a los Papeles públicos sabe qué es lo que ocurre generalmente, evita toda Charla sobre Dinero, pero se encoje de Hombros si le hablan de Títulos: niega ser rico con el Aire que afectan todos los que están orgullosos de serlo: es el Óraculo de un Juez de Paz vecino que se reúne con él en el Café; las Expectativas de lo que puede dejar como Herencia, no teniendo Herederos, le vale tres o cuatro Invitaciones diarias a cenar en diferentes Lugares, de entre las cuales elige con Cuidado para que no parezca preferir al Hombre más rico. Todos los Jóvenes lo respetan y dicen que es exactamente el mismo que cuando ellos eran Niños. No emplea Engaños sino que aprovecha las Intenciones de los Hombres con el Fin de sobrevivir. Realiza esto con un Malhumor (muy bien actuado) del que nadie creería capaz a un Hombre pobre. Su Expresión, su Ropa, su Andar y su Lenguaje son tales que sería imposible adivinar si en el período activo de su Vida ha sido un Ciudadano sensible o un Intelectual conocedor del Mundo. Estas son las grandes Circunstancias en la Vida de Irus y así pasa sus Días como un Extraño para la Humanidad; y a su Muerte, lo peor que podrá decirse de Irus será que obtuvo de los Hombres que cifraban en él sus Expectativas más de lo que él tenía para dejarles.
-----Me siento inclinado a publicar las siguientes Cartas pues he sabido que su Autor me ha visto en esta u otra Parte y, según me informan mis Corresponsales, por una excelente Capacidad de Imitación puede adoptar mi Aire y da a mi Taciturnidad una Agudeza que divierte más que cualquier Cosa que yo pudiera decir estando presente. Me alegra, pues, que mi Silencio haya sido adaptado para la buena Compañía de la Ciudad. Y ha perfeccionado tanto su Habilidad de Imitación que falsificó una Carta de mi Amigo Sir Roger con tal Pericia que pasaría por auténtica para todos, salvo para mí, que lo conozco en Profundidad.
-----“Sr. Espectador
-----Habiendo notado en la Gramática de Lilly cuán dulcemente se acompañan Baco y Apolo en un mismo Verso, para preservar la Amistad entre esos dioses, he pedido a Baco que me asista en mi Profesión teatral. De este Modo, cuando cierta Gente de Calidad pronostica que una Obra mía ha de representarse el Día tal y otros, apostando Toneles, contradicen el Pronóstico, yo me encuentro totalmente entregado al dulce Servicio del Vino y el Ingenio. Señor, le envío la Carta que me escribió Sir Roger de Coverley, para pedirle que obre según lo que ella dice en favor de la Taberna Bumper. Sea benévolo: ya sabe que para un Actor no hay Orgullo más grande que recibir la Aprobación del Espectador.
---------------------------Soy su Admirador, aunque desconocido,
--------------------------------------------------------------Richard Estcourt.

Al Sr. Estcourt en su Casa de Covent-Garden
Coverly, 18 de Diciembre de 1711.
Viejo Cómico,
-----El Tonel de Oporto llegó sano y salvo y se ganó una buena Reputación por estos Lares; y me alegra saber que un Sujeto que ha estado soltando su Dinero, desde que nació, solo por el Placer del Vino, ha tenido la Idea de reunir el Provecho con el Placer. Nuestro Sexton (pobre Hombre), revigorizado por su Vino, pues su Ataque de Gota ha disminuido mucho con él, dice que la Naturaleza lo provee para Uso de toda la Familia, que no puede faltar en las Mesas de los Mayordomos, que fortalece la Digestión y liquida los Empachos, las Fiebres y los Médicos; algo que ningún Vino Verde puede hacer. Sírvase buscar una Sala confortable y espero ayudarle pronto a llenar su Bumper con la Gente de nuestro Club; pero no debe hacer sonar ninguna Campana cuando ingrese el Espectador; yo prohibí que hicieran sonar las Campanas de la Cena cuando estuvo conmigo en el Campo. Le agradezco el pequeño Jamón y las Cebollas de Portugal; por favor, tenga siempre una Reserva con usted. Usted sabe que mi Comida consta sólo de un buen Queso de Cheshire, mejor Mostaza, una Manzana y todo acompañado con un Barril del mejor John Sly. Sir Harry le ha robado todas sus Canciones y cuenta la Historia del 5 de Noviembre a la Perfección.
-------------------------Suyo para servirle,
--------------------------------------------Roger de Coverley

Nos hemos quedado sin el viejo John desde la última vez que estuvo aquí.”


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